Día 9 (martes, 21/8/01): Cairo

Este día no nos levantamos tan temprano como los otros y además, tuvimos que estar como un cuarto de hora o veinte minutos esperando en el autocar a unos que se habían dormido.


Meseta de Giza - Pirámides y Esfinge

La primera visita fue a la meseta de Giza, la verdad es que las pirámides son impresionantes, no hay fotografía o vídeo que les haga justicia, nunca te podrás hacer una idea de lo que son si no las ves en directo. Es difícil entender como una civilización de hace 4.500 años pudo levantar aquellas construcciones tan inmensas (no me creo nada de la historia de los extraterrestres). En primer lugar paramos en la pirámide de Keops, el acceso a la Gran Pirámide esta restringido a muy poca gente al día por el tema de la conservación. El guía nos comentó que para acceder a la cámara funeraria se tenia que pasar por varios metros de pasillo claustrofóbico agachado o a gatas y además el interior no estaba decorado ni nada. Creí que no valía la pena entrar y no lo hice.


La historia del moro con el camello.
Yo me fui por mi cuenta a hacer un par de fotos desde uno de los lados de la pirámide, el lado en el que están las pirámides de las reinas. Me alejé un poco del grupo y me dejé embaucar tontamente por unos jinetes, el caso es que un moro en un camello me dice que le haga una foto, yo paso de él, entonces se coloca delante de la pirámide en una pose de Lawrence de Arabia y me dice: "gratis, regalo mío" y pensé: pues bueno. Voy y le hago la foto, entonces el tío va y baja del camello y me dice que me hace el una a mí en el camello, pensé que no estaría mal una foto en las pirámides montado en un camello, aunque le tuviera que dar algo de propina. El caso es que cuando me monté en el camello, lo levantó y de repente se acercaron dos o tres más también en camello y me llevaron un poco más lejos, yo ya estaba cagado, viéndome encima del camello, el tío ese con mi cámara, ah! el caso es que no pasó nada, pero me llevé un susto que todavía no se me ha pasado. Me hizo la foto y me preguntó si quería bajar ya del camello, le dije que "sí, por favor". Uno de ellos va y me pide 40LE, por una foto!!! Y un huevo, les di 5 y me fui de allí por piernas. Juré que una pardillada así no me volvería a pasar más durante el resto del viaje. ¡Qué susto moruno!

La segunda parada fue en la pirámide mediana, la de Kefrén. El bueno de Kefrén no quería ser irrespetuoso con su padre Keops y quiso evitar construir su tumba más grande que la de su padre, entonces lo que hizo fue construirla un poco más pequeña pero en un terreno más elevado, con lo que siempre parece que ésta sea la mayor. Aquí si que, por el módico precio de 20LE por persona, podía entrar gente sin límite. La mayoría del grupo con el que iba entraron, yo preferí mirármelo desde fuera.

La tercera y última parada en la meseta de Giza fue en una colina un poco elevada desde donde podía hacerse una bonita fotografía panorámica de todo el complejo. A la izquierda nos quedaban las graderías y los preparativos que ya estaban haciendo para la representación de la ópera Aída de Verdi. Seguidamente bajamos a ver la Esfinge y el Templo de Kefrén, que se encuentra al lado de ésta. Allí vimos el agujero donde encontraron la famosa estatua de este faraón que se encuentra en el Museo de El Cairo. El suelo del templo está hecho de alabastro y no le queda nada de la techumbre, no es ninguna maravilla.

Si no recuerdo mal, después de pasar la mañana en Giza fuimos a comer y después a la tienda de perfumes, en la que te metían unas clavadas de aquí te espero. Por cierto, al contratar las excursiones opcionales en el crucero, la señorita representante de la agencia de viajes de cuyo nombre no quiero acordarme, nos dijo que la comida de ese día era obligado contratarla y tuvimos que pagar 10$ más. El caso es que por ese precio aquel día tendríamos que haber comido como ministros y la realidad fue que ni estaba incluida el agua y la comida dejaba bastante que desear. Vaya, que la gente no terminó demasiado satisfecha que digamos.


Mit-Rahina - Menfis

Por la tarde fuimos a visitar Menfis, lo único que queda de esta antigua capital del Bajo Egipto se puede ver en un pequeño museo que hay al aire libre. Allí está la famosa estatua de Ramsés II estirada en el suelo y una esfinge de alabastro, la cual nos dijeron que era la segunda mayor después de la de Kefrén en Giza. El guía nos comentó que la cara de la esfinge corresponde a la reina Hatsepsut.



Saqqara

La última visita del día fue a la necrópolis de Saqqara donde fuimos a ver la pirámide escalonada del faraón Zoser, se trata de la más antigua de Egipto. Fue proyectada por el arquitecto Imhotep, el cual fue el primero en construir utilizando piedra. Las columnas de entrada al complejo también fueron las primeras columnas en todo el mundo, aunque en un primer momento Imhotep dudó de si las columnas normales tal y como las conocemos hoy aguantarían y decidió construirlas de dos en dos y unidas por un muro. Fue una pena porque a las cinco de la tarde cerraban y no nos dio tiempo a ver nada más en Saqqara.

A las cinco y media o las seis ya estábamos en el hotel y nos pasamos el resto de la tarde en la piscina, no me gustó tirar una tarde entera de esta forma (además el agua estaba caliente), es decir, hacer todas las visitas deprisa y corriendo y después pasarse medio día en la piscina es un mal negocio.


Es impresentable el hecho que pasamos más tiempo en la tienda de perfumes (recomendada por el guía) que en el museo de Menfis o en Saqqara, de hecho, Saqqara es una necrópolis impresionante en la que hay tumbas y tumbas para parar un tren y en cambio solamente vimos la pirámide de Zoser!!! Ni el Serapeum, ni la Mastaba de Mereruca, ni Unas, ni ná de ná! Estuvimos perdiendo el tiempo en una tienda de perfumes (esencias) que además era carísima, en cualquier tienda de Khan el Khalily podías encontrar lo mismo que allí y muchísimo mejor de precio.





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