NOCHE DE AUTOS, EL DOCUMENTAL
Toda la verdad de una vez por todas.
CÉSAR VARELA |
![]() CRISTINA PÉREZ-MEDIERO |
![]() JOAQUÍN FERNAND |
![]() JUANMA BALSERA |
![]() ANTONIO TORRES |
![]() DANIEL CASTILLA |
![]() SANTI TIERNO |
![]() BLANCA QUINTERO |
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Parque Forestal "Los Villares",
Córdoba. Han guardado silencio. Algo sí que ocurrió aquella noche. |
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La
verdad sobre la desaparición de Camilo Torres
se atreve a ver la luz por vez primera
“TERRIBLES
SUCESOS EN LOS VILLARES”
Nueve
jóvenes
sufren
terribles sucesos paranormales, despareciendo uno de ellos”. “Posible aparición extraterrestre en Córdoba”, varios muchachos graban presumiblemente una aeronave desconocida (Más Allá, Noviembre 2002, 5 páginas)
"LO
SUCEDIDO EN CÓRDOBA” ;
todo
sobre la desaparición de Camilo Torres y la dramática experiencia de sus
compañeros. “CONTINÚAN LAS INVESTIGACIONES SOBRE LA "NOCHE DE AUTOS" EN "LOS VILLARES". Policía y Juzgados trabajan juntos en la desaparición misteriosa de Camilo Torres; se mantiene el secreto de sumario (ABC, 3 de Diciembre de 2002, 3 páginas). “TODO LO GRABADO EN CÓRDOBA” Dos cámaras de mano registraron luces de aeronaves desconocidas, la figura huidiza de un humanoide una persecución por el bosque y la presunta abducción de un joven (Año Cero, Suplemento de Diciembre, 16 páginas). “El terror de los Testigos”Silencio absoluto de los implicados en el caso de la “Noche de Autos” cordobesa; ciertos testigos
“NIEGAN LO SUCEDIDO EN EL CASO DE "LOS VILLARES"
La noche de los autos en tela de juicio por los detractores
de los nueve jóvenes: “todo
nació de la broma que se les fue de las manos”. Nuevos testimonios hablan
del emocionante caso paranormal que continúa sin resolver.
(La
Razón, 23 de Febrero de 2003; 3 páginas y media).
“MEDIO AÑO DESPUÉS, SIN
RESPUESTAS”; toda la información sobre el caso de “Los Villares” cordobeses;
incluidas las grabaciones inéditas, constituirán un documental...
(El
Mundo, 12 de Marzo de 2003, 2 páginas).
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"Noche de Autos" demuestra claramente cómo la casualidad puede involucrar a cualquiera en una terrible pesadilla. El presente documental deja ver por primera vez las grabaciones originales que recojen los fantásticos sucesos acontecidos en Córdoba en Octubre de 2002, de los que tanto se ha hablado, narrados en primera persona por sus silenciosos testigos, que salen hoy de anonimato para explicar la terrible experiencia vivida aquella noche, que significó la desaparición de Camilo Torres y que tan profundas secuelas dejó en los jóvenes. Las investigaciones del caso continúan. Juzguen ustedes mismos. |
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MAYO 2004
A finales del año 2003, el Parque Forestal Periurbano "Los Villares" acoge el rodaje de los exteriores de NOCHE DE AUTOS, mediometraje que pese a los insuficientes medios con que fue filmado en vídeo -a veces hasta precarios- ha dado bastante que hablar. Sin duda, el éxito de la película se basa en su guión, finamente hilado sin dar lugar a cabos sueltos donde la historia se vea coja o perdida, escrito teniendo muy en cuenta el bajo presupuesto inicial y las limitadas posibilidades de rodaje con las que se contaban.
Según se
avanza en la historia, los jóvenes inocentes que disfrutan de un día libre cualquiera
en el campo descubren la alteración sorpresiva con que sus planes se dan de
bruces, en primer lugar -y tan sólo para algunos de ellos- a causa de la broma
que se empeñan en gastar en secreto el resto de sus compañeros, y posteriormente,
por determinados sucesos inesperados que quedan registrados en sus cámaras de
mano, equidistantes siempre entre la explicación racional y la versión fantástica
de los mismos, acontecimientos que pronto se achacan a la posible aparición
de entes extraterrestres en la zona.
NOCHE DE AUTOS se desenvuelve
en una atmósfera de progresivo desasosiego en la que la parte paranormal es
un simple marco, un contorno suavemente delimitado donde situar la historia
de esta película que huye inteligentemente del susto fácil o previsible -hasta
se burla a menudo socarronamente ssobre las posibilidades de previsión que el
espectador tenga sobre este tipo de sustos-; es un relato que se centra en mostrar
sin destilar el miedo acumulado por los personajes, que se crispa de repente
cada vez que se produce un nuevo acontecimiento no previsto.
La cinta, de ritmo envidiable que aumenta según se avanza
en la sucesión de intrigas, invierte concienzudamente tiempo en permitir
la expresividad de cada interrogado testigo de los sucesos, para que con toda
libertad comente su versión personal de los hechos, que se hace pública de modo
exclusivo por primera vez a través del propio documental, realizado aproximadamente
un año después de que aconteciesen los sucesos, sobre los que los medios de
comunicación apenas podían más que hacer conjeturas, y aun por ello, no dejaron
de hablar y especular con regularidad.
Así, permitiendo el libre comentario de la historia
por parte de todos los afectados que la reconstruyen en grupo, se presenta el
mayor abanico de opiniones posible, que no llegan a aclarar ni por sí solas
ni en su conjunto el paradero de Camilo Torres, el joven que aquella noche de
18 de Octubre no dejó huella alguna para ser localizado, gran elemento perturbador
en el guión que termina por añadirle peso y credibilidad a todo lo narrado,
sean los testimonios de los testigos, sean las vivas filmaciones fortuitas que
generan el sacro morbo de lo que es ya leyenda popular en Córdoba, alimentada
por el propio aspecto sobrio y secreto del parque forestal por las noches, y
el efectivo “boca-boca”del contenido de la cinta, siempre bañado de la propia
sugestión del espectador.
Junto a los testigos presenciales -los jóvenes protagonistas-,
aparecen dos figuras civiles ajenas a todo lo acontecido a los muchachos, que
en la mencionada fecha afirman abiertamente haber sido testigos de circunstancias
extrañas comunes en ambos: un visionado de luces estelares –de colores dispares,
no obstante- al que no le encuentran explicación, que al ser relatadas detalladamente
casan con más de un instante capturado por las cámaras de los jóvenes. Para
certificar oficialmente las versiones ofrecidas, el cuerpo de Policía decide
añadir su explicación oficial de la noche de los autos, comentario breve pero
muy aclaratorio en diversos aspectos. Así, el panorama resultante va más allá
de ser una burda invención colectiva, generando mayores
Y es que la película avanza con el espectador claramente
atento, en espera de descubrir con qué relato se le va a sorprender. En cada
minuto añade nuevos cabos, siempre pequeños matices con personalidad propia
que resultan incapaces de ser almacenados en la memoria, lo cual produce un
extraño efecto de confusión: la historia trascurre linealmente sin que en apariencia
se pueda reconstruir el conjunto de intrigas abiertas, que avanzan imparables,
que siendo conocidas
por el espectador, le es difícil su lógica reordenación.
Cerca del clímax, la cinta se permite el lujo de incrementar
aún más su ritmo, cuando sus nueve personajes sienten deseos de emprender la
huída desesperada, para por unos instantes detenerse con una nueva intervención
de testimonios, desprovistos esta vez de música ambiental que agudice el
peso dramático de sus aportaciones. Con esta limpieza de voz, sincera, natural,
auténtica y liberadora, se reanuda la vertiginosa tensión para culminar en el
popular desenlace, que transcurre en un servicio higiénico que aparece milagrosamente
en la oscuridad para dar cobijo a los dos aterrados grupos, de perseguidores
uno y perseguidos todos por el elemento externo tan turbulento como incógnito
que antes se dio a conocer de entre las tinieblas más absolutas con sus
luces excepcionales y huidas materializadas incluso en forma quizá humana, exclusivo
instante recogido por una de las dos videograbadoras que sí quiere señalar la
existencia de un “algo” muy extraño más difícil de explicar que lo que hasta
ahora había sido visto, con lo que la simple hipótesis de asociar la historia
a lo terrenal se plantea si lleva la razón.
El desorden
es entonces mayúsculo, los gritos rebotan -aquí los efectos sonoros perturban
los oídos del espectador- , y las órdenes contradictorias que unos dan a otros
chocan de frente, mientras Camilo Torres se halla caído, lejos, y solicita ayuda
a unos compañeros incapaces de reaccionar con eficacia. De pronto, sin más,
después de unos eternos segundos donde el espectador mantiene en la retina la
imagen serena de un lavabo -protagonista casual de las luces de linternas trémulas-,
llega de calma más absoluta, que enseguida se ve acompañada de aguda tensión
que punza fría cuando los chicos deciden explorar más allá de la puerta cerrada
del baño cuál fue el destino del malogrado Camilo.
Y aún así, queda tiempo para explicar qué paso con todos ellos durante el año que decidieron mantener el silencio. Con una realización cinematográfica igualmente angustiante, muy calculada y altamente eficaz, NOCHE DE AUTOS es sagazmente creativa, y supera las desmejoras técnicas tan visibles en la película que marcaron la tan complicada producción que costó un marcado esfuerzo que llegase a buen puerto, muy merecido, no obstante.



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N o c h e d e
A u t o s
crónica de un buen
producto surgido de fragua rústica
"Noche de Autos" refleja la belleza de la grabación en su estado más natural. Aquella que se produce cuando uno menos se lo espera. Es el testigo que demuestra haber estado en el sitio oportuno justo en el instante adecuado. El que refleja la verdad más exacta, es el ojo eterno puramente objetivo que aporta una cámara que registra cuanto ocurre, tal cual, sin destilar. Aunque se trate de verdadero terror. Pese a que las imágenes que presente muestren la desesperación más absoluta, el desconocimiento ante lo que sucede. "Noche de autos" se mece en la cuna de la casualidad para demostrar la vulnerabilidad de cualquiera, que puede verse implicado en algo con lo que no había contado, en lo que nunca había creído, pero que lo ha elegido esta vez como su particular objetivo.
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^^ A finales de
Septiembre de 2003, recién creado nuestro Colectivo de Videocreación, propuse
la idea de hacer un cortometraje que simulase un vídeo doméstico, una grabación
casera que hubiese recogido de modo fortuito algún fenómeno paranormal, de forma
que las imágenes grabadas cobrasen valor por ser una prueba evidente de la existencia
de tal fenómeno. Con esta base candente y atractiva, pasamos por casas encantadas
en las que un grupo de investigadores hacía sus pruebas y por el vídeo casual
que recogía un ataque extraterrestre a humanos, hasta que se llegó a crear la
historia de Noche de Autos, donde se sumaba
a la presencia de seres espaciales una broma juvenil que nunca llega a culminarse.
^^ El
proyecto se volvió desde el primer momento bastante más engorroso de lo esperado,
pues no sólo hacía falta acoplar
todas las ideas dispares ofrecidas para redactar el relato del guión, sino que
era necesario y costoso contar con un equipo mínimo, tanto técnico como humano,
para poner en marcha definitivamente el interesante proyecto que se concebía
en las dependencias del Centro Cívico Municipal “Sebastián Cuevas”. Así pues,
con el esfuerzo de algunos, poco a poco la luz difusa de las ideas iba tomando
forma casi material; los contactos fueron dando resultados hasta unir las piezas
de la preproducción de la primera película a la que se enfrentaba el Colectivo
“Destina2”.
^^ Tras la búsqueda de actores que se interesasen
de verdad, que algunos llegaron en el último momento haciendo las veces de milagro
salvador, se ataban los serpenteantes cabos de la producción en sí. Nada,
en teoría por supuesto, podía fallarnos bajo ningún concepto, pues eran pocos
los medios con los que se contaba –a veces hasta rudimentarios-, así como la
capacidad de producción en cuanto a presupuesto y voluntades. Pronto se rodaron
las entrevistas, en interiores casi todas, teniendo que sustituir decorados
o actores según las circunstancias, con el reloj en la mano para devolver los
materiales prestados a tiempo. Hubo que apartar “espontáneos” que saludan a
cámara en el momento menos oportuno, iluminar como buenamente se podía con los
pocos focos de escasa utilidad que se consiguieron reunir, e incluso recoger
los bártulos a petición de la Policía, puesto que se nos exigía otro permiso
más para filmar en la puerta de una comisaría de barrio. Por supuesto, nos hicimos
con las tomas antes de la llegada en breve del superior del cuerpo local que
había sido informado de nuestra presencia “no tramitada”
^^ Con la aprobación de la solicitud presentada a la Consejería de Medio Ambiente para situar el rodaje de los exteriores en el parque periurbano “Los Villares”, que habíamos seleccionado tras estudiar las adecuadas localizaciones que nos ofrecía para el proyecto, sólo faltaba que la meteorología nos sonriese un poco durante las dos noches concedidas en el permiso, después de tan robusto esfuerzo organizativo. Y que todo funcionase tal y como estaba previsto, siempre difícil tarea a resolver.
^^ Pero
durante el rodaje de los exteriores, lejos de alcanzarse la perfección entre
la realidad y lo pronosticado, pasó un poco de todo: gente con rol de vital
importancia que deseaba desvincularse del proyecto estando ya en marcha; largas,
tediosas y gruesas lluvias que impedían rodar; niebla intensa que hacía desaparecer
los cuerpos a unos diez metros de distancia; el marcado frío de Noviembre que
se empeñaba en refugiar a los actores en los coches de producción una y otra
vez; linternas sin pilas, o que se les agotaban enseguida, o la desastrosa rotura
de un lumigas –fuente de iluminación principal para los grupos fuera
y dentro del rodaje- por la desafortunada caída de un actor, sumándose estas
circunstancias a las pésimas condiciones de luz soportadas por el equipo; guiones
y atrezzo olvidados en casa; baterías de cámara que se acababan en los momentos
más inoportunos; o un grupo de jovenzuelos aburridos que ante su negativa de
marcharse de un lugar del parque donde íbamos a rodar, obligaron a cambiar una
localización sobre la marcha. A pesar de todo, con el esfuerzo del grupo al
completo que solía desorganizarse demasiado, tras rodar el final completo y
una secuencia que se quedaba en el olvido se terminó de filmar la película un
helado domingo sobre las 1.30 de la madrugada, pasando entonces el equipo a
recoger los materiales y conducir enseguida hacia Córdoba para no derrochar
ni un sólo minuto de sueño, puesto que al día siguiente eran muchos los que
debían madrugar.
^^ Unos días después, ya en Navidad, llegábamos a la empresa donde, tras
una enmascarada artimaña de canjeo de actividades, íbamos a editar la película
de un modo más rentable. Una vez en la mesa de montaje, parte del material filmado
no tenía la calidad esperada. Así, hubo de dilatarse el tiempo para corregir
los errores surrealistas que se presentaban: imágenes de estudio desvinculadas
con su audio, inoportunos saltos
de imagen, o colores y sonidos saturados que imploraban ser tratados digitalmente;
y es que tantos problemas hubo en la edición, que no sólo la videoproductora
quedó más que harta de nosotros, sino que la misma noche del estreno de la película
no fue posible proyectar su versión definitiva a los espectadores asistentes.
Con el aforo de la sala completo, se pasó a exhibir con cierta vergüenza el
resultado no acabado del trabajo que llevábamos forjando varios meses. Sin embargo,
se escucharon aplausos y críticas positivas, comprensivas todas con las dificultades
que surgieron también con la proyección en sí, realizada en un viejo magnetoscopio
que presentaba serias complicaciones para reproducir la copia.
^^ Después de todas las vicisitudes, Noche de Autos pasaba a ser distribuida para su exhibición, teniendo como objetivo la promoción de la película y de todos sus participantes, debiéndose ingeniar todo tipo de métodos para que fuese visionada por el mayor número posible de espectadores, que experimenta un envidiable aumento con cada pase que se anuncia. La propia Concejala de Juventud Ana Morales quiso presentar la película públicamente por como un ejemplo admirable de esfuerzo y creatividad, tal como hizo el director de la Casa de la Juventud ; tras esto, se planteó enseguida iniciar una discreta campaña de promoción en los medios de comunicación, que a pesar de ser una película de tan bajo presupuesto, recibieron muy interesadamente la propuesta, y por ello se consiguió que Noche de Autos fuese emitida en diferentes ocasiones y distintos horarios por más de 54 cadenas locales en toda Andalucía, pioneras Televisión Municipal de Córdoba y Canal Córdoba con sendas entrevistas a parte del equipo de la película, interesadas en saber qué hay de verdad en la historia que relata el documental, y en conocer cómo un grupo de “jóvenes intrépidos” se las ingenia para con tan precarios medios cautivar a los más de 130.000 espectadores (a fecha de Abril de 2004) que ya han disfrutado sintiendo el terror más cerca que nunca. Como era de esperar, no tardó mucho en empezar a germinar una leyenda oscura, imparable, fundamentada en la película, que causa escalofríos en quienes buscan a Camilo Torres en la inabarcable oscuridad de la noche de “Los Villares” ^^.
Joaquín Fernand
Cartel estreno"Noche de Autos" (primera versión)
Cartel
"Noche de Autos" (segunda versión)