DESDE DENTRO
1. Exportaciones españolas durante la etapa socialista: Iraq e Indonesia


En esta primera etapa todas las empresas españolas de fabricación de material de defensa (armamento) o material de doble uso (militar o civil) pertenecían al Estado y el gobierno era el único responsable de sus actuaciones. Durante esta etapa las empresas producían materiales de calidad intermedia, que suplían parte de las necesidades del ejército español, al tiempo que centraban sus expostaciones, sin ningún tipo de restricción, a los países subdesarrollados. Con la integración de España en la UE y en la OTAN, las exportaciones comenzaron a orientarse también a nuestros vecinos comunitarios, sobre todo Francia y Alemania.Entre los casos de comercio con países subdesarrollados, nos centraremos en dos: Irak e Indonesia.

El primero, bajo el régimen dictatorial de Saddam Hussein, era un aliado muy importante de Occidente en el Golfo Pérsico. Durante toda la década de los 80, Iraq fue uno de los primeros importadores de armas en el mundo, y, por tanto, cloiente preferente de las empresas armamentísticas occidentales. Desde 1980 hasta 1988, Iraq libró una guerra con su vecino islamista: Irán. Todos los gobiernos occidentales conocían los crímenes contra la humanidad que cometía el ejército de Saddam en aquella época, pero continuaron suministrándole armas.

La ONU, sin embargo había prohibido la venta de armas a estos dos países y una vez acabada la contienda hizo un estudio para comprobar si se habían seguido sus directrices. El organismo internacional publicó tres listas de países: una, para los que vendieron armas a Iraq; otra, para los que vendieron armamento a Irán; y una tercera, para los que vendieron armas a los dos. En esta última había 37 países, entre los cuales, además de Francia, Reino Unido, EEUU o la antigua URSS, estaba España.

En concreto, España suministró al ejército iraquí durante su contienda con el vecino Irán helicopteros, vehículos blindados, munición y explosivos. Y si hablamos de las famosas armas de destrucción masiva, el 21 de enero de 1984 aterrizó en el aeropuerto militar español de Torrejón un avión estadounidense cargado de armas químicas con destino Bagdad. Incluso una misión de la ONU en suelo iranía encontró en el campo de batalla una bomba intacta con una expoleta de la empresa EXPAL.

El caso de Indonesia es también bastante representativo, no sólo por la venta de armas, sino para comprobar cómo existe un doble rasero a la hora de medir los crímenes de guerra de unos gobiernos o de otros. En enero de 1995, cuando el país asiático todavía estaba bajo la dictadura del general Suharto, que había invadido en 1975 Timor Oriental causando más de 200.000 muertos, el Jefe del Estado Mayor indonesio visitó España. Con este viaje se pretendía organizar la compra de material bélico por parte de este giante asiático, pero fue aprovechado, además, para que el general fuera condecorado por el ministro de Defensa, Julián García Vargas. En 1998 y en 1990 el gobierno indonesio firmó unos acuerdos con la empresa española CASA por valor de más de 60 millones de euros (10.000 millones de pesetas) por la compra de 10 aviones militares de trasporte. En 1992, el gobierno de Felipe González aprobó la concesión de un crédito de casi 6 millones de euros (970 millones de pesetas) para la compra de materila bélico, cuando ya existía desde 1989 una moción de condena al gobierno indonesio, aprobada por la comisiónd e derecho humanos de la ONU, por la ocupación y represión de Timor Oriental.

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