LA COMPLICIDAD DEL SILENCIO
(Ante el aborto: conocer y callar...)
Un
silencio culpable
Se cumple un mes de las últimas
elecciones generales en España. Vuelve a repetirse todo un “ritual”:
constituido el Parlamento, será elegido el Presidente del Gobierno y éste
nombrará a los Ministros que ejerciten con él el poder ejecutivo.
Durante este tiempo han surgido y
surgen comentarios y análisis sobre la situación de España y los problemas más
acuciantes que debe afrontar y resolver el nuevo Gobierno: la inflación alta
(por encima del 4’5), el crecimiento económico a la baja (más cerca del 2 que
del 3), el paro repuntando en los últimos meses...; las cuestiones
territoriales (los estatutos, y un referéndum ilegal convocado en el País Vasco
para octubre) y el terrorismo de ETA...; la cuestión del agua, transvases y
desaladoras...; la renovación de los órganos de Justicia...
Sin embargo existe un PROBLEMA (con
mayúsculas) de todos conocido pero a menudo OLVIDADO (muchas veces de forma
dolosa) que URGE AFRONTAR, si reconocemos que la vida es el derecho primordial
(por encima de la economía): según los datos publicados en enero por el
Ministerio de Sanidad, el número de abortos practicados en España en 2006
ascendió a 101.592 (es decir, 278 cada día).
El mismo día que recibimos estos
datos conocimos la primera muerte en 2008 por violencia doméstica.
Una noticia estremecedora. Sin embargo, nadie reflexionó en que, a esas alturas
del año ya habrían muerto en España los “primeros” MIL NIÑOS víctimas
del aborto.
Siendo una lacra terrible la
violencia doméstica, no está de más analizar algunos datos recientas para
comprender hasta qué punto es el aborto provocado un problema mayor, hasta el
punto de permitirnos hablar de un silencio culpable:
En 2007 hubo 126.293 denuncias de
mujeres a sus parejas, de las que 90.958 correspondían a delitos de lesiones.
Ese mismo año se juzgaron 137 delitos de homicidio de mujeres (38 sólo
intentados y 99 consumados): un 0’15% de delitos de homicidio en comparación
con los de lesiones (un 0’11% si consideramos sólo los homicidios consumados).
Ese mismo año fueron asesinados a manos de sus padres 11 niñas y 5 niños (por
lo que el número de muertes por violencia doméstica ascendió a 118).
Un año antes (no analizamos el 2007
porque los datos sobre abortos se comunican un año después) se habían producido
en España 481.102 nacimientos. En contraste, el número de abortos provocados
ascendía ese año a 101.592 (es decir, sin tener en cuenta los abortos
espontáneos, el 17% de los embarazos en España terminaron con un aborto
provocado: 1 de cada 6 embarazos).
Si se ha mantenido esa tasa, podemos
suponer que desde la celebración de las elecciones el pasado 9-M hasta que se
constituya el nuevo Ejecutivo se habrán practicado en España más de 8.000
abortos. El Ministerio del Interior tendrá la satisfacción de haber visto
reducido en más de 40 el número de muertos en accidentes de tráfico durante la Semana Santa. Por
contraste, el Ministerio de Sanidad reconocerá -¡ojalá lo hiciera avergonzado!- que los muertos en
carretera durante una semana en la que se han desplazado muchos millones
de vehículos es cinco veces menor que el número de muertos por aborto ¡cada
día! de esa semana...
La
realidad
De los 101.592 abortos practicados,
98.533 (el 97%) se acogieron al supuesto de riesgo para la salud de la madre.
Lo que me empuja a preguntarme nuevamente con “ironía” (por no llorar, que es
lo que realmente merece esto): ¿tan mal está la Sanidad en España que 1 de
cada 6 embarazos supone un riesgo grave para la salud de la madre?
2.875 casos (2’83%) alegaron riesgos
para el feto (es decir, posibles malformaciones: una vez más -en contra de la
integración de los deficientes- nos encontramos con “ciudadanos de segunda”).
13 niños pagaron con la vida el delito de violación cometido por su padre. Y
181 madres decidieron acabar con la vida de su hijo en gestación por “diversos
motivos”.
496 eran menores de 15 años. Y
13.398 tenían entre 15 y 19 años. Pienso que estas cifras son un “premio” a la
política de “prevención” seguida durante años: con el “póntelo, pónselo” y
campañas semejantes alentadas por políticos de
todos los colores. Semejantes bodrios han empujado a muchos jóvenes a jugar con el sexo, a vivir siempre al límite y sin pensar en la relación
personal de entrega y amor estable que debe preceder a esas relaciones.
67. 318 mujeres (más del 65% de los
abortos practicados en 2006) eran madres solteras. Otra consecuencia de la
trivialización de la sexualidad.
(…)
AVISO: LAS IMÁGENES QUE
SE OFRECEN A CONTINUACIÓN PARA “ILUSTRAR” LOS DATOS SOBRE EL ABORTO EN ESPAÑA
PUEDEN HERIR LA
SENSIBILIDAD DE QUIEN LAS MIRE (mi consejo es mirarlas -pues muestran
la realidad- sólo “por encima” para no desarrollar sentimientos de
crueldad):
Las imágenes han sido
extraídas de los siguientes sitios
http://abortionno.com/Resources/pictures.html
http://foro.univision.com/univision/board/message?board.id=madressolteras&message.id=10052
http://www.aciprensa.com/aborto/foto-abo.htm
En 2006 se practicaron en España 63.225
abortos con 8 o menos semanas de gestación:
... 26.155 abortos con fetos de 9 a 12 semanas:
... 6.240 abortos de niños con 13 a 16 semanas:
... 3.933 abortos de 17 a 20 semanas:
... y 2.001 abortos de 21 ó más semanas:
De esas “interrupciones voluntarias
del embarazo” (un eufemismo) podemos decir que 101.592 (el 100%) fueron
practicadas con una ignorancia total o parcial por parte de la madre, pues
somos conscientes de que a ninguna mujer le muestran -antes de abortar-
imágenes de “operaciones” (otro eufemismo) como la que le van a practicar, cosa
que sí se hace con cualquier otro tipo de intervención quirúrgica rutinaria.
Existe el negocio de la
prostitución. Sí: existe.
También existe el negocio del
aborto. De todos los abortos practicados en 2006, 99.044 (un 97’5%) se llevaron
a cabo en centros privados y 2.548 (un 2’5%) en centros públicos. Es decir, 39
de cada 40 reportaron beneficios económicos a los médicos y clínicas en las que
fueron practicados. Se calculan los beneficios en torno a los 50 millones de
euros: ¡TODO UN “NEGOCIO”! (igual que resultan negocios innegables el tráfico
de drogas o la prostitución...)
La situación mundial tampoco resulta
halagüeña: el informe de la OMS
del año 2005 sobre la salud en el mundo estimaba en 211 millones el número de
embarazos anuales... y en 46 millones los que terminaban en abortos provocados.
Julián Marías cerraba su célebre
ensayo “La cuestión del aborto” con
esta afirmación: “Por esto me parece que
la aceptación social del aborto es, sin excepción, lo más grave que ha
acontecido en este siglo que se va acercando a su final”. Resulta imposible
no sentir náuseas al pensar en la gran carnicería -verdadero holocausto de
millones de niños- con la cual convivimos “pacíficamente” (porque no pensamos
en ella: somos cómplices silenciosos...)
Remedios
Es muy dura y grave la situación en
España, como hemos visto. Pero el análisis realizado me permite afirmar -sin
miedo a caer en la exageración o el “tremendismo”- que la muerte de esos cien
mil inocentes cada año, de esos casi 300 niños cada día en España es, CON MUCHO, el problema más urgente e importante
que deben afrontar nuestros gobernantes y políticos. Es tal su
objetividad que nunca debe ser considerado como algo ideológico (de la misma
forma que los malos tratos o la explotación de menores son considerados lacras
que hay que erradicar, unánimemente, sin distinciones de derechas, izquierdas o
de centro, entre republicanos y monárquicos, en ambientes nacionalistas o
constitucionalistas). Si el homicidio no puede ser justificado por una
ideología, menos aún matar -o desproteger jurídicamente para que lo maten- a un
inocente.
La economía, el paro, la vivienda...
son importantes. Pero más importante es la vida: vivir (que esos niños vivan)
para poder comprar, para poder trabajar, para desarrollar su vida personal y
familiar en un hogar digno...
Las mujeres que deciden abortar en
España lo hacen presionadas por un embarazo no esperado o al menos no deseado.
¿Qué hacen nuestros gobernantes y políticos para poner remedio a esa
dificultad? -Plantear el aborto como una solución es parecido a proporcionar
droga a los toxicómanos para evitar que cometan delitos: en aras de una falsa
paz social se obviaría la podredumbre personal en la que se instala el
consumidor de drogas... En el aborto se “quita” el problema de alimentar y
educar a un niño... eliminando al niño.
Llegamos a una situación de
esquizofrenia: existen simultáneamente un “negocio” alrededor del aborto (al
“servicio” de quienes no desean los hijos engendrados) y una práctica frecuente
de “técnicas de reproducción asistida” (para quienes no pueden tener hijos de
forma natural); por otro lado nos encontramos con el “negocio” de la adopción
(por el que hay padres que deben pagar sumas elevadas de dinero para conseguir
-tras mucho tiempo y después de sortear innnumerables obstáculos- la custodia de
un hijo que, legalmente, empieza a ser suyo). No hace falta mucha imaginación
para entrever soluciones sencillas a esos problemas:
1º) Fomentar que los hijos no deseados pasen a ser deseados (o
al menos no rechazados) por sus madres: con leyes (también incentivos
económicos a las empresas) que impidan de forma eficaz la discriminación
laboral de la mujer embarazada, con subvenciones para el desarrollo de esos
embarazos, con atención médica y apoyo a las mujeres que se sienten solas ante
un embarazo no deseado...
2º) Apoyar económicamente a las instituciones y personas que desarrollan
proyectos en este sentido: por ejemplo, la Asociación de Víctimas del Aborto (AVA: http://www.vozvictimas.org/
).
3º) Desarrollar una política que
fomente la adopción “interna”
de niños: los padres que desean adoptar podrían “invertir” en el desarrollo de
esos “embarazos no deseados” el dinero que preveían gastar en el proceso de
adopción.
4º) Y una política de información: muchas mujeres que abortan no lo
harían si conociesen el “resultado” de
esa “operación”; menos aún si llegasen a vislumbrar como posible una salida
diferente al aborto para sus embarazos no deseados.
5º) Y una política de prevención: no se pueden difundir alegremente ideas como que “el sexo es
bonito”, “juega con el sexo y disfruta, pero sin riesgos (es decir con preservativo)”... y sorprenderse después
del elevado número de embarazos no deseados (13’7% del total de abortos son de mujeres
de 19 años o menos; y más del 65% madres solteras). Quien tiene relaciones
sexuales frecuentes ya conoce la existencia del preservativo (a estas alturas
también la conoce quien no actúa de esa manera), por lo que las campañas
generalizadas e indiscriminadas sólo sirven para incitar a que tengan esas
relaciones (por considerarlas “sin riesgo”) quienes de otra forma no llegarían
a ser personas promiscuas.
Para
terminar
No me olvido de la terrible
situación a la que llega una mujer después de haber consentido en que le
practicasen un aborto. Algunas, después de reconocer su error, permanecen
durante años en un estado de depresión profunda. Es el mismo Estado (las
instituciones que facilitaron la práctica de ese aborto con sus leyes
despenalizadoras) quien debe cargar sobre sus espaldas la atención especial a
esas personas. Son miles. Necesitan esa ayuda. Y el apoyo humano de todos, sí,
pero no se pueden desentender las autoridades pensando que ya existen ONGs y
otras instituciones (también de tipo religioso) que se esfuerzan en ese
sentido. Además, el principio de subsidiariedad debe llevar a ayudar
económicamente -como hemos dicho más arriba- a quienes trabajan asociados con
otros en la atención de esas madres víctimas del aborto.
Fernando del Castillo del Castillo <fedelcas@yahoo.es >
Marbella, 5 de abril de 2008