(Imagen tomada
del reportaje “Winterda”)
(espera
a que cargue imagen de fondo)
¡ Bienvenido a esta discusión !
De todas las interrogantes que inquietan al hombre, ésta es la única trascendente:
- ¿Existe realmente la eternidad?
No sé cuál será tu respuesta personal,
pero sea la que sea, puedo
plantearte dos contradicciones, con la
seguridad de que en una de las dos incurres:
- Si existe, ¿por qué temes a la
muerte? Bienvenida sea.
- Si no existe, ¿por qué renuncias al
mundo en nombre de la moral? Carece de
sentido.
Entra a discutir con Marx y con Lutero, en las siguientes páginas, la existencia o no existencia del Dios
eterno. Aunque pienses que, por mucho que lo discutas, nunca llegarás a estar seguro de haber
hallado la verdad, jamás dejes de
buscarla.
DIÁLOGO DE ATEOS Y
CREYENTES
(Todos los derechos reservados)
(© Gregorio
Corrales)
|
Seas ateo o seas creyente manifiéstalo, pero
no lo discutas. Es un sentimiento, una actitud, una posición vital. Ni vas a
convencer ni te van a convencer. Discútelo
contigo mismo, en la soledad de tu alma, y elige con honestidad. |
Efectivamente, no lo discutas con nadie,
es una pérdida de tiempo. Este tema siempre conduce a una polémica estéril. Al
estar tan enquistado, tan visceralmente enquistado en
la intimidad, tocarlo siempre provoca un acto de reafirmación del yo en el
oponente, como si necesitara advertirte "Has de saber que en esta cuestión
capital pienso así, y de paso te prevengo que no intentes cambiarme mi
convencimiento, porque no lo voy a permitir". Sin embargo, aunque cada
cual haga bandera de su posicionamiento con tanta obstinación, nadie está tan
seguro de su creencia, sea ésta que Dios existe o que no existe. La naturaleza
del hombre es así. Por mucho que cada cual presuma de seguridad ante los demás,
es inevitable que, cuando se quede a solas, le invada cierta sensación de
naufragio.
Presentar, por tanto, de forma aséptica y
objetiva los argumentos que unos y otros aducen, parece que dejaría al lector
un poco frío. Lo que socialmente es motivo de discordia y controversia, séalo
aquí también; y para ello tendremos que arbitrar el encuentro de dos personajes
de radical y opuesto modo de pensar. Tras la exposición brevísima, por parte
del autor, del núcleo de cada uno de los argumentos, esos dos personajes serán
los encargados de ventilar la verdad o la falacia de los mismos, de modo que el
lector pueda identificarse con el uno o con el otro en la discusión, tal y como
en la vida real le habrá ocurrido más de una vez.
Las cosas que se digan, en definitiva,
serán las mismas que si directamente las dijera el autor, pero en boca de dos
adversarios se ganará dinamismo y amenidad. Tanto es así, que el lector
enseguida observará que las discusiones de los argumentos no van a ser
monolíticas, de tiralíneas, sino que se van a "enredar" con la misma
viveza que en las discusiones espontáneas suele ocurrir, trayendo unos temas a
otros de modo accidental, sin que por ello se deje de discutir el eje principal
de cada argumento. Como también observará que, huyendo de solemnidades
cargantes, el debate entre estos dos personajes va a tener el tono distendido,
y a veces plenamente humorístico, que ha de tener entre un ateo y un creyente
que antepongan sus buenas maneras a su diferencia religiosa.
¿Quiénes serían los dos personajes más
adecuados? Podrían buscarse cientos. Aquí van a hacerlo Martín Lutero y Carlos Marx. Pero no
piense el lector que va a encontrarse con él Lutero
del siglo dieciséis ni con el Marx del diecinueve,
esto sería descabellado. La diferencia de tres siglos de cultura entre uno y
otro supondría un grave hándicap para el pobre
agustino. Ni tampoco el Carlos Marx del diecinueve
sería el adecuado para presentarse ante el lector de hoy día. Así es que el
encuentro de ambos se va a producir en un lugar imaginario, ni terrestre ni
celeste, quizás a mitad de camino, desde el cual cada uno de ellos ha podido
seguir todos los avances de la cultura posteriores a su salida del mundo; es
decir, van a discutir un Carlos Marx y un Martín Lutero reciclados, puestos al día. El motivo de elegirlos,
pues, ha sido solamente porque encarnan a dos personajes tan célebres como
inteligentes, además de radicalmente opuestos en su concepción de la realidad,
dos abogados perfectos para defender la causa de ateos y de creyentes, pero con
los conocimientos de hoy.
|
ÍNDICE Inutilidad
de las demostraciones
Vías de acceso
Posturas
vitales
2.- LO QUE ARGUMENTAN LOS ATEOS Criticando el teísmo:
Etiología de la fe
División de los creyentes
Revelación extemporánea
El Dios indesvelable
El Dios-Hombre
Justificando el ateísmo:
Evolución ciega del universo
Existencia del mal
Dios, invención del hombre
3.-LO QUE ARGUMENTAN LOS CREYENTES
Sentido de la vida
El reciclaje de la muerte
Mística y apariciones
San Anselmo, Descartes, Leibniz
Argumentos cosmológicos:
Las cinco vías
Los símbolos matemáticos
Argumentos antropológicos:
Facultad divinatoria
Necesidad universal
La patria del hombre
4.- IRREALIDAD DEL MUNDO MATERIAL El espiritualismo en la
filosofía
La posición de la ciencia
hoy
Qué es la materia, según la
ciencia
Cómo es la materia, según la ciencia
1) Einstein y la Relatividad
2) Planck
y la Física Cuántica |
Otras obras:
“Portal del librepensador”
(presentación del autor)
“Nueva visión
del universo” (teoría nueva sobre la
formación y el funcionamiento del universo)
“La otra filosofía”
(en busca de la verdad)
“Poemas”
(¿qué es la poesía?)
“Dimas”
(novela con relatos)
Gregorio Corrales .