Hablemos ahora de SALOMÓN IBN GABIROL.
Nació en Málaga en 1.021, de familia de origen cordobés, de los que huyeron de Córdoba con motivo de los desórdenes subsiguientes a la desintegración del califato.
Es uno de los más geniales y profundos poetas de la Edad Media española.
Tan dentro llevaba a Málaga que, en sus acrósticos y poemas, se firma repetidamente como Salomón el malagueño, otras veces como Salomón, hijo de Judá, el malagueño. Otras veces, debía ser pequeño de estatura, se llama "Sêlomon ha-qatan", esto es Salomón el pequeño.
Sus padres murieron pronto y debió quedar en situación económica bastante precaria. Por ello se ve obligado a buscar mecenas que aseguren su supervivencia.
De todas maneras, desde muy joven, es un poeta genial y orgulloso. Mirad lo que dice en su poesía:
Yo soy la poesía y la poesía es mi esclava.
Para poetas y músicos soy un arpa.
Mis poemas son como coronas de reyes,
Tiaras en las cabezas de los magnates.
Aquí me veis, tengo dieciséis años,
Mas mi mente comprende como un octogenario.
Con veinte años había compuesto innumerables poemas de una técnica admirable. Esta misma precocidad le llevaría a enfrentarse con muchos personajes de su generación.
Se desconocen con precisión las causas por las que emigra desde Málaga hasta Zaragoza. Seguramente al verse solo y escaso de recursos resuelve ir a la próspera comunidad aragonesa buscando mejores aires. Gabirol, por otra parte, debía tener un carácter algo difícil y no soportaba la ignorancia de sus paisanos. Él dice que:
Si escribes no saben si borras o si escribes. Si hablas no saben si lo hacen correctamente o incorrectamente.
Quizá por ello se va, o probablemente fuera por su espíritu inquieto, de continua búsqueda de lo espiritual.
Ponte en pie y otea, hasta que te divise y vea el que se asienta en mí.
Continuó su formación en Zaragoza que era uno de los reinos de taifas culturalmente mejor preparados. Hasta Zaragoza habían ido muchos de los grandes sabios huidos de Córdoba y de ellos aprendió. Sus maestros fueron el traductor y exegeta ibn Chiquitilla, uno de los descendientes de Hasday, Yoseph ibn Hasday, pero su protector, mecenas y maestro fue Yequtiel ibn Caprón. Desgraciadamente Yequtiel muere pronto y de manera trágica, lo que convierte en muy dura la estancia de Gabirol en Zaragoza.
Muy triste abandona Zaragoza. Está solo, se siente abandonado, pero busca la amistad con ansias.
Enterrado estoy, pero en un desierto; en mi misma casa está mi ataúd.
Se ve rodeado de gente poderosa en lo económico y social, pero inculta y miserable. Esas gentes no entienden sus palabras ni sus conceptos. Le dicen:
Habla la lengua del pueblo para que te escuchemos. Este lenguaje tuyo es extranjero.
Deseaba morir. Pero por encima de todo le mantenía en pie su ansia de aprender, de conocer.
Indagaré, investigaré mientras viva.
Se va a Granada, el otro centro del saber, la otra cuna de las academias. Busca el apoyo de ibn Negrella. En Granada estuvo algún tiempo como preceptor de José, el hijo de Samuel. Negrella y Gabirol se conocían desde hacía años, probablemente por la ascendencia cordobesa y residencia en Málaga de ambos. De esta época se conservan tres poemas, panegíricos en honor de Samuel, escritos por Gabirol. También un precioso poema autobiográfico. Otro de que describe la causa de los innumerables sufrimientos que debe soportar.
Otro poema describe perfectamente su enfermedad, probablemente unas llagas o forúnculos que le llevaron a una temprana muerte.
Compone también varios poemas autobiográficos, relatando su opción desde muy joven por la sabiduría. Se ve en un mundo atormentado y él, firme, siguiendo sus impulsos hacia el saber y la firmeza.
En Granada, el año 1.048, Gabirol es uno de los ilustres invitados a una gran boda, la del hijo de Samuel con la hija del rab Nissim de Kairuán.
Con motivo de la estancia de Nissim en Granada, se organizó una academia a la que asistieron Negrella, Gabirol y otros muchos sabios y dignatarios de Granada. Un ratito, la pela es la pela, se debió escapar Gabirol de los debates para hacer algún negocio. Le echaron de menos y él se disculpó con una espléndida poesía.
Cogido estoy en las manos del mercader
como un pájaro apresado en la red.
No puedo hoy encontrar rescate
Para visitar la maravillosa yeshivá.
Esa estancia en Granada debió ser para Gabirol feliz y hasta placentera. Seguramente de ese viaje es un poema, panegírico en honor de José Negrella, con el que camina por los bosques y los palacios de Granada. ¿Por la Alhambra? ¿Por el Patio de los Leones? Escuchad, leed a Gabirol.
Ven, amigo mío, compañero de las luminarias,
Ven conmigo y pernoctemos entre las alheñas;
Ya ves que ha pasado el invierno y se oye
en nuestra tierra el alboroto de golondrinas y tórtolas;
durmamos bajo el dosel de granados, palmeras,
manzanos y variados naranjos;
caminemos a la sombra de las parras,
con deseos de ver rostros radiantes
en ese palacio más alto que cuanto le rodea,
construido con valiosas piedras;
lo han asentado sobre seguro, con cimientos
y muros fortificados como torreones;
se ha allanado una terraza en derredor,
con arriates que embellecen todos los patios.
Las dependencias están construidas y adornadas
con atauriques calados y enmarcados,
pavimentadas con losas esmeraldinas y mármol,
con tantas puertas que contar no puedo;
sus hojas son como las de los palacios de marfil,
enrojecidas con sándalo de templos;
con ventanas translúcidas arriba,
cual soles, en las que hay puestas luminarias.
La cubierta, como el baldaquino de Salomón
colgada de los relieves de las cámaras,
girando y cambiando de aspecto con reflejos
de cristales, zafiros y nácares.
Así es de día, que al atardecer se asemeja
al cielo con sus estrellas ordenadas en la noche;
con ella se solaza el corazón del apenado e indigente,
olvida su miseria el humilde y amargado.
Al verla no recuerdo mi fatiga,
Se consuela mi corazón en su quebranto.
Hay un estanque rebosante, parecido al mar de Salomón,
Aunque no descansa sobre toros.
La actitud de los leones en su orilla
es como la de cachorros rugiendo a la presa,
derraman sus entrañas como manantiales,
vierten agua por su boca como ríos.
(Si leemos con atención esta poesía y profundizamos en su significado, la Alhambra nazarí se habría edificado sobre un núcleo de época zirí. La Fuente de los Leones sería una evocación del Mar de Bronce del Templo de Salomón en la que los toros habrían sido sustituidos por leones, imagen de las doce tribus de Israel. La Alhambra por tanto, en su origen, habría sido concebida desde una óptica puramente judía y la fuente sería parte muy importante del simbolismo de su conjunto. Desde luego es seguro que muchas de sus edificaciones son de época zirí.)
Luego vino una crisis de amistad con Negrella, probablemente porque Gabirol criticó la poesía de Negrella, que era de peor calidad y más fría que la de Gabirol. Negrella era más un político y un guerrero que un poeta. En su enfado, Gabirol le espeta una poesía que, colocada en su entorno, debió ser bastante dura:
Di al príncipe encumbrado y poderoso
de cuyas proezas se habla por el mundo:
En ti confiaba mi corazón, y no recibió ayuda,
sólo desengaño de cuanto esperaba,
como una princesa que abre la puerta a su amado
y él le da la espalda y pasa de largo.
La relación con Negrella tuvo sus altibajos, probablemente por el fuerte carácter de Gabirol. Como poeta desde luego era infinitamente mejor que Negrella. Él lo sabía y no se le ocurrió más que decir que la poesía de Negrella era fría como la nieve de Sierra Nevada. Esto le sentó fatal a Samuel, rico y encumbrado, así que se disgustó bastante con él. Siempre, sin embargo mantuvo hacia Samuel gran respeto y cariño.
A su muerte en el año 1.056 le dedicó una elegía sentida y preciosa.
¿Por qué, destino, aras sobre mis espaldas?
Óyeme, da un descanso a mi alma.
¿Es cosa baladí la separación del Rav Samuel?
Él era mi padre, mi auriga, mi carro.
Has puesto una frontera entre él y entre mí.
¿Qué queda aún que no hayas hecho conmigo?
Me dejó desolado como a un Eliseo,
Fue tomado ante mi vista como a un Elías.
Doble porción tuvo en su espíritu
Y doble ración tengo yo en mi dolor.
Para ti prepararé un lugar en mis entrañas
Y en mi corazón para ti fijé una tienda.
Te buscaré, también te hallaré allí,
Como a mi espíritu
Que hallo en mi interior.
.
Ezra le ensalza afirmando que Gabirol fue capaz de contener su naturaleza, corregir su carácter y abandonar las cosas terrenas encaminando su alma hacia lo espiritual. Con ello consiguió la sutileza necesaria para discurrir acerca de lo filosófico y lo poético.
Afirma que fue llamado el caballero de la palabra y el más hábil de entre los poetas, pero que tenía un carácter muy fuerte y fue capaz de increpar e incluso injuriar a los magnates sin excusarles sus defectos.
Es autor de composiciones de tema litúrgico, en especial uno majestuoso sobre los preceptos del judaísmo, llamado Corona Real. Se trata de un largo poema de 400 versos en el que, en la primera parte, recoge las maravillas del universo y la grandeza de Dios y en la segunda habla de la indignidad y debilidad del hombre. Es una composición preciosa que recomiendo leer. Gabirol es el primer poeta que compone para orar en la sinagoga. En realidad, sin ser precisamente un maestro espiritual, dedica muchísima atención a poesías de uso sinagogal. Fue un himnógrafo de la liturgia sinagogal que la elevó a sublimes alturas líricas. Son verdaderos salmos, en la práctica muy parecidos a los bíblicos, con los que a veces se les confunde.
Junto a estos hay poemas litúrgicos hay otros de carácter nacional, pidiendo a Dios que ayude a su pueblo y reclamando la venida del Mesías.
Gabirol, en mi opinión, es uno de los grandes místicos del judaísmo español. Pienso, y esta es una opinión mía que no he visto escrita en ninguna parte, que la Cábala judía es hija del pensamiento de Gabirol. Y pienso que los grandes místicos cristianos como Santa Teresa, San Juan de la Cruz y otros, todos ellos hijos y nietos de judíos conversos, extraen sus ideas místicas de la Cábala judía con adaptaciones cristianas.
Esto que acabo de decir algunas veces molesta a judíos y a cristianos, pero es mi modesta opinión.
Heinrich Heine dijo de Gabirol que fue "poeta entre los filósofos y filósofo entre los poetas".
Escribió también en árabe, un escrito neoplatónico titulado Fuente de la vida, verdadero tratado de metafísica y que encanta leer.
Las comunidades judías no acogieron demasiado bien esta obra, cuya visión del mundo y del hombre choca con la ortodoxia judía. Sin embargo esta obra le hizo ser muy conocido entre los cristianos, que le llamaron Avicebrón.
Los grandes filósofos y teólogos cristianos medievales prestaron una gran atención a este libro. Duns Escoto, Alberto Magno, Tomás de Aquino y Alejandro de Hales, los grandes escolásticos, estaban muy familiarizados con esta obra, cuyos argumentos unos admitían y otros rechazaban.
Escribió también otros tratados de ética que iban a ser guía de filósofos y teólogos durante la Edad Media.
Su tesis más famosa entre los escolásticos es la afirmación de que el alma está compuesta de potencia y acto y, por tanto es material aunque no sea forzosamente corporal. En esta obra expone su visión neoplatónica del universo, sin recurrir a la Biblia ni a otros testimonios judíos. No se crea el problema, tan común entre los escolásticos, de armonizar la religión con las teorías filosóficas. Nuestro malagueño asume el pensamiento de los filósofos griegos a través de los árabes y sobre ellos construye su pensamiento acerca del universo. Por eso tuvo problemas teológicos con los grandes rabinos de su tiempo.
Es un gran filósofo, influido por el neoplatonismo.
La calidad de Gabirol es una de las más altas de la Edad Media hispana. Es un místico, un poeta religioso, un filósofo y un hombre que ha sufrido los embates del destino, que conoce y describe muy bien cuál debe ser la actitud del hombre en esos momentos.
He leído muchas de sus obras varias veces y me han encantado. Y realmente los poemas son salmos. La poesía de David en los salmos bíblicos tiene en estos panegíricos casi una copia.
Gabirol muere hacia el año 1.070, en Valencia según Moshe ibn Ezra. Según otros muere en Ocaña.
¿Qué se podría hacer para que los malagueños conozcamos a quien es, probablemente, nuestro mejor poeta?
He revisado un viejo libro que tengo entre mis manos desde el año 1.958 y que tenía mitificado. Es la Historia de la Filosofía de Julián Marías. Ese libro siempre lo he considerado como un magnífico manual de historia del pensamiento humano. Y lo tengo casi roto de leerlo. Pues a Gabirol lo despacha con cinco líneas. Claro que dedica siete páginas a alguien tan importante para nosotros como DILTHEY. Otras tantas a ESCOTO ERIÚGENA y a GILBERTO PORRETANO. ¿Para qué seguir? Así nos luce el pelo.
He visitado todas las librerías de Málaga buscando referencias, libros o bibliografía sobre Gabirol. En una he encontrado un hermoso libro que es una especie de elenco de escritores malagueños, con una breve biografía, alguna crítica de sus obras y algunas selecciones de lo mejor de cada uno. El elenco es mediano. Lo mejor de los escritores malagueños es reciente. Pues de Gabirol, ¡hoja y media!
Menos mal que hay una estatua que le recuerda en la Alcazabilla.
¿Quién en Málaga, recuerda a ibn Gabirol, el mejor poeta y filósofo malagueño?