Rimando en las trincheras



 

LA PLUMA

Heme aquí rimando en las trincheras,
mientras arden las calles bajo el fuego
de la humana discordia, que en el juego
de ganar o perder no halla fronteras.

Y hay un hedor de sangre en las aceras,
donde el odio mortal acalla el ruego
del enemigo herido... hermano luego,
y enterrado entre cantos y banderas.

Heme aquí sin mas armas que la pluma
esgrimida cual núbil bayoneta,
que no hiere la carne pues su meta,

es herir la conciencia que en la bruma
no distingue la resta de la suma,
ni consigue razón que lo someta.

KARIM
 

 

PESADILLA

 

Hombre que de la vida por la orilla,

caminas sin jamás tocar el agua,

que refresque el rescoldo de la fragua

donde forjas sin fin tu pesadilla.

 

Pudiendo caminar por otra milla,

te sientas a mirar como desagua

cual sangre de volcán desde esa fragua,

como tizón ardiente tu semilla.

 

Hombre de condición, más no de esencia,

espíritu inmortal aquí encerrado,

por carne piel y huesos maniatado

 

en  la oscura prisión de la existencia,

sin mirar más allá de tu conciencia

la razón por la cual fuiste creado.

 

 

KARIM

 

DIVINO OFICIO

Mi oficio es escribir ¡Divino oficio!
Que extrae del vivir toda su ciencia,
y plasma en el papel toda la esencia
del humano sentir con artificio.

Puede del propio amor, en sacrificio,
transformar el dolor y la impaciencia,
en pausado fluir que con cadencia
le regala del verso el gentilicio.

Y además del amor, también la espuma,
la magnolia, el color, la voz, el beso,
la nostalgia, la ausencia y el regreso,

la vaciedad, el mar, el sol, la bruma,
cobran humanidad cuando la pluma
transforma el crudo hastío en embeleso.


KARIM
 

 

SOMBRA

Estas en mi camino magna sombra
contraste de la luz irreverente
tan fría y silenciosa, tan presente,
raíz de la entelequia, negra alfombra.

Eres la negación y no me asombra
pensar que mi existencia solamente,
pueda ser tu extensión sobre mi mente
o alguna vaciedad que no se nombra.

Y estás aunque no sé como nombrarte
sótano de la luz, revés del cielo,
oscuridad sembrada, negro velo,

que encierra tras de sí, cual mundo aparte,
su oscura forma al pie de donde parte,
cual mística raíz de noche en celo.

KARIM
 

 

EL LABRIEGO

Labriego el corazón siembra esperanza
del campo estéril sobre el surco abierto,
¿Qué se puede sembrar en el desierto,
y de que ha de servirle su templanza?

Mas sin embargo el esperar a ultranza,
de la cosecha un beneficio incierto,
en sí ya es fruto para quien no ha muerto;
pues en la espera madurez alcanza.

Es el vivir en sí la propia vida,
llena de hastío pero nunca inerte,
pues el labriego al madurar advierte

que aunque incapaz de sostener la brida,
no hay peor manera de vivir la vida
que sentarse a esperar la propia muerte.


KARIM
 

 


EGO TE ABSOLVO

Antónimo de amor: sexo y lujuria,
decía el confesor tras los cerrojos,
pero entró mi pecado en su penuria
y al sentir su frescor alzó los ojos...

Si ante tu faz son perdición e injuria
!OH eterno creador! estos antojos,
¿Porque mi sangre siento hervir con furia
ante la sombra de unos labios rojos?

¡Porque la norma de tu plan torciste!
Si al hombre carne de su carne diste
una mujer para ser más que polvo,

¿Porqué al que a tu servicio fiel asiste
condenas a vivir siempre tan triste?
¡Si es tan fácil decir Ego te absolvo?


KARIM
 

 

LA MANO DEL OLVIDO

 

Divino don que del amor nacido,

pariste luz sabiéndome apagado;

permíteme seguir a ti aferrado,

si me alcanza  la mano del olvido.

 

No destituyas del altar ungido,

el arte de la pluma a mí confiado;

corónalo en espinas condenado,

si me alcanza la mano del olvido.

 

Libra mis versos cuando yo acabado,

cobarde eluda el trono conferido,

pues no quiero corona ni apellido,

 

ni púrpura ni cetro, ni brocado;

sólo quiero en mis versos ser nombrado,

si me alcanza la mano del olvido.

 

KARIM

 

 

 

LA AMANTE

 

Quiso la muerte convidarme un día,

cambiando su crespón por tul y seda,

poniendo en su calaca mueca leda

y en sus profundas cuencas picardía.

 

llenó su magritud con la armonía

de un cuerpo, que en su piel ardor hospeda;

lancé yo cara o cruz en la moneda,

diciendo: Cara o cruz ha de ser mía.

 

Y ya casi abrazando aquella sombra,

palpable y no visible por oscura,

un ápice de luz en su figura

 

descúbreme mortal sobre la alfombra,

la amante que por miedo nadie nombra

y al punto desperté de mi aventura.

 

KARIM

 

LÁZARO

Si Dios, tú soberano de la muerte,
quisiste reposar en su mortaja
y aún pediste al Padre la ventaja,
si era su voluntad, cambiar tu suerte...

¿A título de que ya estando inerte
la fría muerte en mí doble se encaja?
¿Y a cambio dime, quien quien te agasaja,
o quien viendo el milagro se convierte?


Si tres días ande libre del mundo
en celestial paisaje nacarino
residenciada el alma en lo divino

¿Por qué tu voluntad en un segundo
me devuelve dos veces moribundo
dos veces a catar tan agrio vino?

KARIM
 

 

SARMIENTO

Pasan las horas y al pasar yo quedo,
al interior de mi existir anclado;
todo puede cambiar, pero mi estado
es diferente a lo mortal que excedo.

Y aunque deba morir, mucho antecedo
al dolor terrenal que tanto evado,
porque antes de nacer por Dios creado,
sarmiento intemporal fui en su viñedo.

Por eso es que mi piel, como las hojas
se va secando al transcurrir la vida,
pero nunca me alcanza la embestida

del dolor, el olvido y las congojas,
porque mi ajada piel y carnes flojas,
sarmiento son de mi alma renacida.

KARIM
 

 

 

LA INSPIRACIÓN

Libre mi pluma nunca avasallada,
clara como la plata de la luna,
no la someterá fuerza ninguna,
ni se verá ante el hombre doblegada.

Sólo ante Dios se inclina inmaculada,
porque proviene de divina cuna
la inspiración, que es mi mayor fortuna,
y en mis versos veré fructificada.

De humilde condición, más siempre altiva,
no se inclina al poder, ni ante la espada,
ni le importa del hombre ser laureada,

pues el único fin que la motiva,
es ser humana, fuerte y compasiva,
porque de Dios proviene su llamada.

KARIM
 

 

TENTACIÓN

 

Hombre que cual volcán pero mas breve,

gestas en tu interior el magma ardiente,

de lujuria es tu sangre incandescente

y helada tu virtud como la nieve.

 

Lo intuyes, más el bien no te conmueve

y el ímpetu animal de oscura fuente,

desprecia lo inmortal por lo aparente,

dejándote arrastrar del hijo aleve.

 

¿Quien necio del caudal pierde la fuente?

¿Quien sin una palanca el mundo mueve?

¿Como pues tu aridez si en torno llueve,

 

no permite calar tu continente?

busca en ti donde el alma está latente

y que tu algo de Dios, a Dios te lleve.

 

KARIM

 

ODIO

 

Desmadejado el hilo y ya tejido,

en prístino tapiz y con bordado,

aún sigue siendo hilo, pues tramado,

vive su ser lineal siempre escondido.

 

Apaciguado el odio y ya dormido

en el fondo del alma, aletargado,

guarda su condición de amor baldado,

mientras al corazón esté ceñido.

 

Es tizón de calor nunca apagado

y puñal que no pasa inadvertido,

es converso falaz no convertido,

 

que inclinado al amor y arrodillado,

sigue siendo un demonio acicalado,

acechando al que va desprevenido.

 

KARIM

 

 

SOÑAR LA VIDA

 

Si al fin he de llegar hasta la muerte,

como todo mortal, si más salida,

¿Por qué debo angustiarme en esta vida

si no puedo escapar de aquella suerte?

 

Si sueño, en el soñar, tal vez acierte

a encontrar la verdad que en mi alma anida,

si no sueño, sangrar veré mi herida,

por más alta razón que en ella injerte.

 

Así pues si el dolor se consolida

y baldando la fe la vuelve inerte,

¿Por qué paz en angustia el miedo invierte,

 

siendo el hombre capaz de asir la brida?

Vida pues soñaré siempre extendida,

que no muerte agregada sobre muerte.

 

KARIM

 

 

 

 

 

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