Se una notte d'estate un viaggatore...

 

Juan Bonilla nace el 11 de agosto de 1966, en Jerez de la Frontera. Aquella noche las Perseidas llenaban el cielo de verano de luciérnagas y la madrugada de deseos formulados desde las ventanas. En cualquiera de las playas de Cádiz están las huellas de su infancia, patria a la que siempre vuelve. Fue un niño guapísimo, tímido pero con una mirada escrutadora y curiosa... y ahí empezó todo. En un primer momento iba para futbolista, como la mayoría de los niños, años después la literatura se convertiría en su compañera de viaje, en su pasión, aunque todavía hoy, no tiene reparos destrozar unos zapatos nuevos en un partidillo de fútbol improvisado, donde sea y cuando sea.

Cuando termina el instituto, debe tomar la decisión, el fútbol o las letras, no se sabe si por pereza o si por sentido del humor, decide las letras y abandona Jerez para estudiar en Barcelona, y desde entonces ya empieza a colaborar en varios diarios nacionales. Sus primeras publicaciones, 'Veinticinco años de éxitos' editada por La Carbonería (Sevilla) y reeditada posteriormente por Pre-Textos bajo el título 'El arte del yo-yo', son recopilaciones de sus artículos más criticados. Por estas fechas se publica también 'Minifundios' un librito de relatos cortos dónde ya encontramos piezas memorables. Gana el Premio La Nación de Relatos y el Luis Cernuda de Poesía y será en 1994 cuando aparezca su primer libro de relatos, en mi opinión: inolvidables, 'El que apaga la luz', editado por Pre-Textos igual que su primer libro de poesía, del mismo año, 'Partes de guerra'. Poco después empieza a gestarse 'Nadie conoce a nadie', la que será su primera novela, escrita en Sevilla, y publicada en 1996 que agotó su primera edición en menos de un mes y que le introducirá con bastante fortuna en el panorama de narrativa española. Será también durante 1996, cuando aparezca uno de sus libros más encantadores, publicado con ilustraciones de Manuel Cintado, 'Multiplícate por cero' es un librito de poesía escrito para niños (de todas las edades), por otro niño, pues todavía en aquellos entonces, su autor, seguía en sus trece.

Como articulista destaca pronto por su afán de desacralizar, por su humor finísimo, por la elegancia de sus textos y la frescura de sus observaciones. Actualmente colabora con el Diario EL MUNDO, donde cada semana puede uno alegrarse el día con sus artículos, inteligentes, personales, irónicos y casi siempre con mucho humor. Próximamente en esta misma página aparecerá un recorrido sobre sus aportaciones más destacadas a la prensa escrita, revistas culturales y otros medios de comunicación. (Entre tanto en el link Lugares sagrados o Biblioteca se puede leer una selección de textos escritos por el autor).

Entre 1996 y 1998, Juan Bonilla irá planeando la que será su segunda novela. En sus colaboraciones en la Revista Clarín, (en cuyo número de Mayo de 1996, aparece una interesante entrevista realizada por Enrique Bueres al autor), aparece una pista de lo que después será el libro: publicado con el título 'Morgana' , en forma de relato breve el texto dibuja algunas trazas de lo que finalmente será: 'Cansados de estar muertos', novela en mi opinión fantástica, y que como dijo un periodista de los que sí se habían leído la novela: "es un libro con demasiadas ideas buenas para tan pocas páginas", es una historia que se abre paso en los sótanos oscuros del alma humana, sin pretender nunca dar ninguna lección, si no más bien mostrar, como si un plano del metro fuese, como se entrecruzan las trayectorias y los destinos de unos personajes singulares, que sin representar ningún arquetipo pueden ser cualquiera. Esta segunda novela fue un trabajo ambicioso y arriesgado, llena de ideas deslumbrantes , de escenas difíciles de olvidar, de cielos azul bizancio, de laberintos personales, de senderos que se bifurcan en las calles de una ciudad imaginaria, Zuzgwang, en la que todos los caminos conducen a la derrota... En este mismo año, aparece también otro recogido de sus mejores artículos publicados en prensa: 'La holandesa errante' , y la que es, según sus palabras, su novela (nouvelle) preferida: 'Yo soy, yo eres, yo es'. Publicada como novela joven, es una historia sencilla, que está escrita con la delicadeza, el humor y la inteligencia de quien no olvida quién era cuando tenía 14 años, cómo era, y cuales eran los principios que construían su mundo.

En 1999 aparecerá otro librito para chavales: 'Academia Zaratustra' en el que no es difícil percibir que una de las grandes pasiones de Juan Bonilla es viajar, tal y como cantan algunos de sus poemas más hermosos. En ese mismo año, Pre-Textos publica 'La Compañía de los solitarios', un libro de relatos en el que aparece uno de los que a mi gusto, es de los mejores relatos que haya leído yo nunca, titulado: 'El mejor escritor de su generación' . Al año siguiente, vuelve a aparecer otro libro de relatos: 'La noche del Skylab', publicado por Espasa Calpe.No será hasta 2002 cuando, al fin, vuelva a la poesía, con un libro precioso y elegante que busca sobre todo ensalzar esa alegría de estar vivos, esa sensación de que todo cuanto nos rodea, celebra que existimos: 'El Belvedere', publicado por Pre-Textos. En ese mismo año aparece también 'Teatro de variedades', libro que reúne reportajes, conferencias y ensayos de su trabajo periodístico. Enfocadas aquí como reflexiones sobre literatura, textos sobre viajes, relatos reales, retratos de personajes célebres como Nabokov, Borromini o Unabomber, demuestran que el periodismo puede ser mucho más de lo que hoy en día tristemente demuestra.

Por último, tras cuatro años sin acercarse a la novela, en 2003 aparece 'Los príncipes nubios', con la que ganará el Premio Biblioteca Breve de Novela, de la Editorial Seix Barral. Esta novela inició su desarrollo durante el año en el que Juan Bonilla disfrutó de la Beca Valle-Inclán de la Academia de España en Roma. Es un texto sin duda sorprendente por el tono adquirido con el uso de una primera persona exonerada de cualquier compromiso social y literario, que es capaz de convertir una historia durísima en un esperpento de un humor fino y desgarrado, del cual el Señor Valle-Inclán estaría muy orgulloso.

Actualmente Juan Bonilla anda desaparecido, difícil de ver en cualquier acto público y utópico que le conceda a alguien una entrevista. Pero no es muy difícil imaginarlo en algún viaje lejano, sobrevolando el océano con la mirada puesta en una luna irreal, 'fatigando anaqueles' en cualquier librería de viejo, contando las olas absorto en la música nocturna del mar, o comiéndose un helado de leche merengada junto a alguna hermosa dama por un bulevar. Se sabe, eso sí, que existe una cofradía secreta de fans de sus libros, que tampoco se dejan ver, que no se conocen entre sí, pero que esperan, disfrutan y valoran, ese diálogo íntimo, esa pasión por la literatura, que se desprende de todas y cada una de sus obras.

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