A PARTIR DE 7 AÑOS

    Niños de más de 7 años se pueden reunir con estructura similar a la del Jardín infantil pero a partir de los 8 veremos que tienen otras necesidades, por ejemplo, es posible que los cuentos de hadas ya no les interesen, podríamos pasar a las fábulas como las de Esopo. Se organizarán en juegos cada vez más complejos, más organizados. A los 9 podemos contarles leyendas, como las de Arturo u otras similares, veremos que sus juegos girarán en algunas ocasiones[1] en torno a estas historias, lo cual contribuye a su desarrollo anímico y sintonización espiritual. A los 10 años podemos pasar a la mitología, primero griega y luego latina, siempre con historias sencillas como la de Zeus y Cronos, Apolo, Afrodita, etc. Como en los cuentos de Hadas contarles historias fieles, no modificadas u adaptadas a niños. De los 11 en adelante se le puede introducir en la historia de las religiones, de las más arcaicas y tribales a las modernas y mundiales. Es posible que los niños pregunten cosas relativas al contenido de estas historias, contestarlas en la medida de sus demandas, nunca apabullarlos con explicaciones ni excedernos en ellas. Sería interesante que al acabar estas historias se les invite a dibujar, con acuarela, ceras, modelado en barro. etc.

De 12 a 14

    Si no se ha hecho ya, en estas edades es bueno comenzar a relacionarse con la naturaleza a través de caminatas, senderismo, acampadas. Y aprovechas el entorno para hacer actividades y juegos donde la actividad física empiece a ser relevante, sin que sean deportes competitivos o sexistas. Son interesantes los juegos de orientación, por equipos, encontrar objetos, etc. se puede hacer algún ejercicio de visualización pero muy ligero, con o sin ayuda de música, y que esta sea de tipo New Age, relajante o clásica[2].


[1] No incitar a ello, sólo que surja de manera espontánea.

[2] En especial las selecciones de Mozart para niños y jóvenes.

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