El diario de un cazador

La novela


 



EL DIARIO DE UN CAZADOR

INTRODUCCIÓN

El cazador es una historia de irrealidades, es la historia de la realidad contenida en una irrealidad; después de todo, ¿Quien puede asegurar que los sueños son sólo fantasías?

Es un hecho más que comprobado, que los sueños son capaces incluso de adelantarse a los acontecimientos, de manera exacta y perfecta.

A través de los tiempos, esta capacidad se ha vinculado tanto a la religión, como a la hechicería, y a sus poseedores con la santidad o la brujería.

Lo cierto es que hay muchas personas comunes y corrientes, que tienen alguna historia personal que contar, con respecto a esta faceta sus vidas, aunque no todos le encuentran explicación.

La mayoría de las personas que sienten sus vidas frustradas, y que considerando haber fracasado, viven como por inercia, sin sueños ni ideales, encontrarán quizás en este libro una tabla de salvación, un camino para ir en busca de sus sueños perdidos.

El cazador es en el fondo, la historia de dos personas, o más bien de la continuidad de dos vidas en viaje a través de distintas esferas.

Entiendo sin embargo que las personas suelen rechazar la idea de la reencarnación, aunque con seguridad, todas desearían que fuese un hecho.

De mis observaciones, he podido concluir que el ser humano tiene una naturaleza que sobrepuja lo puramente físico, conclusión que se basa en el hecho innegable de que más allá del mero instinto, el ser humano es poseedor de sentimientos muy profundos, sueños e ideales, es dueño de pensamientos complejos, y estas manifestaciones básicamente energéticas, hacen que el hombre conserve siempre la esperanza de una vida posterior.

Las parejas por ejemplo, los familiares cercanos y aun los amigos entrañables, suelen hacerse promesas ( en el caso de los creyentes) o expresar sus deseos, (en el caso de los no creyentes), de encontrarse en otro estado.

Esta es la historia de uno de esos casos, para quien quiera creerla, o aceptar al menos su posibilidad.

El corto paso por este mundo tiene siempre un significado y una utilidad.

El mundo es una especie de escuela, en la que todos aprendemos algo que en estado espiritual, o inmaterial, como queramos llamarlo, no podríamos aprender al desconocer las necesidades del cuerpo: El placer y el dolor, el miedo y la esperanza, el orgullo y la humildad, el altruismo y el egoísmo, el odio y el amor.

Venimos pues al mundo por alguna razón preestablecida y muchas veces pasamos gran parte de la vida buscándola.

Quiero dejar en claro que este no es un libro con implicancias religiosas, si hablo de espíritu, preexistencia, reencarnación o Dios, lo hago considerándolos sólo como fuerzas o elementos universales, cada quien es libre de profesar el credo que más le convenza, de adorar al Dios en el que crea, o a ninguno, así como de interpretar los conceptos que este libro contiene, referentes a la parte no material del hombre como prefiera, pero lo que es innegable, es que están presentes y se manifiestan.
KARIM

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DEDICATORIA

En los poemarios que expresamente te he dedicado, en cada uno de los versos, se refleja la trascendencia del espíritu y del amor humano.

He dejado expresado también en mis dos primeros poemarios editados, que eres tú la fuerza motora de mi inspiración, la mujer que me sacó de mi oscuro olvido, para devolverme la luz, por eso te llamé viajera de la luz.

Desde el lugar de donde viniste, a través del tiempo y la distancia, encontraste el camino para alcanzarme cuando estaba perdido, haciéndome comprender que podía lograr mi sueño con sólo proponérmelo, y dedicarme a lo que siempre deseé, esto es, a la literatura.

En los poemarios publicados y el que está por publicarse, expreso la parte emocional de lo que ha significado este encuentro contigo, tan largamente esperado.

Pero no podía pasar por alto la historia en sí, una historia que quizás es común a la de muchas otras personas, que sin saberlo, andan por la vida sin encontrar su sueño, y dan por hecho que este mundo es el único que poseen.

Así estas personas tratan de sacar el máximo provecho vivencial de su estadía, sin comprender que nuestra existencia va mucho más allá de la fugaz temporalidad del cuerpo.

Por eso para ti Elena Rodríguez, que tras un viaje de 23 años me encontraste, va dedicado este libro que no es sino nuestra propia historia.

Y usted...Si usted amigo lector, siéntese y póngase cómodo, le contaré una historia que es mi historia, y ¿Quien sabe? quizás también sea la suya propia.

KARIM


 

 

EL CAZADOR

El día amaneció frío y nublado, como amanecen los días de invierno aquí en la capital.

La ciudad como siempre perezosa, va despertando de su letargo, de sus sueños de alcohol, y desesperanza, para enfrentarse al día que ya empieza.

Hoy, es para mí sólo un día más, hace mucho tiempo que nada cambia en mi vida, las viejas paredes del cuarto donde vivo, parecen mirarme, silenciosas y erguidas, con su frío silencio de concreto, llevo ya muchos años de trashumancia en esta monotonía citadina.

Me levanto en las mañanas como un autómata, siguiendo el ritual mil veces repetido, mientras en la penumbra, por las cortinas sin descorrer aún, se asoman los primeros murmullos de los autos, y las voces de algunos
pregoneros que salen muy temprano a ganarse el diario sustento.

Aquí en mi refugio nada cambia, un estante lleno de libros viejos que hace tiempo no leo, libros que otrora fueron mi más preciado tesoro y que hoy han quedado relegados en un rincón.

Dos sillas, un desvencijado ventilador, un pequeño televisor de blanco y negro que casi nunca enciendo y algunos artículos personales, aparte de la casi siempre desordenada cama, completan el reducido habitáculo donde resido. ¡Ah! casi olvidaba a mi gato, mi negro amigo trampero.
 

Mientras me pongo la arrugada camisa de hombre sólo, trampero ronronea y da vueltas alrededor de mis tobillos, recostándome el lomo con esa sensualidad gatuna que me ha gustado desde que era un niño, cuando trampero se acerca así, pienso que si los seres humanos pudiéramos expresarnos de ese modo, con ese contacto espontáneo de piel a piel, puro, vital, sin ensuciarlo con nuestros pensamientos mas retorcidos, este mundo sería un lugar mejor para vivir.

Pero la gente no se acerca ni se toca, y si lo hace, convierte este simple contacto en algo secretamente sucio, en sueños inconfesables que trastocan las noches, que pudieran ser de plácido descanso, en noches de grandes bacanales oníricas, en donde cada uno es el héroe y protagonista.

Yo sé que trampero no sueña, o por lo menos no tiene fantasías, y lo digo yo, que sé mucho de sueños y de gatos; sin embargo, no puedo asegurar aún si tiene o no un espíritu.

A veces, cuando por un momento se detiene en ese roce que a diario me regala y
alzando sus ojos grandes y fijos, los clava en los míos con mirada inquisidora, me pregunto si él en su sabiduría, conocerá mi secreto, si acaso percibe lo que ningún ser humano ha logrado descubrir en mí; en verdad no lo creo, pues si él lo supiera, hace tiempo me hubiera dejado sólo.

Un largo camino me trajo hasta este refugio donde vivo a solas con mi gato y con mis pensamientos, cada día, los recuerdos me buscan esperando que yo les consiga algún sentido, pero en mi mente ellos son como un revoltijo de cosas viejas, que se meten en un baúl sin orden ninguno y a la larga quedan en el olvido.

En las noches me acosan en un ataque desordenado, como una horda que avanza sobre mí, dejando a su paso más desorden del que ya imperaba.

Las calles nubladas son mi mundo, camino diariamente buscando entre los sueños ajenos, aquellos que alguna vez perdí, pero ninguno de los que encuentro es ni remotamente parecido.

Sólo trampero me acompaña. Sólo él parece conocer de mi infructuosa búsqueda.

Mi gato, estos recuerdos y algunos sueños son mi compañía, aunque con una diferencia:

Mientras que los recuerdos son míos, de los sueños ninguno me pertenece.


 

 

 

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