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PENSAMIENTOS
MI PONENCIA en Santoña. 05 agosto 2005 a las 8 de la tarde en el
Palacio de Manzanedo.
(VI
Jornadas de Música Coral de Santoña – Organiza “Portus Victoriae”.
TEMA:
PRESENTE Y FUTURO DE LA MÚSICA CORAL EN CANTABRIA.
Compartiendo
mesa con grandes directores:
Esteban
Sanz Vélez (Coro Lírico del Palacio de Festivales de Cantabria)
Jesús
Carmona (Escolanía Municipal de Astillero-Guarnizo y otros….)
Felipe
Sáinz (Portus Victoriae)
Y otros que
en este momento todavía no sé si podrán acudir…
--------------Con
la presencia de la Alcaldesa de Santoña----------------
INICIO, DESARROLLO Y EVOLUCIÓN DE UN CORO
En este estado también nos hallaremos cuando un coro haya
decaído de tal modo que no sea la sombra de lo que fue, por diferentes razones,
y sólo “esté”. Lo cual es verdaderamente peligroso, como actividad cultural y
como permanencia de los cantores.
1º.- Lo
primero para crear un coro es contar con una serie de cantores.
Elemental. Y aunque luego el
tratamiento sea algo diferente, vale para infantiles, juveniles o adultos. Para
voces iguales y para voces mixtas.
Esto es casi lo más difícil.
Y sin cantores, no hay coro.
2º.- Conocer qué coro
queremos crear.
Esto puede ser anterior al 1º, porque la cualidad de los cantores puede variar,
dependiendo de los repertorios que queramos hacer. También puede ser posterior
y amoldarnos a los integrantes de que disponemos. Pero algo es sumamente
importante: Que el coro tenga sus
propias señas de identidad.
Que se distinga por algo
determinante.
3º.- Saber quién va a
dirigir el coro.
Esto también puede ser lo primero. Pero lógicamente intentamos hacer un coro en
principio independiente, aunque sabemos que “de facto” llevará después la marca
de la dirección. Y la dirección debe
ser estable, que no tiene por qué
ser vitalicia. El cuidado que se ponga en elegir una buena dirección musical
será la llave para la feliz consecución del proyecto. Y, tenerlo bien en
cuenta, el coro no es un equipo de fútbol. (quien quiera que pregunte por qué lo digo).
Y alguien me preguntaría:
Es bueno tener dos directores? NO.
Tengo que responder y tanto
mis propias experiencias como las de otros que puedo demostrar lo avalan.
Pero se
podría preparar a otro director en el seno del coro. SI, con matices.
La dirección, además de
conocimiento es un estado previo. Conozco grandes músicos que no dirigirían
medianamente un Ave María conocido. Y otros que no estudiaron tanto pero tienen
un don natural innegable para la dirección.
De todos modos, esto sería
motivo de un gran debate en profundidad, por muchas personas y tiempo.
Lo ideal es crear
un coro más joven, que fuera cantera del coro mayor y escuela de formación
inicial. Este coro infantil y/o juvenil, poco a poco se le puede integrar un
director/a también joven, o con menor experiencia, formado a poder ser en él o en el de mayores y eligiendo a quien
tenga esas facultades además de estudios musicales.
Ya tenemos Director y cantores, y sabemos qué repertorio y estilos vamos a
abordar. Siempre con posibilidades, nunca con ideas que no pueden llevarse a
cabo.
4º.- El inicio o reanudación
del trabajo coral.
En uno de los coros que yo
tuve la suerte de preparar y dirigir (me gustó siempre este concepto: “preparar” y “dirigir”),
un día les dí un papel a cada uno, que sólo ponía lo siguiente:
“NADIE ES
IMPRESCINCIBLE, NI SIQUIERA EL DIRECTOR. El Cantor necesita una dirección y el
director unos cantantes, aunque un director puede iniciar otro grupo si tiene
otros cantantes, PERO PARA CANTAR BIEN, LO ÚNICO IMPRESCINDIBLE ES: TRABAJAR
- TRABAJAR - y TRABAJAR”. O lo que es lo mismo, CANTAR –
CANTAR – CANTAR.
Fue un pequeño revulsivo a
unas pequeñas revueltas internas, que poco tienen que ver con la música y más con cierta política de presión, y que
siempre hay alguna vez hasta que se
cortan por lo sano. Porque hay cantores (no sé si directores también), que en
cuanto les aplauden y les halagan, ya se creen “pavarottis”.
Y aquí hay que aplicar la máxima de todas las cosas: “Cuanto lo mejor lo hagas, más te queda por aprender a hacerlo mucho
mejor”.
5º.- Medios técnicos y
ayudas.
Indudablemente, cuando
empezamos a trabajar y aprendemos un repertorio, precisamos de un local, de un
piano o teclado, de unos archivos, de fotocopias, un atril, etc. Y nadie quiere cantar para no enseñar en
público lo que sabe. Así que si no hay actuaciones, la gente se marcha a
casa o a otro coro. Hace falta un respaldo, si bien es verdad, que,
personalmente, al principio no es tan necesario como los 4 puntos anteriores.
Ya vendrá ese beneficio, sobre todo porque a mucha gente, léase política, para
“invertir” en algo de esto, primero hay que demostrar que es bueno,
necesario y “serio”. Y francamente pienso que es al revés. Quien tiene
tiempo de demostrarlo, no tendrá muchos problemas. Cuando se tienen es al
principio y por ello hay que invertir en futuro como los gobiernos y empresas
invierten en I+D.-
Para ensayar se puede buscar un local
alquilado o cedido, de momento. Se puede
solicitar a alguna institución. Lo ideal es que sea municipal, pero si no,
existen colegios, institutos, centros sociales y recreativos que de momento,
repito, pueden ayudar a reunirse.
Es importantísimo que poco a
poco se vayan redactando unos estatutos
con arreglo a la Ley, donde se defina todo esto. No aconsejo hacerlo al inicio
hasta ir vislumbrando los derroteros que se siguen. Pero es luego
imprescindible a la hora de solicitar subvenciones y apoyos.-
6º.- La formación musical y
la formación técnico-vocal:
Aquí estamos ante los
dos elementos importantísimos para que la actividad coral sea un
verdadero enriquecimiento artístico para los propios cantantes y para la
comunidad donde se mueven.
Decimos que es bueno cantar cualquier
cosa, que la gente cante.
Claro que sí. En las
familias, en la calle si dejan, o en reuniones. …
Pero en un coro se está para
cantar bien, y se le va a exigir eso mismo.
Cantar lo mejor posible.
Para hacer arte, que es sentir y transmitir ese sentimiento.
Y para ello, hace falta formación, y
preparación.
Muchas veces comento que el profesor de
canto, generalmente se dedica a cantantes profesionales, cuya carrera es
interminable. Cuando se deciden a “dejar” cantar algún bolo a un alumno, están
bastantes seguros de que su técnica y su repertorio son avanzados.
Y el problema de un director de coro es
que tiene que hacer cantar a sus pupilos cuanto antes y que suenen bien.
Pero se pueden, e incluso se
deben, conjugar ambos medios. Nos encontramos
también con el problema de los costes.
Por
ello casi siempre será el director el que inicia las formaciones técnicas y las
musicales y para ello debe estar preparado y tener la máxima experiencia. De hecho, los coros que “funcionan” es por esta razón. El resto, va pasando los días. Es una
forma de expresión. Y creo que “pasar el tiempo” no es el objetivo de una
coral. Los coralistas y los oyentes, se
dan cuenta perfectamente y vienen las desilusiones.
Por
otra parte, puede haber cantores, que por comodidad, edad, etc., se conformen
con esto. En este caso, el que está pasando el tiempo es el director.
En
todo caso, todos deben ser conscientes de sus limitaciones. El director, si
cree que necesita ayuda, que la pida, que le honrará. Porque hay muchas cosas que se pueden hacer para trabajar con
ilusión:
Cambio
a repertorios más asequibles y atractivos (lo difícil no siempre es lo mejor);
revisar la forma de canto –respiración, emisión, expresión-; analizar
conciertos con grabaciones (muchas veces un coro no se hace idea real de cómo
suena); etc…… Reconducir y reafirmar la
trayectoria.
La orientación: En estos casos es cuando verdaderamente se echa de
menos un “departamento” de orientación. Personas que tanto a coros nuevos como
al resto pueda saber encauzar los deseos y las realidades.
Y aquí tendrían que estar,
en primer lugar, las propias federaciones corales. Programar atractivamente
coloquios, conferencias, cursos bien encauzados –no estándares-, ayuda física
de personas que lo pueden hacer –directores avezados y profesores de canto
desplazados al “sitio” de ensayo. (Siempre que se solicite, nunca imponerlo,
por muchas razones…. )
La
mayoría de los cursos se hacen a nivel central donde se desplazan cantantes y
directores. Al final se contabilizan 30/40 como mucho.. 1/3 de cada coro que aporta gente y a muchos
se les olvida lo que les enseñaron en aquél fin de semana que
…. No sé…. Aprendieron mucho pero….. ¿lo perdieron?..
Es mucho más fácil…..
Porque cualquier coro tiene ese número por lo menos… Y no serán dos -que algo
harán en sus formaciones-, sino todo el coro trabajando en lo mismo, para lo
mismo, y aprendiendo las mismas cosas…. Aquí es cuando realmente quien lo
quiera puede seguir trabajando. (Esto está incompleto, lógicamente, pero es
otra idea)
7º.- La compensación
económica. La estabilidad del coro.
¡Qué poco gusta tocar este tema! Pero hay que abordarlo.
Hablamos en este caso de coros aficionados tanto en
su preparación como en sus actuaciones, que es indudable en otro caso.
Ya se va generalizando la idea de que al
director y al pianista hay que pagarles una compensación económica (en ningún
modo se puede llamar sueldo como dicen algunos). Y es natural. Decía antes lo
de “preparar y dirigir”. Porque para dirigir, antes hay que preparar muchas
cosas, partituras, estudios, programación, contactos, hay que desplazarse en la
mayoría de los casos, hablar con los “colegas” para ir aprendiendo, o ir al
conservatorio o a otro coro, o “ver conciertos”
para aprender cada día más. Y no
le llamemos sueldo, porque esta labor
no está pagada con nada y se hace, generalmente, por una gran afición,
igual que cantar, pero todo eso hay que compensarlo. Porque
en primer lugar el director ha realizado unos estudios que el resto no tiene,
y lleva la responsabilidad primera de que un coro funcione. El director no se limita a acudir a los
ensayos como los demás. Nunca. Cuántas veces cuando hay un ensayo el director
lleva trabajando ese día muchas horas para el coro, aunque no se “vea”, que se
quita de su actividad normal, de su familia y de otras cosas. Y esto es valorable. Pues si no valoras a tu director, ¿a quién
valorarás?
Como en todo este desarrollo
hay más razones que cada cual puede esgrimir. Pero esto es también un elemento
muy importante y necesario para la estabilidad de un coro.-
8º.- La Financiación:
Otro de los escollos más
importantes de la existencia de un coro. Hay que pagar al director, al pianista,
-o el piano-, transporte o viajes, fotocoppias, partituras, teléfono (si no lo
pone el director y el presidente, que normalmente son los que pagan sus
facturas personales), local en su caso, y ¡qué caramba!, cuando el coro da un
concierto no se puede venir a cenar a casa a las 12 de la noche o más, sino que
es muy importante después la confraternidad alrededor de un pincho y un
refresco, y si no te lo da el organizador, pues habrá que pagarlo, pues también
los cantores tienen derecho a disfrutar el éxito de su trabajo diario… todos
juntos.
a).- Lo
más fácil es solicitar al Ayuntamiento una ayuda. Siempre es pequeña, pero es
una ayuda.
b).- Se
pueden hacer socios en el entorno. Pero ¿cuánto les pides? 30 euros al año, la
voluntad, o qué? Y ¿Cuántos puedes conseguir en los
inicios….?
c).- Las
loterías y los “recuerdos” también están
en el paquete. Y son rentables. Y los discos, pero también se necesita
financiación para realizar la grabación.
d).- Algún
gran aficionado al canto que por su trabajo no puede incorporarse y posee una
empresa de prestigio y rica, que igual te compra el teclado o suelta un buen
cheque…
e).-
Algunos conciertos que se cobran o
celebraciones (bodas, etc.).
f).- Aportaciones
como socios, de los propios cantores. ¿Por qué no?
No hay muchas más salidas y
evidentemente todos estos posibles recursos son muy escasos. En las ciudades, por ejemplo Valladolid,
conozco casos en que los propios cantores son los que financian el costo
general. Tampoco es algo raro. Estamos hablando de una Asociación en la que
estás porque te gusta cantar y normalmente “necesitas” que te dirijan y te
hagan cantar. Si vas a cazar, a la nieve, a coleccionar sellos, o en definitiva
a desarrollar cualquier afición, te cuesta dinero y bastante ¿verdad? Así que
tampoco es descabellado… lo que pasa que con el trabajo que cuesta buscar
nuevos componentes para tu coro, esta modalidad de inversión sería difícil en
un pueblo.- Pero es cierto que “alimentar
una afición”, hacer luego lo que nunca soñaste como es cantar en coro a varias
voces y cierto repertorio, es más importante que hacer un curso de corte y
confección, y tanto como otro de pintura y cerámica, y éstos los vas a pagar.
Pero para este tema quizá necesitemos “otra mentalidad”. ¿Nos creemos con más
derecho porque vamos a ensayar? (Dejamos en el aire como está).
9º.- Las actuaciones: Y el
cachet:
a).-
¿Por qué unos coros no tienen
problemas en realizar 20 actuaciones o más a lo largo del año y hay otros que
casi no se mueven de su origen y “cantan poco”?
Siempre he pensado que es
muy bueno estar en contacto con otros coros, cuantos más mejor. Y estar en
contacto es programar actuaciones y hacer intercambios, hablar con otros directores
aprovechando actos comunes o la propia amistad personal, etc., porque asistir a
los conciertos de otros a veces se hace imposible por la propia actividad que
coincide, pero también es bueno. En definitiva, co-participar
con los demás tu propia afición musical y tus inquietudes. “Envidiar”
sanamente, lo que es igual que admirar. Reconocerse, que en definitiva es
saber que existes y la labor que desarrolla cada cual. Así, puede que el
Ayuntamiento donde reside tu coro te pregunte a quién puede traer en un momento
determinado y un coro “suene”. Todo viene bien. Y si creas un ciclo coral o
algo similar en la que hagas venir cada año a alguien, mañana te llamarán a
ti. Unas actuaciones dejan algo de
metálico, otras el propio placer de cantar y de conocer a otros… perdiendo el
menor dinero posible. No olvidemos que
la actuación es el fruto final de esta labor.
b).- ¿Por qué a unos se les programa más por
parte de las instituciones –Caja Cantabria, la Consejería de Cultura,
Ayuntamientos, Botín, etc…. -, y de otros nadie se acuerda?
Cada institución funciona de
una manera diferente. Por ejemplo, en Botín actúan muy pocos coros. Porque a la
Fundación le interesa más la “marca” y el “repertorio” que la ayuda a la música
coral básica, como a algunos otros. Y no se dan cuenta que sin lo “básico” no existirá nunca “la marca”. Puede que si
haces algo novedoso y de modo brillante, después de dar “la paliza” muchos
días, consigas la oportunidad. Pero en este apartado lo mejor es no gastar
muchas energías para un concierto cada dos o más años que puedes conseguir.
El
caso de la Consejería depende de la política que se siga. En tiempos de Cagigas fue nefasta
al cubo para la música coral. En los actuales tiempos es otra forma mucho más
participativa en que casi todo el mundo puede entrar, entre otras cosas, porque
hay más oportunidades para todos.
De
manera que hay que “moverse”
porque nadie va a venir de facto a
contratarte. Por ello, también, la creación de una Junta Directiva que
apoye al Director en cuestiones internas y realice las relaciones externas si
el director no puede, o ampliando su gestión.
c).- En cuanto al “Cachet” conoce tus
valores pero no los subastes. Ni por alto ni por bajo. Porque nuestra actividad
es una actividad eminentemente cultural en el mundo de la música y la labor a
realizar es de divulgación del arte. Ya sé que luego vienen por ahí…. Olvídate.
Lo mejor es tratar de trabajar con tus medios y, en este caso, sin mirar a
nadie.
Y 10º.- Envejecimiento del
coro: o “volver a empezar”.
El coro ha nacido, se ha desarrollado bien,
se mantiene y pasa el tiempo. Pero los cantores se van haciendo “mayores”.
Comienzan a no asimilar demasiado bien nuevas
opciones, “como que se les paraliza la oreja”. Y no hemos tenido la previsión,
o la oportunidad de incorporar nuevas voces.
El porqué del problema
incorporativo de la juventud a ciertos coros, que no a otros, pero generalmente
a los coros convencionales, es digno de una ponencia que sin duda desarrollará
otro compañero o a lo largo del coloquio.
Yo más bien quiero
manifestar lo que sin duda expreso a menudo en mi coro: El cantante que se hace
mayor va perdiendo las facultades que pierde con cualquiera otra actividad, por
lo que se hace imprescindible cubrir la carencia con la técnica. Esto es
fundamental y si se realiza, aunque sea en parte, el coro incluso mejora
bastante. Y en momentos determinados posiblemente haya que “paralizar” por unos
meses las actuaciones y centrarse en esta idea, por un lado.
Al director le debiera pasar
lo contrario. El paso de los años al frente de un coro le dará más sabiduría,
si sabe aprender también de los propios cantores y se prepara por su
cuenta, como se dijo, cada vez más.
Y … ¿Hemos tenido
la oportunidad o la vista de crear una escolanía bajo el patrocinio de nuestro
coro? (No perdamos este horizonte
nunca).
Todo ello se hace por el propio
conocimiento. Por la sensación de vivir en la tierra y no en la luna, pues en
este caso vendrá el caos y uno no se entera. Y hay que estar al tanto para una
correcta reconducción del coro y volver a empezar…
CONCLUSIÓN:
Trabajar sin descanso,
autoevaluarse continuamente y volver a
empezar siempre. Tener unas señas de identidad. Que la dirección sea
estable. Si se puede, tener repuesto en
una escuela u otro coro infantil o juvenil. Renovarse sin esperar al final.
Y por la importancia que tiene la dirección y
lo escasos que son los recursos, quiero decir algo concreto: El que una persona
se atreva un día a ponerse al frente del coro que se está formando, ya es todo
un reto y el mayor paso que le puede convertir en un gran director.- Y el
director, aunque en parte sea un igual, es el motor sin el que no puede
formarse un coro. Y si es bueno, el coro lo notará y al revés. La pena
es que no abundan personas que quieran y puedan someterse a este reto.---
………………………………..Jesús Manuel Piedra Sánchez…………………FIN..
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