LA PARTICIPACIÓN CIUDADANA EN LA INTERVENCIÓN URBANA
Nerea Morán (neri_tak@yahoo.es)
Madrid, diciembre de 2002
Nota: Este artículo es el resumen del trabajo realizado con una beca de colaboración durante el curso 2001-2002 de la que fue tutor Agustín Hernández Aja, en el Departamento de Urbanística y Ordenación del Territorio de la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Madrid. El trabajo original estaba dividido en tres partes: una primera teórica, una segunda con estudios de caso de experiencias españolas y una tercera parte en forma de dossier de material de consulta relativo a diferentes factores que intervienen en la participación ciudadana. El resultado final ha sido posible gracias a la aportación de diferentes personas que con sus ideas y referencias han dado forma al documento.
Índice
¿Por qué es positiva y necesaria la participación?
La teoría de las necesidades
Cómo entendemos el espacio. Apropiación del espacio
El espacio público y su relación con un “control superior”. El poder del experto.
La participación como proceso de autogestión
Perspectiva histórica: visión general en Europa
Visión general en el Sur. Experiencias en marcha: Porto Alegre, Montevideo.
Marco metodológico
Marco institucional. Un ejemplo local: el Consejo Asesor de Medio Ambiente.
Recursos en la red
Bibliografía
¿Por qué es positiva y necesaria la participación?
En el momento histórico actual los habitantes de los países desarrollados nos encontramos cada vez más desligados de nuestro entorno, incapaces de entender, arreglar, transformar... aceptando lo que se nos presenta como incontestable porque no somos conscientes de la complejidad de los procesos y las causas y consecuencias de cada actitud. La información está tan manipulada y dirigida que parece que hay un único camino a seguir, y que no hay lugar para las alternativas; pero la solución para evitar la destrucción de nuestro hábitat y la deshumanización es volver a hacernos cargo de las decisiones que nos atañen (todas), volver a comprender y relacionar unas situaciones con otras, para que el mundo se organice de una manera lógica en las relaciones humanas y en los ciclos físicos de materia y energía.
En la ciudad actual el espacio público ha dejado de ser un lugar para el encuentro y se ha convertido en un espacio marginal, diseñado conforme a los requerimientos del capital. Se trata de un modelo de ciudad en el que prima el interés económico, con un ocio monetarizado y limitado, basado en el consumo, ligado a la movilidad motorizada y que da como resultado un espacio público carente de calidad ambiental. En el mejor de los casos el diseño se realiza en base a objetivos de representatividad que no tienen en cuenta las necesidades y deseos de los usuarios que le darán un uso real. Se ignora la aportación de gentes que vivirán la ciudad desde otros puntos de vista o con otras necesidades más allá de las del ciudadano estándar, y se olvida que la ciudad puede resultar amenazante (y llena de barreras ante usos y actividades no pensados en el diseño) para una gran mayoría olvidada: peatones, niñ@s, inmigrantes, ancian@s, discapacitad@s...
Cómo nos sentimos. Es habitual que nos sintamos inquiet@s en unas ciudades y en una sociedad que no entendemos y en las que no somos capaces de controlar nuestro tiempo ni el espacio que habitamos. Debido a la zonificación del trabajo nuestra vida (el tiempo, el espacio y las relaciones) se encuentra fragmentada: cada una de nuestras actividades se lleva a cabo en un entorno distinto, con personas distintas. Como consecuencia se dificultan las relaciones que podrían establecerse entre los distintos ámbitos de nuestra vida, y que podrían revertir en una desmonetarización de las actividades (redes de ayuda mutua de diverso tipo) y una concepción de nuestras posibilidades y deseos que en la sociedad actual no poseemos.
La vivencia de la ciudad podría ser más intensa y enriquecedora de lo que es si no nos limitásemos a unos recorridos y unas acciones rutinarios. El tiempo que pasamos desplazándonos es un tiempo muerto porque no nos enriquece, al no producirse hallazgos en el entorno, y al no ser posibles el encuentro ni la relación con l@s demás de una manera profunda. Al desplazarnos tenemos en teoría la oportunidad de observar lo que ocurre por el camino, los paisajes, las escenas, las gentes; pero al haberse convertido en una rutina, con sus tiempos fijos y repetidos incansablemente se pierden esta posibilidad y es complicado encontrar o crear grietas en las que se desarrolle lo insólito. Los máximos exponentes de este aislamiento en compañía son los viajes en hora punta en el metro o en los atascos en las autopistas, esencia misma de la incomunicación. Un análisis de la Internacional Situacionista (IS) ilustra bien esta situación: al exponer la teoría de la deriva Debord citando a de Lauwe habla de la estrechez del París real en el que vive cada individuo, porque se limita a la repetición de los lugares y recorridos, y en el que ni siquiera el azar es suficiente para sorprendernos: “el trazado de todos los recorridos realizados en un año por una estudiante [...] que perfila un triángulo reducido, sin escapes, en cuyos ángulos están la Escuela de Ciencias Políticas, el domicilio de la joven y el de su profesor de piano” (Debord, 1958). Más o menos lo mismo puede aplicarse en la actualidad a los recorridos que realizamos.
Y ese es el modo en el que entendemos el espacio, y la relación afectiva que establecemos con él. Por eso es común sentir como perdido el tiempo de desplazamiento de un lugar a otro, de una función a otra, de una acción a otra. La presión para salvar esas distancias y la falta de referencia territorial nos pierden hasta que todo resulta igual de (poco) importante. Debido a la falta de humanidad de los no-lugares1 en que “habitamos” a diario, y la insatisfacción que nos provocan ampliamos nuestro campo territorial viajando fuera de la ciudad cuando es posible, pero esa búsqueda de nuevos lugares más “queribles” produce una pérdida de la pertenencia local, de la implicación en espacios concretos y del intento de su transformación.
La teoría de las necesidades
Esta situación descrita se puede entender en el marco de la teoría de las necesidades; que desarrolla un sistema de necesidades de diferentes tipos2 que posee todo ser humano y que se satisfacen con elementos llamados satisfactores, dependientes del contexto histórico y cultural. A menudo los satisfactores a los que accedemos no son los más adecuados, pues no responden realmente a la necesidad y pueden crear una dependencia, en ese sentido se entienden los mensajes publicitarios que ofrecen la satisfacción de necesidades que no tienen realmente que ver con el producto que se vende y conducen a una espiral de consumismo.
Es importante la satisfacción de todos los tipos de necesidades, y no sólo de las de subsistencia como se entendía en la concepción tradicional del desarrollo identificado con progreso y crecimiento económico. Es igual de importante la satisfacción de las necesidades relacionadas con el desarrollo personal: afecto, creatividad, identidad, libertad, ocio... y la carencia de ellas provoca patologías, que pueden llegar a ser graves en casos de carencia prolongada. Por otro lado, la presión que se siente por la imposibilidad de satisfacer determinadas necesidades de la manera habitual en sociedades neoliberales (mediante el consumo), provoca desórdenes de la personalidad, como expone Elizalde (1998) en ejemplos sobre el comportamiento en algunos supermercados en Santiago de Chile o el uso de teléfonos móviles de juguete (para aparentar un grado de consumo superior al real).
La manera de satisfacer las necesidades define el modelo de sociedad, desde las situaciones en que la respuesta a una carencia se da de manera que se produzca la dependencia de esa respuesta hasta situaciones en las que se utilizan satisfactores sinérgicos, que se suman unos a otros respondiendo a varias necesidades a la vez. Los satisfactores sinérgicos crean un sistema no lineal, en el que las necesidades son una potencia positiva a desarrollar dentro de un modelo de ayuda mutua en el que la satisfacción de las necesidades físicas va acompañada de la satisfacción de las de afecto o participación. Un ejemplo claro referido a la participación es el de las democracias representativas, en las que esta necesidad se responde mediante las elecciones o la pertenencia a asociaciones profesionales; pero no se admiten otros tipos de participación, como la autogestión, en la que se satisfacen además necesidades de afecto, creación, identidad, libertad... (Max Neef y Elizalde; 1986). Este situación sinérgica sólo se entiende ligada a un territorio apropiado (sentido como propio), en el que se encuentran las relaciones personales y en el que es posible crear redes.
Algunos autores ven en la crisis económica y social3 presente en amplias capas de la población de países de la periferia y también del centro, la oportunidad de que se desarrolle el germen de un nuevo tipo de relaciones sociales y económicas basadas en la autonomía y la autogestión. Así Max Neef y Elizalde (1986) hablan de los procesos de economías informales en Sudamérica, y Alguacil (2000) de la emergencia de un tercer sector (integrado por aquellos colectivos que no forman parte de lo público-estatal: primer sector, ni de lo privado-mercado-lucrativo: segundo sector) que restablece las relaciones de apoyo mutuo perdidas en sociedades neoliberales.
Cómo entendemos el espacio, apropiación del espacio.
Como hemos expuesto antes, la satisfacción sinérgica de las necesidades está relacionada con la territorialidad: “la participación política no puede desarrollarse plenamente si no es en la realidad social vinculada a un espacio concreto y que es soporte de una población y de una organización social”(Alguacil, 2000).
Pero nuestra manera de vivir la ciudad la mayor parte del tiempo no está ligada a un espacio concreto. La sentimos como demasiado grande y compleja para nosotros, la recorremos entre la opresión y la sorpresa, en espacios que nos hacen sentir la presencia de un poder que ordena y vigila; espacios no reconocibles, no controlables, hostiles o inseguros. Pero también espacios rebeldes, libres, en los que hay lugar para la sorpresa, en los que no se está de paso, contemplando, sino que es posible poner los pies en el suelo, o el culo en el suelo, y hacer lo que desee: espacios sociales, creados y vividos colectivamente, de manera consciente o no, parques en verano, algunas plazas, espacios en los que conviven los diversos comportamientos y actuaciones de los habitantes: adolescentes, padres con sus niños, abuelas...
Estamos hablando en definitiva de apropiación del espacio. Apropiación que se produce en base al valor de uso y no al de propiedad legal. L@s ciudadan@s amplían y enriquecen el uso de un espacio mediante sus acciones en él; al vivirlo y transformarlo junto a otras personas se crean unos lazos afectivos con el lugar y con el grupo, se cambia la percepción de un espacio que no es de nadie a uno en el que se han vivido acciones relevantes en la vida de cada uno. Chombart de Lauwe (1976) define así la apropiación del espacio: “Apropiarse de un lugar no es sólo hacer de él una utilización reconocida; es establecer con él una relación, integrarlo en las propias vivencias, enraizarse, dejar en él la propia impronta y devenir en actor de su transformación.”
La apropiación tiene que ver con la memoria histórica, pues se produce debido a acontecimientos vividos en el espacio, por eso la desaparición de lugares con una intensidad de vivencia acumulada en ellos mina la identidad de una comunidad. En los procesos de desalojo se produce esta unión al territorio, l@s vecin@s no desean que se les realoje en otro lugar, defienden a la vez el territorio físico y las redes sociales asociadas a él. Ejemplo de ello es Meseta de Orcasitas, uno de los barrios de Madrid más activos en el proceso de Remodelación llevado a cabo en los 80, en el que los vecinos consiguieron rechazar diversos planes parciales que no contaban con su presencia en el barrio, hasta invertir las proporciones de vivienda libre y social, asegurando la permanencia de tod@s l@s vecin@s en el nuevo barrio, incluso formaron grupos de afinidad para ocupar los nuevos bloques. En un intento de conservar la memoria de estas luchas las plazas y las calles de Meseta tienen nombres conmemorativos de acontecimientos y personas representativas de la lucha de barrios de los 70, para mantener viva esa historia colectiva.
Un momento de verdadera apropiación del espacio es la fiesta, momento simbólico de toma del espacio público, donde periódicamente cada uno sale de su papel y se apodera con la desinhibición y violencia contenida propia de estos actos del espacio de representación pública, administrativa o religiosa. En ese sentido es de destacar el proceso de neutralización que se intenta imprimir a las fiestas barriales, organizadas desde juntas de distrito y subcontratas, acotando actividades, tiempos y espacios, cuando tradicionalmente se trataba de una actividad ideada y llevada a cabo directamente por la comunidad implicada. Se sustituye con luces de colores, conciertos multitudinarios y actividades estandarizadas lo que podría ser un momento de celebración y encuentro, como buen ejemplo de la continua tergiversación que se hace de lo que podría ser la vida. Sin embargo es cierto que se da el efecto contrario y la reivindicación suele ir acompañada de la celebración, los colectivos activos en los barrios a menudo reclaman la diversión, el encuentro y la creatividad en la toma del espacio público, buscando nuevas formas de ocupación y participación en las que todos los vecinos y vecinas puedan intervenir; las diversas actividades sirven de igual modo para la denuncia de situaciones de vulnerabilidad y de necesidades sociales (como las visitas guiadas a infravivienda en Lavapiés, llamadas La Rehabilitación de Lavapiés y otros cuentos, que organizó la Red de Lavapiés en enero de 2002).
La fiesta es un espacio de atracción, de encuentro y de creatividad colectiva a la que se puede dotar de gran profundidad de contenidos. El grupo inglés Reclaim the Streets inició en los 80 sus acciones festivas contra la movilidad motorizada, símbolo de la apropiación del espacio público por parte del mercado. Sus acciones consisten en la ocupación de autopistas y calles de las ciudades (incluso plantando árboles en ellas), declarándolas abiertas para el juego, la fiesta y el encuentro de las personas. Es el mismo modo de acción que se observa en las manifestaciones contra la globalización económica, planteadas como actos festivos, en los que aparecen disfraces, juegos, instalaciones, música... En esta línea se encuentra también la acción de otros grupos, como los Space Hijackers que actúan en Inglaterra y defienden una tergiversación del lenguaje arquitectónico, creando situaciones o introduciendo objetos en el espacio que cambien el modo de vivirlo; una de sus acciones consistió en hacer una fiesta en el metro, entrando en un vagón en marcha y sacando música y bebidas, para sugerir la posibilidad de nuevas formas de uso de un espacio regulado por unas normas que impiden la libertad del usuario. Siguiendo con ejemplos similares se puede reconocer una línea de acción muy interesante en la que se une la creatividad, la experiencia festiva del espacio, la reivindicación de una nueva manera de vivirlo y la denuncia del control y manipulación a los que se encuentra sometido el usuario. Esta manera de entender y vivir el espacio público tiene un referente importante en las ideas de la IS, que reclamaba la apropiación de los medios de producción para crear en cada momento las situaciones deseadas en el entorno, entendiendo a la persona como un ente activo creador y no receptor pasivo (espectador) de los productos e ideas que dirigen su tiempo.
El espacio público y su relación con un “control superior”. El poder del experto.
Como ya hemos indicado se intenta convertir el espacio público en meramente representativo, correcto estéticamente, limpio, pero sin interés por acoger la actividad libre de l@s ciudadan@s. Este objetivo está vinculado al de control de las actividades no deseadas, estableciéndose un tipo de diseño “policial” que se inició con las grandes avenidas francesas del plan Haussman, y se manifiesta actualmente en la proliferación de espacios libres duros y demasiado grandes, bancos anti-vagabundos, cámaras de vigilancia o la prohibición de permanecer en ciertos espacios “sin hacer nada productivo”, como demuestra la polémica prohibición del botellón, que en el fondo esconde el objetivo de mantener un espacio público “limpio”, inutilizado, excluyente, y corre el peligro de convertirse en la prohibición de reunirse o incluso detenerse en el mismo, como ya ocurrió las primeras semanas de implantación de la ley, en las que no se permitía estar parado en las estaciones de metro o en las plazas de las zonas más “conflictivas”.
Al hablar de apropiación estamos hablando también de seguridad, entendida más allá del control policial. La verdadera seguridad en la ciudad parte de la autonomía, del tener la libertad de actuar y salir, de que el diseño de los espacios sea amable y l@s ciudadan@s los podamos utilizar cómodamente. Las soluciones que se plantean actualmente a la inseguridad ciudadana se basan en sistemas de aislamiento, guardias de seguridad, guetizaciones, etc. Pero existen ejemplos alternativos de “autocontrol local”, como los factores de diseño propuestos por el Foro de mujeres de Barcelona, o las experiencias de acompañamiento a mujeres en Montreal4, entre otros. Un espacio “defendible” (defensible space) se logra mediante medidas “blandas”, basadas en el diseño, en el control visual, en la confianza entre los miembros de la comunidad, y en las relaciones entre los mismos.
El poder del experto. Sobre el papel determinante del técnico en el desarrollo de opciones que afectan a niveles profundos de la vida de la comunidad se plantean dos teorías, la de “los expertos como tecnócratas” y la de “los expertos como mandarines”, la primera defiende que son l@s técnic@s los que ejercen un poder no democrático a través de sus conocimientos, y la segunda que es el poder político el que utiliza a l@s expert@s para legitimar sus decisiones, pero que ést@s no tienen ningún poder real (López Cerezo, 1998). En cierto modo son compatibles las dos teorías, pues más allá de sus opiniones políticas y de sus intenciones, la educación dada a l@s técnic@s les hace creer que la mejor solución está en su mano, por haber culminado un proceso de especialización. La otra cara de la moneda de la actual mercantilización del conocimiento es la reticencia del ciudadan@ a participar en algo en lo que no se es especialista, que no se ha estudiado, o en lo que el conocimiento que se tiene no está formalmente reconocido. De esa manera no nos atrevemos, o está mal visto opinar o actuar sin ser expert@, aunque tod@s tenemos la capacidad que proviene de la experiencia directa.
Ante una tarea de planeamiento urbano la primera etapa es la de análisis, en la que se tiende a simplificar, creando un modelo manejable al que dar soluciones concretas, a pesar de las ideas que puedan tener las personas afectadas por esas decisiones. Cuando las soluciones no funcionan se tiende a culpabilizar al receptor de las mismas por no haberse plegado a lo que se esperaba de él, en lugar de reflexionar sobre el análisis insuficiente y lo no apropiado de la solución llevada a cabo (Max Neef, 1989). Es sencillo encontrar ejemplos del error del trasplante de modelos previos en situaciones que no responden a los mismos factores, la extensión del modelo de economía, sociedad y de ciudad postindustrial produce resultados incontrolables en países de la periferia, como observamos en las grandes metrópolis sudamericanas, africanas y asiáticas; en las que se ha impuesto una organización que no responde a las condiciones locales, económicas, culturales, etc. Los problemas se hacen cada vez más complejos a la vez que crecen los aledaños de la ciudad como causa de la emigración de personas que vivirán de la economía sumergida y habitarán en villas miseria o en condiciones de hacinamiento en ciudades del Centro; esta emigración viene provocada por la falta de oportunidades en el medio rural, la sustitución de cultivos tradicionales por transgénicos, la situación laboral y comercial, la deuda externa, todas ellas consecuencias del modelo neoliberal. La solución por tanto no puede ser la imposición de un determinado modelo físico territorial, pues los problemas se encuentran en las relaciones macroeconómicas, a un nivel estructural, y las soluciones técnicas no están al margen de esta estructura.
Desde una visión tecnocrática se defiende que las propuestas ciudadanas no son válidas porque no se tienen los conocimientos suficientes o se plantean soluciones que no son posibles. Pero por ese mismo motivo quizá sean las respuestas técnicas las no válidas, pues resultan reduccionistas al no responder a los condicionantes que hacen el problema más complejo y no medible (no puramente técnico). El sistema ciencia-tecnología se basa en una disección de la naturaleza, en una especialización constante que rompe las relaciones que existen entre los diferentes ámbitos de la vida, artificializando, explicando, ordenando... hasta convertirse en un lenguaje más que explica la realidad pero no es la realidad, aunque se toma por tal. En ese sentido el urbanismo no es sólo el diseño de espacios sino una respuesta a variables sociales, psicológicas, ambientales... y el usuario=habitante es necesario para definir sus problemas, necesidades y las soluciones.
El interés en especializar los procesos urbanísticos se encuentra en las posibilidades especulativas que ofrece la gestión del modelo urbano, pues la producción inmobiliaria es uno de los tipos de producción de riqueza más rentables para el capital. El desarrollo de la ciudad reproduce un modo de control sobre las personas y de enriquecimiento por parte del capital, que expone argumentaciones de servicio público a favor de su modelo, ocultando los intereses que le mueven realmente. Como exponen Kotanyi y Vaneigem en su análisis del urbanismo, éste “exige el consentimiento de la población, la integración individual en la puesta en marcha de esta producción burocrática de condicionamiento. El capitalismo moderno hace que renunciemos a toda crítica con el simple argumento de que “hace falta un techo”, este hábitat no se ha hecho para las personas, sino a pesar de ellas, contra ellas. Toda planificación urbana se comprende únicamente como campo de publicidad-propaganda de una sociedad, es decir: como organización de la participación en algo en lo que es imposible participar,” y concluyen “Materializar la libertad, es en primer lugar sustraer a un planeta domesticado algunas parcelas de su superficie.” (Kotanyi y Vaneigem; 1961)
La técnica es una práctica social. Al instalar una solución técnica ya se está imponiendo un tipo de cultura, requerimientos y configuración de la forma de vida, por eso todos deberíamos participar en las decisiones, no sólo los expertos. La exclusión del usuario es intencionada, el diseño del espacio público y los elementos que lo componen se ha realizado con unos objetivos políticos concretos, el ejemplo más conocido es la limpieza del trazado medieval de París y la apertura de grandes avenidas que realiza Haussmann para controlar las revueltas populares, pero existen multitud de casos; como expone Winner (1983), los pasos elevados de Long Island, diseñados por Moses, no tienen altura suficiente para que pasen los autobuses bajo ellos, esto tiene como fin impedir que personas negras o de renta baja, que no podían acceder al automóvil privado, pudieran llegar a las playas y parques públicos de la isla.
La subjetividad del sistema ciencia-tecnología es más profunda de lo que se podría pensar a partir de estos ejemplos en los que la relación entre el diseño físico y las consecuencias sociales es tan directa. La subjetividad del sistema está en su base, y se debe a que “la adopción de un determinado sistema tecnológico implica de forma inevitable una serie de condiciones referentes a las relaciones humanas” (Winner, 1983), es un sistema que en su misma concepción aparece ligado a un modelo de sociedad y de relaciones determinados, por tanto los elementos que se utilicen o cómo se use el objeto técnico no son los factores determinantes. Después de todo l@s técnic@s son (somos) ideólogos, actuando de determinada manera o considerando que una solución es la mejor porque estamos dentro de esa ideología. No es posible la objetividad científica porque el sistema ciencia-tecnología ha sido diseñado por un subgrupo social (hombre blanco occidental) en un determinado momento (nacimiento de la industrialización) así que está dentro de un momento histórico al que no puede superar, no es universal o neutral, como se pretende; cualquier solución que plantee puede y debe ser discutida. Como expone Vandana Shiva: “Se va haciendo cada vez más claro que la neutralidad científica ha sido un reflejo de la ideología, no de la historia, y la ciencia es similar a todas las demás categorías construidas socialmente” (1988).
La participación como proceso de autogestión
La única posibilidad en esta situación descrita en la que se hace ver que es mejor dejar que otros tomen las decisiones, es la responsabilidad hacia lo que nos rodea y hacia nosotr@s mism@s. Debemos entender, decidir y actuar; recuperar la ilusión por intervenir en lo que es nuestro, más allá de los fracasos anteriores; lograr el derecho a decidir sobre lo que nos rodea, y sentirnos bien allí porque lo hemos elegido y somos responsables de ello.
El hecho de que la gestión sea cercana al espacio permite asegurar que los problemas y soluciones son correctos, que el análisis lo han realizado personas que son expertas en el conocimiento de ese espacio, en sus carencias y necesidades y que serán las que han de mantener y hacer que funcionen las soluciones adoptadas.
Cómo participar. Una participación real se basa en el debate y en la búsqueda de soluciones consensuadas, y no confía en una simple delegación de poder que permita a otros tomar las decisiones. Las democracias representativas, sin un control real de los asuntos públicos por parte de los ciudadanos que están demasiado alejados para entenderlos con facilidad, inducen a la pasividad. Frente a esto se encuentra la democracia participativa, cuya referencia más común es la de la polis griega, pero existen muchos más ejemplos que muestran que la toma de decisiones mediante asambleas públicas es un modo de organización humana presente en todas las culturas a lo largo de la historia, podríamos remontarnos a la organización tribal o a las comunas aldeanas en las que los recursos físicos son comunes, o a la ciudad medieval libre (asociación territorial) y las guildas (asociación por oficio).
Visto que la participación está íntimamente ligada a la pertenencia a un grupo social en un territorio determinado, un buen camino para ejercerla es la práctica del asociacionismo. En muchas experiencias de participación se eligen representantes de la ciudadanía mediante sorteos, este método, que podía resultar adecuado en las polis griegas, dado el alto nivel de educación política de sus habitantes, no lo es actualmente. El asociacionismo es la única forma que puede resultar efectiva ante una administración que no facilita el debate, pues es una manera adecuada para lograr un mayor peso en la reivindicación; en todo caso asociarse o reunirse y debatir, llegar a soluciones entre varias personas, después de escuchar diversas opiniones, es en sí una actividad enriquecedora. Lo importante de la participación es el proceso en sí, sin desdeñar el resultado final es fundamental el cómo se hacen las cosas, las relaciones y el empoderamiento que se produce durante el proceso: aprender a trabajar en grupo, escuchar las opiniones de l@s demás, construir entre tod@s la propuesta, establecer mecanismos de toma de decisiones para participar en igualdad, reconocer el derecho a decidir y luchar por él, en definitiva formar parte de una colectividad activa. La participación es un proceso educativo en sí mismo: el contacto con otras personas hace conocer otras visiones, en un continuo trabajo de debate y tolerancia o enfrentamiento. Es importante que las personas puedan realizar actividades que les interesen en espacios colectivos, donde se pueda producir el encuentro: “estar allí y jugar al rol o a lo que sea, y si hay una reunión y nos llama el Alex, pues vamos...” (CERCA, 1999).
Por otro lado hay que tener en cuenta que el asociacionismo es importante, pero no se puede dejar atrás al resto de la sociedad. Cuando los objetivos de cualquier grupo militante son demasiado ambiciosos se corre el peligro de olvidar que el proceso para alcanzarlos es lo importante, y que este debe ser formativo, de aprendizaje de la participación. En este sentido las organizaciones deben recoger los intereses del conjunto de la comunidad, que en algunos casos serán diferentes de los de las asociaciones o de los de las personas que en ciertos momentos las lideran. El objetivo será incorporar al mayor número de personas en los procesos y evitar que una ideología dominante se convierta en obstáculo a la participación y excluya a la base social.
Qué es la participación. Por tanto, ¿qué es la participación y qué es lo que se ha apropiado el sistema y se hace pasar como tal? Cuando los políticos hablan de participación se refieren a otras cosas, como la legitimación de sus propuestas porque se ha informado al público, o la realización de algún sondeo de opinión, encuesta, etc. Sin embargo la condición esencial para que la participación sea real es la intervención de todos los agentes implicados en todas las fases del proceso: identificación de problemas, determinación de prioridades, definición de objetivos, intervención en el diseño y gestión de soluciones; asegurando que en todo momento la relación entre los diferentes actores es igualitaria.
John F.C. Turner propone un esquema para analizar la vivienda que se puede extender fácilmente a los procesos de planeamiento urbanístico. En su análisis sobre los procesos de alojamiento defiende la autogestión y la implicación de mano de obra local, que aporta capacidades como imaginación, iniciativa, habilidad y responsabilidad. “Las estructuras radiales y las tecnologías descentralizadoras, esto es, los sistemas locales autogobernados, constituyen los únicos métodos y medios capaces de proporcionar bienes y servicios satisfactorios, además de ser los únicos que garantizan el equilibrio ecológico.” (Turner, 1977). En su libro Vivienda: todo el poder para el usuario, introduce un esquema que es válido actualmente: hace una clasificación del proceso de alojamiento en tres fases: planeamiento, construcción, y gestión y mantenimiento de lo construido; y como actores del proceso presenta al estado, al sector privado y al usuario (que hoy podemos asociar al tercer sector [Hernández Aja, 2002]). Las diferentes combinaciones producen los diversos modelos de alojamiento, y Turner defiende la posibilidad de un control del usuario en los tres momentos: sobre el diseño, la construcción y la gestión. En este mismo sentido Max Neef (1986) defiende la necesidad de una reorganización más allá de los recursos económicos. explica que la autogestión es más eficiente pues ”se ponen en juego recursos no convencionales [conciencia social, capacidad de gestión y cultura organizativa, creatividad, ayuda mutua, dedicación y compromiso] de los beneficiarios”; si la comunidad no se implica los proyectos no funcionan, por mucha subvención monetaria que se invierta.
La participación ciudadana puede conseguir que los procesos sean más rápidos, pues el análisis es más fiable, se evitan soluciones equivocadas, y se prevén los posibles conflictos dada la presencia de los implicados. De igual modo facilita que los recursos se utilicen más eficientemente, que mejore la calidad del producto y el sentimiento de apropiación y que se aumente la confianza y las capacidades de los implicados. Según Jeff Bishop (1994) la implicación de la comunidad puede considerarse efectiva si se alcanzan los objetivos de todos los agentes; resuelve conflictos mediante el consenso; mejora la calidad final del producto; se considera que ha sido un uso valioso del tiempo y el esfuerzo para todos; estimula el compromiso y aumenta la capacidad de repetir procesos participativos. Porque la participación es una práctica que no acaba nunca y no tiene una meta definitiva, abarca todos los ámbitos de la vida colectiva, y todos los momentos de los procesos iniciados; en cierto modo el periodo de análisis y diagnóstico no acaba, revierte constantemente sobre el proceso, lo transforma permanentemente, adaptándose a la vida de la colectividad y sus necesidades.
Perspectiva histórica: visión general en Europa
Los referentes teóricos más importantes en cuanto a participación y el inicio de experiencias significativas pueden encontrarse en los años 60 y 70. Muchos de los conceptos que se analizan en aquellos momentos son los mismos por los que se lucha en la actualidad, si bien es verdad que hoy sólo algunos grupos mantienen la integralidad de la propuesta en sus planteamientos. Las propuestas se basan en la vivienda y la autogestión, respondiendo a la necesidad de los usuarios de alojarse según sus necesidades, analizando con estudios de campo cuáles son las ventajas que esto supone. Ya se ha hablado de las propuestas de Turner, o de la Internacional Situacionista. Es necesario citar la Teoría de soportes de Habraken, que permite un método de autoconstrucción flexible y variable con el tiempo, dividiendo los componentes de la edificación en soportes (elementos fijos) y unidades separables (que el usuario puede modificar según sus necesidades). Es también importante el discurso de C. Alexander, que defiende la capacidad del no experto para decidir sobre su entorno, mediante una autoconstrucción entendida no como el hecho físico en sí sino como la toma de decisiones en el diseño, confiando en una capacidad instintiva del ser humano de entender el espacio y de elegir las combinaciones de elementos más adecuadas.
En cuanto a experiencias prácticas es destacable el caso de las cooperativas de vivienda en Inglaterra, Suecia, Finlandia o Dinamarca, experiencias que se llevan realizando desde los años 60 y en las que la titularidad del suelo, construcciones y viviendas es de la cooperativa como persona jurídica, los cooperativistas se encargan de la gestión y se produce la intervención incluso en el diseño de las viviendas, espacios comunes, etc.
En Inglaterra la participación comunitaria es obligatoria y todos los proyectos municipales tienen que contar con ella. Desde 1975 en el caso de viviendas de promoción pública, funciona un tipo de cooperativa de inquilinos, en la cual la tenencia es en régimen de propiedad indivisa, y no está permitida la venta de las viviendas a ningún particular perteneciente o no a la cooperativa. Este tipo de gestión ha sido adoptado por algunos ayuntamientos ingleses, entre las opciones de la gestión por parte del mismo ayuntamiento o por sociedades de vivienda sin ánimo de lucro (Housing Associations).
Una figura importante en la defensa de la participación en el diseño del entorno construido y de la propia vivienda es el arquitecto inglés afincado en Suecia, Ralph Erskine. Sus ideas esenciales son que los edificios dependen de las personas que los habitarán y del clima en el que se sitúan. Comienza los procesos de participación que caracterizarán su obra en 1948, con la ampliación de Gästrike-Hammarby, Suecia; donde celebra reuniones con los habitantes sobre dibujos y maquetas. En Resolute Bay, un asentamiento de nueva creación en el Ártico canadiense, elige el emplazamiento de acuerdo con los futuros ocupantes canadienses y esquimales y discute el diseño con ellos presentándoles maquetas de proyectos. En los casos en los que no es posible contar con los fututos ocupantes, se realizan encuestas o se trabaja con grupos de referencia escogidos estadísticamente. En 1968 inicia el proyecto urbanístico de Byker, Inglaterra, de reconstrucción de un barrio minero; para este proyecto se instaló un estudio sobre el terreno; se realizan tiendas, escuelas, salas de entretenimiento y talleres porque otra de las ideas fundamentales de Erskine es la de comunidad, por eso siempre busca que se produzca el encuentro entre las personas mediante un diseño del espacio físico a una escala humana y habitable. En Märsta, Suecia, participa en la reestructuración de la zona, debido a la construcción de un nuevo aeropuerto; se realiza un plan de participación y diseño con cuatro arquitectos, cada uno se ocupa de una zona y realiza reuniones con los habitantes, con el asesoramiento de Christopher Alexander desde Estados Unidos.
Por su parte el arquitecto belga Lucien Kroll, contando con la participación de los usuarios, ha experimentado con métodos informáticos para lograr la mayor variedad posible en las viviendas, mediante la combinación de componentes prefabricados, diferenciando la estructura del edificio de los elementos que pueden ser variables, en la línea de la teoría de soportes de Habraken. Entre 1976-81 realiza en Cergy-Pontoise, Les Vignes Blanches, una urbanización para 150 familias; entre 1970-82 la Facultés Médicales à Woluwé; y en 1990 Gennevilliers, Le Luth, mejora de habitabilidad del barrio, proyecto en el que los vecinos participan realizando una maqueta de trabajo.
Visión general en el Sur. Experiencias en marcha: Porto Alegre; Montevideo.
En los países del Sur podemos encontrar una referencia interesante de la que tenemos mucho que aprender, en la acción de las personas a las que no les queda más remedio que actuar en su entorno y en su vivienda. Cuando la situación económica está por debajo de los umbrales mínimos las personas deben hacerse cargo de su alojamiento y sus condiciones de vida, ante la pasividad de los gobiernos que ni siquiera quieren solucionar estos problemas, o que en muchos casos ofrecen soluciones inadecuadas. Hay muchos ejemplos de resistencia en países empobrecidos: cooperativas de vivienda, autoconstrucción, reivindicaciones que se acompañan de una acción directa para alojarse5 y mejorar el entorno. Mientras los gobiernos se mantienen en posturas asistenciales con sus políticas, las ONGDs de cuarta generación defienden en su discurso la necesidad de que las iniciativas de desarrollo partan de las comunidades, que serán las que las lleven a cabo y las mantengan, aunque en la práctica siguen realizándose proyectos que no están a la altura de la teoría, o que resuelven la necesidad de alojamiento entendiéndola como una carencia que hay que paliar con urgencia sin relacionarla con los demás factores de marginación de amplias capas de la sociedad.
Ya en 1977 Turner ponía como ejemplo el proceso autogestionado de alojamiento que tenía lugar en las periferias de las ciudades sudamericanas, como experiencias que respondían a las necesidades que el usuario tiene en cada momento. En un análisis exhaustivo de casos en la Ciudad de México llegaba a la conclusión de que eran mejor estas soluciones que las que ofrecía el gobierno para el alojamiento de masas, a las que no acceden todos sino los que tienen algo de dinero y una situación más estable. Los chabolistas viven inmersos en una red de relaciones de tipo laboral, familiar y social, que asegura su subsistencia, y donde la vivienda y el modo de gestionarla no es un factor determinante de su vida, sino uno más de los factores dependientes, al lado de la salud, la subsistencia, el trabajo... Es posible perjudicar a una unidad familiar al darle una vivienda mejor que absorberá obligatoriamente gran parte de sus ingresos.
Desde entonces hasta ahora siguen los ejemplos de autogestión de los que podemos hacernos eco, como asociaciones de pobladores, el ejemplo de Villa el Salvador en Perú, las cooperativas de autoconstrucción (llamadas de apoyo mutuo) en Uruguay, los comedores populares, las redes de trueque y gestión local que surgen en Argentina como respuesta a la crisis, los presupuestos participativos en diversos países o las iniciativas de supervivencia de colectivos como los zapatistas o el Movimiento Sin Tierra.
Destacamos en este apartado dos actuaciones consolidadas, que han tenido éxito durante los años que se llevan realizando y que han supuesto el modelo para la extensión a otros países, adaptándose a las condiciones particulares en cada caso. Se trata de la descentralización administrativa de Montevideo (Uruguay) y los Presupuestos Participativos de Porto Alegre (Brasil). Se pueden encontrar actuaciones similares en India y otros países del Sur en los que las carencias presupuestarias destinadas a la mejora del bienestar ciudadano son patentes. Las actuaciones de este tipo demuestran que los procesos de autogestión funcionan mejor que las situaciones centralizadas previas.
La descentralización administrativa en Montevideo, Uruguay
En 1990 el gobierno de Montevideo decide llevar a cabo un proceso de descentralización en la toma de decisiones y de desconcentración de servicios. Para ello se dividió administrativamente en 18 Zonas o distritos, que comprenden los 64 barrios del área urbana, suburbana y rural. Cada una de las 18 zonas se administra mediante un Gobierno Local, compuesto por la Junta Local y el Concejo Vecinal. Además existe un Centro Comunal Zonal, que en 1993, se reconoce como Servicio Municipal, incrementándose sus recursos y desconcentrándose las actividades de carácter administrativo y de servicios.
La Junta local es el órgano ejecutivo, formado por políticos, responsable de la programación, dirección y control de las obras y planes zonales. El Concejo Vecinal se elige por los propios vecinos por voto universal y secreto, dentro de cada zona. Lo integran de 25 a 40 concejales (según la Zona), propuestos por las organizaciones sociales (vecinales, cooperativas, empresariales, religiosas, deportivas) o se presentan de forma individual con el respaldo de al menos 10 firmas. No reciben remuneración alguna por su tarea. El Concejo elabora proyectos y planes. Trasmite los problemas locales, las necesidades de los vecinos y sus propuestas, y las debate con las autoridades departamentales y/o nacionales. Participa en la elaboración del Plan Quinquenal, de los Presupuestos anuales y en la fijación de prioridades en las políticas sociales y las obras comunales en general. Evalúa, controla y fiscaliza la gestión municipal. Organiza y promueve actividades culturales, sociales y deportivas. Coopera en el cuidado de plazas, parques y espacios públicos. Además existen Comisiones Temáticas en las que participan vecinos representantes de las organizaciones involucradas en los temas en cuestión, ediles locales y el Secretario de la Junta. El Centro Comunal Zonal es el servicio municipal de ejecución de servicios desconcentrados, y al que compete la gestión administrativa, trámites, gestiones, denuncias, solicitudes, servicios, etc.
Para la realización del presupuesto participativo el Intendente de Montevideo y su equipo de gobierno, realizan todos los años un recorrido por las diferentes zonas de Montevideo y celebran las Asambleas Vecinales Zonales donde participan los vecinos, las organizaciones, el Gobierno Zonal y todo el Equipo de Gobierno Departamental. Estas asambleas comienzan con reuniones vecinales barriales o temáticas previas, en ellas se analizan los problemas y necesidades de las zonas, se proponen las prioridades y criterios para la elaboración de la gestión anual por parte del gobierno local, así como los planes estratégicos de desarrollo zonal y los presupuestos quinquenales municipales.
La redacción de los Planes Estratégicos de Desarrollo Zonal, cuenta con la participación de los vecinos (unos 10.000 en el 98) de todos los barrios del departamento. Allí se proponen las actuaciones, obras y servicios para la próxima década en Montevideo.
El presupuesto participativo en Porto Alegre, Brasil.
Porto Alegre es la capital del estado Río Grande do Sul (Brasil), cuenta con 1,3 millones de habitantes y se divide administrativamente en 16 distritos. La idea del Presupuesto Participativo (Orçamento Participativo) surge del Partido de los Trabajadores en las elecciones municipales de 1988, que propone que la gestión del municipio la realicen los Consejos Populares. En concreto, el Presupuesto Público y el Plan de Inversiones se realizan a partir del diagnóstico dado por la población organizada por distritos, la población organizada en comisiones temáticas y la Cámara de representantes municipales.
La población de cada distrito reunida en asamblea realiza el análisis y diagnóstico de su zona, y demanda las intervenciones que necesita. Cada año el gobierno municipal presenta el estado de las realizaciones del año anterior y el plan de inversiones en sesiones públicas en cada distrito y comisión temática. La población evalúa la realización de los trabajos y elige a los delegados, que forman el Foro de Delegados, que coordinará el proceso.
Los tres meses siguientes (desde el 15 de marzo hasta principios de junio) se realizan reuniones por distrito o comisión temática para establecer prioridades entre los trabajos y servicios a realizar, eligiendo 4 prioridades de 8 posibles trabajos y servicios, que se recogerán en un documento y en un formulario en el que se describe la localización y prioridad de cada uno. Se presentan en un documento y se rellena un formulario por cada propuesta de trabajo o servicios. Las posibilidades son: saneamiento, vivienda, vías públicas, educación, protección social, sanidad, urbanismo, transporte y circulación.
En 1994 se crean las comisiones temáticas, organizadas a escala municipal, para aportar una visión transversal de la ciudad. Así se entra en el debate sobre la planificación estratégica a medio plazo y las políticas sectoriales. Participan en estas comisiones sectores que antes no encontraban su lugar: sindicalistas, comerciantes, ecologistas, agricultores, estudiantes...) Las comisiones temáticas son: Transporte y Circulación; Sanidad y Asistencia social; Educación, cultura y ocio; Desarrollo económico y fiscalidad; Organización de la ciudad y desarrollo urbano (saneamiento, medio ambiente, vivienda y urbanismo).
En otra sesión plenaria a mediados de julio el Ayuntamiento presenta las partidas de gasto y las estimaciones de ingresos; y la población elige dos consejeros titulares y dos suplentes por distrito para el Consejo del Presupuesto Participativo, se delega en ellos la elaboración del presupuesto. Este presupuesto propone el reparto de gastos para todos los servicios y departamentos del ayuntamiento. Hasta el 31 de julio las propuestas son discutidas en el Ayuntamiento y el 30 de septiembre se presenta la propuesta de presupuesto a la Cámara de Representantes Municipales.
También en España existen iniciativas en municipios de Cataluña y en Córdoba, en las que se ha llegado a reunir más de 3000 personas en asamblea (14 asambleas de distrito). Sin embargo no son experiencias consolidadas y hará falta esperar a ver cómo se desarrollan.
El Plan Director De Desarrollo Urbano (PDDU). En 1993, en el marco del I Congreso sobre la Ciudad surge la propuesta de actualizar el Plan Director de Portoalegre (de 1979). El PDDU se ha realizado contando con la Comisión de Organización de la ciudad y desarrollo urbano. Siguiendo la política participativa se divide la ciudad en 8 regiones de planeamiento, que corresponden con las del presupuesto participativo; el Plan se realiza en 2 años con la participación de 162 organizaciones en grupos de trabajo. Una vez redactado se realizan presentaciones públicas para que llegue al mayor número de personas. La forma de gestión se realiza mediante el Sistema municipal de Gestao do Planejamento (Sistema municipal de Gestión del Planeamiento).
Marco metodológico
Aunque este no sea el lugar más adecuado para entrar en la descripción de cada tipo de metodología, se dan aquí unas referencias básicas sobre los diferentes mecanismos utilizados en el trabajo en grupos de composición heterogénea: técnicos, políticos, ciudadanos asociados o no...
Existe una serie de métodos de información y comunicación en un solo sentido, que muchas veces se entienden como métodos de participación (aunque no deberían considerarse como tales, precisamente por su unidireccionalidad). Consisten en hojas informativas, folletos, exposiciones, videos; y métodos utilizados para recopilar información, como encuestas y entrevistas.
En general en la práctica participativa se utilizan los talleres ciudadanos, que son reuniones de grupo guiadas por monitores, para definir y analizar problemas, llegar a soluciones de consenso y movilizar y corresponsabilizar a los actores sociales implicados. Pueden ser talleres con grupos de composición homogénea donde se traten de manera transversal todos los temas, o subgrupos divididos por temas con composición heterogénea de los participantes.
Se debe tener en cuenta que se deberán utilizar metodologías distintas dependiendo del momento en que se encuentra el proceso y de los objetivos que se persiguen en esa sesión. Así, en palabras de Joel Martí, existen “prácticas participativas que son procesos y otras que son momentos (de síntesis)”. Durante varias sesiones se trabajará en la definición de los problemas, de las diferentes posibilidades, de las necesidades y deseos de los implicados; hasta que sea necesario consensuar y explicitar las decisiones tomadas para definir nuevos objetivos e iniciar una nueva etapa del proceso.
Muchas de las metodologías utilizadas en procesos participativos se encuentran en el marco de la investigación-acción participativa (IAP), en la que se persigue la implicación de todos los sectores en los procesos de transformación social. Se basa en el “conocer para actuar”, en la línea de la pedagogía de la educación popular. La IAP es “al mismo tiempo una metodología de investigación y un proceso de intervención social; propone el análisis de la realidad como una forma de conocimiento y sensibilización de la propia población, que pasa a ser, a través de este proceso, sujeto activo y protagonista de un proyecto de desarrollo y transformación de su entorno y realidad más inmediatos (ámbitos de vida cotidiana, espacios de relación comunitaria, barrio, distrito, municipio...)” (Basagoiti; 2001).
Las diferentes técnicas de trabajo en grupo tienen distintas aplicaciones, las hay más adecuadas para diagnosticar, proponer, decidir, programar o evaluar. Los tipos de taller más utilizados son: visiones de futuro; DAFO –debilidades, amenazas, fortalezas y oportunidades-; campos de fuerza; análisis causa-efecto; mapa de poder; impacto de futuro; estudio de caso; grupos nominales; jurado; decisión por votación directa; árbol de decisión; matriz de criterios; diagrama de flujo y de matriz. (Marti, Rebollo). Otra práctica utilizada son las visitas a lugares que hayan realizado una experiencia similar, desde la visita más informal a una jornada estructurada con ponencias o entrevistas. Un formato de taller muy consolidado desarrollado por la Unión Europea es el EASW, European Awareness Scenario Workshop, en el que se combinan las técnicas anteriores y es utilizado para diagnóstico y propuesta, mediante la prospectiva de escenarios futuros. (Ver referencias en anexo 1)
Existen otros mecanismos ensayados por parte de la administración, como los Consejos Ciudadanos, las Audiencias Públicas y la Gestión Negociada. Los Consejos Ciudadanos, también conocidos como NIP -núcleos de intervención participativa- o Jurado Ciudadano, son talleres de tipo decisional, en los que se constituye un jurado popular. En las Audiencias Públicas se invita a representantes de la comunidad a escuchar y comentar las propuestas de la administración. En la Gestión Negociada se crea un comité con representantes de todos los sectores implicados, que tendrán acceso a la información relevante.
Son destacables también otros enfoques desarrollados por asociaciones inglesas que tienen una experiencia histórica en este campo, como el Planning for Real, metodología elaborada por la Neighbourhood Initiatives Foundation; o el RUDAT (Regional Urban Design Assistance Team) & CUDAT (Community Urban Design Assistance Team). Estas asociaciones desarrollan un trabajo amplio de análisis, diagnóstico y propuesta con las comunidades. (Ver referencias en anexo 1)
Marco institucional. Un ejemplo local: el Consejo Asesor del Medio Ambiente.
El derecho a la participación ciudadana se recoge en todos los instrumentos de bases legales, tanto en los documentos y compromisos de organizaciones internacionales, como en los de la Unión Europea, y en los nacionales y de las Comunidades Autónomas. Si bien es un derecho que al no desarrollarse en reglamentos puede quedar anulado en la práctica.
Revisando los acuerdos internacionales desde Naciones Unidas cabe resaltar dentro de los compromisos Habitat del Centro de Naciones Unidas para Asentamientos Humanos UNCHS (Habitat) el compromiso Habitat 182. Cap 5. Gobernabilidad. Tema 18: Apoyar la participación activa y el compromiso de la sociedad civil. De igual modo es un requisito importante en el Concurso de Buenas Prácticas Urbanas celebrado bianualmente por la municipalidad de Dubai.
En cuanto a las políticas de la UE, en 1997 aparece un Comunicado de la Comisión de las Comunidades Europeas titulado Hacia una política urbana para la UE , en el que se inicia un debate sobre las políticas urbanas de los diferentes países y se dan unas líneas de acción en cuanto a desarrollo sostenible. Dice textualmente: “... los ciudadanos piden tener un mayor control sobre las decisiones que afectan a sus vidas. Por ello, para que la aplicación de la legislación y de los programas responda realmente a sus necesidades, es cada vez más importante formalizar la participación de los agentes locales en la toma de decisiones, así como, por otra parte, prestar mayor atención a las necesidades y opiniones de las mujeres en materia de desarrollo urbano” (Comisión de las Comunidades Europeas, 1997).
Como seguimiento del debate en 1998 se publica el Marco de actuación para el desarrollo urbano sostenible en la UE, estableciendo 4 objetivos, uno de ellos “contribuir a un buen gobierno urbano y a la participación ciudadana”. En 1999 el Comité de las Regiones aprueba un dictamen sobre ese Marco de actuación, lo valora positivamente y respecto al objetivo 4 puntualiza que “se deberían realizar trabajos a nivel europeo para hallar formas eficaces de hacer participar a todos los sectores de las comunidades locales y a las personas social y económicamente excluidas“ (Comité de las Regiones, 1998) De igual modo incide en el interés de la práctica y difusión de experiencias de grupos y tribunales de ciudadanos, foros cívicos y sistemas de indicadores.
Por su parte las autoridades locales europeas unidas desde 1994 en la Campaña Europea de Ciudades y Municipios sostenibles han resaltado la participación ciudadana en los diferentes documentos que recogen el proceso de creación de las Agendas Locales 21. En la Carta de las ciudades europeas hacia la sostenibilidad (Carta de Aalborg), de 1994, exponen: I.13 El papel de los ciudadanos y la participación de la comunidad. “Garantizaremos el acceso a la información a todos los ciudadanos y grupos interesados y velaremos por que puedan participar en los procesos locales de toma de decisiones”. En la conferencia de Lisboa en 1996, se realiza el documento El Plan de Actuación, Lisboa. “de la Carta a la Acción”, donde se habla de crear un forum de representantes de todos los sectores de la comunidad para la elaboración de las Agendas Locales.
Centrándonos en nuestro país, encontramos referencia al derecho de participación ya desde la Constitución, que en su Artículo 9, apdo 2, dice: “Corresponde a los poderes públicos promover las condiciones para que la libertad y la igualdad del individuo y de los grupos en que se integra sean reales y efectivas: remover los obstáculos que impidan o dificulten su plenitud y facilitar la participación de todos los ciudadanos en la vida política, económica, cultural y social. “
Las leyes del estado español recogen el derecho a la participación, se transcribe aquí como ejemplo la Ley 9/2001 del Suelo de la Comunidad de Madrid, similar a las demás leyes del suelo autonómicas. En el artículo 3 aparece como principio rector de la ordenación la participación ciudadana. Como ya hemos dicho antes, no pasará de buenas intenciones si no se acompaña de una reglamentación y unos mecanismos y organismos eficaces en los que ejercerla.
Artículo 3. Principios rectores y fines de la ordenación urbanística
Son principios rectores de la ordenación urbanística:
b) El de subordinación al interés general de toda riqueza, cualquiera que sea su forma y titularidad, garantizando la utilización sostenible del territorio y la cohesión social.
d) El de participación ciudadana, En la formulación, gestión y ejecución de la actividad urbanística, la Comunidad de Madrid y los Ayuntamientos deberán fomentar e impulsar la participación, así como velar por los derechos de iniciativa e información de los ciudadanos y de las entidades que los representan.
A tal efecto, garantizarán el acceso de los ciudadanos, en los términos legalmente establecidos, a los documentos que integran los instrumentos de planeamiento y ejecución, durante el proceso de su redacción y con posterioridad a su aprobación.
Lo usual es que los mecanismos de participación no estén normalizados. Como apunta López Cerezo son las exigencias de la legislación europea las que han posibilitado la ampliación de la participación en las leyes españolas, sin embargo en el desarrollo de los reglamentos se dificulta que esta participación sea real mediante diversas trabas: silencio administrativo, dificultad para obtener la información, datos escasos, tasas demasiado altas por el suministro de la información... (López Cerezo, 1998).
En el caso de que se reconozca y regule su necesidad la participación se realizará de forma representativa, con voz pero sin voto, mediante Registros, Consejos locales, Foros de ciudadanos, Agencias municipales o Consejos sectoriales. En el mejor de los casos, se admite la participación ciudadana como órgano consultivo sin capacidad de decisión. Es representativo el caso del Consejo Asesor de Medio Ambiente (CAMA) creado en 1994 por el Ministerio de Obras Públicas, Transporte y Medio Ambiente, en el que existía una amplia representación de ecologistas, consumidores y ONGs. Sin embargo los debates y las resoluciones a las que se llegaba en el Consejo nunca se tuvieron en cuenta en las decisiones del Ministerio, lo que provocó conflictos en el caso de la presa de Itoiz, la N-III o el Plan Hidrológico Nacional; y a pesar de que las convocatorias debían realizarse trimestralmente, desde 1997 no se ha vuelto a reunir. En verano de 2002 el Ministerio de Medio Ambiente redujo a la mitad el número de representantes de la sociedad civil, y de 11 a 2 el número de ecologistas, sin informar previamente a los colectivos que formaban parte del CAMA (El País, 18-07-2002). Casos como este llevan a los colectivos implicados a desconfiar de los instrumentos propuestos por la administración, pues los consideran una pérdida de fuerzas y un modo de “entretenerles” y justificar una participación que en la práctica no es tal.
Recursos en la red
Los siguientes documentos relacionados con la participación ciudadana se encuentran ordenados en diferentes temas, y pueden consultarse en la red.
Marco teórico
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http://www.ub.es/escult/escult2/docus/oscar.html
Participación e integración social. Rodríguez Villasante:
http://habitat.aq.upm.es/cs/p3/a016.html
Desde las experiencias españolas hacia un tercer sistema democrático. Rodríguez Villasante: http://www.clad.org.ve/rev14/Villasan.html
¿Tienen política los artefactos? Langdom Winner:
http://www.campus-oei.org/salactsi/winner.htm
Participación pública en política tecnológica. Problemas y perspectivas. López Cerezo, Méndez Sanz: http://www.campus-oei.org/salactsi/ctsdoc.htm#1
Fiesta y poder. El ritual de la “Toma” en el movimiento indígena. Pablo Dávalos. http://www.rcci.net/
Ciudadanización y empowerment: formas alternativas de participación ciudadana local. Reinhard Friedman y Margarita Llorens. http://habitat.aq.upm.es/boletin/n19/arfri.html
Desarrollo a escala humana, Manfred Max-Neef y Antonio Elizalde:
http://www.max-neef.cl/libros/Desarrollo/indice/
Archivo Situacionista Hispano: http://www.sindominio.net/ash/
Gobiernos locales: Innovaciones y perspectivas en la gestión de la participación social. CIDE (estudio basado en diversas experiencias llevadas a cabo en México): http://dis1.cide.mx/arellano-rivera.htm
Libro de consulta sobre participación, Banco Interamericano de Desarrollo.: http://www.iadb.org/exr/espanol/politicas/participa/indice.htm
Metodologías
Libro de consulta sobre participación, Banco Interamericano de Desarrollo. Sección VII: Metodologías, enfoques y técnicas.
http://www.iadb.org/exr/espanol/politicas/participa/indice.htm
Investigacion accion participativa ( IAP ):
Investigacion accion participativa ( IAP ): http://www.iaf-world.org/iap.html
En la trama de la vida... ampliando los campos de la propuesta IAP. http://iaf-world.org/Ghiso1.html
Breve historia de la IAP en España. Documentación social IAP: http://contenidos.indalia.es/Serv_Sociales/investiga_participa.htm
IAP de bolsillo. Investigación-Acción Participativa: Basagoiti, Bru y Lorenzana: http://www.acsur.org/acsur/ahora/tomamos/documentos/IAP_de_bolsillo.rtf
Manual de Cabildeo:
http://www.laneta.apc.org/mcd/publicaciones/cabildeo/cabildeo.htm
Taller DAFO: http://www.geocities.com/WallStreet/Floor/5150/dafo.htm
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Código de Buenas Prácticas Ambientales FEMP. Reglamentos de participación ciudadana: http://www.femp.es/life/html/anexos03.html
Código de Buenas Prácticas Ambientales FEMP. Plan de Participación social. Instrumentos de participación: http://www.femp.es/life/html/agenda00.html
Memoria de Taller Regional de Capacitación en Incidencia, realizado en 1997 por la Fundación Arias para la Paz y el Progreso Humano en Puntarenas, Costa Rica: explica una metodología de incidencia mediante un taller práctico. http://www.arias.or.cr/documentos/incidencia/memoria/index.htm
Taller EASW: http://www.cordis.lu/easw/src/spain.htm
Programa Fleximodo (variaciones del EASW):
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Kirkstall Valley http://www.illo.demon.co.uk/planning.htm
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Grassroots Democracy: a Case Study of the Operation of the Panchayat Stystem in West Bengal, India http://www.ssc.wisc.edu/%7Ewright/ghatak.pdf y Campaign for Democratic Decentralization in Kerala, India: http://www.ssc.wisc.edu/%7Ewright/Isaacpaper.PDF
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Cornwall Rural Community Council http://www.cornwallrcc.co.uk/asps/extra4.asp
Plan de Ordenación Territorial de Montevideo: http://montevideo.gub.uy/pot
Descentralización en Montevideo. Autogestión Vecinal:
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Presupuesto Participativo de Porto Alegre: http://www.portoalegre.rs.gov.br/op/
Plano Director de Desenvolvimiento Urbano Ambiental:
http://www.portoalegre.rs.gov.br/planeja/pddua.htm
Plan de desarrollo comunitario de Carabanchel Alto:
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Trinitat Nova: http://www.pangea.org/trinova/index1.htm
Reclaim the Streets: http://www.reclaimthestreets.net/
Walter Segal Self Build Trust: http://www.segalselfbuild.co.uk/index.html
TPAS Online - The Tenant Participation Advisory Service for England. Documentación sobre acuerdos entre el gobierno local y las asociaciones de inquilinos: http://www.tpas.org.uk/
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Confederation of Co-operative Housing http://www.bigfoot.com/~c.c.h
Red Equal: http://es.geocities.com/foroequal/
Asociación de Planes de Desarrollo Comunitario:
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Buenas prácticas
Recuperación medioambiental del tramo final del Río Besòs, Sta Coloma de Gramanet, Barcelona (España): http://habitat.aq.upm.es/bpes/onu00/bp350.html
Parque Oliver ¡vívelo!, Zaragoza (España): http://habitat.aq.upm.es/bpes/onu00/bp352.html
Parque de Miraflores, iniciativa popular, Sevilla (España): http://habitat.aq.upm.es/bpes/ceh2/bpes37.html
Plan de inversiones en los distritos de Villaverde y Usera, Madrid (España): http://habitat.aq.upm.es/bpes/onu00/bp329.html
Regeneración del area urbana de Hulme, en el centro de Manchester (Reino Unido): http://habitat.aq.upm.es/bpn/bp327.html
Acción urbana participativa en Villa el Salvador (Perú), y El ejemplo de Villa el Salvador (revista ISF) http://habitat.aq.upm.es/bpal/onu00/bp784.html y
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Colaboración público-privada en Whitfield, Dundee (Reino Unido) http://habitat.aq.upm.es/bpn/bp336.html
Cooperativas de vivienda en Canadá: un modelo para las comunidades con participación en la gestión http://habitat.aq.upm.es/bpn/bp055.html
Constructores de la comunidad de Coin Street, Londres (Reino Unido) http://habitat.aq.upm.es/bpn/bp318.html
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1 “Los no lugares son tanto las instalaciones necesarias para la circulación acelerada de personas y bienes (vías rápidas, empalmes de rutas, aeropuertos) como los medios de transporte mismos o los grandes centros comerciales, o también los campos de tránsito prolongado dinde se estacionan los refugiados del planeta.” (Augé; 1992)
2 Entre las diversas clasificaciones utilizaremos la que realiza Max Neef (1986) que las divide en necesidades de subsistencia, protección, afecto, entendimiento, participación, ocio, creación, identidad y libertad.
3 Hablamos de crisis pero no hay tal, en el sentido de que el sistema capitalista neoliberal no puede alcanzar un grado mayor de eficiencia, precisa de esa crisis incesante pues son necesarias amplias capas de población, países, regiones enteras sumidas en la pobreza para que el sistema funcione. El engaño es la idea de que este tipo de desarrollo puede ampliarse a todos los habitantes del mundo.
4 Buena Práctica del Concurso de Naciones Unidas. Integración de la perspectiva de género en el transporte público. Montreal (Canadá). En http://habitat.aq.upm.es/dubai/00/bp668.html
5 Se utiliza aqui el término “alojarse” en el sentido que le da John F C Turner, como acción directa por parte del usuario, a diferencia del “ser alojado”.