anterior |
volver a "Guiones de Bioética" |
ir a página principal |
siguiente |
Compendio de Bioética
|
(José Mª Contreras Luzón)
Cuanto
más queramos probar que las cosas van a funcionar, más nos obsesionamos en que
pueden fracasar, y al final... fracasan, al menos en la mayoría de los casos.
Hoy
por hoy hay estudios que demuestran que las parejas que han probado si podían vivir juntos se separan más que las que no han probado. Esto hace pensar que,
aparte de otros problemas que pueda haber, se ha mirado con lupa la posibilidad
del fracaso. Están pendientes de que pueden fracasar; toda discrepancia se ve
como un principio de lo que intentan demostrar mediante su experimento. Y al
final llegan a la conclusión de que, efectivamente, no eran el uno para el
otro. ¡Y a lo mejor lo eran!
Yo
creo que el camino no va por ahí, quizá pueda ir por tener una respuesta clara
por parte de los dos a la pregunta: ¿quiero comprometerme? Obviamente sabiendo
de antemano que comprometerse es ¡quemar las naves!, es decir, ¡no hay camino
de vuelta!
(...)
En
una charla‑coloquio que tuve en Londres una mujer me preguntó de repente,
con fuerza, yo diría que con excesivo interés:
‑Estoy
saliendo con chicos desde joven, tengo cuarenta años y una hija, pero ¿cómo
hacer que un hombre se comprometa? Porque nunca he conseguido un verdadero
compromiso.
La
pregunta me cogió por sorpresa y se la devolví:
‑¿Qué
me diría usted?
‑Pues
no teniendo relaciones sexuales con él hasta que no se haya comprometido, pero
con papeles.
Me
quedé pensando, le di las gracias por la opinión y pensé que el hombre, cuando
consigue su objetivo, si no hay compromiso, se pone a mirar para otro lado.
(...)
LE HE ENSEÑADO YO
«Empezamos
a salir, me gustaba, era un chico alegre, sin tabúes. Nos lo pasábamos bien.
Nos hicimos novios. Estaba deseando llegar a casa para llamarle (le había dejado
media hora antes). Parece que la conversación con él siempre era nueva, tenía
algo de colorido no descubierto. Fue un año fenomenal. Llevábamos saliendo un
año largo cuando alguien me preguntó:
»‑Pero
¿tú te acuestas con tu novio?
Yo
no le contesté.
»‑Se
te va a aburrir ‑me espetó.
»Este
comentario me trajo confusión. Por una parte pensaba que si se aburría, quería
decir que no me quería de verdad. Debía esperar a casarnos. En cambio, por otra
parte pensaba que era una niña tonta, porque eso lo hacía todo el mundo. Pero
mi interior me decía que no, que no debía hacerlo. Por otra parte tenía la
curiosidad de saber hasta dónde le gustaba, de ver si realmente le gustaba,
quería verle emocionarse conmigo.
»Llegó
una ocasión en que fuimos varias parejas al chalet de los padres de uno de
ellos.
»‑¿Quieres
que durmamos en la misma habitación? ‑me preguntó.
»Yo
podía haber dicho que no. No habría pasado nada. Pero dije que sí.
»Al
llegar al lugar, todas las demás parejas durmieron en habitaciones separadas.
Nosotros no. Nos defendimos, apelando a la modernidad. A partir de ese momento
las cosas fueron iguales, pero no. Ya no eran como antes. Reíamos más, pero
sonreíamos menos. Las relaciones se hicieron habituales. No quería hacerle ver
que algo se había roto. Algo valioso. Era lo normal. Nos queríamos. Pero no era
igual. Los fines de semana en que no podíamos tener relaciones perdían interés.
Alguna vez incluso creí ver que me decía: estás en mis manos.
»Las
cosas siguieron, nos casamos, me quedé embarazada de mi hija. Cuando llevaba
ocho meses de embarazo un amigo me dijo:
»‑Tu
marido te la está pegando con fulanita.
»Repentinamente,
como una corriente eléctrica, me vino a la cabeza:
"Yo
le enseñé a infringir las reglas conmigo, ahora las está infringiendo contra
mí".»
Ésta
fue la conversación que tuvimos con una amiga cuando vino a decirnos que se
había separado.
‑¿Qué
os parece? ‑nos preguntó.
‑Cuéntaselo
a tu hija cuando tenga edad de entenderlo ‑le comentamos.
Textos tomados del libro de Contreras Luzón, José Mª, "Pequeños secretos de la vida en común", Planeta (3ª ed.), Barcelona, 2000, pp.21-26. e-mail del autor: jcl01m@nacom.es
anterior |
volver a "Guiones de Bioética" |
ir a página principal |
siguiente |