Mujer de Brisa



Mujer de brisa constituye mi tercer poemario, ya está en manos de la editorial en espera de publicación.

como los anteriores poemarios, está dedicado a Elena Rodríguez, mi musa viviente.

Algunos me han preguntado porque ella encabeza mis páginas y mis libros, la pregunta vendría sobrando,

ya que todos los poetas han buscado en que inspirarse, esa circunstancia que desencadena sus letras.

Por ser Mujer de Brisa el poemario que describe con más hondura la relación que existe entre el poeta y

su musa lo explicaré brevemente.

Nací en Lima Perú, en el año de 1951, desde que tengo memoria me gustaron las letras, ya en mis primeros

años rimaba versos sueltos , los que se han perdido en el tiempo.

La vida me llevó por sus caminos más torcidos, a los 25 años, abandoné las letras, después de abandonar

mi país en tiempos de la dictadura, con la cual no podía coexistir siendo periodista.

La fiera competencia económica terminó de alejarme de la poesía, dos matrimonios fallidos me llevaron en

un negro día a quemar todos mis escritos inéditos y desde entonces, por más que me esforcé no pude rimar

un solo verso más.

De pronto, cuando ya me encontraba haciendo una vida de ermitaño, sin sueños, sin proyectos, aparece

mi viajera de la luz, como llamé a Elena, y como por arte de magia, se desencadenó el verso dormido durante

 27 años, tanto que en un años escribí cinco poemarios, que contienen más de trescientos sonetos.

Esto hace que el verdadero artífice de mis versos sea ella y yo sólo el instrumento.

Por eso es a ella mi homenaje

Juan Carlos Hidalgo

karim


                                                 

 

SI TE DIJERA...PIEL

Si te dijera...piel, yo mentiría,
pero diciendo el alma ¡sacrilegio!
¿Donde reside pues el sortilegio
que nos hace existir en sintonía?

Tú que de alma y de piel eres tan mía,
como cuerda y sonido del arpegio,
como un verso de amor, que al florilegio,
pone un toque inefable de armonía.

Tú que estas en la fe de lo remoto,
tú que vienes y vas, péndulo inquieto,
del onírico ser a lo concreto,

desde lo simple hasta lo más ignoto,
sabes bien que a tu amor yo soy devoto,
no sólo en alma o piel ¡Lo soy completo!

KARIM


 

 

 

MUJER DE BRISA

Pusiste en mi desierto flor temprana
un beso matinal como el rocío,
breve pétalo fui y el desvarío
se llevó en el azul su filigrana.

Y fuiste sin embargo tan humana
que en mi arena tu piel fue desafío,
en mi silencio flor y en mi extravío,
la reconciliación de la mañana.

Tuyo es lo que no fue, mujer de brisa,
la tímida razón de lo negado,
aurora, nube, flor, amor callado,

sueño de juventud, ninfa indecisa;
todo lo has sido tú mujer de brisa,
todo lo que no fue lo has recreado.

KARIM


 

 

 

LA GLORIA

 

Hónrame con tu amor, que amor es gloria,

y la gloria es el bien más apreciado,

porque sólo ha de ser glorificado

quien al crear al hombre abrió la historia.

 

Cualquier honra distinta es transitoria,

porque morir después de haber amado

como aquel que murió crucificado,

es morir renaciendo en la victoria.

 

Así pues si tu amor es cruz alzada,

quiero ser a tus pies sacrificado

y se imponga tu piel sobre el pecado

 

de acercarme a tu piel sin ser amada,

porque para mi amor fuiste creada,

y tan solo en tu amor seré salvado.

 

KARIM

 

 

EN MI SILENCIO

 

Si al desnudar tu sombra en mi silencio,

bebo lo inmaterial de tu distancia

y en el sutil licor no diferencio

del elixir la copa que se escancia...

 

Entre espíritu y piel solo evidencio,

que entre estar y no estar no hay discrepancia,

y sin tocar la flor, me diligencio

ese cuerpo sutil de tu fragancia.

 

Y quizás más cercana cuando ausente,

estarás junto a mí y estremecida,

porque estás en la esencia de mi vida

 

transitando un camino diferente:

en busca del origen de la fuente

donde al brotar amor, amor convida.

  

KARIM

 

 

Sueño.

Hoja nervada en nocturnal respiro,
que extemporaria en su desliz de brisa,
posa en el alma un haz de luz que irisa
el fondo inveterado del suspiro...

Facetado cristal donde te miro
etérea en los jardines de Artemisa,
del sueño al despertar, de amor abscisa,
a que apunta mi esencia cuando expiro...

A ti mi onírica pasión se ayunta,
por ti la sin razón, razón merece,
y en ti mi absurda indecisión fenece

cuando el amor hacia el amor apunta
y hace diana en el alma la pregunta...
Entre sueño y verdad ¿Cual prevalece?

karim


 

 

 

¿QUIEN ERES?

¿Quien eres que me tomas destruido,
y escombras mi verdad ya sin paredes,
que de tu propio espacio, espacio cedes
sumando tu entidad al vacuo olvido?

Y yo que tras vencer vivo vencido,
extiendo el corazón entre las redes,
buscando el corazón del cual concedes
a mi emoción latir en su latido...

Pregunto sin cesar si es artificio,
la fiel solicitud con la que accedes
a redimir mi olvido, cuando agredes

con ímpetu vital mi antiguo vicio
de cerrar al amor todo resquicio...
¿Quien eres tú que en mí todo lo puedes?


KARIM


 

 

 

SI PUDIERA

¡Ay! si pudiera en ti fundirme todo,
esta noche y ayer, carne y esencia,
fueras el soplo tú, yo fuera el lodo
donde animes el don de la existencia.

Si pudiera bien mío de algún modo
despejar el fantasma de la ausencia
que disputa la dicha codo a codo
lanza en ristre acerando mi conciencia...

Si pudiera bien mío... ¡Si pudiera!
¡Sería dios en ti, más que ser hombre!
Pero entiendas mal, que no te asombre,

pues todo lo más alto por ti fuera
y sólo por amarte yo te diera,
la sangre de mis venas y hasta el nombre.

KARIM


 

 

 

MÁS AHORA

 

Te quiero más ahora que no estás a mi lado

y aun amándote tanto, no te puedo tener,

si el amor es del alma y el cuerpo es limitado...

Aunque no estés conmigo, no te habré de perder.

 

Pero no te confundas, pues también te he deseado

como desea un hombre cuando ama a una mujer,

y me duele perderte y es quizás demasiado,

para mi la condena de no poderte ver.

 

Lo cierto es que te amo siendo mía o ajena

y si es verdad que el alma busca la eternidad,

cuando puedas librarte del cuerpo que encadena,

 

y yo alcance un estado de intemporalidad...

Más allá de la carne que el deseo envenena,

nos amaremos libres de la fatalidad.

 

KARIM

 

 

LA VIDA DE LAS FLORES

 

Nunca más te daré un ramo de flores,

pues para hacer un ramo hay que cortarlo...

¿Al darte un animal he de matarlo?

¿O no hay sangre en el tallo de las flores?

 

Y es que nadie ha notado los temblores

del botón de la rosa al mutilarlo,

ni ese llanto de savia, que en el nardo,

silencioso refleja sus dolores.

 

Como signo de amor te haré una huerta,

para que siembres rosas amarillas

y te veré regando las semillas,

 

pues tu alegría ante la flor abierta

será mayor, porque la rosa muerta

ya no puede mostrar sus maravillas.

 

 

KARIM

 

 

 

 

CALMA Y TORMENTA

 

Conviven en mi amor calma y tormenta,

todo lo inspiras tú, gloria y deseo,

gloria desde la luz donde te veo;

deseo en que la carne se fermenta.

 

Pastura en que mi alma se alimenta,

razón fundamental de lo que creo,

destino terrenal en apogeo...

todo lo inspiras tú: Calma y tormenta.

 

Y es tu carne en mi carne la cadena,

que me ayunta solícito a tu sexo

como junta de cóncavo y convexo,

 

en humana y dulcísima condena;

pero sólo el amor el alma llena

porque enlaza las almas con su nexo.

 

KARIM

 

 

UN POCO DE TERNURA

 

Mantengo el corazón atrincherado,

dispuesto a prevenir la voladura,

del último reducto que ha dejado

confiado a mí, la luz de tu alma pura.

 

Y en la ondulante fe que he conservado

-nostalgia y desazones en mixtura-

al refluir en ti, me he transformado,

de cenizas a fénix de tersura.

 

Hoy por ti de la nada me levanto,

exánime hasta ayer, hoy levadura,

que del polvo una gota de frescura

 

hizo limo, el rocío de tu llanto,

y al mirarte ante mí, descubro cuanto

puede hacer una poca de ternura.

 

KARIM

 

 

 

 

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