Noche de Autos - (C) Joaquín Fernand
NOCHE DE AUTOS, EL DOCUMENTAL
Toda la verdad de una vez por todas.
  de Joaquín Fernand

CÉSAR VARELA

CRISTINA PÉREZ-MEDIERO

JOAQUÍN FERNAND

JUANMA BALSERA

ANTONIO TORRES



DANIEL CASTILLA


SANTI TIERNO


BLANCA QUINTERO

 

Parque Forestal "Los Villares", Córdoba.
Nueve jóvenes pasaban un día de campo.
Una broma les retrasó la vuelta a casa.
Pudieron no haber estado solos en el bosque.

Han guardado silencio.
Hasta hoy.

Algo sí que ocurrió aquella noche.
Y fue filmado.

 

La verdad sobre la desaparición de Camilo Torres

se atreve a ver la luz por vez primera
 

“TERRIBLES SUCESOS EN LOS VILLARES” Nueve jóvenes sufren terribles sucesos paranormales, despareciendo uno de ellos”. 
  (Diario Córdoba, 19 de Octubre de 2002, 2
páginas)

"UN JOVEN DESAPARECE Y OCHO SE PIERDEN EN EL BOSQUE"-  El parque Forestal local "Los Villares" es escenario de sucesos inexplicables - Un grupo de excursionistas se perdió ayer de madrugada siendo protagonistas de extrañas vivencias difíciles de explicar.  
(El día de Córdoba, 19 de Octubre de 2002; 2 páginas y media).

“Posible aparición extraterrestre en Córdoba”, varios muchachos graban presumiblemente una aeronave desconocida (Más Allá, Noviembre 2002, 5 páginas)

 "LO SUCEDIDO EN CÓRDOBA” ; todo sobre la desaparición de Camilo Torres y la dramática experiencia de sus compañeros.
(El Mundo, 23 Noviembre de 2002; Suplemento Especial de 5 páginas).

          “CONTINÚAN LAS INVESTIGACIONES SOBRE LA "NOCHE DE AUTOS" EN "LOS VILLARES". Policía y Juzgados trabajan juntos en la desaparición misteriosa de Camilo Torres; se mantiene el secreto de sumario (ABC, 3 de Diciembre de 2002, 3 páginas).

 “TODO LO GRABADO EN CÓRDOBA” Dos cámaras de mano registraron luces de  aeronaves desconocidas,
 la figura huidiza de un humanoide una persecución por el bosque y la presunta abducción de un joven
(Año Cero, Suplemento de Diciembre, 16 páginas).
 
“El terror de los Testigos”Silencio absoluto de los implicados en el caso de la “Noche de Autos” cordobesa; ciertos testigos principales reciben tratamiento psicológico en diversas clínicas especializadas. (El País, 19 de Enero de 2002, 3 páginas).
 
“NIEGAN LO SUCEDIDO EN EL CASO DE "LOS VILLARES"
La noche de los autos en tela de juicio por los detractores de los nueve jóvenes: “todo nació de la broma que se les fue de las manos”. Nuevos testimonios hablan del emocionante caso paranormal que continúa sin resolver.
(La Razón, 23 de Febrero de 2003; 3 páginas y media).
 
 
“MEDIO AÑO DESPUÉS, SIN RESPUESTAS”; toda la información sobre el caso de “Los Villares” cordobeses; incluidas las grabaciones inéditas, constituirán un documental...
 (El Mundo, 12 de Marzo de 2003, 2 páginas).

  "Noche de Autos" demuestra claramente cómo la casualidad puede involucrar a cualquiera en una terrible pesadilla. El presente documental deja ver por primera vez las grabaciones originales que recojen los fantásticos sucesos acontecidos en Córdoba en Octubre de 2002, de los que tanto se ha hablado, narrados en primera persona por sus silenciosos testigos, que salen hoy de anonimato para explicar la terrible experiencia vivida aquella noche, que significó la desaparición de Camilo Torres y que tan profundas secuelas dejó en los jóvenes. Las investigaciones del caso continúan.

Juzguen ustedes mismos.

“CV DESTINA2” presenta una película de JOAQUÍN FERNAND “NOCHE DE AUTOS” con JOAQUÍN FERNAND CRISTINA PÉREZ MEDIERO CÉSAR VARELA JUAN MANUEL BALSERA SANTI TIERNO BLANCA QUINTERO DANIEL CASTILLA ANTONIO TORRES y EDWIN SARRAUTTE selección musical JUAN MANUEL BALSERA productor JOAQUÍN FERNAND/“C V DESTINA2” guión JOAQUÍN FERNAND/ “CV DESTINA2” dirección JOAQUÍN FERNAND.

Color, 1:1´33; Duración: 29 minutos; V.O. Castellano.


libros de prensa

MAYO 2004

A finales del año 2003, el Parque Forestal Periurbano "Los Villares" acoge el rodaje de los exteriores de NOCHE DE AUTOS, mediometraje que pese a los insuficientes medios con que fue filmado en vídeo -a veces hasta precarios- ha dado bastante que hablar. Sin duda, el éxito de la película se basa en su guión, finamente hilado sin dar lugar a cabos sueltos donde la historia se vea coja o perdida, escrito teniendo muy en cuenta el bajo presupuesto inicial y las limitadas posibilidades de rodaje con las que se contaban.

 Según se avanza en la historia, los jóvenes inocentes que disfrutan de un día libre cualquiera en el campo descubren la alteración sorpresiva con que sus planes se dan de bruces, en primer lugar -y tan sólo para algunos de ellos- a causa de la broma que se empeñan en gastar en secreto el resto de sus compañeros, y posteriormente, por determinados sucesos inesperados que quedan registrados en sus cámaras de mano, equidistantes siempre entre la explicación racional y la versión fantástica de los mismos, acontecimientos que pronto se achacan a la posible aparición de entes extraterrestres en la zona.

NOCHE DE AUTOS se desenvuelve en una atmósfera de progresivo desasosiego en la que la parte paranormal es un simple marco, un contorno suavemente delimitado donde situar la historia de esta película que huye inteligentemente del susto fácil o previsible -hasta se burla a menudo socarronamente ssobre las posibilidades de previsión que el espectador tenga sobre este tipo de sustos-; es un relato que se centra en mostrar sin destilar el miedo acumulado por los personajes, que se crispa de repente cada vez que se produce un nuevo acontecimiento no previsto.

La cinta, de ritmo envidiable que aumenta según se avanza en la sucesión de  intrigas, invierte concienzudamente tiempo en permitir la expresividad de cada interrogado testigo de los sucesos, para que con toda libertad comente su versión personal de los hechos, que se hace pública de modo exclusivo por primera vez a través del propio documental, realizado aproximadamente un año después de que aconteciesen los sucesos, sobre los que los medios de comunicación apenas podían más que hacer conjeturas, y aun por ello, no dejaron de hablar y especular con regularidad.

Así, permitiendo el libre comentario de la historia por parte de todos los afectados que la reconstruyen en grupo, se presenta el mayor abanico de opiniones posible, que no llegan a aclarar ni por sí solas ni en su conjunto el paradero de Camilo Torres, el joven que aquella noche de 18 de Octubre no dejó huella alguna para ser localizado, gran elemento perturbador en el guión que termina por añadirle peso y credibilidad a todo lo narrado, sean los testimonios de los testigos, sean las vivas filmaciones fortuitas que generan el sacro morbo de lo que es ya leyenda popular en Córdoba, alimentada por el propio aspecto sobrio y secreto del parque forestal por las noches, y el efectivo “boca-boca”del contenido de la cinta, siempre bañado de la propia sugestión del espectador.

Junto a los testigos presenciales -los jóvenes protagonistas-, aparecen dos figuras civiles ajenas a todo lo acontecido a los muchachos, que en la mencionada fecha afirman abiertamente haber sido testigos de circunstancias extrañas comunes en ambos: un visionado de luces estelares –de colores dispares, no obstante- al que no le encuentran explicación, que al ser relatadas detalladamente casan con más de un instante capturado por las cámaras de los jóvenes. Para certificar oficialmente las versiones ofrecidas, el cuerpo de Policía decide añadir su explicación oficial de la noche de los autos, comentario breve pero muy aclaratorio en diversos aspectos. Así, el panorama resultante va más allá de ser una burda invención colectiva, generando mayores expectativas en la evolución de una historia que ronda ya la mitad de su metraje.

Y es que la película avanza con el espectador claramente atento, en espera de descubrir con qué relato se le va a sorprender. En cada minuto añade nuevos cabos, siempre pequeños matices con personalidad propia que resultan incapaces de ser almacenados en la memoria, lo cual produce un extraño efecto de confusión: la historia trascurre linealmente sin que en apariencia se pueda reconstruir el conjunto de intrigas abiertas, que avanzan imparables, que siendo  conocidas  por el espectador, le es difícil su lógica reordenación.

Cerca del clímax, la cinta se permite el lujo de incrementar aún más su ritmo, cuando sus nueve personajes sienten deseos de emprender la huída desesperada, para por unos instantes detenerse con una nueva intervención de testimonios, desprovistos esta vez de música ambiental que agudice el  peso dramático de sus aportaciones. Con esta limpieza de voz, sincera, natural, auténtica y liberadora, se reanuda la vertiginosa tensión para culminar en el popular desenlace, que transcurre en un servicio higiénico que aparece milagrosamente en la oscuridad  para dar cobijo a los dos aterrados grupos, de perseguidores uno y perseguidos todos por el elemento externo tan turbulento como incógnito  que antes se dio a conocer de entre las tinieblas  más absolutas con sus luces excepcionales y huidas materializadas incluso en forma quizá humana, exclusivo instante recogido por una de las dos videograbadoras que sí quiere señalar la existencia de un “algo” muy extraño más difícil de explicar que lo que hasta ahora había sido visto, con lo que la simple hipótesis de asociar la historia a lo terrenal se plantea si lleva la razón.

 El desorden es entonces mayúsculo, los gritos rebotan -aquí los efectos sonoros perturban los oídos del espectador- , y las órdenes contradictorias que unos dan a otros chocan de frente, mientras Camilo Torres se halla caído, lejos, y solicita ayuda a unos compañeros incapaces de reaccionar con eficacia. De pronto, sin más, después de unos eternos segundos donde el espectador mantiene en la retina la imagen serena de un lavabo -protagonista casual de las luces de linternas trémulas-, llega de calma más absoluta, que enseguida se ve acompañada de aguda tensión que punza fría cuando los chicos deciden explorar más allá de la puerta cerrada del baño cuál fue el destino del malogrado Camilo.

Y aún así, queda tiempo para explicar qué paso con todos ellos durante el año que decidieron mantener el silencio. Con una realización cinematográfica igualmente angustiante, muy calculada y altamente eficaz, NOCHE DE AUTOS es sagazmente creativa, y supera las desmejoras técnicas tan visibles en la película que marcaron la tan complicada producción que costó un marcado esfuerzo que llegase a buen puerto, muy  merecido, no obstante.

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Libro de Prensa Número 1; Febrero 2004.

N o c h e    d e    A u t o s

crónica de un buen producto surgido de fragua rústica

"Noche de Autos" refleja la belleza de la grabación en su estado más natural. Aquella que se produce cuando uno menos se lo espera. Es el testigo que demuestra haber estado en el sitio oportuno justo en el instante adecuado. El que refleja la verdad más exacta, es el ojo eterno puramente objetivo que aporta una cámara que registra cuanto ocurre, tal cual, sin destilar. Aunque se trate de verdadero terror. Pese a que las imágenes que presente muestren la desesperación más absoluta, el desconocimiento ante lo que sucede. "Noche de autos" se mece en la cuna de la casualidad para demostrar la vulnerabilidad de cualquiera, que puede verse implicado en algo con lo que no había contado, en lo que nunca había creído, pero que lo ha elegido esta vez como su particular objetivo.

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^^ A finales de Septiembre de 2003, recién creado nuestro Colectivo de Videocreación, propuse la idea de hacer un cortometraje que simulase un vídeo doméstico, una grabación casera que hubiese recogido de modo fortuito algún fenómeno paranormal, de forma que las imágenes grabadas cobrasen valor por ser una prueba evidente de la existencia de tal fenómeno. Con esta base candente y atractiva, pasamos por casas encantadas en las que un grupo de investigadores hacía sus pruebas y por el vídeo casual que recogía un ataque extraterrestre a humanos, hasta que se llegó a crear la historia de Noche de Autos, donde se sumaba a la presencia de seres espaciales una broma juvenil que nunca llega a culminarse.

^^ El proyecto se volvió desde el primer momento bastante más engorroso de lo esperado, pues no sólo hacía falta  acoplar todas las ideas dispares ofrecidas para redactar el relato del guión, sino que era necesario y costoso contar con un equipo mínimo, tanto técnico como humano, para poner en marcha definitivamente el interesante proyecto que se concebía en las dependencias del Centro Cívico Municipal “Sebastián Cuevas”. Así pues, con el esfuerzo de algunos, poco a poco la luz difusa de las ideas iba tomando forma casi material; los contactos fueron dando resultados hasta unir las piezas de la preproducción de la primera película a la que se enfrentaba el Colectivo “Destina2”.

^^ Tras la búsqueda de actores que se interesasen de verdad, que algunos llegaron en el último momento haciendo las veces de milagro salvador, se ataban los serpenteantes cabos de la producción en sí. Nada, en teoría por supuesto, podía fallarnos bajo ningún concepto, pues eran pocos los medios con los que se contaba –a veces hasta rudimentarios-, así como la capacidad de producción en cuanto a presupuesto y voluntades. Pronto se rodaron las entrevistas, en interiores casi todas, teniendo que sustituir decorados o actores según las circunstancias, con el reloj en la mano para devolver los materiales prestados a tiempo. Hubo que apartar “espontáneos” que saludan a cámara en el momento menos oportuno, iluminar como buenamente se podía con los pocos focos de escasa utilidad que se consiguieron reunir, e incluso recoger los bártulos a petición de la Policía, puesto que se nos exigía otro permiso más para filmar en la puerta de una comisaría de barrio. Por supuesto, nos hicimos con las tomas antes de la llegada en breve del superior del cuerpo local que había sido informado de nuestra presencia “no tramitada”.

^^ Con la aprobación de la solicitud presentada a la Consejería de Medio Ambiente para situar el rodaje de los exteriores en el parque periurbano “Los Villares”, que habíamos seleccionado tras estudiar las adecuadas localizaciones que nos ofrecía para el proyecto, sólo faltaba que la meteorología nos sonriese un poco durante las dos noches concedidas en el permiso, después de tan robusto esfuerzo organizativo. Y que todo funcionase tal y como estaba previsto, siempre difícil tarea a resolver.

^^ Pero durante el rodaje de los exteriores, lejos de alcanzarse la perfección entre la realidad y lo pronosticado, pasó un poco de todo: gente con rol de vital importancia que deseaba desvincularse del proyecto estando ya en marcha; largas, tediosas y gruesas lluvias que impedían rodar; niebla intensa que hacía desaparecer los cuerpos a unos diez metros de distancia; el marcado frío de Noviembre que se empeñaba en refugiar a los actores en los coches de producción una y otra vez; linternas sin pilas, o que se les agotaban enseguida, o la desastrosa rotura de un lumigas –fuente de iluminación principal para los grupos fuera y dentro del rodaje- por la desafortunada caída de un actor, sumándose estas circunstancias a las pésimas condiciones de luz soportadas por el equipo; guiones y atrezzo olvidados en casa; baterías de cámara que se acababan en los momentos más inoportunos; o un grupo de jovenzuelos aburridos que ante su negativa de marcharse de un lugar del parque donde íbamos a rodar, obligaron a cambiar una localización sobre la marcha. A pesar de todo, con el esfuerzo del grupo al completo que solía desorganizarse demasiado, tras rodar el final completo y una secuencia que se quedaba en el olvido se terminó de filmar la película un helado domingo sobre las 1.30 de la madrugada, pasando entonces el equipo a recoger los materiales y conducir enseguida hacia Córdoba para no derrochar ni un sólo minuto de sueño, puesto que al día siguiente eran muchos los que debían madrugar.

^^ Unos días después, ya en Navidad, llegábamos a la empresa donde, tras una enmascarada artimaña de canjeo de actividades, íbamos a editar la película de un modo más rentable. Una vez en la mesa de montaje, parte del material filmado no tenía la calidad esperada. Así, hubo de dilatarse el tiempo para corregir los errores surrealistas que se presentaban: imágenes de estudio desvinculadas con su audio,  inoportunos saltos de imagen, o colores y sonidos saturados que imploraban ser tratados digitalmente; y es que tantos problemas hubo en la edición, que no sólo la videoproductora quedó más que harta de nosotros, sino que la misma noche del estreno de la película no fue posible proyectar su versión definitiva a los espectadores asistentes. Con el aforo de la sala completo, se pasó a exhibir con cierta vergüenza el resultado no acabado del trabajo que llevábamos forjando varios meses. Sin embargo, se escucharon aplausos y críticas positivas, comprensivas todas con las dificultades que surgieron también con la proyección en sí, realizada en un viejo magnetoscopio que presentaba serias complicaciones para reproducir la copia.

^^ Después de todas las vicisitudes, Noche de Autos pasaba a ser distribuida para su exhibición, teniendo como objetivo la promoción de la película y de todos sus participantes, debiéndose ingeniar todo tipo de métodos para que fuese visionada por el mayor número posible de espectadores, que experimenta un envidiable aumento con cada pase que se anuncia. La propia Concejala de Juventud Ana Morales quiso presentar la película públicamente por como un ejemplo admirable de esfuerzo y creatividad, tal como hizo el director de la Casa de la Juventud ; tras esto, se planteó enseguida iniciar una discreta campaña de promoción en los medios de comunicación, que a pesar de ser una película de tan bajo presupuesto, recibieron muy interesadamente la propuesta, y por ello se consiguió que Noche de Autos fuese emitida en diferentes ocasiones y distintos horarios por más de 54 cadenas locales en toda Andalucía, pioneras Televisión Municipal de Córdoba y Canal Córdoba con sendas entrevistas a parte del equipo de la película, interesadas en saber qué hay de verdad en la historia que relata el documental, y en conocer cómo un grupo de “jóvenes intrépidos” se las ingenia para con tan precarios medios cautivar a los más de 130.000 espectadores (a fecha de Abril de 2004) que ya han disfrutado sintiendo el terror más cerca que nunca. Como era de esperar, no tardó mucho en empezar a germinar una leyenda oscura, imparable, fundamentada en la película,  que causa escalofríos en quienes buscan a Camilo Torres en la inabarcable oscuridad de la noche de “Los Villares” ^^.

Joaquín Fernand

Cartel estreno"Noche de Autos" (primera versión)

Cartel "Noche de Autos" (segunda versión)

 

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