EL SÁHARA OCCIDENTAL
EN EL NUEVO ORDEN MUNDIAL
1. Planteamiento.
Los gravísimos hechos producidos
el 11 de septiembre han provocado,
sin duda ninguna, un replanteamiento de
la relación entre los Estados
Unidos angloamericanos (y, por extensión,
el mundo occidental) y el
mundo árabe. No hay duda ninguna
de que ese nuevo planteamiento afectará
al conflicto del Sáhara Occidental,
pero ¿cómo? Para contestar a esta
pregunta creo que, en primer lugar, hay
que determinar cuál es la
naturaleza de ese conflicto y, después,
analizar qué papel representan
los actores del mismo para, a la luz de
las nuevas circunstancias poder
aventurar un análisis de la cuestión.
2. La naturaleza del
conflicto.
El conflicto del Sáhara Occidental,
aunque la propaganda marroquí no
haya dejado de insistir en ello no es
un producto de la guerra fría.
Conviene insistir en que los países
del Este, con la URSS a la cabeza,
mantuvieron una postura neutral en los
cruciales momentos de 1975 en que
se produjo la invasión marroquí
y (con la excepción de los
"independientes" Albania y Yugoslavia)
no reconocieron a la RASD. El
conflicto es de naturaleza regional y
se explica por la alianza de
Francia y Marruecos para evitar la influencia
en la zona de sus dos
enemigos comunes: España y Argelia.
La víctima de este juego de poderes
fue un pueblo pacífico que nunca
estuvo sometido a la soberanía
marroquí, el pueblo saharaui. La
naturaleza regional del conflicto
explica que, doce años después
de la caída del muro y desaparecida la
"guerra fría" aún no se
haya llegado a una solución. Finalmente, y esto
es importante, se trata de una agresión
de un Estado islámico contra
otro pueblo islámico. Esto se explica
por la presencia de la ideología
nacionalista en la élite marroquí
que antepuso el mito nacional a la
idea de "umma" islámica.
3. Los actores.
3.A. El papel de Marruecos
en el conflicto resulta extraordinariamente
complejo. Por una parte, aparece como
un Estado islámico, regido por un
supuesto sucesor de Mahoma, y que cuenta
con el constante y decidido
apoyo de la monarquía integrista
saudí. Por otra parte, es el "sargento"
de la política francesa en África.
No acaban aquí las contradicciones.
Así, de un lado Hassán fue
un agente al servicio del Mossad israelí y la
CIA norteamericano, pero de otro el mismo
Hassán apoyó el terrorismo
islámico en Argelia. Item más,
mientras que Marruecos aparecía como el
más fiel aliado de Reagan en el
Magreb, en 1984 se une al más acérrimo
enémigo de los EE.UU., Gadafi.
Finalmente, es inexcusable señalar la
creciente influencia social y política
del integrismo islámico en
Marruecos, sin duda ninguna, la primera
fuerza del país actualmente.
3.B. La posición de
Argelia
es, sin duda, más rectilínea. En el plano
político internacional, Argelia
ha patrocinado, hasta fechas muy
recientes, el movimiento de los países
no alineados. Sin embargo, en
estos últimos años se ha
producido un acercamiento a los Estados Unidos
traducido en un volumen de inversiones
norteamericano en Argelia
verdaderamente importante. En el plano
interno, como reacción frente a
Francia, Argelia impulsó una profunda
política de arabización que, por
un lado, ha producido grandes protestas
de la población bereber para la
que la lengua árabe es extraña
y, por otro, ha sembrado las semillas de
un fundamentalismo imprevisto por los
promotores de la política de
arabización. A pesar de esta política
de arabización, Argelia ha sido un
país marginado por el mundo árabe
y especialmente por las monarquías
petrolíferas e integristas del
Golfo, que veían con reticencia a una
república demasiado "laica". Argelia,
desde 1991 lleva a cabo una
durísima guerra contra el terrorismo
integrista que ha sido apoyado por
Marruecos y se ha nutrido de antiguos
voluntarios islámicos en la guerra
de Afganistán contra los soviéticos.
El integrismo, que ganó las
elecciones de 1991 utilizando el "voto
de castigo" contra el régimen
pierde, cada vez más, apoyo popular.
3.C. Mauritania
es el país con el que el Sáhara Occidental mantiene los
mayores vínculos de carácter
histórico y cultural. El hecho de que la
propia Mauritania fuese a su vez objeto
de las apetencias del
imperialismo nacionalista marroquí
le llevó a pactar, como mal menor, el
reparto del Sáhara con Marruecos
con la esperanza de poder verse así
libre de la amenaza marroquí. En
este momento, Marruecos parece haber
renunciado definitivamente a sus ansias
sobre Mauritania y pretende
resucitar la alianza fraguada en 1975
sobre la base de diversos
intereses económicos comunes (pesca,
telecomunicaciones). Marruecos es
fiel aliado de Senegal, país con
el que Mauritania mantiene un conflicto
fronterizo grave. Esta estrecha vinculación
con Senegal es un arma de
doble filo pues, si por un lado, puede
ser utilizada para intentar
mediar en el conflicto, por otro, no deja
de revelar un sesgo
pro-senegalés poco grato a los
mauritanos. Mauritania es una república
islámica ortodoxa que, sin embargo,
mantiene una postura internacional
muy abierta, habiendo reconocido al Estado
de Israel.
3.D. La RASD, tanto
por las circunstancias de su nacimiento y
desarrollo, cuanto por la idiosincrasia
del pueblo saharaui, nace como
un Estado árabe e islámico,
pero ajeno a planteamientos ortodoxos o
integristas. El hecho de que en su fundación
intervinieran jóvenes
ilustrados y seguidores de lo que podríamos
llamar el modelo "Nasser",
el que en su desarrollo las mujeres saharauis
tuvieran que desempeñar un
papel que no admite parangón en
todo el mundo musulmán y el que la forma
de vivir el islam en el desierto se moldeara
con arreglo a ciertas
particularidades (culto sin mezquitas,
abluciones de arena, excusa de la
obligación de peregrinar a La Meca
por razón de la pobreza de la
población, excusa del deber de
limosna por la misma razón) ha producido
como resultado un Estado que, siendo indudablemente
islámico, está muy
lejos de ser fanático o integrista.
Por otro lado, a diferencia del
pueblo palestino (por cierto, escandalosamente
alineado al lado de
Marruecos) el pueblo saharaui ha desarrollado
una guerra "limpia" sin
asomo de actividad terrorista. Finalmente,
la evolución constitucional
de la RASD muestra el tránsito
desde un inicial modelo árabo-socialista
hacia un modelo pluralista democrático.
Los últimos procesos electorales
vividos en la RASD, con voto secreto y
amplio debate nos muestran un
pueblo que ha sabido asumir los procedimientos
democráticos.
4. Las nueva
situación tras el 11 de septiembre.
La nueva situación creada
tras los atentados del 11 de septiembre es
probable que repercuta en el conflicto
del Sáhara Occidental. En este
momento se abren diversas líneas
no siempre convergentes, que nos
permiten formular varias hipótesis.
4.A. Algunos de los elementos indicados
parecen reforzar la tesis de
que la nueva situación, o bien
no va a repercutir en el conflicto del
Sáhara Occidental o bien pueden
ser utilizados en beneficio de
Marruecos. Por un lado, el hecho de que
se trate, al menos
aparentemente, de un conflicto "intramusulmán"
(insisto en que en mi
opinión el papel de Francia es
decisivo, por lo que dudo que sea
verdaderamente un conflicto intramusulmán)
puede avalar la opinión de
que la nueva política de los Estados
Unidos hacia el mundo árabe no va a
afectar al Sáhara. Por otro lado,
el hecho de que los Estados Unidos
quieran contar con aliados árabo-musulmanes
para llevar a cabo su nueva
política pudiera conducir a Marruecos
a "vender" su apoyo a esa nueva
política a cambio de la ayuda norteamericana
para solucionar el
conflicto del Sáhara a su favor.
4.B. No obstante lo anterior,
existen datos que obran en un sentido
contrario, esto es, a favor de una eventual
implicación norteamericana
en apoyo de la RASD. En primer lugar,
es dudoso que Marruecos vaya a dar
a los Estados Unidos el apoyo que éste
solicita porque la fuerza del
integrismo en Marruecos es tal que un
alineamiento a favor de la nueva
política de los Estados Unidos
implicaría muy serios riesgos para la
estabilidad social y política de
la Monarquía. De hecho, la postura de
Marruecos hacia los Estados Unidos después
del 11 de septiembre ha sido
sumamente tibia. El consejo de los ulemas
incluso emitió una declaración
pública condenando la presencia
de imanes en el acto ecuménico contra el
terrorismo celebrado en la catedral de
Rabat. En segundo lugar, un
compromiso serio de Marruecos hacia la
nueva política norteamericana
implicaría suprimir todo el apoyo
que actualmente presta al terrorismo
islámico argelino, algo difícil
de asumir por Marruecos, por cuanto que
ello contriburía a la pacificación
y fortalecimiento de su odiado vecino
argelino. En tercer lugar, interesa a
los Estados Unidos que la
existencia de este conflicto no degenere
en la "palestinización" del
mismo. Si, finalmente, Estados Unidos
consagrara la ocupación del
territorio por Marruecos, no por ello
se eliminaría la tensión en el
territorio y la población saharaui
que, en una situación desesperada,
podría optar por una lucha terrorista
a la "palestina" considerando que
ésta produce mayor rendimiento
político (como prueba las recientes
declaraciones de los Estados Unidos a
favor de la creación de un Estado
palestino). En cuarto y último
lugar, un Sáhara independiente,
democrático, islámico pero
abierto a occidente, no integrista,
agradecido a los Estados Unidos por su
apoyo a la independencia,
ofrecería muchísimas más
garantías que un Marruecos socialmente
convulso, despótico, con un integrismo
creciente y en el que la
manifestación más grande
de su historia fue la protesta contra los
bombardeos norteamericanos sobre Irak.
Las enormes riquezas y la
privilegiada posición geoestratégica
del Sáhara estarían mejor
resguardadas por la RASD independiente
que por Marruecos.
4.C. El modo en que los responsables
políticos de los Estados Unidos
vayan a sopesar todas estas circunstancias
es desconocido. Sin embargo,
considero que hay razones para pensar
que la nueva situación puede
beneficiar la posición que preconiza
la independencia de la RASD.
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