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Compendio de Bioética
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Gonzalo
Herranz. Departamento de Humanidades Biomédicas. Universidad de Navarra |
4 de abril de 2001 |
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TRIBUNA Etica médica y píldora del día después (I) |
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El autor se
refiere al mecanismo de acción de la llamada píldora del día después y se
asombra de la nube de ignorancia que rodea a su efecto antinidatorio,
precisamente en el tiempo de la medicina basada en la evidencia. En otro
artículo que se publicará mañana en la sección de Normativa el profesor
Gonzalo Herranz analizará el consentimiento informado en la prescripción de
este producto. |
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La
reciente aprobación por la Agencia Española del Medicamento de la
comercialización del levonorgestrel en la forma farmacéutica de píldora del
día después (pdd) es un asunto que plantea problemas ético-médicos y
deontológicos nada triviales y merecedores de comentario. Mecanismo
de acción en la penumbra Claridades
y ambages |
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Gonzalo
Herranz. Departamento de Humanidades Biomédicas. Universidad de Navarra |
5
de abril de 2001 |
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Etica médica y píldora del
día después (II) |
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El profesor
Gonzalo Herranz comentaba ayer en DIARIO MEDICO la nube de ignorancia que
rodea al efecto anidatorio de la llamada píldora del día después. En este
segundo artículo, el autor destaca la importancia de una información completa
en la prescripción de este producto y la obligación deontológica del médico
de respetar las convicciones de la paciente, a quien no puede imponer su
opinión. |
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Gonzalo
Herranz. Departamento de Humanidades Biomédicas. 15 de mayo de 2001 Universidad
de Navarra |
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TRIBUNA Etica médica y
píldora del día después (III) |
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Gonzalo Herranz, miembro del Departamento de Humanidades
Biomédicas de la Universidad de Navarra,se pregunta por el silencio de gran
parte de la profesión médica ante un tema con fuerte repercusión en la
opinión pública y explica la nueva significación del término concepción a la
que se resisten los libros de embriología y los diccionarios. Concluye que la
información que se da a las mujeres es paternalista porque las considera
incapaces de asumir sus responsabilidades |
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Hace poco más de
un mes envié a DM un par de Tribunas sobre la píldora del día después (pdd),
convencido de que iban a provocar un debate necesario y, así lo deseaba,
clarificador. Pero ese debate no se ha producido: han ido pasando los días y
nadie del campo profesional ha dicho en las páginas de DM esta boca es mía. Jugando
con las palabras Un
significado auténtico Ocultar
una realidad científica |
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Una vez autorizada en España la “píldora del día
siguiente”, ahora se reclama que sea distribuida gratuitamente.
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Chispazo-cultura-píldora.
No se sabe bien dónde está escrita esta ley de los acontecimientos, pero
últimamente aburre. Se ha cumplido con las prácticas sexuales entre
adolescentes, con el consumo de alcohol, con las drogas.
El proceso comienza
cuando gente alerta avisa del chispazo –ojo con las prácticas sexuales
precoces– y pronostica, porque lo natural es que un chispazo prenda. Las
reacciones van desde la sonrisa indulgente hasta la furia, pero las
predicciones sexuales rara vez impresionan: un caso no hace una epidemia,
adiós.
Todavía en ese
punto, si una jovencita que ha ido demasiado lejos pide “píldora del día
siguiente”, lo hará con la boca pequeña y le contestarán que aquí no se sirven
platos exóticos. Tendrá que retirarse con la cabeza gacha a charlar con su
amigo, si lo encuentra, y en el hospital apuntarán la incidencia: ¡cómo está
todo!
Pero de pronto, el
chispazo prende y la incidencia se hace cultura. Otro tipo de gente alerta
abandera la “fuerte demanda” y pide a gritos la píldora. Si “así está todo”,
píldora para todas. Y va y se vende.
La jovencita les
agradecerá su nuevo “derecho a píldora
del día siguiente de venta en farmacias bajo estrictos controles médicos”.
Pero los demandantes se han animado con los aplausos y apuntan donde duele.
Según el vocal del
Colegio de Farmacéuticos de Málaga, José María Laza, el precio de 3.100 pesetas
que han puesto las empresas farmacéuticas es excesivo. Y añade que “la píldora
no es ninguna novedad terapéutica, sino una dosificación específica de lo mismo
que ya existía, de manera que no se justifica que su precio se multiplique por
cinco”. Lo que ocurre es que la campaña le viene bien a los laboratorios para
subir los precios –afirma– y “a los políticos para apuntarse una medalla a
costa de un producto que no aporta nada nuevo” (El País, 11-V-2001).
¿Tan caro y encima
por eso? Píldora gratis ya. La jovencita está de suerte porque vive en una, por
ejemplo, Comunidad Autónoma de riesgo,
donde el embarazo entre adolescentes está por las nubes y algo habrá que hacer.
La Junta de
Andalucía ya ha hecho un pedido de 7.000 dosis para distribuirlas
gratuitamente. El consejero de Salud andaluz, Francisco Vallejo, afirma que a
3.100 pesetas “no se puede garantizar que cualquier mujer, independientemente
de su situación económica, tenga acceso a la píldora” (El Mundo, 10-V-2001). Con el mismo argumento, acabaremos
subvencionando la entrada a las discotecas más chic.
En la Comunidad de
Madrid, según la Consejería de Sanidad, el Centro Joven de Planificación
administrará la píldora y será el facultativo quien decida si invita la casa o extiende
una receta. Fin de semana resuelto, nena, barra libre en la fiesta de la espuma
y píldora gratis mañana a las nueve.
Galicia, Valencia,
Navarra y Cataluña no financiarán el producto. Sin embargo, el PSOE ha
anunciado que presentará en el Congreso una proposición no de ley para
distribuir gratuitamente la “píldora del día siguiente” en centros de salud,
centros de planificación familiar y hospitales. De la cabeza gacha al libro de
reclamaciones.
Por supuesto,
libertad: la que no quiera, que no utilice la píldora. Lo que no está claro es
por qué se nos obliga a pagarla con los impuestos de todos.
Durante este
tiempo, la jovencita se ha perdido la lección de que el acto sexual no es un
juego sin consecuencias. ¿Qué ha aprendido entonces? Pues que hoy las pastillas
sustituyen los hábitos de vida sanos; que hay que dejarse la piel por mejorar
las vías de acceso a las píldoras y que no hay fallos educativos, sino
necesidades sanitarias insatisfechas. Por su parte, quienes se han ahorrado la
lección añaden que “habrá que acostumbrarse a convivir con el problema” y que
solo cabe “reducir los daños”. Con soluciones gratuitas, claro.
Se puede entender
que parte de los impuestos se destinen a la educación, pero no a encubrir la
falta de educación. Menos mal que hay chispazos que no prenden. No ganaríamos
para píldoras.
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La Agencia del Medicamento española acaba de aprobar
la comercialización, con receta, de la llamada “píldora del día siguiente”,
como habían hecho antes las autoridades sanitarias de otros países europeos. En
este artículo, el Dr. Guillermo López García (director del Departamento de
Ginecología, Clínica Universitaria de Navarra) explica el mecanismo de acción
de la píldora.
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La
“píldora del día siguiente” que ahora se comercializa consiste en un gestágeno
conocido ya desde hace treinta años, el Levonorgestrel. Este viejo gestágeno,
administrado como píldora del día siguiente, al no incluir en su composición un
estrógeno, tiene menos efectos secundarios agudos, y así, las náuseas, vómitos,
cefaleas y retención de líquidos son prácticamente inexistentes.
El Levonorgestrel
se emplea en contracepción hormonal y en terapéutica hormonal sustitutiva en la
postmenopausia. Y en los últimos diez años se inició su empleo como “píldora
del día siguiente” por su acción fundamentalmente en el endometrio, al impedir
la anidación del óvulo fecundado. La dosis de Levonorgestrel en terapéutica
hormonal sustitutiva es de 0,075 mg al día durante doce días. En contracepción
hormonal, la dosis suele ser de 0,25 mg al día por 21 días cada mes, mientras
que su empleo como píldora de la mañana siguiente supone la administración de
0,75 mg al día durante dos días. Como se puede ver, una dosis alta concentrada
en dos días. El precio en el mercado ronda las 1.400 ptas. por dos comprimidos.
En los países en los que se emplea el Levonorgestrel como píldora del día
siguiente, no existe información sobre el consumo de este fármaco con fines
abortivos.
Desde el punto de
vista del mecanismo de acción, hay que aclarar que las distintas píldoras del
día siguiente tienen una acción fundamentalmente anti-implantatoria, pues
impiden la anidación del óvulo fecundado en el endometrio, y por lo tanto,
deben ser consideradas como píldoras abortivas precoces. Es corriente el
confusionismo terminológico en este punto. Y así podemos ver cómo los titulares
de prensa frecuentemente dicen que esta píldora evita la implantación del óvulo
en el útero, cuando el óvulo nunca se implanta si previamente no fue fecundado.
Y es entonces cuando el embrión, en sus primeras fases de desarrollo, se
implanta.
El aborto, precoz o
tardío, supone siempre la muerte del embrión, de un ser humano, y en sus
primeras fases de desarrollo sigue siendo y será un hecho grave. Se aborta o no
se aborta, independientemente de los métodos empleados.
Uno de los fines declarados de autorizar la “píldora
del día siguiente”, como se acaba de hacer en España, es evitar embarazos entre
adolescentes. Un estudio reciente indica que la píldora no ayuda a lograr ese
objetivo. Lo comenta el Dr. Justo Aznar, jefe del Departamento de Biopatología
Clínica en el Hospital La Fe (Valencia).
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El
embarazo de adolescentes es un importante problema social. Muchos de estos
embarazos terminan en aborto, y cuando el embarazo continúa, este suele ir
unido a complicaciones físicas, psíquicas y sociales para ambos, la madre y el
hijo (1). Para paliar este problema, algunas autoridades sanitarias propugnan
la utilización de la “píldora del día siguiente”, la denominada contracepción
de emergencia. Sin embargo, no está demostrado que con la utilización de esta
píldora vayan a disminuir los embarazos no deseados, ni tampoco el aborto,
entre las adolescentes.
En relación con
ello, acaba de publicarse en el British
Medical Journal un interesante trabajo realizado en Inglaterra, en donde se
concluye que la utilización de la píldora del día siguiente no reduce los
embarazos de adolescentes, ni tampoco el número de abortos: incluso favorece un
aumento de los mismos (2).
En dicho trabajo se
relacionan la contracepción de emergencia, los embarazos de adolescentes y el
porcentaje de estos que terminan en aborto. Para llevarlo a cabo, se estudian
240 casos de embarazos de adolescentes y se comparan con 719 casos de control
de similares características. El primer dato que destaca es que las
adolescentes embarazadas habían utilizado antes con mayor asiduidad los métodos
anticonceptivos –tanto la píldora como los preservativos– que las adolescentes
no embarazadas. “Después de un análisis multivariante realizado en el año
anterior al embarazo, la única asociación encontrada estaba relacionada con la
consulta previa sobre contracepción”.
Las adolescentes
que asiduamente habían utilizado la consulta contraceptiva antes de su embarazo
tenían un riesgo de quedarse embarazadas 3,32 veces mayor que las que no lo
habían hecho; las que previamente habían utilizado la píldora anticonceptiva,
2,96 veces mayor, y las que habían utilizado preservativos en sus relaciones
sexuales, 2,70 veces mayor.
También las que ya
habían utilizado previamente la contracepción de emergencia manifestaban un
riesgo de embarazo 1,35 veces superior a las que no la habían utilizado. Cuando
se analizan los embarazos de adolescentes terminados en aborto, se encuentra
que las que abortaron habían utilizado en significativamente mayor medida la
contracepción de emergencia o preservativos, en cualquier momento antes del
embarazo, que las otras jóvenes.
Las que la utilizan, mayor riesgo
En efecto, las que
habían utilizado la píldora del día siguiente tenían una probabilidad 3,21
veces mayor de que su embarazo terminara en aborto, y esta probabilidad era
4,53 veces mayor para las que habitualmente utilizaban preservativos. Cuando se
valoró el influjo de la utilización de la contracepción de emergencia o la
utilización de preservativos sobre los porcentajes de aborto en las 240
adolescentes embarazadas estudiadas, se encontró que “en los casos en los que
el embarazo terminó en aborto, las adolescentes habían utilizado
significativamente más la contracepción de emergencia o los preservativos,
durante el año previo al embarazo”. En efecto, las adolescentes que habían
utilizado la píldora del día siguiente previamente al embarazo tenían 2,8 veces
más posibilidades de quedarse embarazadas que las que no lo habían hecho. Para
las que la habían utilizado en los 12 meses previos al embarazo, la
probabilidad de embarazo fue 3,01 veces mayor.
Como concluye el
trabajo, “la utilización habitual de la contracepción de emergencia se asocia
con un incremento en el número de abortos, ya que las adolescentes embarazadas
que abortaron habían utilizado antes de su embarazo la contracepción de
emergencia más habitualmente que aquellas otras que después de quedarse
embarazadas habían llevado hasta el final su embarazo”.
Como también se
comenta en el trabajo, “un mayor conocimiento y la posibilidad de acceso a la
contracepción de emergencia se propugna como medio para reducir el número de
abortos de adolescentes. Sin embargo, como se comprueba en este trabajo, las
adolescentes que utilizaron la contracepción de emergencia tenían mayor riesgo
de un embarazo no planeado, posiblemente como consecuencia de asumir mayores
riesgos en sus relaciones sexuales”.
También llama la
atención este trabajo sobre los problemas que puede suponer “la provisión de
contracepción de emergencia por parte de organismos que no están preparados
para realizar después un seguimiento sobre estas prácticas”.
Todos los
anteriores datos aportan razonables dudas sobre la pretendida eficacia de la
píldora del día siguiente para evitar embarazos no deseados de adolescentes y
para reducir el número de abortos en este grupo.