Constancias históricas sobre la situación de violencia del Urabá chocoano - Año 2001 (primer semestre)

COMISIÓN INTERCONGREGACIONAL JUSTICIA Y PAZ

 
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Bogotá, 17 de junio del 2001

Reciban un respetuoso saludo.

Empezaron a dar cumplimiento a sus amenazas. Incursionaron nuevamente en el Territorio de las Comunidades de la Cuenca del Cacarica, después de 51 meses del desarrollo de la "Operación Génesis" dirigida desde la Brigada XVII en febrero de 1.997 que produjo el desplazamiento de más de 3000 personas de esta Cuenca y de 10.000 de todo el bajo Atrato. La nueva incursión al Territorio Colectivo se inició el 30 de mayo y hasta el 14 junio en el marco de la estrategia paramilitar, entendida esta como la acción militar irregular de las Fuerzas Militares a través de actuaciones encubiertas y clandestinas con apoyo de civiles armados.

La acción militar anunciada desde hace más de un año en el retén paramilitar de Tumaradó a través de bloqueo económico, señalamientos, amenazas, retenciones ilegales, se realizó desde la última semana de mayo en su primera fase con el reconocimiento de terreno, de la ubicación de los Asentamientos, de algunas zonas de cultivo, de los sistemas de información y alerta, del intento de "ablandamiento" psicológico y del intento del posicionamiento en el imaginario colectivo del individualismo como progreso, del marketing político militar a través del desfile de atuendos y armamentos, y los nuevos discursos del "progreso" y del "dinero" como valores socioculturales.

En esta Constancia Histórica, seguimos las huellas del teatro de terror que se inició de modo evidente a través del asesinato de LAUREANO SIERRA, (27-05-01), del desembarco armado en el sitio conocido como La Balsa, caserío del Territorio Colectivo del Cacarica (30-05-01); de las supuestas persecuciones a esta ofensiva militar a través de movimientos aéreos de la Brigada XVII, en lugares en que los armadosevidentemente no se encontraban y de ametrallamientos por supuestos contactos armados con grupos "ilegales" que nunca existieron (31-05-01 ), de pretextos de no actuación de las Fuerzas Militares contra esta actuación militar en la modalidad paramilitar por la irresponsabilidad de las comunidades al encontrarse fuera de los Asentamientos y de justificaciones a la omisión del Estado por las informaciones "imprecisas" provenientes de los retornados o sus acompañantes no creer en las versiones de las víctimas (02-05-01).

En el trasfondo de todo el escenario, saliendo a flote la verdad, siempre dicha, siempre revelada, siempre negada, siempre ocultada, siempre temida de ser dicha, la evidencia de la cualificación de las estructuras del paramilitarismo como mecanismo de Estado en la Región, so pretexto de la lucha antisubversiva en una guerra cuya intensidad no va a terminar en el corto ni mediano plazo.

Ante sus despachos los hechos aquí brevemente descritos son el seguimiento a esa incursión militar.

  • * Lunes 4 de junio, aproximadamente entre las 8:10 y 8:20 hora local, seis embarcaciones de fibra con motores fuera de borda, se movilizaron una tras otra con sus conductores, una de ellas se transportaba con siete integrantes de los grupos paramilitares, las otras sin pasajeros. Las embarcaciones fueron vistas cruzando por el caserío de Tumaradó localizado sobre el río Atrato, lugar desde el cual a lo largo de más de un año estos han realizado acciones de control sobre los pobladores del Cacarica. Las pangas iban en dirección río Atrato abajo, probablemente hacia el municipio de Unguía.

    De acuerdo con testigos ese mismo día en el sitio conocido como La Loma, Parque Nacional de los Katíos, límite del territorio Colectivo de las Comunidades del Cacarica, punto que conduce al caserío de Bijao Cacarica y al municipio de Unguía, entre 50 y 70 hombres fuertemente armados, vestidos con prendas militares, armas cortas y largas, desembarcaron allí, a primera hora de la mañana de ese día. En ese sitio hace más de cuatro años y medio, grupos de civiles armados junto con unidades militares de la Brigada XVII realizaron operaciones de control a través de un retén donde desaparecieron campesinos del Cacarica, restringieron el ingreso de alimentos y el paso de personas.

    * Miércoles 6 de junio, en horas de la mañana, a raíz de la presencia armada de actuación paramilitar, se desplazaron forzosamente por temor a una acción contra su vida. Los campesinos se trasladaron hacia Turbo aproximadamente 30 personas que habitan en las márgenes del río Cirilo, caserío del Territorio Colectivo de las Comunidades del Cacarica

    * Jueves 7 de junio, entre las 16:30 y 17:45 horas, una comisión de la Defensoría del Pueblo y de la iglesia católica constató en el sitio conocido como La Loma, la reciente presencia de hombres en el lugar a través de huellas de botas pantaneras abriendo camino entre la maleza en dirección hacia el caserío de Bijao Cacarica, caserío del Territorio Colectivo de Comunidades Negras. En el lugar se encontraron además, desperdicios de alimentos y de artículos de aseo.

    Ese mismo día, en horas de la mañana, aproximadamente a las 10:05 hora local, en sitio conocido como La Lomita, ubicado una hora de camino a pie del caserío de Bijao Cacarica, cinco campesinos de las Comunidades Retornadas al Cacarica, que habitan en el Asentamiento "Esperanza en Dios" son obligados a detenerse por un grupo de cerca de 200 hombres fuertemente armados con armas largas y cortas, granadas de fusil, M’60, lanzagranadas y granadas, visores nocturnos infrarrojos, sistemas de comunicación de punta, tiendas de campaña, vestidos todos con uniformes militares, algunos con insignias oficiales y unos pocos con brazaletes sobre puestos de las ACU - ocultando insignias oficiales-, y tres mujeres, también armadas y uniformadas.

    50, aproximadamente fueron los desembarcados en La Loma y los restantes son los provenientes del municipio de Ungía y serían los que se encuentran involucrados en el asesinato de LAUREANO SIERRA.

    Ante la fuerte presencia militar que produjo temor, uno de los campesinos emprendió la huida ante la eventualidad de ser violentado, los otros cuatro afrocolombianos fueron obligados a cruzarlos de una orilla a la otra del río Cacarica. Los armados se presentaron ante los retornados como integrantes de las "Autodefensas Campesinas Unidas de Colombia", exigiendo su identificación.

    En la actuación paramilitar, los armados les expresaron que no tenían orden ni autorización de asesinar a campesino alguno. Los armados les insistieron en que venían para quedarse en la región. "Venimos a recuperar esta zona, y nos vamos a rotar". Uno de los armados se presentó como el Comandante "Cristian", quien en su camisa militar al lado derecho del pecho tenía la identificación del apellido "LOPEZ", en el hombro izquierdo la inscripción en un parche en el que se leía: "Cacique Coyará" " Batallón ContraGuerrilla Nro 11", en el hombro derecho otro parche con el logo de este destacamento militar, sus botas eran de cuero, como las que usan en el ejército colombiano.

    Posteriormente, obligaron a los afrocolombianos a guiarlos hasta el poblado de Bijao Cacarica, donde se ubican zonas de cultivo de productos de pan coger familiares y comunitarios de los retornados, del Territorio de Vida del Asentamiento "Esperanza en Dios". En el trayecto, los militares y los civiles armados les manifestaron que, "deben cultivar coca, eso da billete"(...) "miren después vienen los ricos a comprar las tierras, aquí vamos a ver billete" (...) "venimos a recuperar la zona". De modo permanente intervinieron e insistieron en que "ahora sí, se van a llenar de billetes"(…) "el trabajo con machete no da plata". Antes de llegar al caserío, uno de los militares expresó: "detrás de nosotros viene más ejército. Nosotros venimos de Unguía" (…)"algunos hemos sido entrenados en Cartagena"

    Hacia las 14:00 horas, los 200 hombres armados llegaron al caserío y se dispersaron en el mismo hasta rodearlo, reteniendo a 26 campesinos, entre ellos seis menores de edad y tres mujeres. Luego de tener dominado el caserío, a los retornados del Cacarica les dijeron que desde ese momento tenían la orden de no moverse sin autorización de alguno de los comandantes.

    En un primer momento, las unidades armadas dentro de la estrategia paramilitar, se presentaron como integrantes de la insurgencia armada "somos de la guerrilla". Minutos después, otro expresó: "no se asusten somos los paras". Preguntaron luego a los integrantes de la comunidad por la presencia guerrillera. Entre tanto, uno de los campesinos que se encontraba de trabajo en la zona de cultivo ante el temor por tanta presencia militar intentó huir por un camino, siendo detenido por un hombre fuertemente armado que lo amenazó con el arma y le expresó: "a dónde va h.p guerrillero?". Lo obligó a devolverse al caserío. Allí le preguntó a los demás integrantes de la comunidad, si lo conocían, si era o no un guerrillero. Los pobladores retornados expresaron que él era de los integrantes del Proyecto de Vida.

  • En la actuación paramilitar, le expresaron a los retenidos respecto a la explotación maderera que se realiza en el Territorio Colectivo del Cacarica que: "No dejen que la Empresa explote, y antes que empiece a cortar, hagan acuerdos con ellos". Al mismo tiempo le solicitaron información sobre las zonas de cultivos de pan coger del Territorio de Vida, y sobre los demás pobladores de la Cuenca del Cacarica. Los armados en la estrategia paramilitar decidieron entonces convocar a una reunión para el siguiente día con la presencia de todos los pobladores que se encuentren en los alrededores de la zona.

  • Hora y media después, a las 15 45 hora local, uno de los retornados, solicitó al Comandante de la actuación paramilitar, permitir a sus tres hijos menores de edad, dos niñas y un niño, regresar al Asentamiento "Esperanza en Dios", pues ellos habían venido solamente por unos plátanos para comer. El armado le negó esa posibilidad y le manifestó que al siguiente día iban a salir todos.

    Aproximadamente a las 15:30 hora local, uno de los retenidos llegó al Asentamiento "Esperanza en Dios" preso del terror a adquirir cigarrillos para los participantes en la incursión armada. La orden que tenía era regresar inmediatamente a Bijao Cacarica.

    * Viernes 8 de junio, en horas de la mañana, un grupo de los armados se trasladó a una hora del caserío Bijao. En una de las fincas pidieron a su propietario comprar o vender una res. Le dijeron que necesitaban mejor dos y que para compensar,él debería tomar una res del hato del vecino. Aunque el campesino se negó a ese acuerdo, los armados se le llevaron dos reses que fueron llevadas hasta Bijao, donde las sacrificaron. De camino, los pobladores intimidados fueron interrogados por la identidad de los acompañantes de la iglesia católica que se encuentran en los Asentamientos.

    Ese mismo día, en el caserío de Bijao, nuevamente el padre de familia, solicitó a uno de los comandantes, la autorización para que dejaran en libertad a sus tres hijos menores de edad. La respuesta volvió a ser la misma del día anterior.

    En horas de la tarde, a las 15:30 hora local, el Comandante llamado "Cristian" reunió a la Comunidad retenida que se encontraba en Bijao. Expresó que a través de la radio escuchó que se estaba diciendo que habían matado a 25 personas en ese caserío. Media hora más tarde, a las 16:00 horas, aproximadamente, decidió entonces enviar a tres integrantes de la comunidad hacia el Asentamiento "Esperanza en Dios" exigiéndoles que dijeran que: "el Teniente del ejército quiere reunirse con la comunidad y sus coordinadores". Agrega "esto se va a arreglar, vamos a salir de esta situación" (…)," vamos a sembrar coca". Los tres pobladores se movilizaron al asentamiento "Esperanza en Dios", a las 17: 10 hora local, llevando el mensaje y regresando a la zona de cultivo de Bijao Cacarica, Territorio de Vida, en horas de la noche

    A las 17:00 horas, un grupo de avanzada de 50 hombres armados, al mando de un hombre llamado "David", se ubicaron a 25 minutos, a pie del Asentamiento "Esperanza en Dios".

    * Sábado 9 de junio, a las 7:05 hora local, estos armados se ubicaron a la margen derecha del río Peranchito enfrente de la primera calle del Asentamiento "Esperanza en Dios", zona habitacional del Territorio de Vida, aproximadamente 50 hombres armados con prendas militares de camuflado de distinto tipo, al mando del comandante llamado "David" y "El Tigre". Este último en el año 1997, cuando se realizó el operativo militar del desplazamiento se apodaba "El Viejo" o "El Abuelo". A su lado se encontraba otro armado que portaba una gorra con la identificación de una marquilla que dice: "Contra guerrilla", a su lado, una mujer que le llaman "La Morena", con una pañoleta similar. En este primer grupo dos llevan brazaletes en fondo azul y letras blancas con las letras ACCU, tras de los que se ocultaban, parcialmente, las marquillas de unidades regulares del Ejército Nacional.

    Desde la otra orilla, la del Asentamiento, ubicado al margen izquierdo, uno de los Patriarcas de la comunidad intentó recoger el casco para evitar el ingreso de los participantes en el operativo militar. Es entonces intimidado por el llamado "David", quién posteriormente es mostrado como otro comandante de los paramilitares, expresándole, "qué le pasa viejo, no quiere que crucemos? En tono fuerte exigió a un menor de edad cruzarlos, mientras la comunidad se encontraba toda reunida detrás de la Defensora del Pueblo, los acompañantes internacionales de Peace Brigades International, y del Equipo Misionero. La funcionaria estatal y el equipo misionero plantearon que elTerritorio de Vida, es un lugar humanitario en medio de la guerra, que es reconocido por el Estado y que sus habitantes tienen una serie de Normas y Principios. Se expresa que su presencia está violando los derechos de la comunidad y les exigen respetarlo.

    El llamado "David" afirma que: "atrás viene el Comandante para dialogar con el Asentamiento" Mientras los 50 cruzaron el río y se ubicaron en uno de los extremos del asentamiento que conduce al caserío de Bogotá, el armado expresó que: "se ve mucha pobreza, eso de trabajar juntos no da resultados" (…), "hay muy pocos cultivos, vi solo tres, y así no se alimentan mil personas"(…) "lo mejor es que cada quien se vaya a su parcela". "Nosotros traemos el progreso"(… )"Esta tierra es nuestra, venimos a quedarnos en esta tierra, gústele a quien le guste" (…). El otro comandante expresó que: "esto es una vía pública y nadie nos puede impedir andar por un camino" Pregunta por la ubicación del caserío de San Higinio, Territorio Colectivo del Cacarica

    Aproximadamente a las 7:00 hora local, los 150 uniformados que se encontraban en la zona de cultivo del Territorio Colectivo en Bijao, desmontaron el campamento e iniciaron su recorrido hacia el Asentamiento "Esperanza en Dios".

    Entre las 8:30 y 9:00 hora local, los habitantes del Cacarica que se encontraban en la zona de cultivo del caserío Quebrada del Medio regresaron al Asentamiento "Esperanza en Dios", luego de tres días de buscar refugio entre los cultivos de plátano. Entre ellos se encontraban 12 menores de edad y 9 adultos. La Comunidad había expresado su preocupación por su posible retención, debido a que este caserío es colindante de Bijao Cacarica, a una hora de camino a pie.

    A las 8:50 hora local, ingresa por el mismo camino y el mismo cruce del río Peranchito, enfrente del Asentamiento "Esperanza en Dios" un segundo grupo de aproximadamente 150 hombres, entre ellos se encontraba el armado llamado"Cristian", quien es llamado desde la otra orilla por otro uniformado, con la expresión castrense de "Teniente". En un tono fuerte el llamado "Cristian" aparece portando el mismo vestido militar de los días anteriores, plantea que: "han puesto mucho problema. Venimos mostrando la cara". Ordena a un grupo, gritando: "Aniquiladores muévanse con el otro grupo". A los armados "Cristian", "David","El Tigre" se unen otros "Rolando", "Mauricio", "Mario", "Vicente Muentes", este último civil participó como uniformado en la "Operación Génesis" de la Brigada XVII realizada en febrero de 1.997, generando el desplazamiento de la población en ese momento. En la conversación entre los comandantes expresaron su extrañeza porque no encontraron el puente que existía hace más de cuatro años y medio.

  • La funcionaria estatal y los misioneros insisten en que se retiren del Territorio de Vida, como lo expresan las vallas. El llamado "Cristian" expresó: "leímos las vallas, ellas dicen todo, no venimos mirando al piso" El llamado "Tigre" dice si sabemos que estamos violando las normas pero esto es un camino"

    Los uniformados y armados, rodearon entonces todo el asentamiento, vuelven a repetir a uno de los acompañantes de la iglesia católica que: "aquí nos quedamos gústele a quién le guste". El apodado "Cristian" expresó que necesitaban reunirse con la comunidad, exigencia a la que no se accedió. Reiteró que venían a quedarse, "traemos desarrollo a la Comunidad"(...) "la gente no tiene comida. Estar sembrando en conjunto no les da" (…) "es mejor que cada quien trabaje en su finca". Hablando fuertemente para ser escuchado por la Comunidad expresó que: "muévanse, cada quien en su finca les va mejor"(…) "Nosotros venimos a traer desarrollo" (...) "Cada quien se mueva a sus fincas (…) " No les vamos a hacer nada"(…) "Queremos es que trabajen"(…) "Nosotros damos la seguridad" Agregó que, "este es el bloque que se va a quedar en la región. Les presento a los comandantes , para que cuando los vean no se asusten", "no vamos a dejar esto solo, vamos a protegerlos, para que trabajen" "Nosotros no vamos a dejar esto solo". El civil armado que se encontraba vestido de camuflado apodado "El Tigre" afirmó: "No somos los de antes. Hemos recibido curso de derecho internacional humanitario con esta gente señalando con la mirada e indicando con la mano a "Cristian" (…) "Los cursos los hicimos con la Cruz Roja y la Defensoría del Pueblo". Insistieron en reunirse con la comunidad a lo que no se accedió pues de este modo se infringen los Principios y las Normas de la Comunidad.

    Mientras se dispersaron por el Asentamiento, los armados preguntaron a la comunidad si existía o no tienda comunitaria, preguntaron por las entidades que entregan los alimentos, por el sistema de comunicación de los "gringos" – refiriéndose a Peace Brigades International-, por la cantidad de personas que habitan en "Esperanza en Dios", las razones por las cuales no trabajan en sus fincas, por la construcción de las viviendas, por la existencia de tienda comunitaria, quisieron comprar cigarrillos.

    A través de comunicación de radio de alcance corto, el "Teniente" llamado "Cristian" dio la orden de concentrarse en la parte extrema derecha del Asentamiento. Minutos después, a eso de la 10:20 hora local se retiraron del caserío y se ubican a cinco minutos de la zona habitacional del Territorio de Vida. Allí permanecieron cocinando y bañándose en el río Peranchito hasta las 15: 05, hora en la que se movilizaron en dirección al Asentamiento "Nueva Vida"

    Hacia las 16:00 horas, las menores de edad y el restante número de afrocolombianos retornados que se encontraban retenidos regresaron al Asentamiento "Esperanza en Dios"

  • A las 6:45 hora local los armados, aproximadamente 50, ingresaron a la finca comunitaria donde construyen las viviendas del Asentamiento "Nueva Vida". En el sitio preguntaron por los líderes de la comunidad, por los coordinadores de las reuniones, por los habitantes de las casas recién construidas, por el lugar de presencia masiva de la comunidad. Algunos de ellos se identificaron como integrantes de las "Autodefensas Unidas de Colombia", tres portaron brazaletes con la sigla ACCU, cubriendo insignias de las Fuerzas Militares, alcanzando a divisarse el Nro 11. En este lugar del territorio de vida de la comunidad, sustrajeron algunos alimentos, entre ellos, aceite de cocina.

    A las 7:00 hora local ingresaron al lugar de habitación provisional del Territorio de Vida de la Comunidad de "Nueva Vida" seencontraron enfrente de la presencia de un delegado de la Oficina del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados en el mundo, ACNUR, Peace Brigades International, PBI, Procuraduría General de la Nación, Red de Solidaridad Social y misioneros de la iglesia católica, algunos de ellos llegaron al Territorio Colectivo, desde el día anterior en respuesta a la alarma existente.

    Ante la solicitud planteada expresaron que venían de largo y que se entendieran con el comandante que venían detrás de ellos. Manifestaron que venían de largo y continuaron su camino, cerca de 35 hombres fuertemente armados, con prendas militares violaron el Territorio de Vida habitacional y lo recorrieron de extremo a extremo. El primer grupo se presentó como parte del Bloque"José Elmer Cardenas del Chocó", afirmaron que se encontraban en la zona 800 unidades, Agregaron que venían perdidos.

    Cinco minutos después apareció el primer comandante, a quien le reiteraron nuevamente el no ingreso al Territorio de Vida de la población civil por ser un espacio humanitario en el que no se acepta la presencia de armas. El Comandante llamado El Tigre expresó que estaban perdidos y no sabían dónde quedaba el puente para cruzar el río, nosotros entendemos. Al llamado de la radio de comunicación todos los 35 armados se ubicaron en el extremo del asentamiento a donde se agruparon los restantes.

    Luego de varios minutos de exigencia de respeto al Territorio de Vida de la población civil, se integraron varios de los llamados comandantes como "Rolando", "David", "El Tigre" y "Cristian". A través de sus comunicaciones se reconstruyeron cuatro grupos dentro de los armados, "El Alfa", El Aniquilador 6", "El Tiburón", "Los Dragones".

    El armado "Cristian" expresó que: "a pesar de los mapas se encontraban perdidos", estaba vestido con el mismo uniforme de los días anteriores. Agregó que ofrecía disculpas "en el otro Asentamiento no nos dijeron nada ni nos explicaron nada ni vimos las vallas que hablaban de la presencia de la población civil".

    Las entidades plantearon insistentemente no ingresar al Asentamiento "Nueva Vida" y al conocer que venía otro grupo atrás se les solicitó pasar por un camino distinto. Algunos de los acompañantes decidieron trasladarse para exigir el respeto al Territorio de Vida de la Comunidad . Cuando los participantes del operativo militar se encontraron enfrente de este grupo humano, uno de los armados les exigió en varias ocasiones voltearse y mirar hacia la montaña, se presume que con el fin de no observar el paso de aproximadamente 20 integrantes de los armados. Uno de los armados reiteró que a pesar de los mapas se encontraban perdidos pero que necesitaban pasar, preguntó dónde se encontraba el puente para cruzar el río Perancho ?. Las entidades expresaron que debían ir más arriba. En el último grupo se encontraba el llamado comandante Vicente Muentes

    Uno de los participantes en el operativo militar irregular, expresó: "antes habíamos entrado como salvajes, ahora nosotros hemos hecho cursos" (…)"Venimos a traer el progreso y el desarrollo de la comunidad" ...) "todos deben ir a sus fincas " (...) "lo comunitario no funciona", "no queda más que salir a las fincas, pensar en sus cosas y sembrar palma africana". Preguntaron si había tienda comunitaria y ofrecieron por un paquete de cigarrillos hasta 20 mil pesos ( U.S. $ 10 ) que comercialmente tiene un costo de mil pesos ( U.S $ 0.50), reiterando que" lo comunitario no funciona, el progreso llega pero hay que volver a las fincas". Todos estos planteamientos los realizaron a unos pocos pobladores que habitan en el extremo del Asentamiento "Nueva Vida".

    Entre tanto, otro grupo de los armados, violando los derechos de la población y el uso de sus bienes, tomaron la embarcación de madera para cruzar el río a pesar que insistentemente se les exigió respeto al Territorio de Vida, a la población y a sus bienes. Se les planteó una y otra vez que se dejaba constancia que estaban violando los derechos de la población y lo estaban haciendo en contra de la comunidad. Alguno de los armados expresó que "estaban ahí para no volverse a ir". Al final se despidieron y dijeron: " hasta la próxima, nos volvemos a ver".

    A eso de las 9:55 hora local, los armados se trasladaron a cinco minutos del lugar humanitario. Allí permanecieron hasta las 17:00 horas camino hacia los canales de explotación maderera que conducen a Cirilo y a La Balsa, caseríos del Territorio Colectivo de las Comunidades Negras.

    A las 17:20 minutos aproximadamente un poblador de la cuenca del Cacarica expresó que los uniformados se movilizaron hacia el Caño de Cesar, le quitaron unos pescados recogidos en el día y le preguntaron por los nombres de los coordinadores de la comunidad y los animadores del Asentamiento "Nueva Vida"

    Desde ese día se presume que algún grupo de los 200 armados dentro de la estrategia paramilitar se encuentra aun sobre la zona de influencia del caserío La Balsa.

    Entre los armados que participaron en este operativo militar encubierto fueron reconocidos varios integrantes de las unidades de soldados profesionales de la Brigada XVII que se encuentran en servicio activo y que habitan en Turbo, Apartadó y Chigorodó, algunos de ellos con cargos administrativos en este destacamento militar, jóvenes desempleados y que trabajaron en las fincas bananeras del Urabá Antioqueño, jóvenes reclutados y pagados a 300 mil pesos mensuales (U.S $ 150 aproximadamente), asì como civiles armados que participaron en la "Operación Génesis" (febrero de 1.997) y tres mujeres también uniformadas y armadas, algunas de ellas viven en el municipio de Turbo. .

  • * Lunes 11 entre las 10:20 hora local y las 15:30 hora local en el sitio conocido como La Tapa, que divide a los ríos Perancho y Peranchito, cinco pirañas de la Infantería de Marina y dos barcazas, realizaron operativos de control con la presencia de un hombre de civil vestido de uniforme militar de nombre Cornelio Maquilon, este civil reconocido integrante de los paramilitares, participó en la "Operación Génesis" de la Brigada XVII en febrero de 1.997, como auxiliar de la acción militar de desplazamiento.

    A las 10: 25 hora local, dos embarcaciones de la comunidad, que cuentan con su respectiva identidad que los distingue como bienes de la población civil, fueron detenidas por unidades de la Infantería de Marina que se encontraban en dos pirañas – pangas militares con 2 motores de alta velocidad-. Los regulares que se encontraban en la primera piraña grabaron en formato video 8 a los integrantes de la comunidad y al misionero acompañante que se movilizó en la primera embarcación En esta se encontraba un civil vestido de militar e integrante de los grupos paramilitares de las "Autodefensas Campesinas", Cornelio Maquilon. A la solicitud de apagar la cámara los militares respondieron que lo hacían por que "después dicen que no hicimos nada, tenemos que mostrar que estuvimos aquí".

    Minutos después la segunda embarcación comunitaria fue detenida en el puesto de control de las pirañas. Los armados realizaron preguntas sobre la ubicación de los Asentamientos, los habitantes, el papel de los misioneros, en el cuestionario se encuentraba presente el paramilitar Cornelio Maquilon. Uno de los integrantes de la Infantería de Marina preguntó por el nombre de uno de los misioneros que se encontraba respondiendo las preguntas de otro militar, su papel e identidad y su conocimiento de la región.

    Más adelante a escasos 30 segundos una barcaza de la Infantería de Marina volvió a detener la primera embarcación de la comunidad, tomaron el bolso del misionero y loabrieron, lo hicieron ponerse de pie, quitarse el sombrero de paja y subirse la camisa. Luego de más de 15 minutos los dejan seguir, habiendo tomado nota de los documentos de identidad del acompañante y de los integrantes de la embarcación que se movilizaron en el lugar.

    Mientras esto sucedió las dos pirañas que realizaron operaciones de control sobre la población civil se acercaron a la barcaza, desde ella un oficial de la Infantería de Marina le ordenó a Maquilon subirse a esa embarcación y meterse en su interior.

  • Este mismo lunes en el puerto de Turbo, en horas de la mañana, una organización de altísima de credibilidad, recibió información del alquiler de varias embarcaciones destinadas al transporte de hombres armados posiblemente desde los municipios de Necoclí,y Unguía, y desde el poblado del Totumo.

    * Martes 12 de junio, tres mujeres con signos evidentes de afección psicológica abandonan el Asentamiento "Nueva Vida" desplazándose hacia otros municipios de Colombia.

    * Miércoles 13 de junio al medio día en el mismo puerto de Turbo, una congregación religiosa confirmó el movimiento de civiles integrantes de la estrategia paramilitar desde Unguía por el río Atrato hacia Riosucio. En horas de la tarde, otra fuente indicó que más de un centenar de hombres están siendo contratados para iniciar el cultivo de hoja de coca en la zona del Cacarica.

  • Hoy, pocos días después de los hechos aquí consignados, los pobladores retornados al Cacarica han sido testigas y testigos, que luego de 51 meses de los bombardeos y de los ametrallamientos, de los asesinatos y de las desapariciones forzosas, del refugio infructuoso buscado en Panamá y de la condición de desplazados en Turbo, no solamente las estructuras del paramilitarismo se mantienen como máquina de guerra contra la población sino que sus alcances sociales y políticos se han planteado en el nuevo escenario del Retorno, realizado en su totalidad hace escasos tres meses.

    En lo militar, en la reciente incursión combinaron la presencia de unidades profesionales de la Brigada XVII, con nuevos jóvenes que han incorporado en sus filas a través de recientes reclutamientos en los municipios de Unguía, Necoclí, Turbo, Riosucio y manteniendo en el tiempo auxiliares de civiles armados que se han presentado en diversos escenarios como integrantes de las "Autodefensas Campesinas" como Vicente Muentes, o guías como Cornelio Maquilon, quiénes hace cuatro años y tres meses participaron en la "Operación Génesis" de la Brigada XVII. En el pasado las operaciones conjuntas de fuerzas militares y los civiles armados de las, en ese entonces "Autodefensas Campesinas de Córdoba y Urabá", tuvieron precisas diferenciaciones a través de la distribución de roles en la actuación, ahora lo han hecho del mismo modo, pero sin guardar mínimos de distancia, pues en la reciente incursión se mimetizaron para evitar la identificación.

    Este hecho deja al descubierto, el estado de impunidad en que se encuentran los procesos, si es que alguna vez estuvieron abiertos y existieron por los hechos que originaron el desplazamiento y por sus responsables. Si los procesos y las investigaciones hubiesen sido exhaustivas, el entonces Presidente de la República ERNESTO SAMPER PIZANO, hubiese sido llamado por lo menos a declarar, lo mismo que Generales de alto rango; los fallos a favor por las acciones de tutela interpuestas por más de medio centenar de familias del Cacarica en 1.997 para propiciar el Retorno se hubiesen cumplido; las investigaciones por los más de 80 asesinados y desaparecidos en la etapa previa al desplazamiento y en el desplazamiento, hubieran avanzado y se habrían castigado a sus responsables directos e intelectuales, a los ejecutores y a quiénes han omitido en sus responsabilidades institucionales el haber hecho algo para evitar la persecución, el exterminio y el genocidio; la Unidad de Derechos Humanos en su momento podría haber dado respuesta a investigaciones de fondo, que hoy y mañana, seguirán siendo inexistentes, porque las víctimas del Cacarica y en general del Chocó, no tienen nombres ni existen, son una ficción en medio de la evidente barbarie desatada desde 1.996 a través de la estrategia paramilitar.

    Hoy la incursión al Cacarica pone al descubierto que la justicia no existe en Colombia para la víctimas del desplazamiento forzoso, que los desplazadores y los victimarios, tienen la puerta abierta, el aval y la patente para seguirlo haciendo. Hoy la incursión al Cacarica deja nuevamente al descubierto que el Estado de Derecho se encuentra erosionado pues se comprueba desde, en los afectados y las víctimas de esta actuación, una distorsión estructural de lo regular militar, de la que decenas y centenas de mujeres y hombres solidarios de la vida religiosa de la iglesia católica da testimonio, que mujeres y hombres de la comunidad internacional que han visitado o estado en la comunidad dan fe, de personas de instituciones diversas que ante las evidencias pueden expresar lo mismo, en medio del temor de decirlo públicamente.

    Hoy queda al descubierto nuevamente la necesidad de que las exigencias de las víctimas de ser reparadas integralmente, como lo indican los básicos comunes que ha ido siendo recopilado por la Sub Comisión de Prevención de Discriminación y Protección de Minorías de la ONU, sobre los Principios para la Protección mediante la lucha contra la impunidad, (08-91), aspecto sobre el cual las comunidades han exigido la Reparación Moral desde hace tres años pero nada ha sido respondido y sobre lo que no hay ninguna esperanza, pues la justicia en Colombia no existe. Las víctimas teniendo el derecho a la Verdad, a la Justicia y a la Reparación, no lo han podido ejercer. Por esta razón, los efectos de la perversidad de la estrategia militar del paramilitarismo a través de esta incursión de terror adobada con el discurso del "Progreso", han hecho mella en la profundidad de la conciencia colectiva de la comunidad afrocolombiana del Cacarica.

    La nueva incursión pone al descubierto la indefensión en que los pobladores en un territorio biodiverso se encuentran, ahora serán llamados a declarar, pues nuevamente la carga de la prueba recaerá en las víctimas, y cuando nada haya válido como sustento probatorio, todo quedará en archivos que se humedecerán y envejecerán en los archivos de oficinas fiscales; si los testigos se niegan a declarar, argumentaran que por la falta de colaboración no es posible hacer nada. Mientras tanto, los victimarios y sus artífices, con nombres falsos, con la idea que vestían "supuestos" uniformes oficiales, los que estuvieron y fueron vistos, los que se conocen y los que se desconocen pero planearon, argumentarán que no son del servicio activo, que no hubo oficiales, que los uniformes se pueden robar o adquirir clandestinamente, desvirtuando con su poder la verdad, haciendo que su mentira se convierta en"verdad", y su injusticia convertido en "justicia", ellos ahora serán las víctimas, tal vez de un plan siniestro de las comunidades, de sus acompañantes, de los grupos de solidaridad internacional de los USA o de Europa, fraguado en un territorio vedado para el Estado.

    Hoy la incursión al Cacarica pone al descubierto, los intereses, las alianzas y el sentido social del paramilitarismo que nos ubica en la esfera del paraestado a través de las promesas e ideales de lo social basado en el "progreso" destructivo, involutivo, compulsivo, generador de nuevas formas de esclavitud y exclusión conforme a la ley del más fuerte, y de los performance de la Pax Romana. Los cultivos de hoja de coca promovidos por los armados -entre ellos militares- que participaroon en el operativo nos habla de algo más de fondo frente al Plan Colombia, es la doble moral, es el pragmatismo político, son los intereses en la guerra y la punta de lanza de los nuevos planes estratégicos del Siglo XXI, la extensión ganadera, los productos de exportación como la Palma africana, es el modelo de control en la globalización del mercado.

    Hoy queda al descubierto que los informes de satisfacción expedidos desde algunas de sus oficinas, expresando que el Estado hizo todo lo que estaba al alcance, agregando que en el Cacarica no ha pasado nada, no son ciertos. Las afirmaciones de los áulicos oficiales, acaso esperaban una masacre para creer?. No quieren ver, lo que todos vieron, se niegan a aceptar que el operativo militar es de Estado, se niegan a creer o mejor a aceptar que se está tocando la vena aorta , el corazón y el pensamiento de un proceso de las víctimas del Estado. Se niegan a aceptar que se violó el territorio afrocolombiano, que su tierra y su vida no es la misma ahora, que la estrategia militar está pretendiendo desarrollar una estrategia social y política, que también es de muerte, de exclusión y de indignidad. Se niegan a aceptar que los campesinos adultos y tres menores de edad fueron retenidos obligadamente. Se niegan a comprendero mejor a aceptar que el Proyecto de Vida de las comunidades labrado en medio del hambre, de la zozobra y de la memoria de sus asesinados y sus desaparecidos, está siendo enfrentado a una aparato criminal, sin sentimientos sin sensibilidades de humanidad. El pasado quiere repetirse e imponerse inexorablemente sobre el Proyecto de Vida de las comunidades, y es un hecho que algunos se desplazaran, pues sus profundos sueños de retorno han sido destruidos en su totalidad, la tristeza y el terror se han internado, otros con tozudez y terca esperanza seguirán intentando sobrevivir y vivir con dignidad ante el proyecto total de unos. El ayer que se repite renovadamente está ahí gracias a miles de silencios y de complicidades, de omisiones y de participaciones del Estado en el diseño de la estrategia clandestina y encubierta del paramilitarismo.

    La nueva incursión en el Cacarica deja al descubierto que los miedos y los temores inundan las esferas civiles institucionales cuando las víctimas y sus testigos se pronuncian, quiénes cumplen su deber entran a ser vistos en el círculo de los mentirosos, de los exagerados, y de los paranoicos, pues como muchos, han dicho desde fuera, la comunidad exagera, los acompañantes mienten y manipulan, así la verdad se ha convertido en mentira, solamente para que la falsedad salvaguarde lo que es intocable.

    La nueva incursión en el Cacarica deja al descubierto que los destrozos y el arrasamiento forestal implementado por la empresa Maderas del Darién con la complicidad de las autoridades ambientales regionales y de los silencios de las autoridades nacionales, han propiciado que las comunidades retornadas en el Territorio Colectivo hayan quedado en estado de indefensión pues sus medios naturales de protección de la vida biológica de mujeres, de hombres, de menores de edad, han sido sustituidos por canales artificiales que propician la movilización rápida y el desembarco de los armados en la estrategia paramilitar con toda seguridad y tranquilidad sobre el río Atrato y los caseríos del Cacarica.

    Hoy en sus despachos, dejamos nuevamente esta Constancia y nuestra expresión de Censura Moral, retomamos al Profeta Isaías, cuando decía: "Sordos, escuchen! Ciegos, miren y vean. ¡ Quién está ciego? Y Quién tan sordo? Quién es tan ciego y tan sordo? Por más que has visto, no has hecho caso; mucho abres las orejas pero no has oído ".

    Esta es una nueva Constancia en sus despachos, de las muchas que hemos dejado en sus oficinas, dejamos también en conocimiento de la conciencia de la humanidad, que este escenario de terror no ha terminado, que aquí se consignan las expresiones de un primer momento de la infamia, la barbarie no va a parar, a pesar de sus nuevos mecanismos, los daños irreparables que se han causado en 51 meses en estas comunidad no fueron evitados, los crímenes de lesa humanidad siguen en la impunidad.

    Dejamos esta constancia con el anuncio a ustedes de la continuación de la tragedia, que tendrá muertos con hambre y con bala, en un proyecto que le ha sido conculcado a las comunidades y se ha querido mostrar ante la humanidad como proyecto piloto de Retorno, a pesar que han sido y seguirán siendo las comunidades las gestoras de un proyecto de vida en medio de tanta muerte.

    Nuestra profunda expresión de Censura Moral ante la continuidad de una estrategia militar, que ni siquiera guarda los mínimos reatos de distinción de lo criminal, de lo irregular y de lo distorsionado, expresión de la erosión del Estado de Derecho,

    Con profunda conmoción ética,COMISION INTERCONGREGACIONAL DE JUSTICIA Y PAZ - volver -


    Bogotá, mayo 16 del 2001

    Ref: Comunidad de Paz de San José de Apartadó

    Reciban un respetuoso saludo.

    Dejamos en sus despachos nuestra Constancia Histórica y nuestra expresión de Censura Moral ante los nuevos hechos que evidencian nuevos daños irreparables contra la vida e integridad personal de pobladores de San José; las amenazas

    expresan que las acciones de barbarie y de nuevos graves atentados por parte de las estructuras paramilitares se mantienen.

    "A ver aclaremos una cosa, no fue firma fue una autorización del Ministerio de Defensa prohijando la creación de la Comunidad de la región a solicitud de la diócesis y de los líderes de San José de Apartadó que querían tener una Comunidad de Paz. Yo hablé con ellos lamentablemente están muertos, les dije que una Comunidad de Paz siempre se justificaría mientras los actores del conflicto no necesitaran utilizar el área donde está la Comunidad porque cuando la guerra entra, si necesita pasar por ahí pasa y no respeta ni al Vaticano. Entonces hoy me da tristeza al ver lo que está ocurriendo pero yo creo que lo que necesitamos es armonizar el lenguaje que las ONGs, que en buena hora vinieron, entiendan que la institucionalidad del país nace en la célula municipal, que el alcalde y los concejales territorialmente son los responsables del orden público y del bienestar de las comunidades, que después siguen los gobernadores y la última instancia es el Presidente. Nos da tristeza que hayamos venido hoy desde Bogotá y Medellín personas a conversar y las comunidades.... se hayan negado a venir aduciendo que no estaban invitados pero a su vez en la misma carta decían que no venían porque no estaban convocados entonces cómo es esto? Es una contradicción. Yo creo que hay que buscar un lenguaje apropiado. Yo le he pedido a las Naciones Unidas que ayuden a que este lenguaje se armonice estamos con engranajes y tiempos distintos y si allá se habla en un tiempo y en el resto del territorio, en todo el entorno se habla con otro, si allá se tienen unas actitudes y en el resto del territorio otras ni los engranajes funcionan ni el tiempo es el mismo porque no nos vamos a poner de acuerdo"

    En estas declaraciones se desconoce que dos de los tres campesinos que se reunieron a dialogar con el entonces ministro de defensa Echeverry están vivos, han logrado sobrevivir. Solo uno de ellos fue asesinado; se desconoce que desde ese tiempo hasta ahora nada sustancial ha sucedido y que las actuaciones irregulares se han cualificado contra la Comunidad de Paz, contra la población civil de San José de Apartadó. Nada ha sucedido salvo más asesinatos, más terror, nuevas formas de atentados, nuevas formas de terror, nuevas formas de su justificación, nuevos mecanismos de distorsión, nuevos medios de impunidad.

    En su conocimiento las actuaciones irregulares de los integrantes de la Brigada XVII, las evidentes omisiones y complicidades de sus integrantes en la actuación de los paramilitares, que continúan desarrollando su estrategia de atentados contra la población campesina a través de asesinatos, de amenazas, de bloqueos de alimentos, de restricción en la libre movilización.

    En su conocimiento las nuevas interpretaciones equívocas frente a las decisiones de la Comunidad de Paz o sus acompañantes misioneros de inasistencia a la reunión del 2 de mayo convocada por la Vicepresidencia. Es claro que los argumentos expuestos no fueron presentados. En ningún momento se desconoce la institucionalidad sino que se comprende que una evaluación de las Medidas Provisionales, resueltas por la Corte Interamericana en Octubre del 2000, se realizan en otros escenarios como la Comisión Interamericana; se desconoce un pasado donde la Comunidad de Paz ha asistido por motivación propia a reuniones en el nivel local y regional siendo estigmatizada y acusada sin ninguna posibilidad de defensa ante tanta animadversión y ante las condiciones inequitativas de expresión; se desconocen las evidentes omisiones, participaciones y complicidades de las Fuerza Militares en los graves daños, de las familias y de la Comunidad en su conjunto y las secuelas hondas en el tejido social.

    Dejamos constancia de la reiterada decisión de atentar contra la Comunidad de Paz, de terminar con el terror y por la fuerza de la barbarie con la población civil que participa de esta iniciativa de ejercicio de derechos en la guerra. Creemos que solo si la justicia hubiese operado contra los victimarios y a favor de las víctimas, si las estructuras del paramilitarismo hubieran sido erradicadas, se prevendrían nuevos daños irreparables contra la Comunidad.

    Después de decenas de constancias y censuras morales, de reuniones con propuestas e iniciativas de la Comunidad de Paz, de los ya aproximadamente 85 asesinados en los más de 48 meses de surgimiento de esta Comunidad de Paz, de decenas de diálogos de delegaciones humanitarias, parlamentarias de Europa y Estados Unidos que dan fe de las propuestas de la Comunidad de Paz para ejercer su derecho como víctimas de la guerra, a la verdad, a la justicia y a la vida, no se ha logrado evitar nuevos daños irreparables, ha quedado al desnudo la erosión de nuestro estado de derecho.

    Por eso hoy nuevamente apelamos a la conciencia de la humanidad a través de nuestra censura moral ante los signos evidentes de acabamiento del Estado de Derecho y de la imposibilidad de construcción de alternativas de vida en medio de la guerra. Esperamos que el principio de la verdad, de la justicia, pueda ser alguna vez rehecho y restituido ante este mar de impunidad y de anuncios de la destrucción de esta experiencia de la Comunidad de Paz.

    COMISION INTERCONGREGACIONAL DE JUSTICIA Y PAZ- volver -


    Bogotá, abril 10 del 2001.

    Ref: Comunidades del Cacarica

    Reciban un respetuoso saludo.

    El 28 de febrero culminó la tercera y última etapa de retorno de las comunidades del Cacarica luego de 96 meses de persistente, tozuda y terca decisión de las familias de sostener su proceso comunitario, a pesar de los asesinatos y desapariciones sufridas en este cuatrienio, de los hostigamientos y señalamientos, de la crisis humanitaria por los incumplimientos en materia alimentaria y salud, de las muertes ocurridas por la desnutrición, del inicio del retén paramilitar en Tumaradó desde el que anunciaron, durante un año, su ingreso a los asentamientos de retorno y desde donde se inició el bloque económico contra todos los habitantes de la zona, comunidades étnicas indígenas y afrocolombianos.

    Hoy , cumplido un mes de culminado el retorno, los indicios de las amenazas de masacrar, no cumplidas en diciembre, se vuelven a repetir. A través de diversas fuentes reunidas en el casco urbano del municipio de Riosucio, en el corregimiento de Piedrecitas, municipio de Turbo y en el municipio de Unguía se conocieron versiones que expresan nuevamente el riesgo de daños irreparables y atentados contra las comunidades del Cacarica por parte de las estructuras paramilitares.

  • A eso de las 19:00 horas, las entidades gubernamentales en reunión en la sede de nuestra Comisión, nos expresaron que el Comandante de la Brigada XVII, el General RODRIGUEZ LAVERDE les manifestó, que todo en la región estaba normal. Agregaron que el Coronel CARLOS CASTILLO, Jefe del Grupo Derechos Humanos del Ministerio de Defensa, indicó que respondería por escrito a la solicitud de aclaración que el gobierno había solicitado acerca de que "en las comunidades de Paz de San José de Apartadó y las Comunidades de Autodeterminación, Vida y Dignidad de la Cuenca del Cacarica, a concepto del Ejército Nacional me permito informarle, que debido a la delicada situación de orden público en la citada región, plenamente conocida por ustedes – refiriéndose a PBI-, no es recomendable visitar dicha zona del país – "
  • Entre el 5 y el 11 de marzo los ex - milicianos, junto con un grupo de paramilitares ingresaron sobre el río Salaquí cuando se presentó un enfrentamiento con milicianos de las FARC- EP. De estos hechos se desconocen oficialmente los resultados, aunque algunas versiones indican que en esta confrontación la insurgencia armada tomó de los paramilitares varios motores fuera de borda, radios de comunicación, cartuchos y granadas; no se sabe de heridos o de víctimas entre los combatientes.
  • Mientras se presentan indicios de una nueva ofensiva paraestatal diseñada para la región del Urabá y el Atrato a través de bloques militares, como están actuando en otras regiones del país, y la persecución en caliente como se realiza en las zonas fronterizas de Ecuador y Panamá, se verificó el desmonte temporal del retén paramilitar en Tumaradó y la planeación de una incursión militar a los asentamientos "Nueva Vida" y "Esperanza en Dios" .

    Dejamos nuevamente en su conocimiento, la constatación de que, luego de cuatro años de desplazamiento forzoso y de cinco de inicio del desarrollo de la estrategia paramilitar en la región del Bajo Atrato, las estructuras generadoras del desplazamiento, las estructuras paraestatales, se mantienen incólumes. No solamente no han sido combatidas a pesar de ser conocidos los lugares de entrenamiento militar, las fincas desde las que se planean los atentados y las acciones criminales contra la población civil, los lugares desde los que se conceden citas y prolongadas entrevistas a medios de información nacional e internacional, y a personalidades del país; muchos de estos lugares, sino la totalidad, cuentan con cinturones de seguridad de las fuerzas regulares.

    En la conflictividad de la región, que tiende a agravarse mucho más, las derrotas militares y las acciones lícitas de guerra según el Derecho Internacional Humanitario, tienden a ser "vengadas" en los pobladores a quiénes se les sigue mirando como auxiliares de la insurgencia de las FARC-EP; a quienes han ejercido el Derecho a la Verdad, a la Justicia y a la Reparación por ser víctimas de las políticas contrainsurgentes se les sigue interpretando en la guerra como brazo de los rebeldes, porque a pesar de su exigencias en el marco del Estado de Derecho, la respuesta ha sido la impunidad a sus desplazadores y a los criminales de más de 80 asesinados y desaparecidos; a quienes siguen construyendo su Proyecto de Vida en la guerra desde su identidad como población civil y en el principio de la Autodeterminación en el conflicto armado interno se les interpreta como base de la insurgencia a pesar que ellos permanentemente, frente a los Actores de la Guerra, a través de su organización y sus manifestaciones explícitas sostengan su identidad.

    Por eso, los rumores y las informaciones que se han recaudado indican que los propósitos de daños irreparables contra la vida e integridad personal y comunitaria continúan latentes gracias a la ausencia de aplicación de las políticas de Derechos Humanos y Derecho Humanitario, gracias a las omisiones de represión contra los paramilitares, gracias a la complicidad en todos los órdenes con sus actuaciones, gracias a la anuencia y aquiescencia en sus tácticas y estrategias por parte del Estado, gracias a la impunidad en que se encuentran los procesos por el desplazamiento y los que se adelantan por los asesinados y por los desaparecidos.

    Dejamos nuestra Constancia frente a lo que se ve venir contra las Comunidades, nuestra expresión de Censura Moral ante la estrategia paraestatal que se mantendrá por la estructuras que la han concebido y la impunidad en que ella ha crecido, ante la ausencia de una política de paz que recoja las expresiones de la población civil que construyen sus propuestas de vida y dignidad evitando daños contra la vida e integridad de las personas y de las comunidades.

    Con profunda preocupación, COMISION INTERCONGREGACIONAL DE JUSTICIA Y PAZ- volver -


    Bogotá, abril 6 del 2001.

    Reciban un respetuoso saludo.

    A pesar de nuestras permanentes constancias y censuras morales, en las que hemos consignado sucintamente una serie de hechos que, mirados en conjunto, muestran la sistematicidad con que se viene pretendiendo destruir la experiencia de la Comunidad de Paz de San José de Apartadó, los hostigamientos y la planeación de nuevos atentados siguen su curso.

    Hoy dejamos nuevamente en su conocimiento las actuaciones militares que expresan la continuidad de la estrategia psicológica y la preparación de un próximo atentado irreparable contra sus integrantes, a través de la estrategia paramilitar.

    A pesar de nuestras apremiantes constancias, de la solidaridad nacional e internacional, de la presencia permanente de religiosos y religiosas, de las respuestas iniciales de las entidades de control, los hechos aquí consignados reiteran que las estructuras del paraestado no han sido desestructuradas o erradicadas. Los evidentes nexos de las fuerzas militares con actuaciones que distorsionan el sentido del Estado de Derecho, la secuencia en la combinación de la modalidad regular con la irregular manifiestan a todas luces la pretensión, no solo de producir daños irreparables contra la vida e integridad personal de los integrantes de la Comunidad, sino de arrasar para terminar con esta experiencia de la población civil en la guerra.

    Nos resta solamente decir desde nuestra Censura Moral que la erosión del Estado de Derecho continúa siendo evidente, que los principios de ordenamiento de la sociedad en la Verdad y la Justicia han sido distorsionados, tergiversados y derruidos por el paramilitarismo y la impunidad en que sus actuaciones criminales se amparan.

    Con esta constancia dejamos en su conocimiento los acontecimientos que nuevamente preconizan y, como un sino trágico anuncian bajo el terror en sus diversas formas, que no es posible la vida ni el ejercicio de la libertad de expresión, ni el derecho a afirmar los derechos de la población civil en la guerra, ni el derecho a la verdad y a la justicia.

    En su conocimiento la nueva tragedia anunciada que puede ser evitada.

    Con profunda preocupación, COMISION INTERCONGREGACIONAL DE JUSTICIA Y PAZ- volver -


    Bogotá, Marzo 08 del 2001

    Reciban un respetuoso saludo.

    A 18 días de conmemorarse los cuatro años del inicio de la primera experiencia de Comunidad de Paz, surgida como respuesta a la ofensiva contrainsurgente que a través de la estrategia paramilitar se desató sistemáticamente desde 1.996, San José de Apartadó vuelve a ser testigo y a la vez víctima, de una serie de acciones que han terminado con expresiones de saña, de odio visceral, de cinismo que evidencian nuevamente la erosión del Estado de Derecho y la inversión del principio básico de respeto a la dignidad de la persona humana y de los derechos de las comunidades a desarrollar estrategias de respeto a su vida en la guerra.

    Se trata no solamente de excesos, no solo de equívocas actuaciones, no solo de omisiones, no solo de simples complicidades, no solo de profundos silencios en todos los órdenes y en todas las instancias, sino de un conjunto de expresiones fácticas y simbólicas que hablan de la sistematicidad y de la creación de estructuras criminales que urden mecanismos para ocultar sus responsabilidades, para tergiversar, para desviar, para intimidar y para sostener todo en absoluta impunidad, en absoluta falsedad y en absoluto "orden".

    Las experiencias aquí descritas en esta Constancia, de las que damos fe, de las que hemos sido testigos, de las que hemos escuchado y podido corroborar, luego de largas horas de diálogo y de presencia al lado de mujeres y de hombres campesinos, significan que los propósitos, los planes y los proyectos de atentados y de aniquilamiento contra la experiencia de la Comunidad de Paz, no son una invención, no son una ficción sino una realidad cada vez más cercana. Esta decisión de aniquilar a la Comunidad de Paz de San José de Apartadó cuenta para su ejecución con el mecanismo expedito de la actuación paraestatal para que encubiertamente se nieguen y oculten las responsabilidades y los responsables. Estamos en el umbral del cinismo y de la esquizofrenia por lo que queremos expresar ante ustedes, reiteradamente, nuestra Censura Moral y nuestra Constancia Histórica.

  • El comando que ingresó a la Comunidad se dividió en pequeños grupos. Uno de ellos, el más grande, de cuatro aproximadamente, controló la bodega de la antigua cooperativa donde se encuentran en el primer piso la Tienda Comunitaria y en el segundo la casa misionera.

    Los que ingresaron a la bodega, uno encapuchado y otro con su rostro descubierto, accedieron al segundo piso, donde se encuentra la sede del equipo misionero de nuestra Comisión. En el momento estaban en el lugar varios integrantes de la Comunidad de Paz, dos observadores internacionales de Peace Brigades International, un cooperante de una agencia internacional, religiosas y misioneras de la iglesia católica de nuestra Comisión.

    El armado sin capucha, al tomarse la casa en el segundo piso, le expresó a todos los que intentaban activar una alarma: "Si ustedes tocan la alarma se mueren". El encapuchado agregó, luego que los observadores-acompañantes internacionales exigieran insistentemente respeto por su presencia en el lugar y el respeto debido a la población civil: "Este es un operativo militar, no vamos a matar a nadie. Tenemos orden de acabar con esta mierda. ¿Dónde está el teléfono?". El encapuchado se movió por varias partes de la casa, al encontrar el teléfono lo arrebató a quién se encontraba hablando, destruyó dos aparatos más de comunicación, golpeó un equipo de sonido. Luego uno de los armados preguntó: ¿Dónde está el mandamás, queremos hablar con él? ¿Dónde está el mandamás?. Una de la integrantes del equipo misionero expresó: "Aquí no manda nadie, somos religiosas y misioneros". El encapuchado insistió: "¿Dónde está la plata?. Fue entonces cuando llamó a uno de los presentes y lo hizo ingresar al cuarto principal. "¿Díganme dónde está la plata? Vamos a prender todo esto. O nos dicen dónde está la plata o vamos a incendiar está mierda". El encapuchado revolcó los colchones y abrió los cajones de los escritorios violentamente.

    Al otro armado, que permanecía sin capucha, uno de los internacionales le reiteró insistentemente respeto a la población, la terminación del operativo, el carácter de la presencia internacional y le solicitó por el nombre del comandante de la actuación militar. Ante la manifestación permanente el armado le expresó airadamente: "Yo sé que son internacionales" (...) "El que manda está en el cerrito" (...) "Si no se calla, lo mato".

    Antes de abandonar la bodega, los armados expresaron: "Esto desde mañana debe estar desocupado, tiene que ser un pueblo fantasma. Vamos a incendiar todo. Todo el mundo tiene que largarse de aquí. La próxima vez no respetamos a nadie ni a mujeres ni a niños". Luego se fueron por unos minutos.

    Al regresar a la bodega y encontrar la puerta cerrada, procedieron a incendiar la bodega por la puerta principal de acceso a la tienda, regaron la gasolina y prendieron fuego, pero la llama se extinguió rápidamente por la composición de los materiales de la puerta y el piso.

    Mientras tanto, los restantes armados ingresaron a 20 viviendas, la mayoría de ellas ubicadas en los alrededores de la cancha de basketball. A 15 de ellas, les regaron gasolina y les prendieron fuego. Los armados hicieron salir a las familias de sus casas, después de exigirles dinero o joyas. En todas las casas les prendieron fuego a los colchones y la ropa, luego de rociarlas con gasolina. Algunos menores de edad permanecieron en el interior mientras las llamas consumían los bienes. Otros ayudaron a controlar el incendio. Los armados luego de salir de las casas y en desarrollo del operativo, le gritaban a los habitantes del pueblo: "Ustedes se tienen que ir". "Necesitamos que todos se vayan del pueblo". "Esto tiene que quedar solo": "La próxima vez se empieza con las mujeres y los niños" "Se tienen que ir". "Necesitamos que se vayan. La próxima vez tenemos orden de no respetar nada".

    A una mujer le apuntaron con el fusil, la llamaron por su nombre, pues es muy conocida por sus accesorios de oro, la obligaron a salir de su casa la que luego incendiaron. Los armados llegaron a otra casa de una integrante de la Comunidad de Paz, y le preguntaron por las llaves de la bodega donde se encuentra la Tienda Comunitaria.

    Luego de 25 minutos del operativo militar este culminó, aproximadamente a las 20 horas y 20 minutos, hora local. Los armados salieron, por el mismo lugar por el que ingresaron, dejando 13 casas del poblado en llamas, (3 casetas de ventas de gaseosa y de agua, 1 billar, 2 casas de familia con venta de gaseosa y otros enseres, y 7 casas de familia), menores de edad presas del terror, otras y otros en estampida buscando cualquier lugar para pasar la noche.

    Entre los participantes en el operativo se reconocieron integrantes de las Fuerzas Militares. Uno de ellos presta sus servicios de control en el retén que los militares tienen en La Balsa. Otro de ellos, reconocido porque en su mano izquierda presenta llagas de una lesmaniasis, una cruz verde tatuada cerca del hombro y en el antebrazo otro tatuaje. Un grupo de militares que se encontraba cerca del cementerio del caserío expresaron, mientras se consumían las llamas " Será que entramos a la bodega? Se nos quedaron varios celulares sin traerlos". Otro grupo de militares decía entre ellos: "¿Será que lo hicimos bien?".

    A las 20:45 hora local, 25 minutos después de la salida de los armados, por la misma calle pavimentada, por el mismo acceso en la parte posterior y del mismo modo, trotando y con las armas en alto, ingresó al casco urbano, ahora de manera oficial, un grupo de militares adscritos a la Brigada XVII. Estos, luego de unos signos de acción militar defensiva, aceptaron hacerse hacia la salida del caserío, mientras el Coronel HERNANDEZ llegaba.

    El oficial llegó al casco urbano a las 22:00 horas, acompañado de una Juez Penal Militar, unidades de la Policía, la Sijin, y al parecer la Fiscalía, con el deseo de iniciar la investigación en el caso de los organismos competentes. EL Coronel HERNANDEZ, al tratar de auscultar sobre lo ocurrido expresó: "mis hombres no podían estar en la parte posterior, pues allí no pueden brindar protección". Luego que varios de los presentes, integrantes de la Comunidad de Paz, religiosas y misioneras, expresaron que no entendían porque se afirmaba eso, pues las tropas ingresaron por allí y estuvieron durante todo el día en un cerrito que se encuentra a la espalda del pueblo, ante esta aseveración un soldado asintió aceptando la verdad de lo afirmado. Todo el mundo entonces guardó silencio. Entonces el Coronel HERNANDEZ llamó al encargado de la tropa.

    Los militares se retiraron del casco urbano hacia las cero horas y treinta minutos, del martes 6 de marzo.

  • Antes de la sangre anunciada por el Capitán IBARRA (25-02-01) vino el fuego que el mismo preconizó días anteriores. Como ha sucedido con la Comunidad de Paz de San José de Apartadó desde el 23 de marzo de 1.997, todo lo anunciado por los militares en sus acciones legales y en las encubiertas se han ido cumpliendo. Lo que sucedió el 5 de marzo se veía venir. Las víctimas o sus acompañantes no saben ni el día ni la hora ni el método, lo único que va siendo cierto es que lo que se han propuesto hacer los victimarios, lo hacen sin guardar ningún recato, rompiendo todos los marcos de la legalidad, actuando sobreseguro. En esta ocasión varios hechos anunciaron lo que iba a suceder, trágicas coincidencias aparecieron.

  • Entre los hombres vestidos de militar se encontraba un distinguido paramilitar, quién en 1997 cargaba un mico al hombro, cuando realizaba sus actuaciones criminales en el retén paramilitar que se encontraba a escasos 4 minutos de un retén militar en el año 1.997, en la carretera que de Apartadó conduce a San José. El reconocido paramilitar fue integrante del Ejército Popular de Liberación, EPL.
  • Es de anotar que desde el año pasado hemos dejado Constancia sobre su actuar al lado de los militares; los organismos de control y de justicia conocen de su existencia, recogieron testimonios en su debido tiempo y nada se logró.
  • Los militares intimidaron, amenazaron y presionaron psicológicamente a ANIBAL. "Así lo queríamos encontrar", le manifestaron los militares. Tomaron una cabuya de polyester para insinuar que lo iban a amarrar. Lo vamos a llevar a Chontalito, lugar montañoso ubicado en el camino hacia el caserío de Mulatos, para que "identifique las pisadas de la guerrilla", le preguntaron por los movimientos de la guerrilla. Advirtieron: "si algo nos pasa, usted las paga". Posteriormente, le sacaron una aguja y amenazaron metérsela en los dedos, le dijeron que lo iban a vestir de camuflado y que si no "cantaba" (hablaba) lo iban a matar. Antes de dejarlo seguir el camino, le cogieron la huella del dedo índice, le tomaron el nombre completo y el número del documento de identidad
  • Los militares acusaron a los integrantes de la Comunidad de Paz de ser cómplices de la guerrilla, de ocultarles información, de mentirosos, de recibir a la guerrilla en el caserío. Ante las acusaciones los integrantes de la Comunidad de Paz, les expresaron que eso no era cierto, que ellos habían asumido unos compromisos de neutralidad y que los hacían respetar y los cumplían. La comunidad ratificó reiteradamente su postura en la guerra. Una mujer de la Comunidad les expresó ante los señalamientos y las amenazas: "si nos quieren matar, pues háganlo y sepan que lo están haciendo con personas inocentes".

    Un joven menor de edad, que llegaba de su trabajo en una finca cercana del caserío, fue obligado a arrodillarse, luego de ser encañonado e insultado. Lo acusaron de ocultar información, le dijeron que tenía que ir hasta San José de Apartadó a hacerles un favor, como se los hacían a la guerrilla. El menor de edad, les dijo que no conocía bien los caminos hacia San José y ni él, ni integrante alguno de la Comunidad de Paz colaboraba con los actores en la guerra.

    A otro integrante de la Comunidad de Paz que se encontraba en el caserío, los militares lo llevaron cerca de un árbol de ceiba –caracteriza por tener espinas-, lo amenazaron con hacerlo abrazar el árbol, insinuaron quitarle la macheta y en tono burlesco, lo amenazaron con cortarle la cabeza. "Usted sabe quiénes somos. Si no dice dónde está la guerrilla, sabe lo que nosotros hacemos". Luego de varios minutos de intimidación y presión lo dejaron en libertad.

    Otro grupo de militares acusó a la Comunidad de Paz de ser una partida de mentirosos, y de ser un nido de guerrilleros. "Todos son iguales, cuáles compromisos, cuál comunidad de Paz".

    Entre tanto, otro sector de los militares con otro tono y de otra manera, solicitaron favores a la comunidad. Los miembros del ejército, les expresaron que iban de paso hacia la vereda Las Nieves y Mulatos. Ante las solicitudes, los integrantes de la Comunidad ratificaron sus compromisos de neutralidad.

  • Los militares abandonaron la Comunidad de Paz a las 5:30 minutos del 22 de febrero.

  • Los militares luego de obligarlo a quedarse con ellos, comenzaron a interrogarlo sobre el lugar dónde se encontraba la guerrilla, le presentaron a dos exguerrilleros de las FARC – EP que se entregaron en la población de Piedras Blancas. Lo amenazaron de muerte y le dijeron que cantara, que se uniera a ellos, como lo habían hecho varios ex guerrilleros entre ellos, uno apodado "GERARDO", le presentaron a los exguerrilleros para que aceptara que los conocía, le interrogaron acerca de los comandantes de la guerrilla, afirmaron que él debía saber, que si no les informaba nada lo iban a asesinar.

    El campesino les manifestó enfáticamente que no sabía nada, que lo mataran si querían, pero que el no sabía nada y que ellos sabían todo lo de la guerrilla. Los militares luego le preguntaron acerca de su vinculación a la Comunidad de Paz. ALBEIRO expresó que él no pertenecía a esta experiencia pero él veía que era muy buena. Los militares expresaron que "eso era una comunidad auxiliadora de la guerrilla". Un militar identificado como el Capitán IBARRA agregó: "nosotros con los paramilitares a esos perros, hijueputas los tenemos que acabar. A sangre y fuego tarde o temprano nos vamos a tomar a San José y toda la zona. Ustedes los campesinos saben cual es la metodología que utilizamos. Todos en esa comunidad son guerrilleros y tenemos que acabarlos"

    Después, de un tiempo de intimidación y de señalamientos, los militares obligaron a ALBEIRO a bajar con ellos hacia San José. A pesar de la negativa de ALBEIRO, los militares montaron en la cacha de la bestia un equipo y lo obligaron a llevarlo. Al llegar a la vereda Buenos Aires, le descolgaron el equipo y le colgaron dos bultos medianos de carne para que los llevara al campamento que se encuentra en los alrededores de San José.

    A eso de las 17:30 hora local, el Capitán IBARRA luego de cruzar por los alrededores del casco urbano de San José de Apartadó, cruzó el río. El Capitán le insistió al campesino que trabajara con el ejército. "Hay mucha gente que trabaja con nosotros y suciamente, ganan dinero fácil. Inicialmente se puede ganar 300 mil pesos (U.S $ 140) o 400 mil pesos (U.S. $ 180). Eso es muy fácil. Le doy un número telefónico y por claves usted entrega los nombres de las personas y otra gente hace el trabajito de asesinar. A usted no le toca hacerlo". Agregó el militar que de acuerdo a la información suministrada se le subía la platica al mes, entre 800 mil pesos (U.S. $ 380) o 900 mil pesos (U.S. $ 420). Con nosotros se gana dinero facilito, tenemos mucha gente paramilitar que nos trabaja. Es fácil y se gana buen billete".

    Cuando los militares se dieron cuenta que se acercaba una religiosa del equipo misionero y dos integrantes de Peace Brigades International, PBI, los militares le dijeron que no hablara de ninguna detención, porque si eso era así, "esos guerrilleros que ahí vienen lo van a hacer matar". Ante la presencia de la acompañante nacional e internacional, dejaron en libertad a ALBEIRO. Eso fue hacia las 18:00 horas.

  • A eso de las 19:00 horas, las entidades gubernamentales en reunión en la sede de nuestra Comisión, nos expresaron que el Comandante de la Brigada XVII, el General RODRIGUEZ LAVERDE les manifestó, que todo en la región estaba normal. Agregaron que el Coronel CARLOS CASTILLO, Jefe del Grupo Derechos Humanos del Ministerio de Defensa, indicó que respondería por escrito a la solicitud de aclaración que el gobierno había solicitado acerca de que "en las comunidades de Paz de San José de Apartadó y las Comunidades de Autodeterminación, Vida y Dignidad de la Cuenca del Cacarica, a concepto del Ejército Nacional me permito informarle, que debido a la delicada situación de orden público en la citada región, plenamente conocida por ustedes – refiriéndose a PBI-, no es recomendable visitar dicha zona del país – es decir del 5 al 11 de marzo.
  • Desde nuestra última Constancia y Censura Moral (02-02-01), dejada en sus despachos y conocida por la comunidad internacional, se presentaron diversas actuaciones de unidades militares de la Brigada XVII que ambientaron, anunciaron nuevos atentados y posibles daños irreparables contra la Comunidad de Paz de San José de Apartadó.

    Lo que sucedió demuestra que nada importa. Como lo han anunciado los victimarios: "a sangre y fuego". Ya vino el fuego, ahora se espera la sangre. Ustedes, máximas autoridades de nuestro país, lo han sabido, ahora nuevamente lo conocen, ¿qué puede esperar la población civil? ¿los más de 1200 campesinos que ahora forman parte de esta Comunidad de Paz, los pobladores de este corregimiento, deben esperar que la sentencia de los victimarios se cumpla? ¿Cuántos muertos más, cuántos desaparecidos más se requieren para que el Estado asuma de fondo sus responsabilidades?. ¿Cuántas censuras morales más se requieren para las estructuras criminales que han nacido al amparo del Estado sean abolidas?

    Lo escrito más arriba, habla por sí mismo. La ilegitimidad y la ilegalidad se instauran como el principio del Estado, por ello nunca los victimarios serán juzgados, sancionados o castigados. Por eso las víctimas en los expedientes de los procesos de oficio, porque no se avanzará mucho más, aparecerán como responsables, pues no rindieron testimonios. Se olvidan de decir que esos testigos y esas víctimas, alguna vez creyeron en la justicia y esperaron que la justicia actuara pero nunca actúo. Se olvidan de decir que ellos colaboraron, rindieron sus testimonios, aportaron a la elaboración de retratos hablados pero requirieron que esas víctimas entregarán pruebas técnicas. Se olvidan de decir que ellos creyeron en la justicia pero la justicia no creyó en ellos.

    A los victimarios, no les basta mentir sino hacer verosímil, hacer creíble. La mentira se hizo verdad, lo injusto se hizo justo. A sus artífices intelectuales, a sus cómplices, no les basta urdir en la oscuridad sino justificar en la "opinión pública" a través de falaces argumentos. Es por ser neutrales, es por ser guerrilleros o cómplices o auxiliares de la guerrilla, es por ser república independiente, es por negar a las autoridades, es por impedir que el ejército los acompañe, como si la amenazas, los hostigamientos, los señalamientos, el bloqueo económico y la muerte decidida desde estructuras encubiertas en el Estado pueda tener justificación alguna; como si la decisión de asumir un ejercicio civil de los derechos humanos y del derecho internacional de los derecho humanos, sea por sí mismo la expresión de la insurrección armada, de la rebelión y de la insubordinación, por lo cual, lo que no es cierto en ninguna condición, se válida la negación de la persona humana.

    Los testimonios registrados en esta Constancia y Censura Moral, en sus elementos básicos y de fondo nos muestran el cinismo con que se actúa desde las unidades militares de la Brigada XVII. Parece increíble pero es la verdad, no hay el mínimo recato, se actúa así sin tapujos. El paramilitarismo es también la acción encubierta de agentes del Estado. Los mecanismos de control y de coerción son variados y se combinan en unidad de propósito. Desde el registro exhaustivo de nombres, desde el bloqueo de alimentos, desde las detenciones ilegales, desde el patrullaje en conjunto con sus antiguos enemigos, desde las amenazas, desde los anuncios hasta el destierro forzoso, la desaparición forzosa y la muerte. Desde la información oficial que se divulga a los medios de información, al cuerpo diplomático acreditado en Colombia y en el exterior, donde se afirma falsamente que el problema de la Comunidad de Paz es que se niega al cumplimiento de los deberes constitucionales de la fuerza pública, lo que es absolutamente falso.

    Lo que se ha exigido es justo, como lo expresa la constitución y la ley que obren en conformidad con el respeto a los derechos de los ciudadanos y se aplique con eficiencia la Política de Derechos Humanos del actual gobierno. Existe pues una distorsión de lo que se está construyendo en la Comunidad de Paz, una experiencia basada en el marco del Derecho Internacional de los Derechos Humanos, que como un mecanismo para no ser convertida en objetivo militar de las partes en confrontación, requiere que sus áreas de vida no cuenten con ningún tipo de presencia militar. Ese respeto exigido a unas cuantas áreas dentro del corregimiento, tiene delimitaciones claras con vallas visibles, que en ningún momento han negado el ejercicio de las acciones que puede o debe adelantar el Estado dentro de los marcos de legalidad y legitimidad que deben caracterizarlo, como Estado de Derecho.

    El sentido ha sido recogido por la misma Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la OEA, quién al solicitar las medidas cautelares el 17 de diciembre de 1.997, además de la solicitud de justicia, expresó la necesidad de adoptar medidas "diferentes a medidas de protección personal y-o armada para preservar la vida e integridad personal de los integrantes de la comunidad" (...) "a asegurar que se respete la neutralidad de la comunidad".

    En este mismo sentido, las resoluciones del 9 de Octubre y el 24 de Noviembre, del año pasado, respecto a las medidas provisionales, requieren al Estado colombiano que "dé participación a los peticionarios en la planificación e implementación de las medidas y que, en general, los mantenga informados sobre el avance de las medidas provisionales que se hayan adoptado en cumplimiento de la misma".

    Los mismos congresistas de los Estados Unidos, JAN SCHAKOWSKY y JIM Mc GOVERN en su reciente visita a San José de Apartadó (18-02-01), al escuchar la propuesta de la Comunidad de Paz percibieron con claridad el sentido de neutralidad de esta experiencia.

    El único propósito de la Comunidad de Paz es evitar daños irreparables contra la vida e integridad personal a través de los principios de la neutralidad. A esta decisión se opone la irracionalidad y la lógica de la barbarie que cada vez gana más simpatizantes, dentro y fuera de nuestro país, a través de la desinformación que se está generando desde el nivel local y reeditado en el exterior.

    Ya se ha dicho, ya lo han anunciado nuevamente, "necesitamos ese territorio solo". Es claro, la decisión de la Comunidad de Paz de no ser involucrada en la guerra ha tenido un altísimo costo, pues ella no ha decidido participar de las propuestas de acción contrainsurgente. Por el contrario, la Comunidad de Paz en su actuar y en su expresar ha dejado en evidencia la existente violación de los derechos humanos, en una región que se quiere mostrar como pacificada y en progreso; en una región en que las acciones militares de la insurgencia son "cobradas" en la población civil; en una región donde una postura de autonomía en la guerra en una localidad estratégica es interpretada como una ventaja militar para la insurgencia.

    La realidad experimentada por las víctimas es muy distante de la expresada por los victimarios. El Estado de Derecho quiere mostrarse como de Derecho, pero los victimarios que se ocultan bajo esta formalidad creen que la violación de los derechos humanos de los pobladores de San José de Apartadó, ambientada, justificada y ejecutada, es en estricto sentido, loable, plausible, recomendable, legal y legítima.

    Ante esta decisión de acabar a "sangre" con esta propuesta de vida en medio de la guerra, la Política gubernamental de Derechos Humanos, las manifestaciones en los marcos de la jurisprudencia de la Convención Americana, las recomendaciones de la Oficina de la Alta Delegada para los Derechos Humanos y los cientos de miles de gestos de solidaridad y de apoyo son fatuos y son una quimera ante las estructuras criminales del terror.

    Hoy ante las cenizas del fuego anunciado no son suficientes las recomendaciones de la Comunidad Internacional a través de los sistemas de Naciones Unidas o del sistema regional de la OEA. No son suficientes las expresiones del Cuerpo Diplomático acreditado en Colombia. No son suficientes las Resoluciones de la Unión Europea. No son suficientes las expresiones recientes de dos parlamentarios de los Estados Unidos sobre la situación de la Comunidad de Paz de San José de Apartadó. No son suficientes la solidaridad internacional y los referentes morales con acompañantes y observadores internacionales. No son suficientes los testimonios rendidos por la Comunidad de Paz ante la unidad de Derechos Humanos de la Fiscalía General de la Nación para allanar caminos de verdad y de justicia. No son suficientes las declaraciones de testigos ante la Procuraduría General de la Nación. No son suficientes los diálogos al más alto nivel con el responsable de la Política de Derechos Humanos y Derecho Internacional Humanitario.

    Hoy ante la sangre anunciada que va a correr, esperamos que nuestra Constancia y Censura Moral, dejada en sus despachos, sea la última, para que en ejercicio de sus deberes constitucionales se evite que las actuaciones criminales del Estado puedan ser desarrolladas por quiénes las han anunciado.

    En memoria de los asesinados y de los desaparecidos de la Comunidad de Paz de San José de Apartadó, esfuerzo de la Vida en la guerra, de las viudas y de los huérfanos, de los nuevos sin techo y de los nuevos desplazados por la acción de represión, en nombre de la Vida, en nombre del Dios de la Vida, en nuestra profunda conmoción y expresión de Censura Moral ante el derruido Estado de Derecho: ¡!! cese el terror ¡!!

    Sean testigas y testigos, la conciencia universal, las mujeres y hombres de buena voluntad que ante esta barbarie siguen expresando su indignidad y siguen buscando por doquier, la justicia y la verdad.

    De toda consideración, COMISION INTERCONGREGACIONAL DE JUSTICIA Y PAZ - volver -


    Bogotá, febrero 05 del 2001

    Reciban un respetuoso saludo.

    A menos de un mes de conmemorarse los cuatro años del desplazamiento forzoso de los habitantes del Bajo Atrato Chocoano, entre otros los de la Cuenca del Cacarica, a raíz de la operación Génesis desplegada desde la Brigada XVII en coordinación, apoyo y participación de los paramilitares de las Autodefensas Campesinas, en una acción militar sin precedentes en la región, que combinó un operativo por agua, por tierra y por aire con bombardeos indiscriminados, asesinatos y amenazas, las estructuras criminales que desarrollaron la sistemática e integral violación de los derechos humanos de comunidades afrocolombianas, mestizas e indígenas, se encuentran incólumes.

    A los más de 80 asesinados y desaparecidos durante los meses de exilio interno, a la impunidad en que se encuentran estos crímenes y a la libertad que gozan los responsables del desplazamiento forzoso, a los incumplimientos humanitarios que golpean con crudeza a la población más vulnerable, le continúa acompañando una campaña de amenazas y de intimidación desde el caserío de Tumaradó, sin que desde hace 10 meses se hayan tomado medidas eficaces, prontas, oportunas para evitar nuevos daños y destrozos irreparables, se desmonte dicho retén y se realicen actuaciones de fondo en los centros de decisión en la región, desde los que se dirigen y planean los daños y atentados irreparables contra las comunidades, haciendas y lugares donde los victimarios, sin ningún reato, realizan decenas de entrevistas con periodistas nacionales e internacionales, encuentros con personalidades de la vida nacional, políticos, ganaderos sin que las autoridades hayan por lo menos, en lo que se conoce, realizado algún operativo tendiente a hacer cumplir las decisiones de algunos jueces.

    Hoy nuevos hechos ocurridos en el retén de Tumaradó nos indican la actitud omisiva, permisiva, cuando no cómplice con los paramilitares que han iniciado nuevamente como hace más 55 meses el bloqueo económico a través de un control riguroso contra la población y sus bienes de comercialización, el impedimento a la libre circulación, la negación del derecho a la alimentación y al trabajo.

    * El miércoles 27 de diciembre a primera hora de la mañana una embarcación tipo chalupa que transportaba rastras de madera canime y olleto de las comunidades indígenas, fue retenida por los paramilitares en el caserío de Tumaradó. Allí los hombres vestidos de civil y con armas cortas obligaron a los indígenas a entregar la carga, los detuvieron por varias horas, los amenazaron y les manifestaron que tampoco iban a dejar circular la cosecha de maíz. Los paramilitares les expresaron: "nada pueden entrar ni sacar sin nuestra autorización". Los acusaron de auxiliar a la guerrilla y les recordaron que ellos iban a entrar al Cacarica.

    Ese mismo día en la tarde a un grupo de campesinos les quitaron varios de los productos de primera necesidad como aceite y sal, que transportaban de Turbo a sus veredas.

    * Lunes 1 de enero: a la altura de Sautatá un remolcador de maderas del Darién es visto hacia las 15.30 horas aproximadamente arrastrando más de un centenar de tucas de Madera de cativo, al parecer extraído ilegal e irracionalmente de la vereda conocida como La Balsa, comunidad que se encuentra cobijada con los títulos colectivos de Comunidad Negra del Cacarica 70. Esta embarcación no fue detenida a su paso por Tumaradó a pesar de que los paramilitares allí se encontraban.

    * El martes 2 de enero, una embarcación que salió con unas rastras de madera desde el Cacarica hacia Turbo fue detenida por los paramilitares en el retén que tienen en Tumaradó. A sus pasajeros, campesinos mestizos y algunos afrocolombianos, los detuvieron por varias horas y los señalaron afirmando que el producto era de la guerrilla. Luego de robarles la carga les dijeron que no iban a respetar la sacada de maíz si no contaban con su autorización; anunciaron que iban a entrar al Cacarica

    * El jueves 11 de enero aproximadamente a las 6:00 horas, fue detenida por los paramilitares cuando seguía su ruta del Cacarica a Turbo una chalupa de campesinos de las comunidades negras. Al evitar el retén paramilitar, tres hombres armados de civil y con armas cortas se subieron a una panga rápida interceptaron la chalupa de los campesinos, obligándolos a regresar al caserío de Tumaradó. Allí les hicieron desembarcar algunos productos de pan coger y toda la madera de pino que llevaban. Hacia las 10:00 hora local, luego de haberlos interrogado, de intimidarlos, de acusarlos de ayudar a la guerrilla les dieron la orden de seguir su camino a Turbo.

    * El domingo 21 de enero a eso de las 16:00 hora local estos mismos campesinos cuando regresaban al Cacarica fueron detenidos por más de una hora. Los paramilitares los volvieron a detener, los presionaron para que se devolvieran a Turbo porque ellos no respondían. Luego de amenazarlos y acusarlos les ordenaron seguir al Cacarica.

    Entre los paramilitares que desde diciembre se encuentran en Tumaradó hay dos de tez negra, uno de nombre GILBERT y su hermano, otro apodado "Cepillo", y otro de nombre JOSE LUIS.

    A pesar de la solicitud de las medidas cautelares de la O.E.A. desde febrero de 1997, de la conformación de una Comisión Mixta de Verificación desde abril de 1998 -con la participación de los organismos de Naciones Unidas, de observadores internacionales y de una embajada acreditada en nuestro país-, de decenas de reuniones al más alto nivel , de la firma de acuerdos entre el gobierno nacional y la comunidad del Cacarica (Dic-99), de las decenas de Constancias y Censuras Morales, no se han tomado las medidas de fondo que contempla la misma Política de Derechos Humanos del actual gobierno en uno de cuyos apartes reza: "la política nacional contra los grupos de Autodefensas es una Política de Estado. Se adelanta a partir de dos ejes complementarios: el primero, tendiente a combatir de manera directa y efectiva sus acciones y el segundo, de carácter disuasivo, dirigido al desmantelamiento de los factores que inciden en el surgimiento y desarrollo de tales grupos" p. 17.

    Entre tanto continúa siendo evidente en la tensa conflictividad de la región, que las acciones criminales que desde hace cuatro años se realizaron por el Estado, como lo reconoció una funcionaria del gobierno en un foro público en Bogotá, amparadas en la "oscuridad" y la impunidad en que se encuentran los desplazadores y los victimarios han consolidado el desarrollo de las estructuras paraestatales durante estos 48 meses. Por eso hoy continúan los retenes en distintos puntos del Atrato, se desarrollan nuevos mecanismos de control y de restricción con la actuación de las mismas autoridades, se producen nuevas formas de bloqueo económico, nuevos mecanismos de señalamientos y de estigmatización de las comunidades, nuevas formas de perpetración de los crímenes, como lo muestran los atentados en Buenavista, Curvaradó (Enero 15), El Abierto, Caño Pedeguita (Enero 19) y Bella Flor Remacho (Enero 27), este último según un informe de la Personería Municipal. Los dos primeros hechos de los que se tiene mayor conocimiento expresan el cinismo con que los victimarios ejecutan sus crímenes, sin el mínimo de recato y de sensibilidad humana. Ahí está la manifiesta erosión del Estado de Derecho.

    La novedosa ronda paramilitar en los límites del Bajo Atrato y Medio Atrato, aparece como menos grave aunque igualmente barbara pues se trata de matar o herir a quien sea, lo importante es el terror, la destrucción de las propuestas que las comunidades construyen. Ronda silenciosa, para que el terror ataje circularmente a las pequeñas comunidades, para que no se diga mucho, para que no se conozca la erosión del Estado de Derecho y su sustitución por el Paraestado.

    A lo largo de estos 47 meses de desplazamiento, de un año de un retorno aún no culminado, es manifiesto que el derecho a la verdad y el derecho a la justicia han sido negados de fondo por la inoperancia de los aparatos de justicia, por las evidentes omisiones para enfrentar, combatir, indagar, perseguir, sancionar las responsabilidades institucionales estatales e individuales en el desplazamiento, en el bloqueo económico que le precedió, en los crímenes cometidos y los que aún se cometen. Justo por la ausencia de justicia, las omisiones, las complicidades, las articulaciones, las estructuras que así se crean, hoy los paramilitares alardean de sus crímenes, se jactan de su poder, se consolidan en sus bases de Necoclí, de Santa María, de San Pedro de Urabá, de Lomas Aisladas, del Tomate, de Valencia, de Mutatá, de Bajirá, de Zapzurro, de Santa Catalina.

    Evidentemente nada habría ocurrido ni estaría ocurriendo si se hubiera impartido justicia, si el Estado hubiera adoptado con firme voluntad las mismas formulaciones que han plantean en las políticas de derechos humanos, si tal vez se hubieran acogido con voluntad las recomendaciones de la comunidad internacional, si se hubiera perseguido y desmontado el andamiaje irregular, paralelo inspirado en las Doctrinas de la Seguridad Nacional, todo esto sería distinto.

    Ante ustedes nuestra expresión de Censura Moral ante los daños irreparables contra la vida de campesinos de la región, ante las amenazas existentes contra las comunidades del Cacarica conocidas por todos ustedes y ante las cuales nada absolutamente nada se ha hecho, pues las expresiones fácticas y verbales así lo expresan, los crímenes anunciados están por venir, se están preparando. Y esos signos, nos muestran las protuberantes omisiones con que el Estado está actuando, pues desde hace 10 meses, todo lo que se ha podido conocer del retén de Tumaradó es de su conocimiento, pero no hay acciones ni preventivas ni coercitivas, todo sigue igual y está en crescendo. Ahora no se argumenta la ausencia de presupuestos para enfrentar estas estructuras, se argumenta que los "vándalos" son muy hábiles, o se argumenta que no es posible asumir la responsabilidad. Todas las argumentaciones más que excusas expresan, no los temores sino, la voluntad omisiva que es una expresión de apoyo o de respaldo, de anuencia y de complacencia.

    De toda consideración, COMISIÓN INTERCONGREGACIONAL DE JUSTICIA Y PAZ - volver -


    Bogotá, Febrero 2 del 2001

    Reciban un respetuoso saludo.

    Han sido innumerables nuestras apremiantes apelaciones éticas y morales con el fin de que se conozcan los graves daños irreparables contra la Comunidad de Paz de San José de Apartadó que se pudieron haber evitado; han sido miles y miles de mujeres y hombres de buena voluntad de Colombia y del mundo quienes han abogado para que el Estado Colombiano asuma los compromisos suscritos con la Comunidad Internacional en materia de Derechos Humanos; han sido múltiples las intervenciones de los organismos de Naciones Unidas y del sistema interamericano para que el círculo de terror, de intimidación, de señalamientos, de masacres anunciadas, de mecanismos de impunidad acuñados en la preparación, en la ejecución y en la posterioridad de los crímenes, cesen.

    A todos nos es evidente la profunda convicción con que los integrantes de esta experiencia campesina ha ido construyendo, a lo largo de ya casi cuatro años de existencia, una propuesta de paz en la guerra. Son más de 80 sus asesinados y desaparecidos, son tres las masacres colectivas sufridas en su existencia. Contra ellos se han experimentado innumerables formas de guerra psicológica, de guerra militar, de desinformación pública, de terror oficial.

    A ellos se les sigue y se les seguirá concibiendo como subversión armada, a pesar de que la misma insurgencia armada haya manifestado a través de sus pintas, como lo observaron embajadores de diversos países el año pasado, en algunas zonas despobladas del corregimiento que, "nosotros - las FARC EP- sin la población también vivimos", para referir que ellos logran construir sus espacios políticos militares sin involucrar a la Comunidad de Paz. Pero más allá de estas manifestaciones, a todos es