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¿Que es todo esto? |
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Como podrás comprobar si visitas la página web, eso es el subproducto que el cerebro de un ingeniero técnico en informática de gestión (o sea yo) ha creado después de hacer con sus amigos el camino de Santiago en bicicleta. Podía empezar a soltar una parrafada valdanista del estilo de que el motivo que nos impulsó a hacer este viaje fue el ansia de superación personal que todo ser vivo posee. Las ganas que tiene de poder llegar más allá, de descubrir por si mismo nuevos horizontes, de ser el timonel de su vida, recordando aquellos tiempos primigenios en los que la humanidad simplemente vivía el día a día entregándose a los placeres terrenales sin el agobio de la vida moderna, donde estamos maniatados por el reloj. También podría decirse que pasamos todos esos días de sufrimiento con alegría porque al final del camino íbamos a encontrar a nuestro señor. Que lo que nos daba fuerzas todos los días para continuar no eran los botes de lentejas sino Dios, que estaba de nuestra parte porque rezábamos todos los días antes de desayunar, porque el cura de mi pueblo bendijo las bicis antes de partir hacia ese futuro incierto y porque dábamos un donativo en cada iglesia que visitábamos y ayudamos a todos los prójimos que se cruzaron en nuestro camino. Pero la realidad es más simple, demasiado, incluso. Como tantas otras cosas en la vida, esto ha sido una cuesttión de huevos. Si, la testosterona sigue siendo la dominadora del mundo. Aunque hay gente que se empeñe en negarlo, las cosas se hacen de dos maneras, una ya la he dicho (por huevos) y la otra es porque sí. No hace falta buscar explicaciones para todo, un hombre herido en su orgullo es capaz de cualquier cosa, la otra manera de actuar es más sencilla todavía, simplemente las cosas que pasan porque sí suceden porque todos escurrimos el bulto y no hacemos nada por evitar que pasen. Dicho esto, y vista la superioridad ética de hacer las cosas por huevos sobre hacerlas porque sí, paso a explicar en que preciso instante saltó la chispa que prendió la llama del cócktel molotov que nos reventó en las narices como camino de Santiago. Esta historia se sitúa a mediados de septiembre del año 2000 en la puerta de la casa de Calata (un amigo nuestro) que vive en Godella (Valencia). Estábamos allí pasando el rato el propio Calata, Nacho y yo. A diferencia de otros días, teníamos un tema de conversación bastante interesante. Este tema era mi rodilla. En mayo de 1999 yo había tenido un accidente con la moto (realmente no fue un accidente, cuando un tío abrió la puerta de su coche sin mirar casualmente lo hizo ocupando el sitio en el que estaba mi rodilla) que no fue muy grave, pero ya me dejó esta articulación un poco tocada, y en esos momentos no hacía ni una semana que yo había tenido un incidente con un bicho con cuernos. Nacho estaba comentando que para el estado en el que tenía la pierna lo mejor que podían hacer era cortarme la pierna y darsela de comida a algún pobre. Yo no compartía su opinión (aunque tenía razón, y el aspecto en que se te queda la pierna cuando un bicho de 500 kilos te ha pasado por encima no es precisamente atractivo) y para demostrárselo hice lo que todo macho ibérico que se precie hubiera hecho, meterme con su hombría. Una aproximación a la frase exacta que pronuncié es: "maricona, con esta pierna soy capaz de hacer el Camino de Santiago en bici y de ir más rápido que tú, so gay". esta frase no es exacta, pero refleja bien la intención de la original. He de decir que la idea de hacer el Camino en bici no fue mía, sino que Nacho lo había hecho unos años antes, perro la apuesta quedó ahí. Durante los meses siguientes yo recordaba la idea de vez en cuando, pero la gente no se lo tomaba demasiado en serio. Más adelante se nos unieron al proyecto Antonio y finalmente Ramón. Finalmente el miércoles 8 de agosto cogimos el tren que nos iba a llevar a Jaca, el inicio de nuestro camino. Para que negarlo, la organización del viaje fue bastante escasa. El día antes de salir fue cuando compramos las alforjas (Ramón también compró el portabultos) y la tienda de campaña. Cuando salimos de nuestra casa el 8 de agosto ni siquiera teníamos el billete de tren que nos llevara a Jaca, por lo que realmente no sabíamos seguro si íbamos a poder llegar a los pirineos ese día. Como nos fue bastante bien yo recomiendo a todo el mundo que actúe de la misma manera. Si decides hacer el camino no debes tomártelo como una carrera, hay que ir tranquilamente, quelas cosas terminan arreglandose. Por ejemplo, nosotros nos llevamos una tienda de campaña, y aunque la usamos dos veces, podíamos haber pasado perfectamente sin ella. Viene bien pensar un poco lo que vas a poder necesitar, pero seguro que se te va a olvidar algo, así que no hace falta que te calientes la cabeza porque es innecesario. Por eso no esperes ene sta página una guía exhaustiva de los monumentos que vas a ver, o de la calidad de los hostales, o de la ciclabilidad del cada tramo del camino. Por la experiencia que he tenido lomas divertido del camino es tener que buscarte la vida, así que aquí solo podrás encontrar las impresiones que tuve durante aquellos días del verano de 2001 en los que mi máxima aspiración era que no lloviera, tener sitio en el albergue o encontrar un supermercado barato.
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