Los Animales tienen La Palabra...
Rilke
"El hombre que quiso ser un perro"
Rilke siempre quiso ser un perro... El poeta quería ver las cosas como un perro; no deseaba seguir mirando
en tanto que hombre; él tenía empeño en ver como un perro.
"Si existiera una conciencia semejante a la nuestra en el animal que pasa seguro por nuestro lado,
en dirección opuesta, nos arrastraría a seguir sus pasos".
Cuando Rilke caminaba por las calles y se cruzaba con un perro, invariablemente giraba sobre sus tacones
y se ponía a seguirlo.
"Su ser es para él infinito, inabarcable y sin mirada sobre su propio estado".
De modo que Rilke seguía al perro, subyugado por la manifiesta superioridad del animal.
"Allí donde nosotros vemos futuro él ve totalidad. Vivimos tan mal porque siempre habitamos
el presente desprevenidos, inhábiles, distraídos de todo. Lo que está fuera lo percibimos tan solo
por el rostro del animal; pues ya al niño en tierna edad lo ponemos de espaldas y le forzamos a mirar
retrospectivamente el mundo de las formas, no a lo abierto, que en la faz del animal es tan profundo.
Libre de la muerte".
..."El puede reconocer que la belleza en los animales y las plantas es una forma serena y duradera
del amor y del deseo, y puede ver al animal y a las plantas uniéndose y multiplicándose
y creciendo pacientes y solícitos - no al servicio de la ley del placer ni del dolor físico -, sino
de una ley que sobrepasa el placer y el dolor y es más poderosa que toda la voluntad o resistencia.
¡Oh, si el hombre recibiera con más humildad este misterio de que la tierra está llena
hasta en sus más pequeñas cosas, y lo llevara con más gravedad y sintiera su peso,
en lugar de tomarlo a la ligera! ¡Si tuviese reverencia por su fecundidad, que es sólo una,
aunque parezca espiritual y corporal!. También la creación espiritual proviene de lo físico,
comparte su esencia y es como una perpetua reproducción, aunque más delicada, más llena de éxtasis
y perdurable del placer carnal. *El sentimiento de ser creador, de engendrar, de dar forma* nada es
sin esta contínua y pepetua confirmación y realización en el mundo; nada es sin el asentimiento mil veces
reiterado de las cosas y de los animales"...
Animalistas Célebres
