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8. LAS DROGAS

 

1.- Introducción

 

Definición de droga según la OMS: "Toda sustancia, terapéutica o no, que introducida en el organismo por diferentes mecanismos de administración va a actuar sobre el sistema nervioso central produciendo una alteración de tipo físico, intelectual, experimentación de nuevas sensaciones y/o modificación del estado psíquico del sujeto".

 

a) Algunas cifras 

 

-EE.UU. (1984):      12 millones de adictos a la cocaína.

 

Sólo en Nueva York, más de 750.000 cocainómanos.

 

-España (1985): el número de consumidores estimados por el Ministerio de Sanidad y Consumo era:

 

*Inhalables: 18.000-21.000 individuos.

 

*Cocaína: 60.000-80.000 individuos.

 

*Heroína: 80.000-125.000 individuos.

 

*Cannabis (marihuana, hachís): 1.200.000-1.800.000 individuos.

 

-Algunos datos facilitados por la Brigada Central de estupefacientes en España:

 

 

En 1978

En 1981

En 1984

En 1987

En 1991

Aumento 1978-1991

Detenciones por tráfico

4.575

6.480

11.561

25.545

28.581

x 6

Sustancias decomisadas

 

 

 

 

 

 

-Cáñamo (kg)

6.812

29.716

34.319

59.210

104.750

x 15

-Opiáceos (kg)

8

34

203

412

741

x 92

-Cocaína (kg)

14

47

227

1.134

7.573

x 540

 

 

b) Algunos conceptos

 

-Tolerancia: con muchas drogas sucede que, a medida que el sujeto las va tomando, necesita dosis cada vez más altas para conseguir los mismos efectos.

 

-Dependencia física: profunda alteración fisiológica, derivada del cambio que se produce en el sistema nervioso al interrumpir la administración de la droga que ya se había hecho habitual. Lleva al síndrome de abstinencia, con manifestaciones psíquicas y orgánicas, muy dolorosas en ocasiones, y cuyas características dependen de cada droga y de la personalidad del sujeto.

 

-Adicción: alteración de la conducta con un deseo incoercible de tomar la droga, tratando de asegurarse por cualquier medio la cantidad que el drogadicto necesita. Se incluye en la adicción la tendencia a la recaída tras haber conseguido suspender el uso de la droga.

 

2.- Drogas duras-drogas blandas

 

El término "drogas blandas" se emplea para referirse a algunas sustancias cuyo consumo moderado no produciría -según pretenden asegurar- ningún efecto patológico en el organismo ni en la vida humana y que, por tanto, sería equiparable al consumo del tabaco, por ejemplo.

 

El concepto de "droga blanda" surgió en el ámbito de los consumidores y traficantes, y no ha sido generalmente aceptado por los científicos, que en investigaciones recientes han puesto de manifiesto su peligrosidad.

 

Es cierto que no todas las drogas son igualmente nocivas: hay una gradación entre ellas. Sin embargo, las mal llamadas "drogas blandas" -como las "duras"- producen numerosos efectos nocivos y patológicos en el organismo y en la personalidad de sus consumidores.

 

Las drogas englobadas bajo el término de "blandas" son las siguientes:

 

-El hachís, la marihuana y la grifa (derivados del Cannabis).

 

-El L.S.D., la mescalina y la psilocina (sustancias todas de efectos alucinógenos).

 

-La cocaína y las anfetaminas.

 

-Los solventes volátiles como el tetracloruro de carbono, el cloroformo, el tolueno, la acetona, etc.

 

Estas sustancias se enfrentan a las incluidas en el grupo de "drogas duras", entre las que destacan la codeína, la morfina y la heroína (derivados del opio) y los barbitúricos.

 

Los partidarios de mantener la distinción "duras/blandas" señalan el hecho de que las drogas blandas no producirían dependencia física, cosa que sí acontece con el consumo de drogas duras. La dependencia física es la progresiva adaptación del organismo a la droga que ya describimos.

 

La no dependencia física parece ser teóricamente cierta para las drogas blandas. Pero si se observa lo que sucede en la vida real del drogadicto, dicha afirmación se tambalea. En primer lugar porque, si el consumo de "drogas blandas" se asocia con el alcohol -algo tan frecuente que es casi la regla-, también aquí aparece la dependencia física.

 

En segundo lugar, porque este criterio depende también de la vía de administración. Así, la administración por vía intravenosa -cosa frecuente hoy- de cocaína y anfetaminas, hace que se manifieste la dependencia física.

 

Y en tercer lugar, porque la así definida dependencia física es un fenómeno de difícil constatación (únicamente, a través del síndrome de abstinencia).

 

En el consumo de drogas blandas hay: habituaciones (pérdida de libertad, caracterizada por el deseo irreprimible de continuar consumiendo cierta sustancia, una vez que hubo cierta repetición en su uso); dependencia psíquica (estado de cierta tonalidad hedónica, y necesidad anímica del consumo de drogas para evitar trastornos psicológicos profundos, como, por ejemplo, fuertes estados depresivos); y dependencia en el comportamiento (resultado de un aprendizaje que es recompensado tanto ambiental como neurofisiológicamente). En esto no hay discrepancias entre drogas blandas y duras, sino más bien convergencias y similitudes.

 

Hay que tener en cuenta -además- el fenómeno de la escalada, consistente en el aumento e incorporación progresiva y gradual, tanto en la cantidad como en la calidad, de las sustancias tóxicas consumidas, hasta depender (toxicomanía) física y psíquicamente de este consumo. La escalada es muy frecuente entre quienes se inician en el consumo de las drogas blandas. Pero es siempre ascendente. El fenómeno inverso (descenso de las drogas duras a las blandas) sólo aparece de manera excepcional.

 

3.- La politoxicomanía y el fenómeno de la escalada

 

Actualmente el consumo de drogas se caracteriza por la politoxicomanía, o adicción a varias sustancias. El siguiente cuadro muestra datos referidos a España:

 

POLICONSUMO DE DROGAS EN ESPAÑA

 

De los que consumen...

Consumen también... (%)

Drogas de síntesis

Cocaína

Alucinógenos

Cannabis

Anfetaminas

Alcohol

Heroína

57

75'7

44'1

81'2

46'6

(*)

Drogas de síntesis

---

57'1

41'3

82'6

46'3

65'7

Cocaína

38'6

---

s.d.

82'1

s.d.

64'7

Alucinógenos

62'2

64'1

---

94'7

54'6

(*)

Cannabis

14'6

21'5

s.d.

---

12

70'8

Anfetaminas

56'2

56'7

44'1

82'5

---

(*)

Alcohol

s.d.

2'7

s.d.

10'5

s.d.

---

 s.d.: sin datos

(*) La fuente no da porcentajes precisos, pero señala que en esos casos el consumo de alcohol es muy elevado.

Fuente: Plan Nacional sobre Drogas, Memoria 1996 (Madrid, 1997).

 

            Del cuadro anterior podemos sacar diversas conclusiones, aparte de constatar la realidad del policonsumo de drogas:

 

            -Con excepción de las personas que consumen alcohol desmesuradamente (por cierto, cada vez es mayor la proporción de jóvenes que se emborrachan los fines de semana, sin dar apenas importancia a los trastornos graves que el alcohol produce en su salud), más del 80% de los consumidores de otras drogas consumen también cannabis. ¿Por qué, si los efectos de esta droga son menos fuertes que los de las otras que consumen? -No es aventurado pensar que el cannabis ha sido para ellos la vía de acceso a las otras drogas.

 

            -Refuerza la opinión anterior el hecho de que la mayoría de los consumidores de cannabis (en torno al 80%) no consuman otras drogas (salvo el alcohol, que precisamente potencia el efecto del porro, y provoca en quien consume ambas la dependencia no sólo psíquica, sino física): muchas personas -jóvenes sobre todo- consumen porros y alcohol, y algunas de ellas -más del 20 %- pasan a consumir otras drogas. Pero en la práctica totalidad de los casos se puede afirmar que el cannabis ha sido la puerta de entrada a las otras drogas: es el fenómeno de la escalada.

 

            -El caso del alcohol es diferente: el alcohólico no tiene por qué acceder a otras drogas, aunque el alcohol -como muestra la estadística- es un “refuerzo” en la búsqueda de sensaciones para los que son consumidores de otras drogas. Pero no hay que quitar importancia a esta toxicomanía (el alcoholismo), cuyos efectos son devastadores no sólo en el hígado y en el cerebro de quien la practica sino en las relaciones familiares y de amistad.

 

            4.- Algunas causas de la drogadicción

 

            *Pérdida de valores morales: de aquellos que, por ser espirituales, son específicamente humanos (es decir, no compartidos con otros animales, como sucede con la búsqueda del placer sensible). Valores familiares, religiosos y humanos. La amistad. La entrega generosa al servicio de los demás. La oración.

 

            *Supravaloración de los bienes materiales y sensibles: con la correspondiente "animalización" o "embrutecimiento" de las personas. Una consecuencia es la incapacidad para soportar serenamente pequeños dolores.

 

            *Los intereses económicos: el dinero que mueve anualmente el negocio de la droga alcanza cifras equiparables a las del Presupuesto General de un Estado de la Europa Occidental.

 

            *La falta de autoridad: en la sociedad civil (no sólo en la familia). Resulta incomprensible, si no es por ese deseo de agradar, la irresponsable despenalización del consumo de droga blanda, introducida en España por el Gobierno Socialista en 1983 mediante la reforma del Art. 344 del Código Penal: las consecuencias -basta con ver las estadísticas- son evidentes.

 

            *Personalidades inmaduras: como bien explica Rafael Serrano en su análisis “Rasgos de la sociedad adicta” (Aceprensa, sevicio 166/97, de 3.XII.97): “Mirando al sujeto en vez de a la sustancia (además, no siempre la hay), es fácil dibujar el retrato-robot de un adicto. Suele tener autoestima baja; se mueve por impulsos más que por deliberación; tolera mal la frustración y busca satisfacciones inmediatas; le falta realismo: se plantea objetivos sin comprender el esfuerzo que exige conseguirlos; no sabe enfrentarse a los problemas: los rehuye; tiene poco desarrollado el sentido de responsabilidad, no ha aprendido a cargar con las consecuencias se sus propios actos; está acostumbrado a las soluciones fáciles. En suma, es una persona inmadura, que tapa con la adicción su falta de recursos interiores para tomar las riendas de su propia vida. Es, en ese aspecto, como un niño: por eso es frecuente que la adicción comience en la adolescencia, cuando no ha concluido el proceso de maduración, que la droga interrumpe.”

 

            5.- “Remedios” aplicados hasta ahora

 

            Rafael Serrano (en Aceprensa, servicio 166/97, de 3.XII.97), recuerda el rechazo general que ha tenido en los medios oficiales la postura de quienes defienden la legalización del consumo y del comercio de drogas (o de algunas drogas) como remedio para este problema (para evitar -dicen quienes defienden esta medida- la delincuencia relacionada con el comercio clandestino):

 

            “Esta corriente radical no ha hecho fortuna en los medios oficiales. Los Estados parecen inclinarse cada vez más por otra, que se podría llamar sanitarista: tratar las adicciones como una cuestión de salud pública. Más que curar las adicciones, se pretende controlarlas, para aliviar y contener los problemas sanitarios y sociales que provocan. Los ejemplos de políticas sanitaristas abundan: reparto de jeringuillas y preservativos a toxicómanos, administración controlada de heroína (ya hay un programa de este tipo en Suiza, y en Holanda empezará otro en mayo próximo) y empleo de sustitutivos como la metadona, que es la opción más extendida. El último informe del Observatorio Europeo de Drogas, presentado el 4 de noviembre en Lisboa, señala que en la Unión Europea, el número de heroinómanos a los que se administra sustitutivos casi se triplicó entre 1993 (73.000) y 1996 (200.000).

 

            “¿Qué se consigue con eso? Ante todo, reducir riesgos. Pero no disminuye el número de adictos, si bien una porción de ellos deja de delinquir y desaparece de la vista del público, pues el adicto que recibe metadona no se droga en la calle, sino en la farmacia o en el hospital. Mientras tanto, sigue siendo adicto a los opiáceos y también, si es politoxicómano, a las otras sustancias que la metadona no sustituye. Por otra parte, en muchos casos el tratamiento no permite llevar una vida normal.

 

            “Los programas de metadona son útiles si se toman como paso intermedio hacia la rehabilitación sin droga, según dicen los que trabajan en la cura de drogadictos. Con ellos se puede atraer a toxicómanos que no se someterían a otro tratamiento, y así vigilar su salud y limitar los daños. Pero si no se motiva al adicto a dar un paso más-lo que requiere una atención distinta de la simplemente sanitaria-, el problema sólo se perpetúa. De hecho, en los programas estatales se observa que es preciso aumentar las dosis de metadona para mantener la situación. Y -lo que es más grave- la proliferación de estos programas está provocando que lleguen menos toxicómanos a los tratamientos libres de drogas.

 

            “El sanitarismo se impone. De hecho, en casi todos los países hay más heroinómanos en programas de metadona que en tratamientos libres de drogas. Pero estas políticas no se adoptan tanto por convicción, cuanto por desánimo: los poderes públicos arrojan la toalla, por considerar imposible erradicar el problema.”

 

         6.- Algunas estadísticas recientes sobre el consumo de droga

 

            En el Mundo. “Según la Relación mundial sobre la droga, encargada por la ONU y presentada en Milán en enero de 2001, los consumidores de droga en todo el mundo serían 180 millones, es decir, el 4% de la población de edad superior a 15 años, repartidos en 130 países. De éstos, hasta 140 millones son consumidores de derivados de cannabis. Después van otras drogas, a una distancia evidentemente enorme: 80 millones son los consumidores de sustancias químicas, 14 millones los consumidores de cocaína y derivados, 9 millones los de heroína” [CICCONE, Lino. “Bioética. Historia. Principios. Cuestiones”, Madrid (2005),  p.349].

 

            En Italia. “A pesar de no horadar el primado de la marihuana, el éxtasis se asienta en el segundo puesto entre las sustancias consumidas por los jóvenes […]. Además se plantea la hipótesis de que desde el 10 hasta el 40% (con una media del 25%) de quienes frecuentan discotecas consumen éxtasis. En Italia, en donde cada sábado noche se vuelcan en las discotecas entre 3 y 4 millones de jóvenes (entre 16 y 25 años), los presuntos consumidores estarían entre 750.000 y el millón […]. Esta cifra […] coincide prácticamente con la calculada para Inglaterra, que, por otro lado, tiene una población total casi igual a la de Italia (entre 57 y 58 millones)” [E.GORI, “Ecstasy e sostance analoghe”, en “Dossier sobre Las Nuevas Drogas”, en “Famiglia Oggi 23 (2000), nº3, p.50].

 

            Consumo de marihuana en España entre los 14-18 años

 

Estadísticas en España

7.- Efectos producidos por la "inocua" marihuana

 

            La pretendida inocuidad del consumo de marihuana ha sido desmentida por los datos objetivos de las investigaciones biológicas. Entre los efectos producidos por la marihuana cabe destacar:

 

            -Congestión de la conjuntiva ocular.

 

            -Aumento del ritmo cardiaco (taquicardia), lo que incrementa el riesgo en los enfermos cardiacos y facilita la aparición de la angina de pecho.

 

            -Bronquitis, broncodilatación y producción o agravación de la crisis del asma. Los efectos de la marihuana son mucho más intensos, desde este punto de vista, que los producidos por el tabaco.

 

            -Probable activación de las células cancerosas.

 

            -Aumento de las infecciones al disminuir las defensas biológicas.

 

            -Alteraciones genéticas muy variables: desde la muerte celular a las mutaciones patológicas; del cáncer y envejecimiento celular precoz a la esterilidad, el aborto y las malformaciones congénitas. Otras alteraciones han sido comprobadas en células reproductoras de ratones. La alteración más frecuente en el hombre es la disminución de las formas móviles (necesarias para la fecundación) y la reducción del número de espermatozoides. El consumo crónico de marihuana origina también profundos cambios estructurales en los espermatozoides humanos, como ha podido comprobarse gracias a la microscopía electrónica. Esta patología es de mayor importancia que la anterior, puesto que posiblemente dependerá de ella la existencia de graves perturbaciones genéticas en la descendencia.

 

            -También el sistema nervioso resulta alterado por el consumo de marihuana, como ha podido observarse con el microscopio electrónico en cerebros de primates a los que se administró un dosis análoga a la consumida por sujetos humanos. Estas graves perturbaciones son irreversibles y se localizan preferentemente en el sistema límbico, que regula la conducta afectiva, lo que explicaría la aparición de depresiones en los consumidores de drogas.

 

            ===> Conviene recordar que la edad es un factor de alto riesgo. Cuanto menor es la edad que se tiene al experimentar por primera vez la droga, mayores son las posibilidades de padecer luego una dependencia grave.

 

            8.- Las drogas de síntesis

 

            No vamos a tratar ahora con extensión el nuevo “objeto de consumo”, difundido durante los años 90, que se engloba bajo el nombre de “drogas de síntesis” o “drogas de diseño”.

 

            Sobre todo en los comienzos, el consumo de estas drogas ha estado ligado a la llamada “ruta del bakalao”. Se trata de sustancias que -como su nombre indica- son sintetizadas en laboratorios (no proceden, pues, de plantas como las drogas clásicas). Producen el efecto de permitir a sus consumidores mantener una actividad desenfrenada -como el baile de la música “bakalao”- durante periodos muy prolongados (noches enteras). Para esto, elevan la tensión sanguínea y el ritmo cardiaco. Como esos efectos y la actividad provocan la deshidratación en el individuo, los consumidores requieren aportes continuos de agua (son conocidos los precios desorbitantes que adquieren las pequeñas botellas de agua en las discotecas donde se consumen estas drogas). -Las drogas de síntesis escapan a los análisis rutinarios de sangre y orina (no son detectadas): esto lleva a que algunos -en un alarde de imprudencia temeraria- conduzcan bajo sus efectos.

 

            Crean adicción: en el corto periodo de vida de esta nueva moda, ya se ha podido estudiar con detenimiento el éxito o fracaso de los tratamientos de desintoxicación.

 

            Debido a sus efectos fisiológicos, han provocado numerosas muertes -decenas cada año en España-, por problemas cardiacos.

 

            Se difunden con éxito hasta el punto de “desbancar” en muchos ambientes el triste privilegio que tiene el porro de ser la droga más consumida.

 

            Ver: “Efectos de las diferentes drogas”

 

         9.- Sin embargo...

 

            Siempre que tengo que exponer el tema de las drogas, o dialogar sobre ellas, y también ahora al escribir este guión, me sucede lo mismo: me siento avergonzado... ¿Por qué? Porque hago mucho hincapié en los efectos patológicos de las drogas sobre sus consumidores, y... no es esto lo que más me preocupa.

 

            Al hablar de bioética en las clases, me gustaba decir -aunque esta afirmación no sea del todo correcta, desde el punto de vista filosófico- que se dan en el hombre tres niveles de conocimiento: el sensible, el sentimental y el inteligente. El acceso a cada nivel es progresivamente más difícil, pero precisamente el tercer nivel de conocimiento es más profundo y también más humano (más propio del hombre). -El conocimiento sensible nos lo ofrecen los sentidos: también común a otros animales, es el más inmediato, y a él recurren los publicistas (los colores rojo y gris que predominan en los anuncios de Coca Cola, los cálidos -verde y naranja- que tenía el símbolo de la extinta UCD, etc.). -Al sentimiento también resulta relativamente sencillo acceder, y vuelve a ser presa fácil de la publicidad ("vuelve a casa, vuelve, que te esperamos...", "vuelve a casa, vuelve, vuelve a tu hogar...", "...por Navidad"; y una melodía deliciosa..., y escenas entrañables de frío y nieve fuera, y calor y sonrisas dentro..., y el esperado abrazo de los seres queridos..., y al final: NESCAFÉ). -A la inteligencia, en cambio, no se llega inmediatamente: a veces se precisa elaborar largos razonamientos, y son muchos los que se pierden por el camino en este empeño: sin embargo, es el conocimiento propiamente humano.

 

            Decía en aquellas clases que nosotros íbamos a procurar acceder siempre a este tercer nivel de conocimiento, aunque muchos desconectasen del hilo del discurso (acostumbrados a "slogans", imágenes visuales y otros sistemas que requieren menos esfuerzo). Porque si, por ejemplo, descubrían la atrocidad del aborto desde un punto de vista solamente sentimental, pero no lo hacían de forma inteligente -es decir reconociendo que el feto abortado era una persona humana, además inocente e indefensa-, ya se encargaría la televisión de sacar una madre llorando -embarazada por violación-, que les llevase sentimentalmente a afirmar: en el fondo no es tan malo...

 

            Por eso siento vergüenza, porque he tenido que recurrir a lo que tanto he criticado: infundir miedo describiendo los terribles efectos médicos del consumo de drogas, cuando en realidad éstos me parecen "nada" -a pesar de lo graves que son- comparados con los efectos morales (degradación del hombre como persona) que ese consumo produce en el drogadicto. Y lo he hecho porque sé que es un modo eficaz de captar la atención y hacer reaccionar de forma inmediata a los posibles consumidores: de alguna manera he hecho como los publicistas. -Si he actuado así es porque deseo, en primer lugar, que nadie entre en ese mundo de la droga; o que, si ha entrado, salga enseguida, antes de que la "marcha atrás" resulte casi imposible. Pero quiero, a continuación, fundamentar más ese rechazo a la droga por parte de todos:

 

            -"Soy un mierda"... -"¿Qué más da?"... -"Yo no importo nada"... ¿Cuántas veces habrás oído decir esto a un amigo, o habrás sido tú mismo el titular de expresiones parecidas? Ni él, ni tú, ni nadie es "un mierda" (pido perdón por abusar de esta expresión, pero es quizá la que más he escuchado de labios de quienes no encuentran sentido a su vida). Todos somos importantísimos. Sin embargo, ¿qué esperas escuchar de quien sólo busca el placer sensible como fin de su vida? ¿Qué, de quien no reconoce a su alrededor a nadie que le quiera de verdad, a nadie que no intente aprovecharse de él o disfrutar a costa de él, a nadie que le pueda decir sinceramente: tú eres muy importante, yo comprendo tus preocupaciones -las hago mías- e intentaré ayudarte, sacrificándome cuanto sea preciso? ¿Qué puedes encontrar en la cabeza y en el corazón de quien -en consecuencia- desconfía de todos, no tiene verdaderos amigos, y poco a poco se ha incapacitado para querer generosamente a los demás (sólo