Cajón desastre

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El rito-fiesta de la matanza

Si había un rito común y cada uno de los pueblos de España, y hablo en pretérito porque en la actualidad ha quedado convertido en mero reclamo turístico en algunas zonas rurales, ese era el de la matanza del cerdo. El rito daba comienzo con la elección del cerdo allá por los meses de enero o febrero y algunas veces mas tarde, eran los llamados "marceños" por haber nacido en el mes de marzo. Durante unos meses el animal iba a ser como un miembro mas de la familia (guardando las debidas distancias). Alimentado con las pocas sobras de la comida de casa, el menú se completaba con "gamones" secos y molidos, cereales, pipirigallo... el animal iba cogiendo poco a poco, arrobas. Los cuidados que se le prodigaban eran propios de un mararajá hindú (he visto criar a mas de un lechoncillo a base de biberón cual si de bebe humano se tratase), lo único que le estaba prohibido era el tema sexual por lo que de desgaste físico lleva (de algo se tiene que desgastar uno digo yo)y para evitar "los malos pensamientos"

 era castrado a los pocos días de llegar a casa, la labor era más sencilla de efectuar a los machos que a las hembras y por ese motivo se preferían los primeros que a las segundas. Cuando el invierno empezaba a mostrar su crudeza había llegado el momento tanto tiempo esperando por la familia. Chicos y grandes se disponían a vivir y disfrutar de una autentica fiesta: La matanza. La víspera las mujeres de la casa, acompañadas de familiares, vecinas y amigas, habían fregado "los morros" de las calderas con arena (la que hacia aveces de detergente), habían limpiado la maquina de picar, habían picado las enormes cebollas de matanza, capaces de poner en funcionamiento los lacrimales más reacios y habían lavado los "mazos" de tripas que se habían comprado, junto con las especias y el "alcarreño". Como "a todo cerdo le llega su San Martín" había llegado el gran día para todos que no para el pobre cerdo. Después del "madrugón" venia el opíparo desayuno basado en migas con torreznos, ajo y moreteo, en la mesa de la cocina y sobre un mantel que el jabón casero y el sol

 habían dejado blanquisimo se habían colocado sendas bandejas con pastas o mantecados y con unas copas la otra y para que estas se pudiesen llenar una botella de anís y otra de coñac. Una vez cogidas fuerzas y con el estomago de los presentes "caliente", el "reo" era conducido, normalmente contra su voluntad y no sin bastante esfuerzo(una cesta tapándole la cabeza ayuda algo) al cadalso donde iba a ser sacrificado en aras de las futuras morcillas, chorizos, lomos, jamones... ˇdel cerdo hasta los andares!. Al bicho se le había privado de la cena del condenado" ya que tenia que tener el intestino lo mas limpio posible para evitar dar mas trabajo del necesario. El "matador" clavaba el gancho en la jeta y sujetaba la parte curva del mismo con la pierna mientras los hombres tenían a la víctima sobre la artesa invertida... me permito saltarme lo que venia a continuación porque, al menos para mí, era la parte más desagradable de la fiesta. Después del sacrificio y una vez recogida la sangre para la elaboración de las morcillas, la víctima "achuscarrasda", lavada y pelada con agua caliente e instrumentos tan

dispares como tejas o tapas de pucheros, mas tarde se le extraerían las vísceras y la canal seria colgada, cabeza abajo, en una escalera (todavía recuerdo esa imagen en el portal de mi casa).El trabajo no había terminado. Había que picar la carne, embutir los chorizos, se salarían y prensarían los jamones, se colgarían chorizos y güeñas de las varas sujetas a los clavos de las vigas de la cocina, se meterían en las orzas costillas y lomos... La familia tenia aseguradas las necesidades de grasa y proteínas durante una temporada. El rito-fiesta de la matanza del cerdo se repetiría al año siguiente.

José Ignacio Baños Martínez

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Setas y hongos

Vamos ha hablar del particular mundo de las setas haciendo especial hincapié en las mas características de nuestro pueblo; ya que el clima y las condiciones naturales convierte esta tierra en una zona espléndida para la recolección de setas y hongos. Cada día son más las personas que utilizan su tiempo libre para ponerse en contacto con la naturaleza, encontrando en la recogida de setas una forma de relajarse y reunirse con familiares y amigos.

Hay que tener en cuenta ciertos aspectos antes de salir a recogerlas, sobre todo pensar que las setas y el campo en general merecen un respeto hacia las especies que no conocemos, no solo por la precaución que nos debe asistir, por su posible toxicidad, sino que muchas especies que pisamos o arrancamos y que consideramos venenosas, o desconocemos sus cualidades, pueden ser recogidas por personas con mayores conocimientos que los nuestros. En cuanto a la limpieza, y conservación de las setas hay que decir que:

en primer lugar y salvo que tengan grandes cantidades de tierra, es preferible limpiarlas con un trapo húmedo y en caso de ser lavadas, han de ser secadas rápidamente para que no pierdan aroma y cualidades. Siempre es recomendable el consumo de setas frescas, pero pueden utilizarse métodos de conservación. Una modalidad de conserva de setas es en la que confitaremos éstas hasta su total cocinado y guardándolas en aceite en frascos estériles; después de su envasado es recomendable hervir el recipiente que dejaremos enfriar y etiquetaremos.

También podemos utilizar la congelación como método de conservación, guardando las setas ya limpias, crudas o cocinadas en recipientes etiquetados. Otro método es el secado de las setas ya limpias colocándolas en una superficie seca y absorbente o colgadas de un hilo, cosidas hasta la evaporación del agua, en este caso también las guardaremos en recipientes aptos para este fin y debidamente etiquetadas. Para la utilización posterior de setas conservadas mediante este método, deberemos rehidratar las setas o triturarlas y utilizarlas a modo de especias.

La seta de chopo de muy buena calidad y de fácil reconocimiento dado el lugar donde la encontraremos.

La seta de cardo clasificada de excelente calidad y fácil recolección

Los níscalos son apreciados más por su abundancia y fácil identificación y recogida que por su calidad gastronómica

Estas son algunas de las setas de mayor importancia en nuestro pueblo.

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