7. LA
EUTANASIA
1.- Introducción.
Precedentes históricos
Eutanasia: etimológicamente procede
de las palabras griegas:
-"eu": buena
-"thánatos": muerte
Entonces significaría "buena
muerte" o "muerte dulce".
La propuesta de legalizar la eutanasia
no es nueva. Ya en Grecia algunos empezaron a plantear esta posibilidad...
-Platón (s.V
a. J.C.): "Establecerás en el Estado una disciplina y una jurisprudencia
que se limite a cuidar de los ciudadanos sanos de cuerpo" (República,
III). -Conocemos bien la situación de indefensión en la que se encontraban los
más débiles (embriones, niños, ancianos, enfermos) dentro de la sociedad
griega. De alguna manera llegó a suceder lo mismo durante el imperio romano,
hasta que el pensamiento cristiano empezó a impregnar la vida y las leyes de la
sociedad.
Sin embargo, en esas sociedades precristianas hubo también grandes pensadores y científicos
con un muy alto concepto de la persona humana: es el caso de Hipócrates...
-Hipócrates: en el juramento
hipocrático (460 a.
J.C.) dice: "no daré ningún veneno a nadie, aunque me lo pida, ni tomaré
nunca la iniciativa de sugerir tal cosa" (Compus
Hippocraticum, I).
En el siglo XX nos hemos encontrado
con el contraste de voces que apoyan esa legalización y voces que se oponen a
la misma...
-Documento de 1974: 40
científicos entre los que figuran 3 Premios Nóbeles -Monod (Biología), Pauling
(Química) y Thomson (Física)- firman un documento. En
él se afirma que las personas con una enfermedad incurable y que sufren por ella
tienen derecho a acabar con su vida cuando deseen, y que ninguna ley puede
negarles este remedio para su dolor. -Si estudiamos el concepto que estos
científicos tienen de la persona humana, entenderemos mejor el porqué de su
postura ante la eutanasia: para ellos el hombre es sólo un animal complejo (por
lo tanto -al perder de vista el sentido trascendente de la persona humana- no
importante en sí mismo). La defensa de la eutanasia siempre se ha apoyado en
una visión puramente materialista de la vida humana. -Son más numerosos los
científicos de prestigio (el Prof. Lejeune,
descubridor del síndrome de Down, entre otros), y
también Nóbeles, contrarios a la eutanasia, por el
desprecio que supone a la vida humana, pero a éstos se les ha dado menos
publicidad.
2.-
Tipos de eutanasia
Según el modo y las circunstancias
de su aplicación distinguimos entre:
a)
Eutanasia agónica: provocar la muerte de un enfermo ya desahuciado.
b) Eutanasia suicida:
se la aplica el propio individuo. Se trata más bien de un tipo de suicidio. A
veces cooperan otras personas ante la súplica del enfermo.
c) Eutanasia homicida:
un sujeto se la aplica a otro. Puede ser de dos tipos:
*Homicidio piadoso:
cortar la vida de un semejante para liberarlo de las taras de una enfermedad
terrible, una deformación física o una vejez angustiosa.
*Eutanasia económica
o social: eliminar vidas humanas consideradas como una carga social,
también denominadas "vidas sin valor vital".
d)
Eutanasia positiva: se provoca la muerte de un individuo mediante la
administración de fármacos.
e)
Eutanasia negativa: consigue su fin omitiendo cualquier tipo de
ayuda médica al enfermo. Se llama también ortotanasia
o "muerte normal".
No
se deben confundir con modos de eutanasia, puesto que no lo son:
a)
Distanasia: consiste en omitir los medios
considerados extraordinarios, que sólo sirven para prolongar artificialmente la
vida de un individuo con un proceso patológico irreversible: no es propiamente
eutanasia porque: 1) está ausente la acción positiva de matar; y 2) también
está ausente la existencia o la posibilidad de vida natural.
b)
Eutanasia lenitiva (tampoco es propiamente eutanasia): consiste en
aliviar o suprimir el dolor físico de una enfermedad mortal por fármacos o
medios que tienen el efecto secundario de acortar la vida. Siempre que se
busque el efecto principal o primario de aliviar el dolor es, no sólo
aceptable, sino incluso aconsejable y necesaria, porque, además de aliviar el
dolor, puede aliviar males peores como la desesperación o la enajenación
mental. Siempre debe procurarse no impedir al enfermo que pueda actuar
libremente en la disposición de su última voluntad: tanto respecto a sus bienes
materiales, como -sobre todo- al bien de su alma.
3.-
Juicio ético
Cualquier tipo de eutanasia es
reprobable, pues toda vida humana es importante como para no poder ser
despreciada por otros. También cuando el enfermo se muestra de acuerdo (nadie
en su sano juicio -repito: en su sano juicio, porque en esta vida hay de
todo...- deja a un suicida que se quite la vida diciendo: ¡allá él!...). Pero
vamos a tratar separadamente algunos de los tipos de eutanasia que hemos
estudiado:
a) La
eutanasia suicida es tan reprobable como el suicidio.
b)
La eutanasia por compasión es reprobable también (aunque a veces se
difunda la opinión contraria): ¿matar "por compasión"?
c)
La eutanasia económica o social es más repugnante aún, por la visión
utilitarista que ofrece de la vida.
d)
La eutanasia por omisión tampoco es justificable, pues la conducta
pasiva consciente es causa de que la muerte ocurra.
4.-
Algunas consideraciones finales
*La dignidad de la muerte depende de
la grandeza de ánimo del sujeto que se enfrenta a ella y no de las dificultades
externas materiales.
*Es una gran contradicción defender
la eutanasia hoy en día, cuando los avances de la medicina permiten aliviar con
gran eficacia los dolores de las distintas enfermedades.
*Los previsibles efectos de una
despenalización son conocidos (cfr. efectos de la
despenalización del aborto): comenzaría la aplicación en casos límites,
pero -con el paso del tiempo- se convertiría en un medio ordinario para acabar
con el dolor. Y la "compasión" serviría finalmente de excusa para
aplicarla a los deficientes, débiles, etc.: -Así quitamos a esta pobre gente la
"carga" de una existencia sin "calidad de vida"... (No es
exageración: ¿acaso quienes defienden el aborto como
medio de regulación de la natalidad no empezaron proponiendo su despenalización
para los llamados "casos límite"?)
*Se crea una situación de
desconfianza entre los pacientes que ingresan en los hospitales, pues podrían decidir
por ellos quitarles la vida. En Holanda, tras la despenalización de
la eutanasia, ha cundido entre los ancianos el temor a ir a un hospital
público, por miedo a que se les aplique la eutanasia. También en Holanda se ha
difundido un documento llamado "testimonio
vital", por el que se expresa el deseo del sujeto de que no se le
aplique la eutanasia activa, ni el "encarnizamiento terapéutico" o la
experimentación. Este documento es un mecanismo de defensa desarrollado ante el
temor que tienen enfermos y ancianos de que otros puedan decidir -con la “ley”
en la mano- quitarles la vida.
*La distinción entre medios ordinarios
y extraordinarios depende de la situación del paciente, del nivel de la sanidad
en ese país y del hospital. Por eso es más apropiado hablar de medios proporcionados
y desproporcionados. Siempre hay que
evitar el "encarnizamiento
terapéutico", inútil y contrario a la dignidad de la persona.
*Por último: la aceptación de la
eutanasia por parte de algunas personas, es fruto de una pérdida del sentido y
del valor de cada persona humana. Si fuésemos máquinas, sería comprensible la
decisión de "desguazar" a los individuos que no ofrezcan suficiente
calidad. También sería comprensible actuar así si se tratase de animales
irracionales: la vida de un animal es puramente sensible, y por eso no tendría
sentido mantener vivo a un caballo paralítico o a un ave ciega.
Pero nosotros somos inteligentes y
libres. Un tetrapléjico
no podrá realizar muchas actividades externas, pero puede entender y puede amar
(el amor es un acto propio de la voluntad), y esto es lo que hace de él un ser
muy importante. También un deficiente mental es capaz de
amar (no sabrá resolver integrales, pero eso no importa: una compleja
computadora resolverá esos problemas maravillosamente, pero al ser incapaz de
amar es absolutamente inferior al deficiente mental).
Por eso no tiene sentido hablar de
"vidas sin valor vital": toda vida humana tiene "valor vital",
incluso la de quien desea acabar con su propia vida (ese deseo en realidad es
fruto de no saberse querido por otros, de considerarse un "trasto
inútil"), incluso la de quien, "compadecido"(¿?)
del sufrimiento ajeno, quiere acabar con la vida de otros enfermos o
ancianos...
Fernando del
Castillo del Castillo