4B:
CÉLULAS MADRE EMBRIONARIAS
Universalidad de la ética
Ya citamos en un tema anterior este
ejemplo. Supongamos que alguien diseña un coche con ciertas características: consume
gasolina sin plomo, precisa embrague para cambiar de marcha (no es automático),
requiere cierto tipo de aceite y poner una determinada presión en las ruedas
delanteras y otra en las traseras cuando va cargado... Y supongamos -ya es
mucho suponer- que el coche diseñado es libre y cuando llega a una gasolinera
descubre que el gasóleo es más barato y empieza a echarse un poco... o hace
cualquier otra cosa sin tener en cuenta su diseño. Si “actúa” de esa manera, la
consecuencia es clara: se hará daño.
Cada uno de nosotros, cada hombre
(varón o mujer) tiene una naturaleza (un "diseño") del que no es
autor. Por eso hay modos de actuar que nos perjudican siempre por ser
contrarios a ese "diseño" y otros que son correctos. Dentro de los
modos adecuados de ejercitar nuestra libertad existen muchas opciones (de la
misma forma que el coche del ejemplo podría decidir un viaje a Barcelona,
Madrid o Granada). También dentro del respeto a la ley natural (el
"diseño") que cada uno descubre existen muchas opciones buenas, pero
ninguna lo será si obramos en contra de esa ley (que cada uno podemos descubrir
en el fondo de nuestra conciencia si no la violentamos o enturbiamos).
Por eso se puede hablar -y se debe hablar- de forma
objetiva sobre cuestiones éticas. Hay actos humanos que en sí son buenos
y otros que son malos. Y aunque los buenos puedan pervertirse si se busca con
ellos un fin malo, los malos no se tornarán buenos porque se busque hacer con
ellos algún bien: el fin no justifica los medios. Con el ejemplo
del coche: puedo echarle gasolina sin plomo y cambiar bien las marchas pero
dirigirme con él a... ¡un barranco!; pero si no elijo el combustible adecuado,
aunque decida circular dentro de la carretera no llegaré a ningún sitio.
Lo más racional, lo más responsable será estudiar
nuestro "diseño" -nuestra naturaleza- para tomar buenas decisiones:
podremos hacerlo estudiando y también preguntando al "diseñador"
(sería absurdo hacer pruebas para descubrir cómo funciona un coche si tenemos
un "manual de instrucciones" en la guantera). El estudio -la
reflexión- será siempre necesario. Y la aceptación de cualquier
"opinión" sobre aspectos básicos del funcionamiento sería un error
grave (-¡No, si yo prefiero echar vinagre y apenas aceite en mi coche!...).
Existe una verdad objetiva sobre la bondad o maldad
de algunos actos humanos, y hay que buscarla. No todo es opinable: como
tampoco lo es el que dos y dos sean cuatro... o cinco (con la diferencia de que
ese error sólo me llevará a perder un euro cuando vaya a comprar, mientras que
errores éticos pueden llevarme a perder… ¡la felicidad!)
El acto conyugal, la contracepción y la fecundación
"in vitro"(FIV)
Son aspectos tratados con profundidad en los tres
primeros temas de estos "Guiones de bioética". Si volvemos a
referirnos a ellos ahora es porque algunas apreciaciones erróneas sobre estos
temas constituyen la raíz de otros errores aún más graves (por atentar contra
el derecho fundamental a la vida que cada persona tiene).
No hace falta ser biólogo para descubrir que el
apetito sexual que tenemos los hombres (con distintos matices en varones y mujeres)
se orienta a la procreación: de la misma forma que el apetito de comer se
orienta a la alimentación (en este caso sin matices). Sin esos apetitos ni nos
procrearíamos ni nos alimentaríamos.
Pero somos personas: la sexualidad es también
camino para manifestar el amor (ver “Una relación personal”), la entrega total entre
dos personas. Reducir la sexualidad a una simple apetencia sería embrutecer el
amor entre un hombre y una mujer. Por eso conviene reservar a las situaciones
de unión afectiva estable (matrimonio) esas manifestaciones de cariño en las
que también se implica la genitalidad. En cada una de esas manifestaciones,
aunque se trata de actos humanos únicos, podemos considerar un doble aspecto:
a) la entrega personal y unión corporal de los cónyuges; y b) la apertura a la
vida, a engendrar hijos, consecuencia natural de esos actos (dentro de los
límites que impone la misma naturaleza humana: hay periodos de infecundidad en
el ciclo menstrual, e infecundidad estable tras la menopausia).
Por la contracepción se elimina artificialmente el
segundo aspecto, por lo que se desnaturaliza ese acto humano. Esta
desnaturalización no es de poca importancia: algunos la trivializan
diciendo que el resultado final de la contracepción es igual al que se da
cuando el acto conyugal se realiza en periodos de infecundidad de la mujer.
Pero no es comparable. Del mismo modo que:
-puedo hablar y ser entendido;
-puedo hablar y no ser entendido;
-pero nunca puedo mentir (adulterar el sentido
de mis palabras con objeto de engañar), aunque el resultado final de mentir
llegue a ser el mismo de hablar y no ser entendido por quien me escucha. Pero
ya estudiamos esto en el segundo tema de Bioética sobre “Anticonceptivos y métodos naturales”...
La fecundación "in vitro" hace justo lo contrario que la
contracepción: procura el segundo aspecto (la procreación) al margen del
primero (la unión entre los cónyuges). Una vez más, el fin es bueno, pero...
¿vale cualquier medio? Evidentemente no: "No todo lo técnicamente posible
es, por esa misma razón, moralmente admisible" (cfr.
SCDF, Instr. "Donum vitae")
Para terminar esta introducción sobre la FIV,
haremos tres consideraciones:
a) En la FIV los padres no se limitan a "poner
los medios" (el acto conyugal) para tener un hijo sino que
"encargan" un hijo al médico después de entregarle sus gametos para
que lleve a cabo la fecundación en el laboratorio.
b) Por esta razón, el niño empieza a ser considerado
más como un derecho (querido para mí) que como una fuente de
obligaciones (querido en sí). Hay que preguntarse: ¿cabe hablar de
un "derecho" a adoptar? Pienso que no: sólo se debe hablar de una
"posibilidad" de adoptar para quienes tengan condiciones que
garanticen el DERECHO (ahora sí) del niño adoptado a la educación. Por eso,
deben tener posibilidad -no derecho- de adoptar a un niño quienes: 1) hubieran
podido naturalmente ser sus padres (por lo tanto, varón y mujer); y 2) ofrezcan
la estabilidad familiar que requiere la educación de un niño (por lo tanto, una
pareja heterosexual que lo sea no sólo de hecho sino de derecho).
No es cuestión de costumbres: la obligación de educar a un niño recae
naturalmente sobre sus padres y si -por cuestiones graves- se concede la
custodia a otros, éstos deben cumplir unas determinadas condiciones (que educar
a un niño no es como diseñar y construir un chalet).
c) Debemos recordar que ese "encargo" que
se le da al médico hace que éste realice varias fecundaciones con los gametos
que le proporcionan para garantizar el "éxito" (de ahí proceden los
mal llamados "embriones sobrantes") ¿Qué sentimientos albergará en su
corazón el hijo fruto de la FIV cuando sepa que otros hermanos suyos fueron
denominados “sobrantes” y permanecieron congelados sin esperanza de desarrollo?
Embriones "sobrantes" y células madre
La FIV produce miles de embriones sobrantes (en
España se calcula que había unos 80.000 en el año 2004, de los que unos 20.000
llevan más de 5 años "congelados", por lo que no se prevé su
implantación y desarrollo).
Algunos científicos sin escrúpulos (son pocos en
comparación con los honrados, aunque hacen tanto “ruido” que parecen una
multitud) se plantean: ya que están ahí y nadie los quiere, ¿por qué no
destinarlos a la investigación o a la experimentación?, ¿por qué no utilizar
sus células madre para intentar regenerar tejidos adultos dañados (p. e. tejido
cardiaco)? Aceptar esto sería como aceptar la experimentación de nuevos
medicamentos con enfermos terminales: como si de simples animales se tratara:
sin dignidad ni respeto hacia ellos.
¿Qué son las células madre?
Cada uno de nosotros empezó a existir como cigoto
(en el momento en que, tras la unión de un óvulo y un espermatozoide, se
originó un ser humano con una información genética propia).
La mitosis y la diferenciación de tejidos hacen que ese nuevo individuo vaya desarrollándose como pluricelular,
en un proceso vertiginoso de crecimiento y especialización.
Todas las células somáticas (del cuerpo de una
persona) tienen la misma información que tenía esa persona cuando estaba
constituida por una sola célula: el cigoto. Son como copias obtenidas a partir de
un mismo disco de ordenador.
Pero -siguiendo con el ejemplo del ordenador-
finalmente no todos los documentos copiados pueden ser leídos: sólo algunos de
los 30.000 genes cuya información recoge nuestro ADN se expresarán en cada
célula. (Es como cuando tenemos un documento que se ha quedado anticuado y no
podemos abrirlo porque en nuestro ordenador ya no existe el programa en cuyo
formato fue guardado por última vez ese documento).
En estado embrionario cada célula puede “abrir”
todavía todos los “documentos” (nos referimos a los genes). A ese tipo de
células se las denomina "células madre": pueden reproducirse sin
diferenciarse (en cultivo); o pueden dar lugar a células diferenciadas (tejido
nervioso, muscular, etc.) conforme se especializan.
Aparentemente ésta sería la solución para regenerar
tejidos dañados: un corazón con infarto, tejido nervioso (enfermedades del
sistema nervioso), diabetes, etc. Pero veremos que hay otras soluciones más
eficaces y que no generan problemas éticos.
Cuestiones éticas sobre el uso de células madre
embrionarias
En una entrevista publicada por el suplemento
"El Semanal" a mediados de abril de 2004, cierto médico -por pensar
así se ha dado más publicidad a su postura- afirmaba:
a) no hay que confundir células madre embrionarias
con embriones;
b) no hay que confundir embrión con ser humano.
a) Sobre la primera afirmación de ese médico hay que
decir que se trata de una verdad, sí, pero falaz (es decir, que induce a error
por tratarse sólo de una verdad a medias que induce al error). Ciertamente no
hay que confundir células madre embrionarias con embriones, pero hay que
recordar que cuando se usan esas células se destruyen embriones (del mismo modo
que no debemos confundir el corazón de una persona con su cuerpo, pero sabiendo
que si le quitamos el corazón a un tipo... ¡nos lo cargamos!)
b) Acerca de la segunda afirmación: ¿no es lo mismo
un embrión que un ser humano? El embrión es un ser vivo: distinto al ser de la
madre, pues tiene información genética propia, y unidad y desarrollo propio). Y
si no se trata de un ser vivo humano, me pregunto como biólogo... ¿quizá se
trate de un "chimpancé"? Recordemos que se da un desarrollo continuo
desde el cigoto hasta el mismo instante de la muerte.
Es verdad que el embrión no da muestras de
inteligencia ni de voluntad (como tampoco las da el niño recién nacido y a
nadie se le ocurre poner en duda su naturaleza humana).
También es verdad que le falta un sistema nervioso
desarrollado y activo (del mismo modo que no se encuentra activo el sistema
nervioso de un joven en coma por accidente de moto y... sigue siendo persona:
aunque necesite unos medios especiales hasta salir de ese estado, mientras que
el embrión sólo necesita que lo dejen "tranquilo" seguir su desarrollo
en el útero materno)
El problema es la falta de sensibilidad que muestran
a veces algunas personas: como no veo un niño... ¡no hay un niño!
(piensan). Igual que sucede con el “aborto” (a ninguna madre que aborta le enseñan
después lo que le han extraído -bracitos y cabecita del niño: ver imágenes-
con esa "operación" -cosa que sí hacen con otras operaciones
normales). Así evitan que la madre se desmaye y caiga en depresión.
Otro problema es la falta de solidaridad. Todos los
varones nos solidarizamos con las mujeres maltratadas (y nunca seremos una de
ellas), pero pocas personas se solidarizan con los embriones humanos... ¡y
todos hemos sido uno de ellos al empezar nuestra existencia!
¿Clonación reproductiva y
"terapéutica"?
La clonación se lleva a cabo introduciendo el ADN de
una célula somática en un óvulo sin núcleo (éste es un "ordenador"
capaz de leer todos los "programas" -genes- de la célula somática).
Se habla de clonación reproductiva cuando se
pretende obtener nuevos individuos con las mismas características de un adulto.
Este asunto ya lo hemos tratado en el tema anterior desde el punto de vista
ético.
La llamada clonación "terapéutica" se
llevaría a cabo para obtener células madre destruyendo el embrión. Algunos se
escandalizan ante la clonación reproductiva pero justifican la
"terapéutica": es para salvar otras vidas, dicen... Pero si resulta
aberrante la clonación reproductiva, más aún la terapéutica: en la reproductiva
se cosifica a la persona como si de un producto comercial
se tratara, pero en la terapéutica se destruye al individuo clonado (es como si
"criáramos" niños para quitarles el corazón e implantárselo a otras
personas necesitadas: podíamos hablar de cría "terapéutica" de niños
donantes...)
Alternativas
Aparte de la inmoralidad que supone experimentar o
alterar el normal desarrollo de embriones humanos, debemos decir que existen
alternativas éticas para el tratamiento de enfermos: la utilización de células
madre de tejidos adultos. Estos tratamientos se han mostrado más eficaces
(hasta ahora se han regenerado tejidos dañados en decenas de pacientes mientras
que todavía no hay "éxitos" con células madre embrionarias). ¿Por qué
se sigue experimentando con embriones?: porque -aunque resulte duro decirlo- se
han fabricado muchos "excedentes" por la FIV y resulta además un
"material" fácil de conseguir.
Se pueden utilizar:
-células madre de médula ósea: en neuronas y en
células hepáticas,
-células madre de páncreas: para la diabetes,
-células madre de tejido nervioso: en fibras
musculares,
-células madre de placenta: en tejido óseo y
nervioso, en cartílago, sangre, músculo, tendones y vasos,
-células madre de cordón umbilical.
Posibles aplicaciones
1) Reparación de tejidos por inclusión o
introducción en el torrente circulatorio del paciente de células madre de ese
mismo tejido pero de otro sujeto.
2) Reparación de tejidos por inclusión de células
madre adultas de otros tejidos o de cordón umbilical (cabe recordar que se
están creando bancos de cordones umbilicales por su facilidad de obtención en
los partos y la abundancia de células madre que hay en esos tejidos).
3) Células madre obtenidas de abortos espontáneos
(hay que insistir aquí en lo de espontáneos para evitar la obtención de tejidos
a costa de vidas humanas cuyo desarrollo se ve truncado violentamente).
Aplicaciones clínicas actuales de células madre de
tejidos adultos
Actualmente (año 2004) existen ya 35 aplicaciones
reales en terapéutica. Ver relación en: "Alternativas a la utilización de células madre
embrionarias con vista a la medicina regenerativa y reparadora" (Dr. Justo Aznar, Jefe
del Departamento de Biopatología,
Clínica Hospital Universitario La Fe, Valencia):
http://www.bioeticaweb.com/index.php?id_cat=1&PHPSESSID=cc5136c07df0a6a9f218838191c87c41
Resumen
1) Las células
madre adultas son la alternativa. Ya se están utilizando con éxito, mientras
que las células embrionarias -aparte de los graves problemas éticos que genera
su utilización- quizá... dentro de 3-5 años.
2) Es éste un
sistema natural de regeneración: cuando un tejido resulta dañado, células madre
procedentes de la médula ósea emigran en grandes cantidades para repararlo.
3) Existen
células madre adultas de islotes pancreáticos para tratamiento de la diabetes.
4) El autotrasplante de células madre adultas (p. ej. el que se realiza de células madre de tejido muscular
estriado para regenerar tejido cardiaco dañado en infartos) evita los problemas
de rechazo: se está practicando con éxito desde hace algunos años.
5) Parece que
las células madre mesenquimales
carecen de los marcadores moleculares que producen el rechazo: podría ser una
fuente universal de células madre.
è En cualquier caso, nunca será
lícito destruir embriones humanos para mejorar la salud de personas mediante
trasplantes (matar para mejorar otras vidas...)
è CADA PERSONA HUMANA ES DIGNA
DESDE QUE EMPIEZA SU EXISTENCIA HASTA QUE -SIN SOLUCIÓN DE CONTINUIDAD-
TERMINA: NO SE PUEDE INSTRUMENTALIZAR LA VIDA HUMANA DE QUIENES AÚN NO SON CAPACES DE
DEFENDERSE POR SÍ MISMOS