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RESEÑA
(por El Borak)
Creo que todos
conocemos al Capitán Alatriste, personaje principal de la serie de
novelas de Arturo Pérez-Reverte. La primera vez que leí el libro me
atrapó como sólo los buenos libros nos atrapan. Cuando caminaba por Madrid, y
casi sin saber cómo mis pasos me habían llevado a algún lugar que se mencionaba
en el libro, imaginaba cómo habrían sido aquellas escenas que “vivió” el
capitán.
Ahora tenemos otra
forma de disfrutar la historia del primer volumen de Alatriste en su versión en
cómic, de la mano de Carlos Giménez a los guiones y Joan Mundet a
los lápices, quien ya ha colaborado con Reverte en algunos de los libros de
Alatriste.
El guión es bastante
fiel al libro original (cualquier otra cosa habría sido un desatino), y la
historia se lee muy bien creando casi las mismas sensaciones que crea el libro.
Y es ahí donde Giménez demuestra por que es uno de los mejores guionistas de
éste país, adaptar una obra a otro medio sin que pierda un ápice de su fuerza es
una tarea tanto o mas difícil que crear una historia propia (ya que hay algo
contra que compararlo). El guión, muy acertado en su conjunto, recuerda algo a
la forma en que Roy Thomas adaptaba los relatos de R.E. Howard,
con esos textos de apoyo que nos relatan los párrafos de la novela adaptada.
En cuanto a los
dibujos, Mundet hace un gran trabajo jugando muy bien con las luces y las
sombras creando momentos de tensión y amenaza o lugares lóbregos y sombríos en
los pasajes que así lo requieren (como los del capítulo II “Los enmascarados” y
el VIII “El portillo de las ánimas”). Y es que el B/N le hace mucho bien a ésta
historia por lo anteriormente mencionado, aunque en algunas viñetas se abuse de
ello.
La historia, al igual
que en el libro, nos la va contando Iñigo Balboa (un chiquillo al
servicio del capitán). Nos traslada a ese Madrid señorial donde la muerte se
compra con dinero y se encuentra en cualquier callejón en la punta de una
toledana bien afilada, donde las traiciones están a la orden del día y donde los
amigos de verdad te cubren las espaldas en cualquier lance.
Una gran obra, a la
altura de la novela original, y un magnífico ejemplo de cómo adaptar una novela
al cómic.
No queda sino batirnos…
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