Juan Arcos

 

Supongo que Juan Arcos figura en su DNI como tal más su apellido materno. Pero Juan Arcos es, para mí y para muchos, JUAN ARCOS MIMO.

Todos lo conocemos y lo admiramos como tal; lo conocemos por todo lo que hace, dice o no habla. Cuando conversa con sus amigos usa sus recursos de oficio para expresarse en la justa medida de lo agradable, mesurado, inteligente, culto y respetuoso. Y cuando actúa pone en juego todos sus recursos y habilidades innatas y técnicas para involucrarnos en el juego escénico que nos ha preparado para divertirnos con él, para llorar con él, para pensar con él haciendo nuestros sus gestos, sus movimientos y sus actitudes artísticamente logrados.

Pero JUAN ARCOS MIMO es algo más: es un profundo estudioso de las técnicas del arte teatral y del arte mímico en especial. He tenido la suerte de leer su libro denominado MIMO. Este texto pedagógico es, en mi concepto, una herramienta de trabajo indispensable para todos los que aspiran a ser mimos de verdad y para todos los que también aspiran a ser actores o bailarines de verdad.

Es absolutamente cierto lo que, citando a Severín, nos advierte: “Emplear sin escuela, a diestro y siniestro gestos y muecas, constituye sin duda una manera de ganar la vida. Pero ¡ por favor ! no llaméis a eso Pantomima". Dicho de otra manera: No basta tener habilidad artística para considerarse actor, mimo o bailarín, es necesario además perfeccionarla en las escuelas. Es la única alternativa para intentar llegar a ser otro JUAN ARCOS MIMO.

Gabriel Figueroa Montoro

 

 
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