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Compendio de Bioética

 

HOMOSEXUALIDAD Y MATRIMONIO

 

  Datos del INE publicados en agosto de 2004 a partir del censo de 2001

total de parejas en España: 9’5 mill.:  è 8’9 mill. de parejas casadas (94%)

                                                            è 563.723 parejas de hecho (6%)

De las parejas de hecho:   è 47’5% al menos un miembro ha estado casado

                                       è 52% personas solteras

Parejas homosexuales censadas: 10.474 (0' 11% del total):  è 3.619 de mujeres

                                                                                        è 6.855 de varones

Encuesta sobre salud y hábitos sexuales publicada por el INE

3’9% de los varones v 2’7% de las mujeres entre 18 y 49 años habían mantenido relaciones homosexuales en algún momento de su vida (lo cual no significa que sean homosexuales. Para el 1’1% de los hombres las relaciones han sido exclusivamente homosexuales:

            è La tasa del 2% de homosexualidad se aleja mucho del manido 10%

            è La proporción de ese 2% que convive en pareja es muy inferior al resto. 

 

 

Estas estadísticas no son el fundamento de lo que vamos a decir, pero las mostramos para acabar con algunos tópicos:

                        -el tópico de que hay un 10% de homosexuales en la población (parece más próximo a la realidad hablar entre un 2-3%)

                        -el tópico de que una gran proporción de las personas homosexuales desean “casarse” (y de que, por tanto, la equiparación de las parejas homosexuales con el matrimonio no es sino el reconocimiento jurídico de una realidad social).

 

            1) La homosexualidad

 

            Es una inclinación afectiva que se dirige de forma única o predominante hacia personas del mismo sexo.

            Las causas a veces pueden ser innatas (“genéticas”, se dice), pero en la mayoría de los casos (según los datos que aportan los psiquiatras) son educacionales: causadas por carencia de algún referente esencial (el padre o la madre) en la etapa de desarrollo de la personalidad del niño; o por algunos sucesos acaecidos en la vida de la persona en esa fase de su desarrollo, etc.

            è En cuanto inclinación afectiva, la homosexualidad no es buena ni mala. Es tan solo una condición que no podemos juzgar moralmente.

            è Sólo son buenos o malos los actos humanos (es decir, los actos libres).

            è Los actos homosexuales –es decir, los actos humanos esencialmente homosexuales- nunca son buenos. Al respecto hay que decir que no se precisa ser biólogo para reconocer que el apetito sexual, así como el placer que conlleva la actividad sexual, se orienta a que los hombres procuren procrearse (de la misma forma que el apetito “fungible” y el placer de comer se orientan a la alimentación). Así que los actos homosexuales no son acordes con la finalidad de ese apetito de placer natural en el hombre.

 

            2) Injusticias

 

            Sería injusto discriminar a alguien (en unas oposiciones, en la realización de algún examen o en la consecución de un trabajo) por su condición homosexual.

            Pero sería tan injusto o más dar un trato preferente y favorecedor en esas circunstancias a una persona por serlo.

            Siempre me ha parecido una injusticia –no obstante, es ésta una opinión personal- la paridad que se ha procurado artificialmente en el Gobierno español. Pienso que el establecimiento de cuotas femeninas cuando no se dan condiciones reales de menos promoción de la mujer en la vida social es un desprecio a la capacidad intelectual y de gobierno de las mujeres. Soy varón y no me siento por esa razón menos representado en el Gobierno de la Junta de Andalucía por el hecho de que actualmente haya dos consejeras más que consejeros... (ni me humilla pensar que en algunas carreras universitarias haya más mujeres que varones entre los mejores expedientes.

            è Sería injusto exigir las mismas marcas en las pruebas físicas para acceder al Ejército o al cuerpo de Policía a varones y a mujeres (somos iguales en dignidad pero diferentes en la constitución física, ¡gracias a Dios!...; y lo esencial en un buen policía no es su capacidad de correr los 100 metros lisos en casi 10 segundos...)

            è Pero también sería injusto hacer exámenes y pruebas psico-técnicas diferentes (más o menos difíciles) a varones y mujeres por razón de su sexo. Cualquiera de ellos se rebelaría ante el desprecio de oír: ¡Ah!, como tú eres mujer (o varón), toma esta prueba más “facilita”...

 

            Recientemente, un candidato a Comisario Europeo de Justicia y Libertad –Rocco Buttiglione- ha sido repudiado por las declaraciones que hizo sobre la homosexualidad. El rechazo aumentó cuando a esas declaraciones se unieron otras acerca de la mujer y la familia. Se ha hecho mucha demagogia al respecto (se han manipulado las declaraciones que realizó), pues si las analizamos, bien podemos descubrir que no hay en ellas nada objetable –al contrario: hay mucho de laudable- por ninguna persona con un mínimo de sentido común y de respeto a las libertades:

            "Los derechos de los homosexuales tienen que ser defendidos sobre la misma base de los derechos de todos los demás ciudadanos europeos. Pero no acepto que a los homosexuales se les considere corno una categoría aparte, que requiera una particular atención”, afirmó Buttiglione.

            "Creo en la libertad, que significa no imponer a los demás lo que se considera justo", dijo Buttiglione. "Sobre la pregunta de si voy a proponer una norma que legalice las familias de homosexuales, la respuesta es no".

            Respecto a las declaraciones que se le achacaron sobre el matrimonio y el papel de la mujer, lo que expresó fue: Yo nunca dije que quiero una familia en la que la mujer se quede en casa para criar a los niños. Yo dije que en el mundo de hoy, las mujeres tienen demasiadas obligaciones y que tenemos que encontrar la manera de permitirles que sean madres y que puedan desarrollar sus capacidades profesionales". Pocas feministas podrían objetar nada a sus palabras.

            Quizá haya pesado más en el rechazo a su candidatura el hecho de que haya mantenido su postura –por otra parte nada ofensiva para los homosexuales ni para las mujeres, antes bien, todo lo contrario-, y que haya manifestado su fe católica de forma pública en repetidas ocasiones: aunque uno no haga “política confesional”, ¿debe ser bombardeado si se manifiesta católico, mientras que musulmanes, ecologistas, comunistas y homosexuales pueden manifestar su condición sin levantar sospechas de que ésta pueda influir de alguna forma en su actividad? Aquí percibo poca tolerancia

 

         3) Equiparación jurídica de las parejas homosexuales con el matrimonio

 

            Es una injusticia.

            Resulta lógico que el estado procure beneficios, también fiscales, al matrimonio: es una institución que tiene consecuencias sociales inmediatas, al ser el lugar idóneo para engendrar y educar los hijos (bien necesario para el sostenimiento del propio Estado).

            Pero no tiene sentido hacer igual con las parejas homosexuales, pues no tienen las mismas consecuencias sociales que el matrimonio (ya que no engendran hijos).

            è Cabe pensar en el disparate que nos espera en España después de aprobarse el “divorcio rápido” si se equiparan las parejas homosexuales al matrimonio. La picardía española llevará a que los amigos –que, por ejemplo, comparten piso como universitarios-, los hermanos, etc. Decidan “casarse” para obtener esos beneficiarse de esa condición artificial y ahorrar hasta que llegue el momento de casarse con sus novias (como el “divorcio rápido” facilita esas cosas, podrán permanecer “casados” hasta días antes de contraer verdadero matrimonio con alguien de sexo contrario). Y, aunque pueda parecer una barbaridad, personalmente justificaría esa actitud: ¿Por qué van a obtener beneficios fiscales dos mujeres o dos varones unidos sentimentalmente, y no van a hacerlo otros por el sencillo hecho de no mantener relaciones íntimas al ser heterosexuales? Y el Estado no podría impedir estos falsos “matrimonios” ni siquiera entre hermanos (¿o es que alguien va a hablar ahora de problemas de un impedimento de consanguinidad entre personas del mismo sexo que –como es lógico- jamás tendrán descendencia?)

 

            è El problema es que, con estas leyes injustas, se “trivializa” el matrimonio. Con la equiparación del matrimonio y las parejas de hecho –incluso homosexuales-, con el “divorcio rápido”... se debilita la institución familiar: -¿Para qué casarse –pensarán los jóvenes- si es lo mismo hacerlo que no, ya que el matrimonio ofrece una “estabilidad” parecida a cualquier contrato temporal de tres meses...?

 

            è Esta “trivialización” daña a la sociedad: entre otras cosas, perjudica a la educación de los hijos... Como afirmaban los obispos españoles en un documento de gran calado intelectual, sucede aquí igual que en economía cuando se emite moneda falsa: la primera consecuencia es que se devalúa la moneda verdadera. Supongamos que yo tengo 400.000.- euros y voy a comprar una barra de pan: podría encontrarme al panadero con 600.000.- que me dice: ni tus euros ni los míos se “comen”, pero el pan sí, por eso no te lo vendo ni por todos los billetes del mundo...

 

            4) ¿Y la adopción?

 

            Sólo causas muy graves pueden justificar que a unos padres se les quite la patria potestad y la custodia de sus hijos: violencia doméstica; alcoholismo y drogadicción; graves desórdenes y descuidos en la atención de sus hijos (desnutrición, abandono en el cuidado de su salud, descuidos graves en su educación básica...)

            Por eso, a la hora de conceder la adopción de esos hijos debe establecerse el siguiente orden de prioridades: 1º) quienes –de forma natural- podrían haber sido sus padres (un varón y una mujer) para que puedan suplir adecuadamente la ausencia de aquéllos; 2º) quienes ofrecen una unión estable (para que el niño no salga de Guatemala para ir a guatepeor), es decir, en matrimonio. Incluso, dentro de los matrimonios deberían tener preferencia quienes ofrecen más garantías de estabilidad: de ofrecer un clima adecuado para la educación del niño adoptado.

 

            A veces se alega que es preferible un niño adoptado por homosexuales que abandonado en la calle. Pero para eso no hace falta una ley: de la misma manera que es preferible que un niño sea acogido por una pareja de hermanos, por una institución benéfica o... ¡por un Club de fútbol! (¿quién ofrece más garantías de “estabilidad” y de medios económicos para procurarle una buena educación que el F. C. Barcelona o el Real Madrid ya centenarios?...) Pero en ningún caso deben ser considerados éstos como candidatos en primera instancia para adoptar.

 

            è Conviene recordar además que la adopción no es un derecho sino sólo una posibilidad para quienes adoptan (jamás un matrimonio puede exigir que les concedan la adopción de un niño: sólo solicitarla).

            è En cambio sí que hay que considerar los derechos del niño adoptado (derecho a la educación, a la alimentación, a una atención sanitaria adecuada...): no olvidemos que el desarrollo armónico de un muchacho es responsabilidad de sus padres hasta que alcanza la mayoría de edad.

 

            5. Mentiras, mentiras, mentiras...

 

            * En las estadísticas (como hemos visto al comienzo, cuando mostrábamos el manejo “alegre” –sin rigor- de datos en los medios de comunicación: 10% de homosexuales, etc.)

            * En las denuncias sobre marginación pública de los homosexuales en España: el Defensor del Pueblo Vasco, nombrado hace pocos meses, ha mostrado públicamente su condición de homosexual; también algún ex ministro español; algún político; varios actores y directores de cine; algunos artistas... Y no se les han puesto trabas para desempeñar su cargo o desarrollar su trabajo.

            * En los derechos “especiales” que –intentan convencernos algunos- deben tener ciertas personas por el simple hecho de ser homosexuales: cuotas en puestos de la Administración, etc.

            * En los ataques –llenos de “tolerancia”- hacia quienes manifiestan libremente pero con respeto -¡qué “intolerantes”!- opiniones contrarias a la “ola de orgullo gay”

            * En los estudios sobre los resultados de adopción de niños por parejas homosexuales: ¿Cómo se puede hablar de estudios rigurosos al respecto, si sólo en dos países de la UE se reconoce esa posibilidad y desde hace pocos años? (No olvidemos que las manifestaciones psicológicas para obtener una opinión favorable o desfavorable al respecto no se darán hasta que esos niños lleguen a la adolescencia).

            (Un detalle) è Llamó mi atención la noticia que dieron en el telediario de la noche en Telecinco el pasado jueves-4 de noviembre. Estaban analizando los resultados de las elecciones en los EE.UU. del 2 de noviembre y se refirieron a la primera “gran encuesta” realizada en ese país después de las elecciones: sacaban porcentajes de 24%, 17%, etc. acerca de la confianza que inspiraba el presidente reelegido en sus compatriotas, acerca de la confianza en el crecimiento económico... Y ¡con toda la alegría del mundo! Se refirieron a los ¡¡¡621 entrevistados!!! Por llamada telefónica para obtener los resultados de ese estudio (más o menos como si, para hacer un estudio de opinión en la provincia de Málaga hiciésemos... ¡dos llamadas!) Mucho me temo –por los pocos datos disponibles- que los estudios realizados sobre los efectos de la adopción de un niño por homosexuales en el desarrollo de su personalidad, ofrezcan un “rigor” semejante.

            è Sin embargo se silencia las opiniones contrarias de numerosos psiquiatras de prestigio en España (A. Polaino, E. Rojas, etc.) que tocan el paño en sus consultas todos los días y, aunque no nos muestren estadísticas, quizá ofrezcan actualmente los únicos datos algo fiables...

  

                                                           Fernando del Castillo del Castillo

                                                           Marbella, 5 de noviembre de 2004

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