¿Por qué nos gusta tanto viajar?

 

 

Yo me suelo preguntar frecuentemente qué país y/o ciudad me gustaría visitar en estos momentos. La verdad es que todos tenemos una espinita clavada en el corazón, que consiste en un lugar al que siempre hemos deseado ir, y nunca lo hemos hecho. Normalmente estos lugares se eligen en el viaje de novios, pero si el presupuesto es limitado, o bien hemos ido al lugar que le gustaba a la pareja, es normal encontrarnos con esa espina. Y es que el mundo es muy bonito, amigos y amigas del Navegante Complusivo. Y eso quién lo sabe, pues el viajero... que no turista.

Queridos Navegantes, no sé si sabréis la diferencia entre viajero y turista. El turista es la persona que llega a un lugar de vacaciones, come platos típicos en restaurantes, visita y echa fotos a los lugares más característicos del lugar, va siempre en grupo, y va "a sus anchas", es decir, que hace lo que le viene en gana.

Quizá os descubráis en esta categoría, pero para vivir los viajes realmente como viajes, hay que ser viajero.

El viajero es la persona que llega a un lugar, sea de vacaciones o no, come platos típicos del lugar en sitios baratos, visita y echa fotos a cosas bonitas, procura ir solo o brevemente acompañado por un guía local u otro viajero, se procura adaptar a los horarios y las costumbres de los habitantes, NUNCA critica sus ritos y costumbres...

Como veréis aunque el principio del planteamiento es el mismo (viajar), en el meollo de la cuestión ni se parecen. De hecho, casi siempre el viajero huye despavorido ante la aparición de turistas de su misma nacionalidad o localidad. Pero ésto es exclusivamente español, puesto que mientras que los viajeros y turistas extranjeros que se encuentran casualmente por la calle y se descubren hablando el mismo idioma se amigan y se van a disfrutar juntos, los españoles en el extranjero huímos, ya seamos turistas o viajeros, de todo grupo de españoles, reconocibles por el griterío que montan.

En opción para el viajero hay diferentes tipos de viajes:

- Viajes de visitar: Participan básicamente dos o más viajeros, si bien se pueden agrupar en dos tipos: los que gustan de arte y museos y los que no. Estos viajes dependen mucho de la relación que haya entre los viajeros. Si, por ejemplo, hablamos de una pareja y la parte dominante es la que gusta de ver museos, la otra parte ya tiene roto el viaje. Si por el contrario, hablamos de un grupo de amigos y el/la típic@ empollón@ es quien quiere ir a museos, es esta persona quien tendrá un mal sabor de boca cuando llegue a casa. Las actividades del grupo Visitante se pueden clasificar en dos: las visitas y el descanso. En la parte de las visitas, se incluye: el aprovisionamiento del plano correspondiente de la zona, el desayuno en bar/hotel/posada, la ida a los lugares de interés señalados en el mapa, la pérdida por las callejuelas de la ciudad o pueblo, la espera de cola en único restaurante abierto a las 4 de la tarde, la degustación de sobras típicas de la región, el nuevo intento de ver los lugares de interés antes de que cierren y la expresión "y sólo nos ha dado tiempo a ver ésto". En la parte del descanso se incluye, como es lógico, la estancia en el hotel/posada/hostal y el pronto acueste, ya que "después de andar todo el día de aquí para allá no hay ganas de nada más".

- Viajes de farra: Los viajes de farra consisten básicamente en juntar a un grupo de amigos y conseguir que se apunte alguna chica. El grupo Farra se desplazará a ciudades de gran patrimonio histórico y cultural para, una vez apeados del coche/tren/barco/avión, y ya en el hotel/posada correspondiente, echarse una siesta hasta la noche para recuperar la energía perdida del viaje. Al levantarse al anochecer con plenas energías, conseguirán de voz de algún joven de la ciudad/pueblo el detalle sobre las zonas de marcha, y acudirán en tropel después de cenar copiosamente en el primer sitio que encuentren. Una vez llegados a la catedral... de la fiesta, uno de los chicos (o varios a más féminas se apunten al viaje), intentará emborrachar a la chica en cuestión, mientras el resto, lejos de observarles, se dedican a catar los espirituosos de la región. Una vez todos borrachos, el chico intentará descaradamente llevarse a la cama a la chica, mientras el resto de hombres intentan catar ahora las mujeres de la región, con variables resultados. Al día siguiente, el despertar a las 14 h provoca la pérdida de todas las actividades culturales de la mañana, pero ésto no desanima al grupo Farra, que, después de un estado de resaca bastante agudo, se encuentra semi-dormitando hasta nuevamente la hora de cenar, momento en el que empiezan a correr otra vez los litros de alcohol, los gramos de diferentes sustancias y resto de productos que se consmen por la noche. Una vez se acaba el viaje, el grupo Farra tiene una felicidad inconmensurable, pero poco duradera, cuando se den cuenta de que la vida que han llevado en su destino es la misma que podían llevar en su ciudad de origen, salvo evitando gastar en hoteles, comidas y bares más caros...

- Viajes de carretera: Los viajes de carretera requieren por lo menos un vehículo con dos viajeros-conductores. Esto está calculado para dividir las horas del día en tres períodos: en el que conduce el viajero A, en el que conduce el viajero B y en el que todos duermen. Normalmente, para que el viaje tenga cierto sentido, se necesita un tercer viajero, por lo menos; será el encargado de tocar los cojones al personal. Los niños son únicos en esta tarea, sólo superados por los mejores hinchanarices profesionales. Conducir es una actividad que, pasadas unas cuantas horas, quema mucho, con lo que en este tipo de viajes, los conductores descubrirán por qué los camioneros viajan sólos. El viaje comienza con un objetivo "llegar a...", más divertido cuanto más lejos sea, extradiversión si es otro país. Una vez inicido el viaje, existirá una amena conversación, que va cesando según pasan las horas. El cansancio empezará a hacer mella, y para despistar, se hará una parada para comer/cenar. La siguiente etapa del viaje será la conducción del viajero B, que empezará tan bien como la del viajero A, pero que irá apagándose tal y como pasó antes. Entonces será hora de dormir, o en otro caso, de nuevamente comer. Da igual, pues tarde o temprano llegará la hora de dormir, y el tercer viajero se estará aburriendo como una ostra. Se buscará largamente un sitio para echar un breve sueño, si es que no fue previsto con anterioridad, o peor aún, se ha decidido dormir en el coche. Por ahora todo va bien, puesto que se ha hecho más kms de los esperados, y aunque el ánimo del grupo Carretera flojea, no está demasiado bajo. Es al día siguiente, cuando, tras mal dormir en el coche y mal desayunar en un bar de carretera, el viajero que conduce se encontrará destrozado y al cabo de las horas surgirá la mala leche, con roces notables entre los miembros, acentuados por el/la tocapelotas. El humor seguirá bajo cero hasta que los viajeros encuentren la solución: parar en los sitios más de vez en cuando para tomar algo, ver paisaje y básicamente, distendir el ambiente. Así mantendrán el humor, incluso llegando a bueno. Lamentablemente, pocas veces se encontrarán con paradas que merezcan la pena, y dado que ésto retrasa mucho la continuidad del viaje, al llegar al destino, descubrirán que les queda un día, sobre lo planeado, para volver. En éste último día atropelladamente visitarán el destino, y sumando la velocidad de la visita con el cansancio acumlado, dará como resultado una amnesia a los 3 días, con lo cual no se acordarán del destino. Es el momento de la "Operación retorno" en la que, y debido a la pérdida de tiempo que supondría parar, se enfila hacia el lugar de origen a toda leche, volviendo a verse las caras amargas y los nervios a flor de piel. Si tenemos en cuenta la velocidad y el estado de la carretera (y que hay muchos grupos Carretera), hay un gran número de probabilidades de que se la peguen antes de llegar, pero si llegan sanos y salvos, juran y perjuran que no volverán a hacer un viaje similar y al cabo de las semanas, se quitarán los roces entre ellos y volverán a ser amigos.

- Viajes de lujo: Los viajes de lujo requieren verdaderamene una ocasión especial. Deberás haber ganado un premio, haberte casado, haberte divorciado, haber "encontrado" los billetes en el bolsillo de alguien... o bien tener dinero a raudales. Este tipo de viajes, para disfrutarlos bien, hay que ir a un hotel de 5 estrellas. Los hoteles de 5 estrellas de los lugares paradisíacos de vacaciones, no se parecen en nada a los hoteles de 5 estrellas de, por ejemplo, Madrid... En estos hoteles, se han cogido hasta un trozo de playa para el propio hotel, que normalmente tiene piscina, jacuzzi, baños de barro, pista de tenis, de baloncesto, gimnasio, cursos gratis de varios deportes como vela y submarinismo... y lo más importante para el jóven que busca seguir siendo joven. Barra libre mientras estés en el hotel y chicas por todos lados ligeras de ropa. No nos vayamos a creer que no tienen pensado nada para el sexo opuesto, pues para ellas hay unos chicos ligeros también de ropa que abundan más que las copas. El alcohol, según comentaba un amigo mío, es curioso lo poco que sube en aquellos lares, pues después de tomarse 15 cubatas de ron negro no estaba ni contentillo. Será porque como el alcohol da calorías y allí hace mucho calor, lo rebajarán un poco, el caso es que a él le estaban sirviendo de las botellas originales de Ron Pampero y decía que nada, que no subía nada. Lo importante de estos viajes, para no liarla, es no salir en absoluto del hotel. Hay países en los que salir del hotel no supone problema alguno, y podemos ir de acá para allá como queramos. Pero en cambio, hay otros países donde el turista que sale del hotel es una diana andante que dice "Róbame". Aparte, ya en otros países más inestables, incluso la policía prohíbe pasar a los turistas a ciertas zonas, como ciudades o campo abierto, vamos, que hay que ir a golpe de talón. Si habéis leído los anteriores viajes, os preguntaréis: ¿Cómo es posible que éste sea el único viaje que vaya a salir bien, de todos? No hay que precipitarse. Pensemos en la vuelta a casa. Contando con que todos los miembros de la familia hayan vuelto sanos y salvos, hay que contar con que no se hayan infectado de algo, porque se les olvidó vacunarse en el último momento. Aún así, si todo va bien, debemos recordar que en el remoto caso de haber ganado este viaje gratis, se producirá una envidia cochina del resto de personas de su círculo de amigos y conocidos directamente proporcional a lo que hubiera costado el viaje. De haber tenido que pagarlo, el aforamiento o acoquine de susodicho viaje, llevará a la familia a un estado de completa bancarrota, por lo que indudablemente habrá que pedir ayuda social, perdiendo todo el respeto o cayendo en las manos de la droga o prostitución.

Próximamente, más viajes...

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