NUESTRA HISTORIA

La elevada mortalidad a causa de la tuberculosis pulmonar en la posguerra, hizo pensar en la necesidad de construir hospitales monográficos, que distribuidos por todo el territorio nacional paliaran los efectos de este tipo de patología.

 

La estimación de necesidades, era, en aquella época, de una cama por cada muerte de tuberculosis. Cantabria necesitaba por tanto, un hospital dimensionado para las 450 muertes que se registraban al año por esta patología.

 

Se decide su construcción en la localidad de Liencres( situado a 9 Km. de Santander ), en una loma, en medio de amplias praderas, con una arquitectura de grandes ventanales orientados al mediodía, obedeciendo al enfoque terapéutico de esa época. El hospital comienza su funcionamiento en el año 1.951 dentro del Patronato Nacional Antituberculoso, dependiente del antiguo Ministerio de la Gobernación. Posteriormente quedó integrado en la A.I.S.N.A

                                                                         

        

En 1.986 son transferidos desde la Administración Central a la Comunidad Autónoma de Cantabria, la Dirección del hospital Santa Cruz de Liencres y el Sanatorio Víctor Meana de Pedrosa. Este último, se establece en 1.914 como centro de carácter preventivo y terapéutico para enfermedades tuberculosas de localización ósea, secuelas de parálisis infantil y reumatismos articulares. Ante esta nueva situación competencial, la Comunidad Autónoma de Cantabria decide en 1.989 la integración asistencial de estos dos hospitales en uno sólo, considerándose más idóneo el hospital de Santa Cruz de Liencres.

 

La responsabilidad de la Comunidad Autónoma de Cantabria no se limitó a la simple integración de los dos centros, sino que estableció una nueva plantilla de nuevos médicos con distintas especialidades, contando hoy, no sólo con especialistas de Traumatología-Ortopedia y Neumología, sino también con especialistas en otros campos como Medicina Interna, Radiología, Microbiología, Hematología, Endocrinología, Anestesia, Farmacia Hospitalaria, además de las distintas unidades de Enfermería altamente cualificadas.

 

A mediados de 1.992 se establece una política de inversiones, que dota al centro de aparatos de electromedicina de alta tecnología y cuyo rendimiento continúa siendo hoy una de las mayores preocupaciones. Al tiempo, se construye un nuevo edificio, anexo al antiguo, donde se encuentran instalados todos los servicios centrales: laboratorio, radiología, cinco quirófanos, resonancia magnética, farmacia... etc., quedando pendiente la rehabilitación de las plantas de hospitalización.

 

En marzo de 1.998, comenzaron las obras de rehabilitación del edificio destinado a la hospitalización. En noviembre de ese año finalizó la primera parte de la rehabilitación (44 camas) . La terminación definitiva se produjo en junio de 1.999, contando desde entonces el hospital con 90 camas, de las cuales 34 están situadas en habitaciones individuales. El fin de estas obras dejó al hospital con unas instalaciones modernizadas, de gran valor como factor de oportunidad, para poder acometer objetivos más ambiciosos.

         

Desgraciadamente, este factor de oportunidad se concretó en aspectos no deseados el 2 de noviembre de 1.999 (fatídico día), fecha en la que ocurrió el terrible accidente en el Hospital Universitario Marqués de Valdecilla (HUMV). El reto en ese momento, fue demostrar la utilidad del Hospital Santa Cruz de Liencres en una situación especialmente dolorosa y sembrada de dudas, tanto para el personal de los Servicios que se decidieron trasladar desde el HUMV (Ortopedia del Adulto, hospitalización, etc...), como para el propio personal del Hospital Santa Cruz.

       

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