El Vanidoso en Llamas (C) Joaquin Fernand

 

"El Vanidoso en Llamas", de Joaquín Fernand

El recuerdo obsesivo de una conversación con un amigo, donde se repasa cada detalle sin descanso de un plan desquiciado, acompaña a un joven en su espera impaciente mientras el sol desaparece en la ciudad. Su voz nos narra una aventura absurda, pero tan sumamente real, que aterra más y más según corren los días, las horas, los últimos minutos.

Una película de JOAQUÍN FERNAND “EL VANIDOSO EN LLAMAS”  con JOSE LIÉBANA JOAQUIN FERNAND y la participación de MARINA FERNÁNDEZ
productor JOAQUÍN FERNAND producción ejecutiva JOAQUIN FERNAND y JOSE LIÉBANA colaboración en decorados DOLORES PEÑA FUENSANTA MARTIN
secretaría JOAQUÍN F. SERRANO montaje, guión y dirección JOAQUÍN FERNAND

Todo el proceso de creación de "El Vanidoso en Llamas" forma una historia muy particular en su conjunto. El relato original en sí es escrito por Joaquín Fernand a mediados de Agosto de 2004 cuando acababa de filmar "La Corta Vida" en la costa gaditana, antes incluso de iniciar el montaje de este segundo título. Proyectada para ser filmada a inicios de Septiembre, finalmente este particular cortometraje sobre la vanidad se comienza a finales de dicho mes, debido a problemas de disponibilidad general. Pero tan sólo se logra la filmación de parte de las secuencias de toda la película, que sufre varios parones que se irán prolongando a lo largo de los meses siguientes, quedando la producción estancada.Tanto es así, que a finales de Enero de 2005 Fernand tiene dispuesto ya para estreno su cortometraje "The Horror Cassette Show", mientras aún falta material para completar "El Vanidoso en Llamas" y "La Corta Vida" continúa de promoción en salas de exhibición y en televisión. Pasará algo más de tiempo hasta que la cinta se monte al completo sin disponer aún de las locuciones que sirvan de guía para la comprensión de la historia, las cuales deberán repetirse varias veces -esto es, grabadas en numerosas ocasiones sobre formatos diferentes entre sí- hasta dar con el aspecto final del sonido, que quedará natural en lugar de estar impregnado de determinados efectos que se les pretendían añadir a las palabras de Liébana para que el espectador evocase lo que en realidad no interesaba desvelar todavía. Con todo esto, aún restarán unas semanas para determinar la copia definitiva del proyecto, resuelta de un modo muy particular de comprender, tal y como originariamente se tenía pensado y aprobado. Así, "El Vanidoso En Llamas" necesita de mucha atención para resolver el error que el protagonista describe la película de una manera tan sutil. Dice el director: "todo lo relativo al error del vanidoso está en la cinta, no falta nada de nada. Pero hay que estudiar todo lo dicho en los diálogos, en los pensamientos, examinar qué relación tienen entre sí los tres personajes que participan de la historia, entender el orden de las escenas en que se resuelve la película; si no se quiere estudiar tan profundamente, la historia se comprende sin necesidad de descubrir el error que desencadena el final, pero lo interesante está en indagar, como siempre, que deja mejor sabor de boca".

El cortometraje transcurre con un ritmo medido, sincero, tan pausado que llega a transmitir la desesperación emocional interior que su protagonista, interpretado por José Liébana, siente de una manera discreta, personal, siguiendo el estilo de actuación de actores tales como James Dean. Las primeras secuencias informan al espectador que la historia comienza desde su final, unas secuencias que hacen ascender al protagonista hasta la azotea del edificio donde muchas veces filosofaba con el otro personaje principal, que ahora no está a su lado. Sin embargo, la unidad de tiempo se quiebra enseguida para seguir narrando el relato; lo único que sí mantiene un presente superpuesto a toda la narración son las locuciones que guían la propia historia, generando en el clímax un extraño efecto sobre el espectador que como es habitual en el cine de Fernand, necesita de un repaso mental de la historia para atrapar por completo todos los sentidos que llevan impregnados imágenes y palabras, y es en este clímax donde el protagonista vuelve a reencontrase solo, atrapado en pensamientos que tan sólo parcialmente describe a los espectadores.

El enclave donde fue filmada parte de la cinta es envidiable: se trata de una azotea real no transitable situada en un paraje muy conocido de la capital cordobesa. Lo más atractivo, quizá, serán las vistas que se observan de la Mezquita-Catedral de la ciudad, de la que se filmaron planos de día y de noche para ser recursos visuales, los mismos que no fueron incluidos en la copia final de la película, para evitar posibles distracciones en la historia por parte del público. Las escenas diurnas que transcurren en este escenario muestran un paisaje gris, oscuro -durante unos segundos se percibe una rayo de luz solar atravesando la masa de nubes-, algo poco habitual en Córdoba, ciudad que disfruta la gran parte del año de una climatología excelente; el día escogido para filmar no fue uno cualquiera, pues el juego de luces provenientes de un sol cubierto pero potente que obligaba al equipo a protegerse la vista, genera una bruma especial que es la propia esencia de la película, la incertidumbre del protagonista, pendiente de que sea desvelada una información que necesita para hacer que su alma descanse. Los interiores están convenientemente ambientados, pues por medio de ellos se describen en parte a los personajes: el de Liébana pertenece a una familia más o menos pudiente, es estudioso y cavila a menudo, se detiene a considerar todos los aspectos de los problemas a afrontar antes de tomar una decisión; el de Fernand es terco, bruto, con bajo nivel de estudios y menos esperanzas de mejorar su futuro. Casi dos personajes antagónicos que han cultivado una estrecha amistad, que al protagonista le duele verla acabada por una propuesta tan absurda como sobrecogedora, ésa que pone en jaque a ambos dos. Y es que el personaje de Fernand ha podido documentarse sobre una leyenda urbana, y ésta ha cogido peso hasta hacerla considerar como cierta; a partir de ahí, la soberbia y las ganas de explosionar el malestar por su situación en la vida conducen a este personaje a poner en práctica una realidad que permanece oculta para los ojos que no desean contemplarla.

Una vez finalizada la postproducción de la película, pasaron largos meses hasta su estreno, anunciado para Agosto de 2005, en un escenario particular: el Jardín Botánico de Córdoba, que abrió sus puertas por la noche para sesiones de cine y literatura organizadas por la asociación de la que Fernand es presidente. Junto al río Guadalquivir, en plena casco histórico de la ciudad, los espectadores se sumergieron en la breve historia, que aplaudieron convenientemente. Sin embargo, el director no quedó satisfecho al comprobar como muchos de los asistentes habían obviado el secreto que el cortometraje descubre. La historia funcionaba, pero no todo el mundo comprendía por completo su significado.

"El Vanidoso en Llamas" contiene elementos propios de las obras de Fernand: la soledad de los personajes, la intimidad de los mismos vistas por el ojo ajeno, el estilo documental que marca su narración. Además, breves diálogos con indispensable contenido, música ambiental idónea y un escenario principal muy elaborado, repleto de significado: una azotea vista de día y de noche, que refleja el interés del personaje por el conocimiento, por acercarse a la defensa de aquello de lo que huye, su necesidad de evasión al tiempo que puede controlarlo todo, justo el lugar que desea para su amigo, desprendido de la satisfacción del conocimiento y en consecuencia, capaz de perderse a sí mismo como realmente ocurre. De nuevo, un relato de Fernand se expone lleno de significados diferentes para quienes procuran leer.

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