Autor: Carlos Ruiz Miguel,  Catedrático  de Derecho Constitucional Universidad de Santiago de Compostela
 
 

EL SÁHARA OCCIDENTAL EN EL NUEVO ORDEN MUNDIAL
 

 1. Planteamiento.

 Los gravísimos hechos producidos el 11 de septiembre han provocado,
sin duda ninguna, un replanteamiento de la relación entre los Estados
Unidos angloamericanos (y, por extensión, el mundo occidental) y el
mundo árabe. No hay duda ninguna de que ese nuevo planteamiento afectará
al conflicto del Sáhara Occidental, pero ¿cómo? Para contestar a esta
pregunta creo que, en primer lugar, hay que determinar cuál es la
naturaleza de ese conflicto y, después, analizar qué papel representan
los actores del mismo para, a la luz de las nuevas circunstancias poder
aventurar un análisis de la cuestión.
 

2. La naturaleza del conflicto.

 El conflicto del Sáhara Occidental, aunque la propaganda marroquí no
haya dejado de insistir en ello no es un producto de la guerra fría.
Conviene insistir en que los países del Este, con la URSS a la cabeza,
mantuvieron una postura neutral en los cruciales momentos de 1975 en que
se produjo la invasión marroquí y (con la excepción de los
"independientes" Albania y Yugoslavia) no reconocieron a la RASD. El
conflicto es de naturaleza regional y se explica por la alianza de
Francia y Marruecos para evitar la influencia en la zona de sus dos
enemigos comunes: España y Argelia. La víctima de este juego de poderes
fue un pueblo pacífico que nunca estuvo sometido a la soberanía
marroquí, el pueblo saharaui. La naturaleza regional del conflicto
explica que, doce años después de la caída del muro y desaparecida la
"guerra fría" aún no se haya llegado a una solución. Finalmente, y esto
es importante, se trata de una agresión de un Estado islámico contra
otro pueblo islámico. Esto se explica por la presencia de la ideología
nacionalista en la élite marroquí que antepuso el mito nacional a la
idea de "umma" islámica.
 

3. Los actores.

 3.A. El papel de Marruecos en el conflicto resulta extraordinariamente
complejo. Por una parte, aparece como un Estado islámico, regido por un
supuesto sucesor de Mahoma, y que cuenta con el constante y decidido
apoyo de la monarquía integrista saudí. Por otra parte, es el "sargento"
de la política francesa en África. No acaban aquí las contradicciones.
Así, de un lado Hassán fue un agente al servicio del Mossad israelí y la
CIA norteamericano, pero de otro el mismo Hassán apoyó el terrorismo
islámico en Argelia. Item más, mientras que Marruecos aparecía como el
más fiel aliado de Reagan en el Magreb, en 1984 se une al más acérrimo
enémigo de los EE.UU., Gadafi. Finalmente, es inexcusable señalar la
creciente influencia social y política del integrismo islámico en
Marruecos, sin duda ninguna, la primera fuerza del país actualmente.

 3.B. La posición de Argelia es, sin duda, más rectilínea. En el plano
político internacional, Argelia ha patrocinado, hasta fechas muy
recientes, el movimiento de los países no alineados. Sin embargo, en
estos últimos años se ha producido un acercamiento a los Estados Unidos
traducido en un volumen de inversiones norteamericano en Argelia
verdaderamente importante. En el plano interno, como reacción frente a
Francia, Argelia impulsó una profunda política de arabización que, por
un lado, ha producido grandes protestas de la población bereber para la
que la lengua árabe es extraña y, por otro, ha sembrado las semillas de
un fundamentalismo imprevisto por los promotores de la política de
arabización. A pesar de esta política de arabización, Argelia ha sido un
país marginado por el mundo árabe y especialmente por las monarquías
petrolíferas e integristas del Golfo, que veían con reticencia a una
república demasiado "laica". Argelia, desde 1991 lleva a cabo una
durísima guerra contra el terrorismo integrista que ha sido apoyado por
Marruecos y se ha nutrido de antiguos voluntarios islámicos en la guerra
de Afganistán contra los soviéticos. El integrismo, que ganó las
elecciones de 1991 utilizando el "voto de castigo" contra el régimen
pierde, cada vez más, apoyo popular.

 3.C. Mauritania es el país con el que el Sáhara Occidental mantiene los
mayores vínculos de carácter histórico y cultural. El hecho de que la
propia Mauritania fuese a su vez objeto de las apetencias del
imperialismo nacionalista marroquí le llevó a pactar, como mal menor, el
reparto del Sáhara con Marruecos con la esperanza de poder verse así
libre de la amenaza marroquí. En este momento, Marruecos parece haber
renunciado definitivamente a sus ansias sobre Mauritania y pretende
resucitar la alianza fraguada en 1975 sobre la base de diversos
intereses económicos comunes (pesca, telecomunicaciones). Marruecos es
fiel aliado de Senegal, país con el que Mauritania mantiene un conflicto
fronterizo grave. Esta estrecha vinculación con Senegal es un arma de
doble filo pues, si por un lado, puede ser utilizada para intentar
mediar en el conflicto, por otro, no deja de revelar un sesgo
pro-senegalés poco grato a los mauritanos. Mauritania es una república
islámica ortodoxa que, sin embargo, mantiene una postura internacional
muy abierta, habiendo reconocido al Estado de Israel.
 
3.D. La RASD, tanto por las circunstancias de su nacimiento y
desarrollo, cuanto por la idiosincrasia del pueblo saharaui, nace como
un Estado árabe e islámico, pero ajeno a planteamientos ortodoxos o
integristas. El hecho de que en su fundación intervinieran jóvenes
ilustrados y seguidores de lo que podríamos llamar el modelo "Nasser",
el que en su desarrollo las mujeres saharauis tuvieran que desempeñar un
papel que no admite parangón en todo el mundo musulmán y el que la forma
de vivir el islam en el desierto se moldeara con arreglo a ciertas
particularidades (culto sin mezquitas, abluciones de arena, excusa de la
obligación de peregrinar a La Meca por razón de la pobreza de la
población, excusa del deber de limosna por la misma razón) ha producido
como resultado un Estado que, siendo indudablemente islámico, está muy
lejos de ser fanático o integrista. Por otro lado, a diferencia del
pueblo palestino (por cierto, escandalosamente alineado al lado de
Marruecos) el pueblo saharaui ha desarrollado una guerra "limpia" sin
asomo de actividad terrorista. Finalmente, la evolución constitucional
de la RASD muestra el tránsito desde un inicial modelo árabo-socialista
hacia un modelo pluralista democrático. Los últimos procesos electorales
vividos en la RASD, con voto secreto y amplio debate nos muestran un
pueblo que ha sabido asumir los procedimientos democráticos.
 

 4. Las nueva situación tras el 11 de septiembre.

 La nueva situación creada tras los atentados del 11 de septiembre es
probable que repercuta en el conflicto del Sáhara Occidental. En este
momento se abren diversas líneas no siempre convergentes, que nos
permiten formular varias hipótesis.
 
4.A. Algunos de los elementos indicados parecen reforzar la tesis de
que la nueva situación, o bien no va a repercutir en el conflicto del
Sáhara Occidental o bien pueden ser utilizados en beneficio de
Marruecos. Por un lado, el hecho de que se trate, al menos
aparentemente, de un conflicto "intramusulmán" (insisto en que en mi
opinión el papel de Francia es decisivo, por lo que dudo que sea
verdaderamente un conflicto intramusulmán) puede avalar la opinión de
que la nueva política de los Estados Unidos hacia el mundo árabe no va a
afectar al Sáhara. Por otro lado, el hecho de que los Estados Unidos
quieran contar con aliados árabo-musulmanes para llevar a cabo su nueva
política pudiera conducir a Marruecos a "vender" su apoyo a esa nueva
política a cambio de la ayuda norteamericana para solucionar el
conflicto del Sáhara a su favor.

 4.B. No obstante lo anterior, existen datos que obran en un sentido
contrario, esto es, a favor de una eventual implicación norteamericana
en apoyo de la RASD. En primer lugar, es dudoso que Marruecos vaya a dar
a los Estados Unidos el apoyo que éste solicita porque la fuerza del
integrismo en Marruecos es tal que un alineamiento a favor de la nueva
política de los Estados Unidos implicaría muy serios riesgos para la
estabilidad social y política de la Monarquía. De hecho, la postura de
Marruecos hacia los Estados Unidos después del 11 de septiembre ha sido
sumamente tibia. El consejo de los ulemas incluso emitió una declaración
pública condenando la presencia de imanes en el acto ecuménico contra el
terrorismo celebrado en la catedral de Rabat. En segundo lugar, un
compromiso serio de Marruecos hacia la nueva política norteamericana
implicaría suprimir todo el apoyo que actualmente presta al terrorismo
islámico argelino, algo difícil de asumir por Marruecos, por cuanto que
ello contriburía a la pacificación y fortalecimiento de su odiado vecino
argelino. En tercer lugar, interesa a los Estados Unidos que la
existencia de este conflicto no degenere en la "palestinización" del
mismo. Si, finalmente, Estados Unidos consagrara la ocupación del
territorio por Marruecos, no por ello se eliminaría la tensión en el
territorio y la población saharaui que, en una situación desesperada,
podría optar por una lucha terrorista a la "palestina" considerando que
ésta produce mayor rendimiento político (como prueba las recientes
declaraciones de los Estados Unidos a favor de la creación de un Estado
palestino). En cuarto y último lugar, un Sáhara independiente,
democrático, islámico pero abierto a occidente, no integrista,
agradecido a los Estados Unidos por su apoyo a la independencia,
ofrecería muchísimas más garantías que un Marruecos socialmente
convulso, despótico, con un integrismo creciente y en el que la
manifestación más grande de su historia fue la protesta contra los
bombardeos norteamericanos sobre Irak. Las enormes riquezas y la
privilegiada posición geoestratégica del Sáhara estarían mejor
resguardadas por la RASD independiente que por Marruecos.

 4.C. El modo en que los responsables políticos de los Estados Unidos
vayan a sopesar todas estas circunstancias es desconocido. Sin embargo,
considero que hay razones para pensar que la nueva situación puede
beneficiar la posición que preconiza la independencia de la RASD.
 

 

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