TERAPIA    CRÁNEO-SACRAL
   
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SEGUN MI OPINION TU SISTEMA NERVIOSO ES DE LO MÁS IMPORTANTE Y SABER QUE ES LO QUE TE ESTA PASANDO, TENER LA INFORMACION DE ESTE DATO FISIOLÓGICO TUYO TAN RELEVANTE TE AYUDARÁ ENORMEMENTE. MUCHAS COSAS TUYAS SE PUEDEN ARREGLAR MEJORANDO ESE IMPULSO RÍTMICO CRANEAL O MOVIMIENTO RITMICO CRANEAL.

Hay mucha, pero que mucha gente que no está bien del todo con respecto a la terapia cráneo-sacral, por tanto con respecto a su movimiento fisiológico cráneo-sacral.

SI TU QUIERES SABER COMO ES TU MOVIMIENTO CRÁNEO-SACRAL, LLÁMAME Y HABLAMOS.

YO PUEDO CONTARTE COMO ES TU MOVIMIENTO CRÁNEO-SACRAL, AUNQUE SEA A DISTANCIA.

La terapia cráneo-sacral está basada en los principios de la osteopatía craneal, y se apoya principalmente en la inteligencia natural del cuerpo para re-encontrar el equilibrio, en la libre circulación del líquido cefalorraquídeo y en el libre movimiento de las articulaciones del cráneo y del sacro.
Esta terapia se fundamenta en que las suturas de los huesos del cráneo y del sacro son articulaciones que tienen un movimiento de flexión y extensión. Este movimiento respiratorio primario sucede en todo nuestro cuerpo entre 5 y 12 veces por minuto. Está originado por el movimiento pulsátil del líquido cefalorraquídeo, que circula por el interior del tejido fascial.
El líquido cefalorraquídeo  se fabrica a través del plasma sanguíneo en el interior del cráneo de forma pulsátil y circula por un circuito semi-cerrado en el interior de las fascias. Esta circulación rítmica responde y actúa bajo principios y leyes hidrodinámicos y de tensión reciproca.
El líquido cefalorraquídeo es un líquido muy especializado que circula por el interior de las fascias por todo el organismo, sobre todo por el cráneo, la columna vertebral y el sacro. Este líquido tan inteligente dispone de un gran poder energético y homeostático, pues está íntimamente relacionado con el sistema nervioso central y periférico.
Gracias a la articulación esfeno-basilar y a la producción del líquido cefalorraquídeo de forma rítmica y pulsátil  tenemos  los movimientos de flexión y extensión en todos los huesos del cráneo y del rostro humano. El ritmo y simetría de esta pulsación está directamente relacionado con nuestra salud y con nuestra calidad de vida.

EL TEJIDO FASCIAL Y SUS FUNCIONES
Todo el cuerpo está rodeado y envuelto por  tejido fascial, somos una gran fascia.  Todas las partes de nuestro cuerpo como los músculos, huesos, tendones, nervios, vasos sanguíneos, órganos, etc. están envueltos en tejido fascial y por tanto todo el organismo está interconexionado a través de las fascias.
Este tejido es el que transporta el movimiento respiratorio primario por todo el cuerpo y por tanto es de  vital importancia para nuestra salud.
Este tejido fascial se puede ver afectado por traumatismos físicos antiguos o recientes. Todos nosotros tenemos tensiones internas difíciles de percibir, pero que nos repercuten seriamente en todo nuestro organismo. Muchas de estas tensiones sutiles se almacenan sobre todo en la cabeza y en la médula espinal.
Si las fascias se encuentran agarrotadas o en constante tensión el líquido cefalorraquídeo no podrá pulsar por su interior y la comunicación nerviosa,  electromagnética y comunicación neuronal no funcionarán correctamente.
Los últimos estudios clínicos nos confirman todas estas teorías.
Es de vital importancia armonizar esta pulsación tan sutil y devolver el micro-movimiento de flexión y extensión en todos los huesos del cráneo y del sacro, Asi como al resto del organismo.
El tejido fascial es de vital importancia y es el responsable de muchos dolores internos difíciles de eliminar. El trjido fascial es el encargado de comunicar e interrelacionar todo el organismo.
Aquí tenemos el puente entre el mundo físico y el mundo energetico. El tejido fascial como parte del sistema nervioso se ve muy influenciado por las tensiones emocionales y mentales.

Una agresión psíquica puede comportar en una perturbación orgánica llamado estado de estrés, reacción que realiza el organismo por tener dificultades en adaptarse al nuevo entorno.
Después de la aparición del agente agresor el cuerpo puede recobrar su estado normal de relajación gracias a sus procesos hemostáticos internos y naturales. Pero si la agresión externa es constante y la energía del cuerpo se agota es muy posible que disminuyan las posibilidades de reacción y se produzca un desequilibrio energético que derive en tensión crónica y en enfermedad.
La medicina alopática no trata la causa o los mecanismos internos que provocaron la enfermedad. Simplemente trata la enfermedad como tal, sin tener en cuenta al individuo y sus componentes energéticos, circunstanciales o de educación.
Cada vez somos más conscientes que las agresiones psíquicas penetran en los tejidos y provocan  estos estados de estrés o tensión física y psíquica. Cada vez está mas claro que todas las enfermedades son psico-somáticas. Por tanto una acumulación de estrés en el cuerpo conlleva a patrones de tensión en la tensión reciproca del sistema de membranas cráneo-sacrales. Estos patrones de tensión representan el eslabón perdido entre los aspectos psíquicos y el cuerpo físico. Los patrones de tensión son recuerdos o emociones que pueden y deben ser eliminados. Esto lo podemos hacer a través de la conciencia o desde la terapia cráneo-sacral.
Todas las fascias están unidas y forman una perfecta interrelación en todas partes del cuerpo.
Muchos bloqueos mentales o simplemente traumatismos físicos sucedidos a lo largo de nuestra vida, hoy en día todavía tienen repercusión en nuestras membranas craneales internas y en muchas partes del organismo. Tensiones profundas e internas que están constantemente, las 24 horas al día activas, tensas, agotándonos y degenerando los tejidos e impidiendo la libre circulación de los líquidos, y nosotros sin darnos contamos.
Este hecho tan real como desconocido nos va creando, formando o cultivando un montón de posibles enfermedades y verdaderos puntos débiles de salud.
Estamos llenos de tensiones internas, tensiones fasciales, que normalmente son provocadas por un traumatismo físico o por un bloqueo emocional o mental no asimilado correctamente. Esta circunstancia hace que la pulsación del líquido cefalorraquídeo se vea también afectada, provocando fallos de comunicación del organismo con el sistema nervioso central. Esto es un proceso degenerativo.
Por tanto ya sabemos que los sucesos mentales y emocionales implican tensión somática y de igual manera la tensión corporal tiene implicaciones mentales y o emocionales.
El terapeuta ayuda a eliminar la tensión somática y el paciente debe de estar preparado por si le vinieran recuerdos de experiencias pasadas con su emoción asociada. A menudo este hecho puede pasar inadvertido o por contrario resultar emotivo o doloroso.
El paciente puede, o no, asociar la liberación somática con algo relacionado con la represión inconsciente de una experiencia pasada y el sentimiento-emoción asociado a ella. En gran medida depende del tipo de paciente y del tipo de liberación.
La observación de este hecho nos trae el entendimiento de que es muy posible que estemos llenos de energía psíquica reprimida o no asimilada correctamente por todo el organismo, provocándonos una acumulación de estrés en el cuerpo. Este hecho nos pasa a casi todos y casi no nos damos cuenta.

 

EL ESTRÉS

Podemos definir la palabra estrés como tensión o agotamiento por algo que nos angustia, por que todavía el organismo no se ha podido adaptar a unas nuevas circunstancias, tanto agradables, como desagradables.
El cuerpo se encuentra estresado porque se encuentra en un proceso de adaptación. Incluso el placer si no es el momento apropiado y la circunstancia requiere de una rápida adaptación a respuestas autonómicas, nos puede generar estrés.
El estrés es debido a un proceso de adaptación y asimilación, por tanto el estrés es bueno y correcto que suceda.
El problema radica cuando éste se vuelve constante y supera nuestro proceso de adaptación.
El cuerpo se prepara para el estado del estrés, se tensa, se acelera y se vuelve vital y poderoso, esto es correcto e incluso bueno, nos ayuda a superarnos y a sacar cualidades y poder. Todo esto es una reacción fisiológica natural y necesaria.
Por contrario cuando este estrés  persiste y se torna patológico, es cuando a veces sin darnos cuenta recaemos y nos bloqueamos. Esta tensión sostenida es incapaz de asimilarla el cuerpo y es la que afecta a nuestra salud.
Si el organismo no ha tenido éxito en procesar y adaptarse a un reto o a una nueva situación, el cuerpo somatizará o almacenará en los tejidos esta energía potencial que no ha sido asimilada correctamente, o por el simple hecho de no aceptar los sentimientos correctamente.
Los tejidos en especial las fascias y su sutil movimiento pulsátil que sucede por su interior se verán afectados. Esto crea un bloque energético y la suma de varios de estos nos creará una armadura energética alrededor de la zona del cuerpo donde se halla bloqueado la experiencia no asimilada correctamente o traumática.
El bloqueo funciona bajo tres niveles interdependientes el muscular, el emocional y el energético. Cualquier intento por abrir o liberar los bloqueos es bueno y positivo para la vida.
Podemos trabajar el bloqueo a nivel emocional a través del psicodrama, el psicoanálisis, la psicoterapia, etc. el nivel muscular lo podemos trabajar con los masajes, el hata yoga, las danzas, la expresión corporal, etc. la sanación a nivel energético la podemos encontrar a través de un curandero o sanador energético, de la meditación o a través del toque terapéutico o de la terapia cráneo-sacral.
Si el movimiento rítmico del líquido cefalorraquídeo se ve afectado en alguna parte de nuestro organismo, el movimiento de expansión y contracción se verá afectado también, provocando un bloqueo o fallo energético en dicha zona. La zona ya no respira, ya no pulsa, ya no recibe el movimiento respiratorio primario  y esto es lo que nos sucede en algunos huesos y suturas de nuestras cabezas o del resto del cuerpo.
Esto puede provocar todo tipo de patologías físicas o psicológicas.
Este mal y en especial el estrés es una de las claves fundamentales de muchos problemas de espalda, de articulaciones y de muchas alteraciones psicológicas.
Teniendo esto en cuenta, vamos a escuchar y equilibrar todos los micro-movimientos existentes en el cráneo y en el sacro, principalmente.
Este ajuste del movimiento de expansión y contracción de todos los huesos cráneo-sacrales, nos creará un nuevo equilibrio en nuestro cuerpo y alma y seremos capaces de encontrar nuestra propia  auto-curación.
Cuanto mayor es la edad de una persona es probable que tengan más bloqueos y que éstos hallan hecho una gran armadura alrededor rígida e inteligente. Esta armadura se hará resistente y reacia a la apertura o al desbloqueo. Pero con perseverancia y con un buen número de técnicas disponibles para usar, podemos ayudar al paciente a liberar parte de su tensión emocional.
Las personas somos muy diferentes y reaccionamos de manera muy diversa a las circunstancias de la vida. Por ello la sanación de un paciente se convierte en todo un arte vivo y dinámico. Y por supuesto la verdadera sanación de una persona no separa el cuerpo, de las emociones, de los pensamientos y del espíritu.
Cualquier trauma psíquico que le pueda suceder a un individuo derivado de la educación, de su frustración, de la infancia, de dudas en la mente, de problemas sentimentales, de miedos, de los partos o los problemas relacionados con la crianza, etc. puede afectar a algunos de los diafragmas del sistema cráneo-sacral.
Esta terapia es una de las pocas que tratan estos aspectos de repercusión anímica, recuerdos infantiles, de adulto o traumas experimentados. Es una técnica que nos va a permitir interconectar las experiencias físicas con respuestas anímicas y con verdaderos bloqueos mentales.
Todo lo que hagamos para mejorar el principio de la ley de la arteria, o sea, de la libre circulación, tanto del cerebro hacia los pies o desde el sacro hacia la cabeza, será lo mejor que podremos hacer por nuestra salud. De esta manera estaremos predisponiendo al cuerpo a que use todas las herramientas disponibles para reorganizar su información. Le estamos dando la oportunidad para que haga una correcta introspección, para que el cerebro neurológico mire hacia dentro y vea y haga todo lo que tiene que hacer, pues es él, el que lo sabe, ni el paciente ni el terapeuta saben tanto como el propio cuerpo.
El Ser interior es el que sabe en todo momento lo que debe hacer, por tanto sabe todo lo que necesita a nivel hormonal, endocrino, químico, emocional, mental, etc. Nosotros en vez de estar asomados hacia el exterior, hacia los sentidos, hacia el mundo sensorial, deberíamos de vez en cuando estar en silencio observando nuestro interior. Para hacer que todo el potencial neurológico mire hacia dentro para saber que tiene que hacer.
Nuestro cuerpo es sabio y sabe todo sobre nosotros, simplemente tenemos que dejar que el cuerpo se exprese y se relacione. Cuantas veces el cuerpo se ha lesionado, recaído o enfermado por estar haciendo cosas que son de su desagrado. Nuestra naturaleza interna y externa es inmensamente sabia e inteligente para saber lo que le es bueno y lo que le es malo. Simplemente tenemos que escuchar nuestro interior y dejarnos guiar por la sencillez y la espontaneidad.
El terapeuta lo que hace es inducir la libre circulación, del tan famoso y especializado líquido cefalorraquídeo. VOLVER

 

 
   
         
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