
CARTA ABIERTA A CHICCO
Estimados señores/as:
No voy a disimular mi enfado. ¡Estoy indignado con su servicio!
He sido asiduo cliente suyo durante el último año, antes del nacimiento de mi hija y bastantes meses después; hasta este fin de semana, donde ya la indignación ha colmado el vaso. Ahora me parece mentira haber tropezado tres veces con su piedra, NO VOLVERÁ A PASAR.
Si lo quieren traducir todo a euros, como parece, habré gastado en su establecimiento por valor de unos mil euros (1.000€), entre juguetes, silla, capazo y un largo etc. pero ni eso ha servido para conmoverles.
Primero fue la silla de paseo: rota tres veces durante el primer mes. La garantía cubría la reparación inmediata afortunadamente, aunque no el engorro de la sustitución, el desplazamiento a su establecimiento etc. Qué se le va a hacer, nadie es perfecto, y todavía no tenía ningún motivo para sospechar de ustedes. Me aguanto y me lo arreglan.
Luego el biberón anatómico: se supone que con él mi niña no va a tragar tanto aire, pues bien, se ha quedado en el rincón de los olvidos porque ni siquiera puede chupar de una tetina mal diseñada. Pero claro, después de un único uso, ya no se puede devolver. Al principio pensé que era mi niña, acostumbrada a otro tipo de biberones, pero con el tiempo he descubierto que no soy el único al que le ha pasado.
Y lo último que me han hecho, el estirilizador de biberones, roto en sólo tres meses de uso, algo que debería durar años. Me lo reparan, pero tardan 15 días, ¿cómo quieren que esterilice los biberones? ¿hiervo agua como hacía mi abuela? No sólo no me responden, ni siquiera me comprenden, e incluso insinúan que ha podido ser por mal uso (vamos que insultan mi inteligencia a la cara, ni que fuera para ingenieros). No quiero ni pensar que algún biberón mal estirilizado le cause algún perjuicio a mi hija, porque entonces ya no les escribiré una carta, se lo puedo asegurar.
Ya le avisé a su encargado de tienda, me parece un vergüenza el trato que me han dado pese a ser un buen cliente, imaginen qué harán con alguien que pase una única vez por sus tiendas; y no sé a cuántos podré influir con mis quejas, pero simplemente me parece un acto de cortesía hacia sus potenciales clientes el avisarles de lo que pueden esperar de ustedes.
Sin otro particular, hagan el favor de olvidarme.
David Sáez
Tlf. 630 83 90 73
PD si estás harto de CHICCO, o tienes alguna queja puedes enviármela a hartodechicco@yahoo.es