Opel España
registró el pasado año unas pérdidas netas de 7.450 millones
de pesetas (44,77 millones de euros), circunstancia que se
produce por primera vez en 13 años, según el presidente de la
compañía, Juan José Sanz, en la presentación de la cuenta de
resultados. Las pérdidas antes de impuestos de la compañía se
cifran en 12.152 millones de pesetas (73 millones de euros),
que quedan reducidas tras aplicarse los impuestos, debido a un
crédito fiscal de 5.000 millones de pesetas (30,05 millones de
euros).
Esta caída en el resultado de la empresa, que en 1999
registró un beneficio de 19.951 millones de pesetas (119,9
millones de euros), se debe principalmente al descenso de
ventas en algunos mercados a los que Opel España exporta sus
productos, a la disminución del volumen de producción
provocada por el arranque del nuevo modelo del Corsa, a la
competencia en el sector y a los gastos del propio proyecto,
con independencia de la inversión que el mismo ha supuesto.
La compañía obtuvo una facturación de 818.395 millones de
pesetas (4.918,7 millones de euros) en el 2000, un 5,6% más
respecto al ejercicio precedente. De esta cifra de negocio,
285.721 millones de pesetas (1.171,72 millones de euros)
corresponden al mercado nacional (lo que se traduce en una
caída del 3,9% respecto al año anterior), y 532.674 millones
de pesetas (3.201,4 millones de euros) pertenecen al mercado
de exportación (el 11,6% más en relación a 1999). Las ventas
en el mercado interior obtuvieron una penetración del 10,4%.
La filial española de Opel continúa con la aplicación de su
plan quinquenal de inversiones, que comenzó en 1998, y al
final del cual habrá invertido alrededor de 160.000 millones
de pesetas (961,61 millones de euros). Las mejoras realizadas
en la planta de Figueruelas han supuesto una inversión de
54.243 millones de pesetas (326 millones de euros).
Respecto a la producción de Opel en esta planta, alcanzó
los 373.014 vehículos, lo que supone 50.000 unidades menos
respecto a la capacidad instalada. Se fabricaron 360.750
unidades del Corsa, y 12.264 Opel Tigra. Además, se exportaron
14.000 juegos de componentes para las fábricas de Alemania y
Portugal.
Vuelta a la rentabilidad económica
La compañía fija ahora su objetivo principal en la
vuelta a la rentabilidad económica, para lo que lanzará nuevos
productos. Sin embargo, no ha querido desvelar las previsiones
de ventas para este año. El director comercial de la compañía,
Juan Manuel Lumbreras, ha señalado al respecto que se muestran
«prudentes, porque la situación no es para estar muy
confiados, pero optimistas, porque la demanda hasta ahora está
siendo más alta que las previsiones».
Por otra parte, el presidente de Opel España ha afirmado
que «el próximo mes se tomará la decisión de dónde se
fabricará el nuevo producto» que General Motors tiene previsto
fabricar en Europa, añadiendo que «las inversiones que han de
realizarse para optar a montar el nuevo producto superan los
70.000 millones de pesetas (420,7 millones de euros)».
Asimismo, se ha mostrado confiado en que la instalación
industrial de Opel en Figueruelas (Zaragoza) acojerá la
producción de este nuevo modelo y cree que los responsables de
General Motors se han mostrado «receptivos».