Con LAS FIESTAS DE ANTES englobo sólo el apartado de fiestas religiosas (que fueron muchas). Pero también me quiero referir a todos esos momentos de la vida cotidiana, que por tener algo de especial en esa época (1ª mitad del siglo XX) fueron motivo de fiesta y alegria, están en: FIESTAS CASERAS.
LAS FIESTAS DE ANTES EN JARQUE DE LA VAL
Antes de empezar con la descripción de cada fiesta, debo decir que todo lo que se refiere a estas fiestas, está sacado de los recuerdos de la gente mayor del pueblo. Parte de ellos gracias al trabajo que tuvo que hacer Eva Pérez sobre este tema, ella se encargó de hacerles recordar las fiestas de su juventud, la otra parte de los recuerdos son los que están recogidos en el libro "Jarque de la Val. Recuerdos de mi pueblo" que escribió Vicente Izquierdo.
SAN ANTONIO (17 de enero)
Las fiestas se anunciaban con el volteo de campanas el día antes de san Antonio y se repetía el día de la fiesta una hora antes de la solemne misa a la que acudía el pueblo entero.
Por la mañansa se vestía a un macho con los mejores atuendos de los que se disponía y una buena colcha, y los clavarios iban con una casta por las casas a recoger la limosna: conejos, pan, pastas, patas de cerdo,...todo esto precedido de la botarga (personaje descrito en las fiestas de San Blas).
Decir que los clavarios eran lo equivalente a las actuales comisiones de fiestas, eran elegidos por el pueblo pero de forma voluntaria.
Una vez celebrada la misa, los clavarios de ese año repartían el Pan Bendito. La salida de misa la iniciaba el Alcalde o persona de más autoridad, que ofrecía el agua bendita al que le seguía, éste al siguiente y así sucesivamente. Una vez traspasado el dintel de la puerta cada uno daba los buenos días al de detrás, costumbre posiblemente heredada de siglos pasados cuando se aconsejaba no hablar ni siquiera con la propia mujer hasta después de oída la santa misa en que se rompía el silencio.
Por la tarde y antes del baile tenía lugar el "Trance", una subasta en el Ayuntamiento de todas las cosas recogidas por la mañana. Los de la fiesta repartían pasta, embutidos, vino,... animando así la fiesta y las pujas. El dinero que se sabaca del "Trance" era para pagar la fiesta.
SAN BLAS (3 de febrero)
La fiesta era muy similar a la de San Antonio, aunque era organizada por unos clavarios diferentes. Se anunciaba con un volteo de campanas el día de antes por la tarde y el mismo día una hora antes de la misa.
El personaje típico de la fiesta era la Botarga, que llevaba un traje de gruesa y buena lana de llamativos colores (los de la bandera de España), llevaba dos bolas en el gorro y dos más en el trasero e iba armado con una escoba de mango largo. La persona que iba disfrazada guardaba el anonimato, cosa que producía gran curiosidad en la gente mayor. Los niños le seguían con el fin de tocarle las pelotas (o bolas) que llevaba detrás y la Botarga se defendía de ellos con la escoba.
Por la mañana se realizaba la recogida de tortas, pastas, velas,... en honor al Santo (abogado de las gargantas). Se daba la vuelta al pueblo con música y la Botarga. Al llegar a la puerta de las casas para recoger la limosna, entraba primero la Botarga y al primer descuido cogía un pollo, una vuelta de longaniza o una ristra de chorizo y todo al serón. Según decían: "Todo lo disculpa el Santo".
Los actos los amenizaban una gaita y un tambor, recuerdan que los músicos eran unas veces de Miravete y otras (la opción más barata) con el tío Benito "el molinero" a la gaita y el tío Luciano al tambor.
Después del medio día y antes de iniciarse el baile en la tarde al igual que para San Antonio, tenía lugar el "Trance", que consistía en subastar a la "puja llana", como le decían, los donativos de los vecinos recogidos por la mañana. El Ayuntamiento invitaba a vino recio de Mas de las Matas o de Estercuel, que tenían preparado en botos con los que iban llenando jarros de vieja cerámica de Teruel y daban chorizo, longaniza y pan para animar el ambiente.
En el Trance, un vecino del pueblo se encargaba de "tranzar", iba cogiendo uno a uno los donativos para comenzar a pujar, dando siempre el precio de salida y animaba al personal a seguir pujando si el precio alcanzado hasta entonces no le padrecía suficientemente alto. Con respecto a esto aparece una anécdota en el libro de Vicente Izquierdo: El "tio Gargallo" era el encargado de tranzar, un hombre serio y solemne, que en una ocasión llevaba colgado un conejo vivo a la espalda y una gallina delante y al ver como la puja no subía soltó a grito pelado la siguiente copla:
Y después del "Trance" a bailar hasta la hora de cenar y un rato más después de cenar.
LA VIRGEN DE LOS DOLORES (viernes anterior a Viernes Santo)
Es una fiesta ancestral de caracter religioso en la que las principales participantes son las mujeres. Consiste en alumbrar a la Virgen durante todo el año, cada año una mujer, que también se encargará de leer y hacer durante los 7 días anteriores el septenario a la Virgen en el que se canta y se leen los dolores. El último día se hace una misa y la encargada de la fiesta reparte Pan Bendito e invita a merendar a las vecinas.
El orden que se sigue para elegir la mujer que organizará la fiesta es según el orden de casamiento de las vecinas del pueblo.
SANTO TORIBIO (16 de abril)
Es el patrón del pueblo, pero no se hace una gran fiesta. Únicamente se subastan las parcelas en el Ayuntamiento y se hace una misa en honor al Santo. Al finalizar el Ayuntamiento invita a vino y galletas a los asistentes.
SAN JUAN (24 de junio)
Era la fiesta de los mozos. Se encargaban de organizar la fiesta los que entraban en quintas ese año, es decir, los que ese año harían la mili. Ellos se encargaban de seleccionar el mayo para la fiesta, buscar la música, preparar el pan bendito,...
La noche anterior a San Juan, los mozos cortaban el chopo más recto y alto que encontraban y lo llevaban a la plaza donde se plantaba. Lo hacían por medio de crucetas de palo y sogas, por lo que les costaba un buen rato de trabajo. Solían poner algún regalo en lo alto del árbol, normalmente un jamón o una pierna de somarro (cecina), y aquel que conseguían subir a lo alto del mayo se lo llevaba. Para hacer más difícil esto, el mayo solía estar enjabonado, por lo que el presente se quedaba allí hasta el final de la fiesta.
Una vez puesto el mayo las cuadrillas, según la edad, rondaban por el pueblo con guitarras, laúdes y bandurrias cantando a sus novias o pretendidas y colocándoles al finalizar una enramada (ramas de chopo) en los tejados o ventanas donde dormían. Cuentan que en alguna ocasión el padre de alguna de las chicas al oir los ruidos de las cuadrillas salía dando voces, ya que al poner las enramadas solían romper alguna teja de los tejados.
El día de San Juan de buena mañana, acudían los jóvenes a la Fuente de la Salud a tomar la Sanjuanada, que consistía en beber agua, lavarse la cara con aquella fresca agua y coger unas cuantas flores de sauco, pues aseguraban que la moza que acudía a beber agua de esta fuente la mañana de San Juan, se casaría y con fortuna y al lavarse la cara mantendría la juventud.
Una vez terminado el paseo se volvía a almorzar y a ponerse las mejores ropas para ir a misa y a la procesión por el pueblo en la que se observaban las enramadas puestas la noche anterior, creando así numerosos comentarios entre los vecinos.
Por la tarde había baile, donde surgían los romances o rechazos por parte de las mozas a sus pretendientes. El baile estaba amenizado por una gaita y un tambor, tocados por gente del pueblo, aunque años despueés se traerían a los famosos gaiteros de Valdeconejos o a los músicos de Segorbe.
La fiesta se empezó a perder en los años 60, seguramente motivada por la creciente emigración de la época.
SANTIAGO (25 de julio)
En esta época del año ya se estaba recolectando el cereal y se iba toda la familia a trabajar unas horas en la finca, sobre las 10 todas las familias dejaban el trabajo, se ponían las mejores galas y se iban a la Iglesia.
Esta fiesta se celebraba en los años 30 como una gran celebración cristiana, se anunciaba con un sonoro bandeo de campanas, se celebraba una misa y al atardecer había baile hasta la madrugada, aunque al día siguiente debían madrugar e ir a campo a continuar con la siega.
NUESTRA SEÑORA DE LA ASUNCIÓN Y SAN ROQUE (15 Y 16 de agosto)
Junto con la fiesta de San Blas son las consideradas fiestas patronales del pueblo. La fiesta ha cambiado mucho a lo largo de los años, así que voy a describir lo que siempre se ha hecho en las "fiestas del verano".
La organización de las fiestas la llevaban otros dos clavarios diferentes de los de San Blas y San Antón. Como en estas fiestas, ellos se encargarían de buscar la música, preparar el pan bendito, pagar las misas,...
Los dos día se hacía una misa pro la mañana con pan bendito, pero el día de San Roque hacían una procesión con el Santo. Después de la misa daban un vino español en el ayuntamiento.
Por la tarde tenían lugar las carreras pedestres, en la cual los niños compiten en una carrera repartidos según las edades. El ayuntamiento se encargaba de repartir el dinero para los ganadores.
Por la tarde-noche había baile con concursos variados. Mientras hubo clavarios y durante las primeras comisiones de fiestas, eran ellos los encargados de repartirse los músicos y darles de cenar.
LAS FIESTAS CASERAS
Existía en aquella época una popular copla sobre los mejores días del año:
El matapuerco se hace entre diciembre y enero, en la actualidad se sigue realizando en muchas casas del pueblo de la misma forma que hace años, es una tradición que ha ido pasando de padres a hijos. Sigue siendo un día en el que todos los miembros de la familia ayudan en el trabajo (aunque unos hagan más que otros). Ese día para comer se suele hacer sopa y un guisado de carne y para cenar se prueba el trabajo del día.
La conserva 15-20 días después del matacerdo. Ese día se fríen trozos de lomo, costilla, longaniza, papada,... en abundante aceite para guardarlo en tinajas y que aguante el resto del año. Es un día menos celebrado, pero seguramente uno de los días que mejor huele la casa y mejor se come.
El esquileo solía ser en el mes de mayo, cuando ya comenzaba a hacer calor. Además "el día del esquilador" tenía música y baile en la casa donde se esquilaba. Con respecto a esto, el esquilador del pueblo dice que en la época del esquileo, todos días comía y bebía abundante y bien, y la fiesta después del duro trabajo era segura.
En la actualidad el esquileo prácticamente se ha perdido, la tijera se ha cambiado por las máquinas eléctricas con lo que el trabajo es menos duro y en el pueblo apenas queda ganado.
Otro dato curioso de las fiestas de antes es que el hecho de que llegara una "forastera" al pueblo era motivo de fiesta y se hacía un baile en la casa donde se hospedaba la invitada.