Día 2 (martes, 14/8/01): Luxor

Fue una mañana de locos. Nos levantamos a las 5:45 (a cualquier cosa le llaman vacaciones) y después de desayunar tres o cuatro pastas buenísimas con dos vasos de algo similar a "Tang" y un poco de algo que pretendía ser café, salimos en motora hacia la rivera occidental del Nilo. Allí nos estaba esperando el maravilloso autocar para llevarnos a nuestra primera visita: el Templo de la caprichosa Hatsepsut en Beir el-Bahari.


El Templo de Hatshepsut (XVIII dinastía - Beir el-Bahari)

El famoso templo de terrazas que tantas y tantas veces he visto en libros ahora lo tenia allí, delante de mis narices, estaba emocionado, snif.

Culturilla: Este templo fue mandado construir por Hatsepsut, reina de la XVIII dinastía, en honor al dios Amón, para de esta forma ganarse a los sacerdotes, los cuales tenían muchísimo poder en aquella civilización y así poder ocupar el trono de Egipto, un lugar que no le correspondía. Este trono estaba destinado a su sobrinillo Tutmosis III (Tutmy3 para los amigos), pero Hatsepsut aprovechó que éste aún era un crío para arrebatárselo. Cuando Tutmosis creció se vengó de su tía y la mandó ejecutar. También mandó destruir (picar) las imágenes de ésta que hay en este templo. Si nos fijamos, podemos ver relieves en los que aparece Hatsepsut siendo amamantada por la diosa Hathor. De esta forma, la reina quería dar a conocer a todo el mundo su origen divino.

La verdad es que no pudimos ver gran cosa de este templo, ya que la terraza de superior estaba cerrada debido a que la estaban restaurando y en el piso inferior estaban también casi todas (por no decir todas) las dependencias cerradas, solamente pudimos ver un par de patios exteriores.


El Valle de los Reyes

A continuación subimos otra vez al autocar para ir al Valle de los Reyes, donde se encuentran gran cantidad de tumbas de faraones del Imperio Nuevo (Dinastías XVIII-XX, 1550-1070 a.C.). Un trenecito salchichero para turistas nos acercó desde el aparcamiento de autocares (donde estaba la cafetería) hasta la entrada del recinto. Compramos entrada para ver tres tumbas, de las cuales solamente una fue guiada, la de Ramses III. Ésta fue la que visitamos primero y mi intención era ir lo más cerca posible del guía para intentar enterarme de algo, pero resultaba bastante difícil, ya que la tumba era básicamente un pasillo de sobre 2 metros de ancho, por el que no paraba de circular gente en las dos direcciones y además, como siempre, nos acompañaba una calor espantosa.

Finalizando la visita al valle, entramos a la tumba de Tutmosis III (el nieto de Hatsepsut), el acceso es mediante una gran escalera de hierro hasta llegar a la entrada de la tumba, después una vez dentro, se empieza a descender por unos pasillos abiertos en la roca un poquillo claustrofóbicos, en los que hace un calor importante. A bajo de todo, finalmente, se llega a la cámara mortuoria donde aún se encuentra el sarcófago, allí si que hace un calor insoportable, además hay una humedad bastante más alta que fuera y esto lo hace bastante más agobiante, si cabe.

Nos hicimos las fotillos que tocaban delante de la tumba del amigo Tutankamón, a la que no entramos ya que el guía nos comentó que estaba vacía y no valía la pena. La entrada a esta tumba se paga aparte: 20LE. Al salir del valle el mismo trenecito nos acercó hasta el aparcamiento donde estaba el autocar esperándonos.

Por cierto, como podeis ver, si quereis hacer fotilios dentro de las tumbas ya sabeis que toca, ¿no?... a pagar aparte muchach@s!.

A la izquierda, dos fotografias tomadas en el interior de la tumba de Ramsés III (KV 11 - XX Dinastía).

Solamente compré tiquet para hacer fotos en una de las tumbas, ya que se hacía realmente difícil hacerlas debido a la gran cantidad de gente que las abarrotaba.
A la derecha, la escalinata metálica que llevaba hasta la entrada de la tumba de Tutmosis III (KV 34 - XVIII Dinastía) en lo alto del desfiladero. La entrada a la tumba está arriba del todo y luego ésta ha sido excavada de manera que en su interior se descienden varios metros hasta llegar a la cámara mortuoria. En el cartel se puede ver un esquema de la tumba.

Siguiente a la derecha, entrada a la tumba de Tutankamón (KV 62 - XVIII Dinastía).


Los Colosos de Memnon

De camino hacia el río para volver a la motora, paramos a hacer una visita de cortesía a los Colosos de Memnon. Nos explicaron que formaron parte de un gran templo construido por Tutmosis III (los dos colosos son imágenes de él mismo) y que fue destruido por un terremoto. El guía nos explicó porque se llaman así: Memnon era un guerrero romano que un buen día lo llamaron para ir a la guerra y se lo fulminaron. Su madre iba cada día a aquel lugar a llorar y rezar por su hijo. En una de las estatuas había unos agujeros por los cuales, al pasar el viento, decían que aún se escuchaba a la madre llorar... no tengo demasiado claro que esta historia sea cierta del todo.

Después de hacernos las cuatro fotillos con las estatuas del Tutmy3 continuamos en el autocar hasta la motora, por el camino aún nos detuvimos en una tienda de alabastro de aquellas donde el guía siempre se debe llevar una suculenta comisión y que te hacen perder el tiempo que podrías invertir en ver cosas bastante más interesantes. Esa mañana no estaba por el tema de souvenirs y no compré nada.

Finalmente llegamos a la motora, era muy bonito cruzar el río en esa maravillosa patera, hacia ya bastante calor para lo hora que era (sobre las 10 u 11 de la mañana). Desembarcamos en el lado oriental del río de milagro, ya que fue de un pelo que un chaval despistado con otra barca no se nos echara encima, ya hubiera sido la refinitiva.


Ahí están, ahí están viendo pasar el tiempo... los Colosos de Memnón :) y este Indiana Jones de "pa sucat amb oli" que no se quién es...


Los templos de Luxor y Karnak


Aún nos quedaban las visitas a los dos templos más importantes de la antigua Tebas: Luxor y Karnak, y ya estábamos hechos calderilla. Las dos visitas las hicimos igual, a todo trapo, vamos que visto y no visto. Iniciamos las visitas por la entrada, lógicamente y el guía nos iba explicando los cuatro temillas más relevantes de cada templo, siempre sin movernos del eje del templo, cosa que sobretodo en Karnak es un delito, ya que te pierdes un carromato de cosas. Al llegar al final del templo (el Sancta Sanctorum) se terminaba la visita y nos decían, en 20 minutos o media hora en el autocar. Luxor es un poco más pequeño y lo pudimos ver un poco mejor, pero en Karnak nos lo perdimos casi todo: el templo de Ptah, el de Khonsu y yo que se cuantas cosas más. Vuelvo a repetirlo: es una vergüenza que te pases más tiempo en las tiendas de las que los guías sacan comisiones que en los templos y tumbas.

Templo de Luxor. Vista de la Avenida de las Esfinges que antaño unia el Templo de Luxor con el de Karnak y en la que se celebraban fiestas como la de Opet. Templo de Luxor. Fachada de Ramsés II con los pilonos, las dos estatuas sedentes del faraón y uno de los obeliscos originales, el otro se encuentra en la Plaza de la Concordia de París.


Templo de Luxor. Impresionante columnata de Amenofis III.

Bueno, sanseacabó la maratón, esa tarde se la dedicamos íntegramente a nuestra amiga la piscina, que buena falta nos hacia ya un poco de relax. A las 5 en punto el té o café chungo con pastitas que siempre entra bien.


El magnífico epestáculo

Por la noche, después de una suculenta cena de cuyo menú no quiero acordarme llegó la presentación de la tripulación del barco, mejor que una película del Austin Powers, Dios mío, era como la presentación del All Stars de la NBA pero chungui 100%. Presentando a todo el personal uno por uno e iban saliendo de una puerta mientras los enfocaban a ritmo de una música que supongo que era típica de allí, se escuchaba fatal, el más auténtico fue el capitán, un tío regordete, bajito, con una chilaba blanca y un turbante, solamente le faltaba el camello. Nos lo pasamos de coña, reímos muchísimo.


La hora del sablazo

La cena, como siempre, fue a las ocho y luego tuvimos otra reunión con el guía que ya nos comenzaba a dar miedo. Efectivamente, tocaba aflojar 30$ más en concepto de propinas para el personal del barco y del hotel del Cairo. Madre mía, creo que con ese dinero tendría suficiente para dar propinas a los lugareños durante un mes. Después del sablazo el guía nos dio una pequeña charla sobre como era la religión musulmana y sobre sus costumbres, la verdad es que estuvo bastante bien, lo que no sabíamos es lo que nos esperaba después: de repente la reprentante de la agencia (Sara) sacó el tema de las excursiones optativas, creo que ahí caimos todo el grupo: Abu Simbel en autocar, luz y sonido en Philae, poblado nubio, Menfis y Saqqara y la excursión del dia completo en el Cairo = 224$ !!!





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