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Gayangos de Montija (Burgos) |
BALNEARIO
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En Gayangos era conocida la existencia de un manantial de agua sulfurosa. Aprovechando esta agua se construyó a principios del siglo XX un balneario en un entorno lleno de castaños, avellanos y helechos desde el cual se divisan prados, lagos y aves migratorias. Este balneario, que fue importante en el siglo pasado, se utilizó durante la guerra como sanatorio para los enfermos tuberculosos. Los enfermos se bañaban en grandes piscinas de piedra llenas de esta agua. A pesar de que el balneario está en ruinas desde hace años, la gente del pueblo sigue yendo a la fuente a llenar botellas de agua.
Dicen que esta agua sulfurosa es buena para el riñón, para la circulación, para el pelo, para las plantas, y también para mejorar los granos que adornan las caras de muchos adolescentes. Parece que las propiedades terapéuticas de las aguas sulfurosas son múltiples. Y ello a pesar de una característica no demasiado agradable de estas aguas: su olor a huevos podridos.
Clases de aguas
Las aguas cloruradas sódicas son curativas para el aparato respiratorio, reumatismos y traumatología, y para los sistemas nervioso y circulatorio. Las sulfatadas sódicas magnésicas son buenas para el aparato digestivo y el urinario. Las bicarbonatadas o carbónicas hacen buenas digestiones, benefician al aparato respiratorio, el riñón, las vías urinarias y el sistema circulatorio. Las sulfuradas van bien para el aparato respiratorio, el digestivo, el génito-urinario y el hígado, a pesar de su olor a huevos podridos que se debe a la presencia de bajas concentraciones de ácido sulfhídrico. Las ferruginosas tienen poder curativo sobre el aparato digestivo, el riñón, las vías urinarias y la circulación. Las hay radioactivas, ricas en radón, que ejercen una acción sobre todo el cuerpo. Las aciduladas, más ricas en ácido carbónico que las bicarbonatadas, multiplican las bondades de éstas. Las alcalinas, ricas en sodio, mejoran la función digestiva y la gota, y estimulan las funciones del hígado y el páncreas. Las aguas arseniosas se suelen utilizar como complemento de las ferruginosas para el aparato circulatorio, y las fluoradas para la dentición.
FUENTE: Universitat Pompeu Fabra
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