
Cuánto
me darán ... ?
La crisis político-económica
y socio-cultural en la que estamos inmersos, ha terminado por “destapar”
gran cantidad de “intentos filatélicos del pasado”.
Entre filatelistas, resulta
comprensible y familiar la figura del “colector”. Éste, en algún momento -
y durante cierto período (más o menos prolongado) -, ha sentido especial
atracción hacia los sellos de correo. En Julio de 1978, “Filatelia Pura”,
fue mi primer intento - escrito - por “establecer diferencias”; entre esa
atracción inicial, correspondiente al período o “fase pre-clasificatoria”
y el hecho de haber traspasado el umbral de la filatelia.
Ver
http://es.geocities.com/jesusmoret/filateliapura
Arte, Conocimiento y Afición
(virtuosismo, habilidad y destreza - práctica y estudio - y amor), son
“valores” en los que se auto-educa el filatelista. Con madurez, al asumir la
responsabilidad de nuestro propio aprendizaje, se van perfeccionando facultades
intelectuales y morales (vamos encaminando, y sistematizando, nuestro propio
desarrollo); a la vez, asumimos la responsabilidad de nuestra obra, afinando los
sentidos, los buenos usos y maneras.
De tal forma, resulta que:
quizás “para justificarnos ante los demás”, algo puso precio a todo. Así,
¡lo nuestro tiene valor! Sí, ¡claro que lo tiene!; pero, aunque le permita al
profano observar mi colección, únicamente verá “la punta de mi iceberg”
... la filatelia va más allá ... a través de nuestra mente ... muy
profundamente (religiosamente).