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Xilografía
(Del griego xylon, madera y grafo, escribo)
El sistema más antiguo para reproducir
grabados fue el de la incisión sobre madera. En Europa
las primeras xilografías fueron naipes, de comienzos
del siglo XIII, seguidas de estampas religiosas, como la famosa
de San Cristóbal, impresa en 1423 y considerada hasta
fecha reciente como la más antigua xilografía
datada. Aparte su valor artístico, el grabado en madera
tiene un interés histórico, por cuanto después
se inserta a los manuscritos y más tarde acompaña
a los incunables, haciéndose tipográfico a fines
del siglo XV para ilustrar las primeras ediciones que inicia
las artes de la imprenta.
Maestro de la xilografía fue el alemán
Alberto Durero (1471-1528), imaginó la mayor parte
de recursos o medios del oficio. Entre sus seguidores se destaca
el grupo llamado de los "pequeños maestros",
integrado por Albrecht Altdorfer, los Behams, Penez y otros.
La influencia entre los grandes maestros alemanes e italianos
fue recíproca, como lo demuestra un estudio atento
de la obra de Durero y del gran Marcantonio Raimondi (1480-1530).
Gran artista de la madera fue Hans Holbein, quien diseñaba
especialmente para el gran tallista Hans Lützelburger.
La serie de maderas titulada "La Danza de la Muerte",
publicada en 1538, ejecutadas por ambos artistas constituye
una de las más geniales realizaciones de la técnica
xilográfica.
Las xilografías más antiguas
se obtuvieron en planchas de madera cortadas en el sentido
del crecimiento del árbol, de forma que la orientación
de las fibras de la madera determinaba la orientación
preponderante de las líneas del dibujo.
La xilografía se realiza de dos maneras derivadas de
la forma en que se utiliza la madera, o sea, según
esté cortada a fibra o a contrafibra y éstos
son títulos que se dan a los respectivos grabados.
En el grabado a fibra, la madera está cortada en sentido
longitudinal y en el de contrafibra en el transversal.
En el primero, las fibras o vetas de la madera son paralelas
a la superficie de la tabla y en el segundo son perpendiculares.
Para grabar sobre madera a fibra pueden utilizarse
todas las variedades de madera, desde las más blandas
a las más duras. Algunos prefieren las blandas como
el álamo, el chopo, el plátano, el abeto, etc.
La casi totalidad de los que graban a fibra utilizan maderas
duras, compactas, de consistencia homogénea y de preferencia
el peral y el cerezo, porque la práctica ha demostrado
que éstas son las más apropiadas por su duración
y agradable talle. Se suma a lo anterior el manzano, el haya,
etc.
Para grabar a contrafibra, se recomienda el
boj, por ser esta madera compacta y dura, cualidades que facilitan
el trabajo y permiten obtener un gran número de pruebas
por la duración sin deformaciones del bloque y las
tallas. También pueden emplearse el peral, el acebo,
el cerezo, a condición de que seccionadas, su superficie
sea compacta, sin nudos ni grietas y en lo posible pulida
o de fácil pulimentación.
Actualmente, las planchas para xilografías
se obtienen a base de pequeños bloques de boj, adheridos
a presión los unos contra los otros y con las fibras
perpendiculares al plano de la plancha. La gran resistencia
del boj a la presión que pueda recibir en el sentido
de sus fibras, permite que las planchas soporten tiradas relativamente
largas sin grandes deformaciones. Por otra parte, la regular
orientación de las fibras, hace que la superficie de
la plancha pueda tallarse con facilidad, sin riesgo de desgarrarla.
En la xilografía y técnicas
similares, la tinta queda adherida en la superficie de la
plancha y los huecos constituyen el blanco en la impresión.
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