|
150 SONETOS DE AMORES Y OLVIDOS
Editorial Malberte
Prologo de Manuel Martínez Eidan
DE LA EMOCIÓN HECHA MÚSICA
Sea cual sea su intención, todo buen poema debe conmover al lector ya desde
el primer verso. Pero un poema es un proceso siempre inacabado, una lenta
escorrentía que en cada lectura nos sorprende con un nuevo cambio de rumbo.
Ya desde el soneto liminar, Karim (Juan Carlos Hidalgo) nos conmueve
profundamente al advertirnos que él escribe desde la herida para el
desconocido que somos todos frente al espejo de nuestra conciencia, para el
triste que no podemos dejar de ser ni siquiera en nuestros momentos de
máxima alegría. Escribe desde la insatisfacción y su sementera son sus
rimas, las rimas de la vida y de la muerte, como dice él en un perfecto
endecasílabo que resume el sentido subyacente del poemario y del que toma la
inspiración para seguir, como el mismo poeta expresa al cerrar el segundo
soneto...(Semillas)
Esencial es en este admirable poemario la figura de la amada, Ale( Elena),
que está presente explícitamente en algún soneto e implícitamente en todas o
casi todas las composiciones del libro. Ale (Elena) es también la mujer en
general, todas las mujeres posibles, las que han sido y las que serán. Lo
que la distingue de las demás es precisamente el amor del poeta: una amada
real que se da entera en sus defectos y virtudes, pero vista con la
inocencia que el amor exige, un amor que tiene la virtud de resucitar al
hombre que lo siente: Tú me encontraste así, paralizado...Pero un amor que
preexiste a los propios amantes como postula en su soneto el Pacto, y que no
excluye el dolor, la pena, el miedo, ni por supuesto una delicada
sensualidad, que aquí casi siempre está asociada al agua (así los sonetos
titulados Lluvia fina, Diluvio) o a manifestaciones de la Naturaleza.
En realidad la amada es idealizada siempre, sí, aunque nunca hasta el punto
de angelizarla, de despojarla de sus atributos humanos. La amada es para
nuestro poeta la imagen de una frágil armonía, que existe entre lo celestial
y lo terreno (soneto Quiero). La mujer, y más concretamente la amada, es una
creación de Dios, que sin quizás refleja mejor a Dios que el hombre mismo,
de cuyo costado fue hecha según el relato bíblico...Del costado de Dios
nació una Diosa, dice en un admirable arranque (soneto La Diosa)...Lo cual
contradice secretamente al mismo autor del Génesis cuando afirma que el
hombre fue hecho a imagen y semejanza de Dios, ya que la mujer sería la
imagen de una imagen, y por lo mismo menos perfecta que el hombre.
Si algo puede sorprender al lector no acostumbrado a leer sonetos, quizá sea
la sencillez (que no excluye la brillantez) con que están escritos y la
coherencia casi sistemática del conjunto. En general el asunto del poemario
es el amor y su sombra amenazante, el olvido, peor quizá que el desamor, y
sus estados psicológicos concomitantes, como la nostalgia (admirable el
soneto titulado precisamente así, Nostalgia), el dolor, la incertidumbre, la
espera, el deseo, que sólo se jusfiticaría por el amor, que nos eleva sobre
el animal que somos...
Karim es un poeta con un excepcional sentido del ritmo. Sus endecasílabos
poseen una admirable musicalidad, derivada más que de su siempre canónica
disposición acentual, de la sintaxis de las emociones...Decía Pessoa por
boca de su heterónimo Ricardo Reis que la poesía era una música que se hacía
con ideas...Yo creo que karim podría decir con toda autoridad que la poesía
es una música que se hace con emociones, y que el poema transforma la
emoción en la idea de una emoción a través de la música.
Manuél Eidán.
Cádiz-España-2002
|