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Benito Perojo  
Madrid, 1894 – Madrid, 1974
Benito Perojo

Productor, director y guionista madrileño que comenzó su carrera cinematográfica con la dirección de títulos como Fulano de tal se enamora de Manón (1913), rodada en el parque madrileño del Retiro; y Hombre o mujer (1914). En 1915 fundó la productora Patria Films con la que rueda Peladilla cochero de punto (1915), un personaje con cierto parecido a Charlot. Este personaje cobraría vida en sus siguientes filmes como Clarita y Peladilla van a los toros (1915), Muñecos (1916), Garrotazo y tente tieso (1916), Clarita y Peladilla en el fútbol (1916) y Donde las dan las toman (1916). En todos estos filmes, muchos de ellos comedias, Perojo también participó como intérprete.

Finalizadas estas películas se marcha a Francia donde perfecciona sus conocimientos cinematográficos, concretamente, en Niza y en París. Tras su regreso del país galo en 1923 dirigió las películas Para toda la vida (1923), seguida de Más allá de la muerte (1924), dos adaptaciones basadas en relatos del dramaturgo y Premio Nobel, Jacinto Benavente (1866–1954). Ambos filmes fueron producidos por la novel sociedad Films Benavente, creada por el propio Benito Perojo y con el apoyo del literato, quien no colaboró económicamente.

Su siguiente película se titula Boy (1926); después le siguen Malvaloca (1926), una película de costumbrismo folclórico rodada íntegramente en España, y El negro que tenía el alma blanca (1926), una producción francesa, protagonizada por una joven Conchita Piquer, en la que colaboró el cineasta turolense Segundo de Chomón.

Las últimas cuatro películas mudas de Perojo estuvieron cofinanciadas junto a productoras extranjeras, gracias a la iniciativa del propio director, que pretendió ampliar los horizontes de la producción y la comercialización española de los filmes. Con la sociedad francesa Albatros rodó en 1927 La Condesa María, basada en la obra de Juan Ignacio Luca de Tena (1897–1975). Al año siguiente en Munich dirige Corazones sin rumbo (1928), un largometraje coproducido junto a la productora alemana Phoebus y considerado como un ejemplo español de la vanguardia alemana a finales de los años 20.

En 1929 dirige en París El embrujo de Sevilla, su primera película rodada con sonido, y La bodega, este último, un drama escrito por Perojo y Vicente Blasco Ibáñez, cuya banda sonora fue compuesta por el pianista y compositor ilerdense Enrique Granados (1867–1916).

Ambas cintas fueron estrenadas más tarde con una banda sonora musical acorde al desarrollo narrativo del filme. Hasta este momento, todas las películas que había dirigido, con excepción de Malvaloca, estaban basadas en novelas y obras teatrales que él mismo había adaptado.

Su siguiente trabajo de comienzos de los 30 se llamó Un hombre de suerte (1930). Le siguen Mamá (1931), su único filme producido en Hollywood; la producción francesa Niebla (1932) y El hombre que se reía del amor (1932). En 1933 estrena Susana tiene un secreto y Se ha fugado un preso, basada en un texto del escritor Enrique Jardiel Poncela (1901–1952) y con la que Perojo ganó el Diploma Honorario del Festival de Cine de Venecia. En estos dos últimos filmes actuó el también director gallego, Ricardo Núñez.

En 1934 se estrenó en la dirección de un nuevo género: el musical. Perojo llevó al cine la zarzuela La verbena de la paloma (1934). Ese año también escribió, junto a Carlos Arniches (1866–1943), y dirigió Es mi hombre (1934) y Crisis mundial (1934). Durante los años siguientes escribe y dirige Rumbo al Cairo (1935), el cortometraje Corre, mulilla (1935) y Nuestra Natacha (1936). En 1938 dirigió tres coproducciones entre España y Alemania protagonizadas por Estrellita Castro. Son Mariquilla terremoto (1938), el musical El barbero de Sevilla (1938) y la comedia Suspiros de España (1938).

Estrellita Castro y Miguel Ligero protagonizaron una comedia hispano–italiana codirigida por Perojo titulada Los hijos de la noche (1940) y en cuyos diálogos participó Miguel Mihura (1905–1977). De financiación hispano–italiana fue también su siguiente trabajo protagonizado por Miguel Ligero: La última falla (1940). Ese año también presentó Marianela (1940), una adaptación de la novela de Galdós (1843–1920) con la que Perojo obtuvo la Copa Bienal en el Festival de Cine de Venecia. Sus siguientes largometrajes son la comedia Héroe a la fuerza (1941), el musical Goyescas (1942), protagonizado por Imperio Argentina; Stella (1943), adaptación de una obra literaria; Siete mujeres (1944), La casta Susana (1944), Chiruca (1945), Villa rica del Espíritu Santo (1945), La maja de los cantares (1946), Los majos de Cádiz (1946), Lo que fue la Dolores (1947) y La copla de la Dolores (1947). Estas cuatro últimas películas estuvieron protagonizadas por Imperio Argentina.

En 1948 dirigió ¡Olé, torero!, La hostería del caballito blanco y La novia de la marina. Al año siguiente, y con un guión de Mihura, dirige Yo no soy la Mata Hari (1949). Su último trabajo fue Sangre en Castilla (1950).

Aunque ya había ya había trabajado como productor en dos películas suyas durante los años 30, Perojo se dedicó a partir de los años 50 a la producción de películas de otros cineastas como es el caso de Luis García Berlanga, Luis Lucia, Ricardo Núñez, Xavier Setó, José Luis Sáenz de Heredia, Rafael Romero Marchent y Antonio Román, entre otros.

En 1994, el teórico de Comunicación Audiovisual Román Gubern escribió un libro sobre el cineasta catalán titulado Benito Perojo: pionerismo y supervivencia.


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