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Yo iba detrás de ti Señora,
una madrugada Yo iba de penitente con una cruz a la espalda.
Iba delante la cera que el rostro te iluminaba delante
blancos claveles que tu cara perfumaban y delante iba la brisa
refrescándote la cara
Iba delante la estrella
delante la flor del alba, y fue delante la luna fue delante la
mañana y delante las saetas que a porfía te
cantaban |
Iba delante el lucero
anunciando un sol en llamas, delante una bambalina, delante
velas rizadas, y la luz iba delante con un color de
Esperanza.

Delante los candeleros con
sus piropos de plata iba delante el incienso perfumándote la saya
y delante tu pañuelo para secar tus pestañas
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Y fue delante Sevilla,
delante toda Triana todos gozando de luz todos gozando la
gracia, todos gozando la gloria de poderte ver la
cara
Y no me pesó la cruz, ni
me hundió la madrugada, ni el cansancio de la noche, ni los
cuchillos del alba... Pero me hundió el ir detrás sin poderte ver
la cara.
Florencio Quintero
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