LA
"ECONOMÍA DE GUERRA" BLOQUEA AL REAL ZARAGOZA
La
política de recorte que impone Alfonso Soláns
ante la reducción de los ingresos en Segunda División
ha detenido todas las operaciones. Jesús Solana es
el primer damnificado: acaba contrato el 30 de junio y es
poco probable que continúe en la entidad.
El
Real Zaragoza se encuentra en estos momentos en una situación
de bloqueo que abre un enorme interrogante acerca de su
arquitectura para la próxima temporada, porque la
"economía de guerra" es la prioridad máxima
que está imponiendo Alfonso Soláns y eso ha
detenido todas las operaciones. Soláns quiere sobre
todo que se recorten al máximo los gastos en todos
los órdenes -desde los fichajes de futbolistas, y
es un hecho que apenas habrá incorporaciones, hasta
las dietas de los técnicos que viajan para ver partidos-
ante la reducción de ingresos que el club va a experimentar
a consecuencia del descenso a Segunda División.
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Esta
política tiene ya a su primer damnificado, Jesús
Solana, quien ya sabe de forma oficiosa que tiene mínimas
posibilidades de seguir en el club después de que
finalice su contrato el próximo 30 de junio. Solana
-que se incorporó el pasado verano como segundo de
Chechu Rojo- ha pasado en pocos días de ser candidato
a ocupar ese mismo puesto con Paco Flores, a tener pie y
medio fuera de la entidad. Flores quería a su asistente
en el Espanyol, Emilio Montiagut, pero el Zaragoza sólo
permitió un colaborador, que será Ramón
Catalá. A cambio, ofreció la alternativa de
Solana, posibilidad que Flores declinó para echar
mano de Manolo Nieves.
Recorte
de gastos
Ese
movimiento comprometía enormemente la posición
de Jesús Solana, la más débil de todas
en el cuadro técnico del Real Zaragoza. Si por algún
sitio tenía que producirse un recorte era por el
lado de Solana, que firmó un contrato de un año
cuando se incorporó el verano pasado: la destitución
de Chechu Rojo, la dimisión de Luis Costa y la llegada
de Marcos Alonso a falta de siete partidos del final de
la Liga fueron relegando a Solana, quien finalmente pasó
a integrar la estructura técnica del club.
Su
previsible salida supone la primera medida de recorte, pero
no va a ser la única. Por el momento, el club tiene
claro que no va a comprar a un solo futbolista si antes
no vende. Además, se quiere compensar la falta de
ingresos traspasando jugadores. Paco Flores lo expresó
gráficamente en su presentación: "Lo
dicen los carteles del metro: dejen salir antes de entrar..".
De todos los futbolistas cedidos en clubes de Segunda únicamente
Fernando Soriano regresará al Zaragoza. Apenas se
prevén fichajes, y ya se habla de que el equipo realizará
casi todos los desplazamientos del próximo campeonato
en autocar, reduciendo al mínimo los vuelos "charter".
Ese
es el resumen en un Zaragoza que dice haber llegado al límite
de su capacidad de endeudamiento, y que está dispuesto
a redoblar su política de contención de gasto,
aunque ahora juega sin red: todo lo que no sea ascender
la próxima temporada significará un fracaso
absoluto -aún mayor que el terrorífico fracaso
que ya supuso el descenso- y comprometerá el futuro
del Real Zaragoza. Ante una temporada en la que todo el
mundo tiene claro que la prioridad absoluta es no eternizarse
en Segunda División y ascender en sólo un
año, Alfonso Soláns impone una política
que se basa en el mismo principio, corregido y aumentado,
de toda su gestión: contener el gasto.