
|
|
|
|
|
RESEÑA
(por Andrés Díaz)
|
|
La
película me gustó y me lo pasé bien viéndola. La razón es que es una
película muy épica y el director ha cargado las tintas en este sentido,
como es de ley. Hacer una versión de La Iliada que no fuera eminentemente
épica hubiera sido un grave error, pues esta obra es un canto a lo heroico
y lo guerrero, su espíritu es ese, no se trata de una obra romántica,
sino épica, y plantearla de otro modo (un alegato pacifista o una película
de amor, que no hubiera sido raro) habría hundido el proyecto en la
miseria. El primer duelo de Aquiles con el gigantón hipertrofiado
anónimo, que sólo sirve para introducir al personaje y su relación con
el rey Agamenón, es nefasto y parecía un augurio muy negativo.
Pero las cosas empiezan a cambiar con el trepidante desembarco de Aquiles y sus mirmidones y después las sucesivas batallas y combates. Estas están dirigidas de manera correcta, sin guiños ni chistes que rompan la tensión dramática, y muestran la debida dureza. la mejor batalla es la que sigue a la muerte de Melenao, por su desarrollo en fases y su puesta en escena. El saco de Troya, en cambio, me decepcionó por ser bastante soso, y lo peor es la muerte de Aquiles: aunque se trasladó bien a la realidad el mito del talón vulnerable, este héroe hubiera merecido una apoteosis de lucha final mucho más impactante, parece como si su muerte se resolviera de un plumazo, cuando antes le hemos visto lucirse muchas veces en combates individuales o en masa. Los dos duelos principales: Paris-Menelao y Aquiles-Hector están bien dirigidos, sobre todo el primero, más realista, pues el segundo tiene una coreografía que me suena a película de kung-fu, más que a una lucha auténtica de espadas y lanzas entre griegos, aparte de algún saltito ridículo de Aquiles. Aún así, son muy correctos y conservan el dramatismo y la crudeza necesarios. También ayuda al mensaje épico de la peli las frecuentes alusiones al honor, el patriotismo (Héctor), la búsqueda de gloria (Aquiles), que son parte fundamental del poema de Homero. Sin este mensaje, la película hubiera quedado coja e incoherente. Por tanto, esta epicidad es lo que le da el aprobado a la película. Es lo que yo buscaba, porque ya sabía que el cine moderno es incapaz de hacer una versión fidedigna de La Iliada. Reflejar los héroes homéricos tal como eran hubiera supuesto un choque con la moralidad imperante y demasiada incorrección política. La película se centra en tres personajes: Aquiles, Héctor y Paris. Brad Pitt no interpreta mal a Aquiles, pero yo hubiera elegido para este personaje a Eric Bana. Está bien que aparezca la ira de Aquiles y su búsqueda de gloria, y que no se censure la humillación del cuerpo de Héctor tras su muerte. Sin embargo, para suavizar esta maldad de Aquiles, se le dota de problemas de psicoanalista, con complejos de culpa, lo malo que soy por matar guerreros y el amor por Briseida, que le hace buscar la paz interior. Estas son concesiones al público actual y totalmente ajenas al semidiós. Habría que haber incidido más en el supuesto origen mitológico, para así explicar su increible pericia en la lucha. A pesar de todo, no está muy mal reflejado. Lo malo es que, para encandilar al público femenino, sale medio en pelotas cada dos por tres, sin venir a cuento, y hasta entrena a Patroclo vistiendo una especie de "top" que le deja el ombligo al aire (un griego con un top, lo que hay que ver...). El personaje de Héctor se nos presenta como el padre de familia que repudia el combate y sólo quiere ver crecer a su hijo y vivir en paz, lo cual le acerca al espectador actual y le aleja de Homero. Pero dentro de este rol, también es bastante coherente y creíble y además Bana no actúa mal. Con el que me he llevado una sorpresa agradable ha sido con Paris: precisamente han cogido al nuevo Leonardo Di Caprio (Orlando Bloom), con su facha repelente y de tío lilas, para interpretar lo que de verdad es Paris: un niño rico con la panza llena, que se aburre y se lía con la reina de Esparta; pero lo mejor es que no se disimula su cobardía (cosa que me temía), con lo cual este personaje pierde enteros frente a Héctor o Pitt, ante los cuales queda a la altura del betún. La historieta de amor era inevitable y predecible, pero lo bueno es que no es el centro de la película: el protagonismo lo acaban tomando Aquiles y Héctor, y no Paris, que hace mutis por elforo tras cubrirse de gloria al bajar a luchar contra Menelao, y a partir de ahí pasa a ser un secundario. Como secundario impagable está Agamenón, interpretado por Brian Cox, buen actor que le da un toque cínico y picaresco a un rey ambicioso e implacable. Peter O´Toole está correcto en un personaje que no da para mucho y el actor que interpreta a Odiseo (ya apareció en "La comunidad del anillo") no lo hace mal. Un punto positivo es que se ha anulado la presencia sobrenatural de los dioses, y se ha optado por una versión del todo realista. De lo contrario, podría haber resultado una especie de Harry Potter griego con dioses y magos lanzando rayos y nubes de humo; conseguir un equilibrio "serio" entre lo sobrenatural y lo realista hubiera sido muy difícil, así que me parece bien que se opte por suprimirlo del todo. La ambientación no me parece mala, aunque me dejó patidifuso ver que convierten a Esparta en un puerto de mar, cuando era más seca que la mojama (estas cosas ridículas de Hollywood...). También las camisas de seda abiertas, con el pechito depilado al aire, de Aquiles y Paris, son de anuncio de colonia, pero estas cosas casi no se podían evitar en una peli comercial. En resumen, aunque a veces parece un telefilme con aires de superproducción, la cosa podría haber sido muchísimo peor (un videojuego, una especie de "La momia" o "Van Helsing" con griegos), y sin embargo ha salido un drama épico correcto y que deja buen sabor de boca.. |