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Luis Lucia Mingarro  
Valencia, 1914 – Madrid, 1984
Luis Lucia

Hijo del fundador y presidente de la Derecha Regional Valenciana, Lucia se licenció en Derecho como su padre y empezó a trabajar como abogado para la familia Casanova, propietaria de la productora cinematográfica CIFESA, fundada en el año 1932. Por tanto, su primer contacto con el medio cinematográfico fue en calidad de asesor jurídico, aunque poco después abandonó esta tarea para trabajar como guionista y jefe de producción.

En 1941, el director y guionista valenciano escribió su primer guión. Se tituló El hombre que se quiso matar (1942). CIFESA aceptó producir el filme, que se convirtió en la opera prima de Rafael Gil.

En 1943 Lucia inició su carrera como cineasta con la película El 13–13. Sus siguientes trabajos fueron de géneros tan variados como el melodrama, la comedia, los filmes folclórico–musicales y religiosos. Eran largometrajes comerciales de narrativa directa, sencilla y popular y, por tanto, de fácil comprensión por parte del espectador.

En 1945 rueda Un hombre de negocios y, dos años después, Dos cuentos para dos, La princesa de los Ursinos, galardonada con el Premio a la Mejor Película del Círculo de Escritores Cinematográficos; y Noche de reyes (1947), premiada también por el Sindicato Nacional del Espectáculo. Currito de la Cruz (1948), obtuvo el Tercer Premio del Sindicato Nacional del Espectáculo.

Su siguiente trabajo, ya a finales de los años 40, es La Duquesa de Benamejí (1949). Con la nueva década graba el filme de género dramático De mujer a mujer, el musical El sueño de Andalucía (1950), de nuevo otro drama en blanco y negro: Lola la piconera y Cerca de la ciudad (1951). Sus siguientes estrenos son tres comedias: La hermana San Sulpicio y Gloria Mairena en el año 1952 y Aeropuerto en 1953.

El drama histórico Jeromín (1953) recibió el Premio a la Mejor Película del Círculo de Escritores Cinematográficos y el Tercer Premio del Sindicato Nacional del Espectáculo. Al año siguiente retoma el musical y vuelve a dirigir dos películas de este género; son Un caballero andaluz y Morena clara (1954). Le siguen La hermana alegría, La lupa (1955), La vida en un bloc, El piyayo y, nuevamente, otro musical Esa voz es una mina (1956).

En 1957 Lucia dirige una película basada en un texto del escritor Jardiel Poncela (1901–1952); se titula Un marido de ida y vuelta (1957). Al año siguiente filma La muralla (1958) y en 1959 rueda un largometraje biográfico sobre la vida de un misionero titulado Molokai, la isla maldita (1959), con el que Lucia logró los Premios a la Mejor Película y Mejor Director del Sindicato Nacional del Espectáculo.

Su película El príncipe encadenado (1960) ganó el Primer Premio del Sindicato Nacional del Espectáculo y varios premios de Círculo de Escritores Cinematográficos. Ese año dirigió otras tres obras más: Un ángel tuvo la culpa, Un rayo de luz y Ha llegado un ángel (1960).

En sus siguientes trabajos debutaron actrices reconocidas como es el caso de Rocío Dúrcal en Canción de juventud (1962) y Rocío de La Mancha (1963); Marisol en Tómbola (1962) y Las cuatro bodas de Marisol (1967); y la cantante Ana Belén en Zampo y yo (1965), película que obtuvo el Tercer Premio del Sindicato Nacional del Espectáculo. El largometraje Crucero de verano (1964) fue protagonizado por Carmen Sevilla.

A finales de los años 60 rueda Grandes amigos (1967), Solos los dos (1968), una comedia musical basada en una historia de Jaime de Armiñán, en la que Marisol vuelve a interpretar a la protagonista. Su siguiente largometraje, Pepa Doncel (1969), también está basado en una obra de Jacinto Benavente (1866–1954) con unos diálogos adaptados por el también literato Antonio Gala.

Su primera película de los años 70, La novia rebelde (1970), vuelve a estar protagonizada por una de las actrices a las que hizo debutar, Rocío Dúrcal. Sus dos últimas cintas son La orilla (1971), en la que actúa el actor y director Antonio del Real; y Entre dos amores (1972), una comedia musical protagonizada por Manolo Escobar.

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