Medea
Era una hechicera, hija de
Eetes, rey de la Cólquide y de Idia. Era también familia de la maga Circe
de la que aprendió muchos de los trucos que conocía. Cuando Jasón acudió con
los Argonautas
en busca del vellocino de oro, una flecha lanzada por Eros
hizo que Medea se enamorara perdidamente de Jasón
y le prometió ayudarle a conseguir sus propósitos si se casaba con ella y se
la llevaba a Grecia. Jasón
aceptó y Medea colaboró con él para lograr el vellocino de oro. Después, se
casaron y llegaron a la tierra natal de Yolco. Allí, ante la llegada de Jasón,
se realizaron enormes festines y Medea, para satisfacer a Jasón,
rejuveneció con un hechizo a su padre, Esón. Entonces, las hijas de Pelias,
rey de Yolco que había quitado el trono a su hermano Esón, solicitaron a Medea
que también rejuveneciera a su padre. Delante de ellas, Medea cogió un
carnero, lo descuartizó y lo arrojó a un caldero con una pócima preparada por
ella. Entonces, salió un joven ternerillo y las hijas de Pelias, salvo Alcestes,
entusiasmadas, se apresuraron a descuartizar a su padre, pero éste no volvió a
resucitar. Entonces, Medea y Jasón
fueron expulsados a Corinto. Según otra versión, Pelias mató a Esón obligándole
a suicidarse envenenado con sangre de toro, y Jasón
solicitó la ayuda de Medea para vengarse. Sea como fuere, se trasladaron a
Corinto y allí vivieron felices hasta que Jasón
rechazó a Medea para casarse con la hija del rey de Corinto. Entonces, Medea
fue desterrada, pero antes de irse se vengó de la familia real. Envió un
vestido a la princesa, y cuando ésta se lo probó se incendió todo el traje,
ella misma, su padre y todo el palacio. Los hijos que Medea tuvo con Jasón
fueron lapidados por los corintos, según unas versiones, o sacrificados para Hera
por Medea, según otras. Medea se trasladó volando a Atenas en un carro que le
había proporcionado Helios.
Allí se casó con Egeo, y cuando el héroe Teseo, hijo de Egeo sin saberlo llegó
a la ciudad, Medea trató de matarlo para no perder su poder, pero, enterados
todo de lo sucedido, se marchó a Asia, donde se reconcilió con su familia por
haberse ido con Jasón.
El
desencadenamiento de una Medea.
Es un salto que Lacan verifica en Schreber
para quien Freud plantea una homosexualidad latente implicada en la posición
femenina. Lacan subraya que la teoría de Freud es la que mejor respeta el
equilibrio de la psicosis, ya que habla de un fantasma de impregnación
fecundante, como si la posición femenina implicara de hecho el registro
delirante que termina por hacer de Schreber la mujer de Dios. El llamado del
significante de la paternidad está entonces íntimamente ligado al empuje a la
mujer.
Esas elaboraciones del Seminario III son
recogidas por Lacan en una sola formulación en otro texto donde dice:
"para que una psicosis se desencadene es preciso que un Nombre-del-Padre
Verworfen, forcluido, es decir, jamás advenido en el lugar del Otro, sea
llamado en oposición simbólica al sujeto (…) Es el defecto del
Nombre-del-Padre en ese lugar lo que, por el agujero que abre en el significado
prepara la cascada de modificaciones del significado de donde procede el
desastre creciente del imaginario (…) Pero ¿cómo el Nombre-del-Padre puede
ser llamado por el sujeto al sólo lugar donde hubiera podido advenirle y donde
no estuvo jamás? por nada más que un padre real, no necesariamente por el
padre del sujeto, sino Un-padre".
Hay un repliegue de a Po sobre a a’
Ahora bien, ¿cómo pensar a partir de
estos elementos reflexiones el desencadenamiento de una mujer vista en una
presentación de enfermos?
Nuestra Medea es una mujer que se
desencadena horas después de cada parto, a excepción de los dos primeros,
donde aparentemente nada pasó. Ella dice sentir una "maluquera", y es
en medio de ésta que intentó asesinar al tercer hijo, lo logró con el cuarto
y trató de ahorcar la quinta, catorce horas después de nacida, luego de lo
cual es internada en el Hospital Mental de Antioquia.
Se desconoce casi todo de su historia pero
la repetición de su acto es significativa. ¿Se trata del cuadro clínico
llamado en medicina "Psicosis Puerperal"? Esto es una entidad clínica
caracterizada por obnubilación, inconsciencia, alucinaciones de aparición súbita
entre el tercer y cuarto día de post-parto y en medio de esa agitación
generalmente dan muerte a su hijo. La mayor frecuencia de este cuadro clínico
se encuentra entre las primigestantes y no siempre reaparece en partos
siguientes, el 98% de estas pacientes tienen antecedentes psiquiátricos, parece
no guardar relación con la secreción de hormonas durante el puerperio y no se
ha encontrado alteración orgánica que explique la entidad.
Eso nos dice que se trata de una entidad médica
precisa, sino del conocimiento por los médicos de que tener un hijo en
pacientes con "antecedentes psiquiátricos" puede provocar un
desencadenamiento.
¿Cuáles son esos antecedentes? eso nos
plantea un problema y es que nosotros nos situamos en una clínica de lo
particular, y aunque existan "factores biológicos" debemos
reflexionar con nuestros conceptos, ¿por qué todas las mujeres no enloquecen
al tener un hijo, ni todas las psicóticas dan muerte a sus hijos después del
parto?, ¿Porqué esta paciente no se desencadena en los dos primeros partos?,
¿Qué la estabilizaba?, ¿Cuál es la singularidad de nuestra Medea?
El desencadenamiento es el punto en el que
bascula el mundo para el psicótico, esto está descrito por la paciente como el
momento en que la invade "la maluquera", allí ella no sabe, no tiene
conciencia, por esto es imprecisa al referirse a esos momentos. ¿Cómo detectar
en ella el encuentro de ese: "Un-padre" en posición tercera en alguna
relación que tenga como base la pareja imaginaria a a’? ¿Dónde encontrar
ese "Un-padre" encarnado en lo real, el significante de la paternidad
que no tiene? pero que le llama y por ese hecho coloca al sujeto en oposición
simbólica.
La pareja a a’ está dada en este caso
por la relación de la madre al hijo: "la maluquera" en la que murió
el hijo, dice a veces que era de ella, otras que era de él. Es una relación
sin mediación simbólica y entonces relación a muerte.
Y es que el hijo para nuestra Medea es el
objeto que ella mata y en ello quiere alcanzar, alienada en esa especuliaridad
paranoica, "el Kakon de su propio ser".
El "Un-padre" no es real, su o
sus hombres no aparecen en su relato, no es el encuentro con un hombre lo que la
desencadena, ¿es acaso el encuentro con el hijo, con la maternidad?.
Un artículo de Lacan observa que el hijo
en el deseo materno no puede ocupar sino tres lugares: el del síntoma, el del
falo o el del objeto (a). Es claro que esto depende de los avatares que se
realicen en la metáfora paterna en la madre, esto es, de la manera como esté o
no marcada por el Nombre del Padre. Darle un lugar al hijo en su deseo (X)
depende del matema que la antecede:
Es decir, que en el lugar del
Nombre-del-Padre vendría Po, P cero, un hueco, y "tener el hijo"
llama al sujeto en un plano simbólico en el que se ve enfrentada al agujero. No
hay el "Un-padre" que intervenga en la relación que ella establece
con su hijo, relación donde el hijo será a’, y que por la ausencia del
"Un-padre" introduce al sujeto en el campo de la agresión erotizada
pero, a la vez que semejante, ese hijo es el objeto (a) que, al no estar
separado del campo del Otro, amenaza al sujeto que entonces trata de alcanzarlo
en un acto radical que quiere tocar el Kakon de su propio ser, una potencia
negativa, ya no extimo sino literalmente al alcance de su mano, pues quería
ahorcar a su última hija.
La oposición entre esta sujeto y el
agujero en el lugar del Nombre del padre se precipita cuando "ser
madre" llama en ella un Nombre del padre. Eso la desencadena. Hasta ahí no
hace más que confirmarnos lo sabido sobre la psicosis. Pero la particularidad
del caso radica, a mi modo de ver, en que no sólo mata al hijo, sino que la
desencadena el tenerlo.
¿Qué significa "ser madre" para
Medea? El encuentro con el objeto. ¿Por qué no como en Schreber, ser la mujer
de Dios, el fantasma del embarazo, parir una generación de hombres nuevos? ¿Dónde
está el empuje a la mujer de Medea? no está en el "tener hijos",
ella no quiere tenerlos más.
Su particularidad está dada en el pasaje
al acto. En todo psicótico el objeto (a) no es lo mismo, pero aquí es el hijo
cuya existencia amenaza de modo mortífero, como el Kakon encarnado en su hijo
al que golpea para eliminarlo.
No es Aimé. De la tesis de grado de Lacan,
quien luego de su pasaje al acto no delira, aquí no hay ni siquiera delirio a
resolver, si existiera la sostendría tal vez como algo simbólico, hay un
imaginario que no alcanza a cubrir el real, desde donde retorna lo forcluido de
modo amenazante y hace pasar al acto.
No es posible situar la forclusión, sino
sus efectos; es claro que aquí el hijo no está cubierto por la significación
fálica. En la sucesión freudiana niño-pene-regalo del padre se pude demostrar
como la maternidad llama al padre. El niño vendría como objeto (a) que sería
equivalente en el grafo propuesto a que su función fuera F 0, Fi cero, la opción
de encontrar el empuje a la mujer en el paciente tendría que situarse fuera de
la significación fálica, del lado de un goce no marcado por la significación
fálica.
El desencadenamiento tal como es descrito
en el "Cuestión preliminar…" es válido para la paranoia y por ello
Schreber es el ejemplo principal en que se basa Lacan, pero sería difícil
situar el desencadenamiento en la Melancolía donde no hay fenómenos
imaginarios y sólo pérdidas que lo anuncian, o en la Esquizofrenia que es
silencioso.
Finalmente, hay que diferenciar los sucesos exteriores ubicados en la vida de un sujeto y aquellos que él subjetiva en la relación al Otro.