Para el hombre es mucho más fácil hacer lo que dicen los demás, pero de este modo el hombre no es totalmente libre, lo que nos lleva a preguntarnos: ¿No ha habido desde siempre personas que nos han dicho cómo teníamos que actuar y procurarse de que eso ocurriera a raja tabla? Por ejemplo: en el antiguo sistema feudal las personas que nacían de pobres esclavos no tenían la posibilidad de ascender de clase social; si nacían esclavos, morían esclavos y no podían elegir libremente lo que iban a hacer con su vida, ni tan siquiera se podían plantear el trabajar para otro señor feudal, ya que sus padres le pertenecían a él y de este modo también ellos. Si intentaban cambiar la situación eran severamente castigados.
Si trasladásemos esta situación a tiempos actuales nos preguntaremos: ¿Es el hombre libre o aún tiene que guiarse por lo que los demás dicen o le mandan? en estos momentos se considera el hombre como libre, pero si nos paramos a meditar un momento llegaremos a la conclusión de que cuando tomamos una decisión lo hacemos preguntándonos qué pensarán los demás, si estará bien visto por la sociedad o si estaré haciendo el ridículo. De esta forma el hombre no hace lo que realmente quiere hacer, puesto que siempre que tiene que tomar una decisión sus pensamientos se someten a factores totalmente externos de lo que a él le interesan.
De esta forma llegaremos a la conclusión de que el hombre no ha sido ni es totalmente libre, y nos hace dudar
si llegará algún día en el que el hombre se encuentre a gusto consigo mismo y no tenga que
pensar en lo que piensen los demás o hacer lo que éstos le ordenan,
actuando según propios criterios sin correr el riesgo de sufrir cualquier tipo de marginación.
SHEILA VARELA LECUNA