| Habíamos quedado a las ocho y media en la
estación del norte, porque aunque el tren salía a las nueve y
cuarto al ser regional hasta media hora antes no podíamos comprar el
billete y aunque hay sitio de sobra en esta línea, al llevar la bici a
lo mejor nos ponían pegas, pues bien Antonio y Ramón llegan 20
minutos tarde, empezamos bien. Compramos los billetes y no solo no nos ponen
ningún problema con la bici sino que las meten en una especie de cabina
cerrada que hay al lado de las máquinas por lo que nos pasamos todo el
viaje con un vagón completo para nosotros con las bicis al lado a buen
recaudo.
Después de 5 horas de distraido viaje (como era el
primer día estábamos bastante emocionados) llegamos a Zaragoza.
Allí nos toca hacer el trasbordo y coger el tren regional ligero
a Canfranc (conocido popularmente como Canfranero y que sin duda es una
de las líneas peor tratadas por RENFE).
Cuando bajamos al andén y vemos cual es nuestro tren, lo primero
que decimos es ¡ahí no entran las bicis!, pues bueno,
con mucho esfuerzo y ocupando el lugar dedicado a los minusvalidos conseguimos
colocar nuestras 4 bicis y la de otro chaval que venía de Barcelona
y que iba también a hacer el Camino de Santiago. Después
de colocar la bici nos damos cuenta de una cosa, las bicis están
colocadas pero nosotros no tenemos asiento. Decidimos sentarnos en el
suelo y esperar a que en alguna parada se baje alguien, pero después
de 20 minutos esperando nos hacen cambiar de tren porque se ha estropeado
el aire acondicionado. Otra vez a hacer todo el follón de colocar
las bicis y esta vez para mejora nuestra aunque las bicis están
peor colocadas sí tenemos asiento. El caso es que con todo el follón
de cambio de tren, a los diez minutos de estar en marcha se vuelve a estropear
el aire acondicionado, así que tanto jaleo para nada. Después
de tanto lío de cambio de trenes y aunque el nuevo tren se para
sin saber porque aunque parezca mentira (no está de moda practicar
sexo ;-) llegamos a Jaca sin retraso.
Cuando llegamos a Jaca vamos al albergue y allí nos
dicen que tenemos que tener la hoja para que nos cuñen y que nos
la harán en la iglesia. Dejando las bicis para entrar en la iglesia
sufro en mis carnes las consecuencias que tiene llevar alforjas en la
bici porque cuando estoy subiendo la bici a la acera me clavo un diente
del plato en la rodilla, pero aunque el corte es bastante profundo no
me molestará durante el viaje. Una vez conseguida la hojita volvemos
al albergue y no nos sorprende nada encontrarnos al hospitalero (un centroeuropeo
de veintipocos años) todavía con unas chavalas inglesas
con las que ya estaba hablando cuando nos habíamos ido.
El caso es que después de una hora con las hijas de la gran...
Bretaña nos llega el turno, entonces nos enteramos que hay que
pagar 700 pelas por pasar la noche, que hay que acostarse a las once e
irse a las ocho de la mañana. Siendo el primer día, teniendo
tienda de campaña y no estando cansados pasamos del albergue y
decidimos hacer acampada libre por cualquier sitio. Cuando estamos dando
vueltas para encontrar un sitio donde aparcar pasamos por una gasolinera
y decido hinchar las ruedas. Hincho las ruedas hasta 4 atmósferas,
le doy un toque mas y veo que el aparato marca 9, en el breve intervalo
en que pienso si es posible que se haya hinchado hasta esa presión
se oye un estallido impresionante (mas o menos como un masclet de unas
doscientas pesetas), entonces miro a mi pobre rueda y se cumplen los peores
presagios, no solo se ha jodido la cámara sino que además
la cubierta esta destrozada. Lo unico bueno es que nadie de toda la gente
que está en la gasolinera puede ni siquiera imaginar que ese ruido
ensordecedor ha procedido de la rueda de mi bici así que me evito
sus risas, pero no las de mis colegas.
Después de todo este follón mientras mis amigos
continúan la búsqueda de un sitio para acampar yo arrastro como
puedo mi bici. En poco tiempo encuentro un sitio decente aunque el resto de la
gente decía que íbamos a acampar en medio de un camino y
decidimos montar la tienda, pero para ahorrar tiempo decidimos no poner todas
las piquetas del toldo porque pensamos que no haría falta ya que no
parecía que fuera a llover. Como Murphy es omnipotente y se
empeña en demostrarlo a los diez minutos empieza a diluviar y se tira
así toda la noche chopando las bicis.
Un buen primer día.
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