| Basilio Martín Patino | |
| Lumbrales (Salamanca),
1930 |
![]() |
| Estudió Filosofía y Letras en la Universidad de Salamanca y fue cofundador del cineclub universitario de la ciudad castellana, así como de la revista Cinema Universitario. También fue el impulsor, junto a Juan Antonio Bardem, Luis Berlanga y Carlos Saura, de las I Conversaciones de Salamanca, celebradas en 1955, en la que profesionales del cine, organismos estatales, críticos e intelectuales se reunieron para hablar sobre la situación actual del cine español. Más tarde, se marchó a Madrid para estudiar Dirección Cinematográfica en la Escuela Oficial de Cinematografía (EOC), donde se diplomó con el cortometraje en blanco y negro Tarde de domingo (1960). Sus primeros trabajos del medio cinematográfico fueron los cortometrajes documentales El noveno (1959), Torerillos, 61 (1962) e Imágenes y versos a la Navidad (1962), inspirado en poemas de Rubén Darío (1867–1916) y Rafael Alberti (1902–1999). |
|
| En 1965 estrenó su primer largometraje: Nueve cartas a Berta, que fue premiado con la Concha de Plata en el Festival de Cine de San Sebastián. Durante los años siguientes realizó anuncios publicitarios y trabajó en televisión, medio para el que rodó el mediometraje Rinconete y Cortadillo (1967), que no se llegó a emitir. Su siguiente película fue el drama Del amor y otras soledades (1969), en la que actuó el cineasta catalán Joaquín Jordá. Canciones para después de una guerra
(1971), fue objeto de la censura, que prohibió la película
durante años. Se trata de un documental que se sirve de archivos
fílmicos de la postguerra y de canciones de la época para
rescatar el periodo comprendido entre la caída de Madrid y la llegada
a España de la televisión en el año 1956. En el reparto
figuran personajes de la talla de Lola Flores, Imperio Argentina, Estrellita
Castro y Juanita Reina. |
|
Sus siguientes trabajos, los documentales Queridísimos verdugos (1977) y Caudillo (1977) fueron rodados de forma clandestina. En 1985 estrena un nuevo largometraje, Los paraísos perdidos, en el que actuó Francisco Rabal; y, dos años después, Madrid (1987), que obtuvo el Delfín de Oro en el Festival Internacional de Cine de Tróia (Portugal). En 1990 dirigió el telefilme La seducción del caos y, en 1996, la miniserie televisiva Andalucía, un siglo de fascinación. Al año siguiente regresa al género documental para codirigir con Ovidio Fernández, Kompostela, kapital bravú (1997). |
|
Su último trabajo, en el que actuaron Paul Naschy y Javier Rioyo, fue el drama Octavia (2002), ganadora de la Concha de Oro en el Festival de Cine de San Sebastián. Ese año la Seminci de Valladolid reconoció su carrera y le concedió la Espiga de Oro. En 2005 recibió la Medalla de Oro de la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas y, en 2006, fue homenajeado en el Festival Alcances de Cádiz, en el que se reconoció su carrera como documentalista. El cineasta salmantino ha demostrado un interés por las tecnologías audiovisuales y por los principios y aparatos que generan un movimiento ilusorios, como es el caso, de los zoótropos y las linternas mágicas, estas últimas, inventadas en la antigua China. |
|