Día 8 (lunes, 20/8/01): Luxor - Cairo

Museo de la momificación

Por la mañana, mientras los compañeros hacían la maratón que nos tocó hacer a nosotros el segundo día, aprovechamos Xavi y yo para visitar el Museo de la Momificación, el cual cae bastante cerca de donde teníamos atracado el barco (frente al Templo de Luxor). La visita valió la pena, 10LE presentando el carné de estudiante. Aunque el museo era más bien pequeño, allí pudimos ver toda clase de herramientas que se utilizaban durante el proceso de momificación: bisturí para abrir el costado del difunto y extraer los intestinos, espátulas para vaciar la cavidad craneal, etc. Además estaban expuestas momias de pez, de mono, de oveja, una humana y un cráneo de momia abierto por la mitad en el que se podía ver la resina y los trapos con los que lo rellenaban después de extraer el cerebro. Muy interesante todo y salías de allí con unas ganas locas de ir a merendar.


Cuando salimos del museo Xavi se fue al barco a terminar de pasar la mañana relajadamente, además de vigilar un poco el tema monetario que ya comenzaba a ser preocupante. Eran las 11 de la mañana, aún quedaban un par de horas para comer y decidí volver a visitar el Templo de Luxor, esta vez con la calma que no tuve en la primera visita.


Templo de Luxor (¡otra vez!)

Con el carné de estudiante me salió la entrada por mitad de precio, 10LE y pude pasear arriba y abajo todo lo que quise, me recorrí la larga avenida de esfinges de la entrada, aunque ya hacia un calor importante, siguiendo en todo momento un libro sobre templos egipcios que me regaló mi hermana por mi aniversario. Hice alguna fotografía más, a las esfinges y a la estatua de Tutankamón y su mujer y visité con toda la tranquilidad del mundo las capillas de la reina Hatsepsut, el Sacta Sactorum, etc. Finalmente también conseguí encontrar un relieve del que hablaba el libro, en el que aparecía representado el mismo templo cuando estaba totalmente intacto, con sus estandartes engalanándolo y todo. Era ya la una del mediodía, me habían pasado las dos horas volando entre las paredes del templo, es extraordinario, me fui hacia el barco a atacar la comida. Además a esa hora se hacía difícil ya soportar al Lorenzo.


El avión hacia El Cairo no despegaba hasta las 22:10, nos pasamos toda la tarde tirados en la súper disco fashion del crucero, esperando a que llegara la hora de irse, total, ya habíamos tenido que desalojar las habitaciones. Hicimos alguna foto más y también con los hijos del director del barco, con los que estuvimos un par de días haciendo el primo en la piscina. El avión de Air Cairo era pequeño como el que nos había traído, pero no estuvo mal el viaje, además las azafatas eran autóctonas y muy guapas, para que nos vamos a engañar. Llegamos al hotel a las tantas.

Nos alojaron en el Hotel Siag Pyramids (www.siaghotel.com), la primera impresión al ver el súper-hall fue "espectacular" (podéis ver el hall en la home de la web del hotel), así como la de las habitaciones, al menos era una triple como Dios manda y no la miniatura de habitación que teníamos en el barco. La verdad es que la habitación daba un poco de miedo, el estampado de las paredes, las cortinas, entre todo, parecía una habitación del hotel de "El Resplandor", el caso es que nos pasamos parte de la primera noche haciendo ruidos "paranormales" y tonteridas varias, como crios.





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