Dos lugares.....

Los mismos dueños.....

La misma atención para los abuelos...

Historia y Objetivos

Trabajar para los abuelos.


Por supuesto que no alcanzará con la lectura de estas páginas o con su visita a nuestra web para saber como es la vida en nuestras Residencias Geriátricas.
Es necesario estar allí, trabajar con los abuelos, acompañarlos en esta etapa de sus vidas, darles la contención y el afecto que necesitan y brindarles toda la atención médica especializada que requieran.

 

La Residencia Bahía Blanca abrió sus puertas en el año 1990, con el objeto de atender y dar contención a 30 abuelos que lo requieran.
El principal objetivo que nos fijamos fue que los abuelos residentes vivan sus años de madurez con libertad e independencia, en la medida que se lo permitan sus posibilidades físicas, cubriendo sus necesidades según sus costumbres, recibiendo además un trato respetuoso y pleno de ternura por parte del personal afectado a su cuidado.
Nos propusimos que los abuelos encuentren, en la Residencia Bahía Blanca, un hogar y una familia que complemente la propia y les den la compañía que no pueden darle en sus hogares, debido al trabajo y las ocupaciones diarias.
Hoy podemos decir que lo hemos logrado. Han pasado ya muchos años y muchos abuelos encontraron en nuestra Residencia todo lo necesario para disfrutar en los últimos años de su vida, de un ambiente cálido, pleno de paz y tranquilidad, rodeados del cariño de otros abuelos y de su familia, contenidos y atendidos en todas sus necesidades físicas y espirituales.

 

La Casa de Cris comenzó a funcionar el 1 de setiembre de 2000, como una prolongación de la Residencia Bahía Blanca.
Al aumentar el número de abuelos residentes, observamos la necesidad de habilitar una nueva casa que reuniera iguales condiciones de confort, manteniendo al mismo tiempo los mismos objetivos de aquella, es decir que los abuelos vivan sus años de madurez con libertad e independencia, según se lo permitan sus posibilidades físicas, cubriendo sus necesidades según sus costumbres, recibiendo además un trato respetuoso y pleno de ternura por parte del personal afectado a su cuidado.
Al igual que en la Residencia Bahía Blanca, nos propusimos que los abuelos encuentren en La Casa de Cris un hogar y una familia, que complemente la propia y les proporcionen el afecto, la compañía y los cuidados que no pueden darle en sus hogares, debido al trabajo y las ocupaciones diarias.
Por eso nuestra Residencia es una casa, un poco grande, donde habita una familia mas o menos numerosa de ancianos junto con el personal que los atiende.
Las personas que trabajan con los abuelos, tienen mucha mas relación con éstos, que con su propia familia.
Por tal motivo entre ellos -personal y residentes- nacen lazos afectivos muy firmes, creándose un ambiente muy familiar, lo cual hace que los abuelos vivan en un entorno agradable, rodeado de amigos de su edad, pero sin que ello signifique vivir lejos de los suyos.
También permitimos que los abuelos que lo deseen puedan traer sus propios cuadros, algunos muebles, fotografía de sus seres queridos, objetos varios de gran contenido afectivo, etc., de tal manera que su vida y su hogar los trasladan a nuestra Residencia, que se convierte en pocos días en “su casa”.
Aunque todavía existen muchos prejuicios con respecto a los Establecimientos Geriátricos, en nuestras Residencias nos preocupamos permanentemente en cambiar esa imagen y que se tome conciencia que los abuelos es el patrimonio mas importante de nuestras Residencias y por ello les brindamos todos los cuidados médicos que requieran, pero lo que es quizás mas importante, queremos que se sientan afectivamente contenidos y que encuentren un hogar cálido y agradable donde vivir y poder recibir a sus hijos y nietos, para pasar una tarde en familia.
Es por ello que en nuestras Residencias no hay horario preestablecido de visitas. Los familiares que lo deseen pueden compartir con los abuelos el almuerzo o cena, o tomar el té a la tarde en nuestros salones calefaccionados adecuadamente en invierno o bien en los jardines, disfrutando de los frescos atardeceres del verano.
Con nosotros viven 40 personas..... 40 abuelos, cada uno con una vida rica en anécdotas y circunstancias y con un presente pleno de afecto y cariño.
Unos han decidido vivir voluntariamente en nuestras Residencias y otros han sido traídos por sus hijos, sobrinos o nietos, porque a causa de una caída, una operación o simplemente por la avanzada edad, no pueden valerse por sí mismos y necesitan cuidado especial.
Todos los abuelos se levantan cada mañana con la esperanza de un nuevo día, de recibir alguna visita familiar, de ver su programa favorito de televisión o simplemente para compartir las horas con el grupo de abuelos, su familia.

 

 

 

 

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