¿Por qué soy un nacionalista autónomo?

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Yo me considero un soldado político de mi patria.  Mi deseo es que mi tierra se libere del control de fuerzas extranjeras. Mi meta es la creación  una forma de sociedad que posibilite  la supervivencia y el desarrollo de mi pueblo en todos los campos.


Todo lo que sea útil a mi pueblo, es para mi correcto. Para ello no me subordino a las exigencias de una determinada organización política, sino que me muevo y colaboro  en todos aquellos campos, movimientos y partidos en los que se luche por mi patria. ¡Esta es la exigencia de mi conciencia! Ningún representante, ningún gremio y ningún programa de partido pueden imponerme qué es lo que debo o no debo hacer. Sólo yo soy responsable de mi propia Voluntad política, la cual está subordinada a una única cosa: ¡HACER LO QUE SEA MÁS ÚTIL PARA MI PUEBLO!

Considero al nacionalismo autónomo como una  forma de ser completamente diferenciada de convenciones de partido, asociaciones de nostálgicos o de aquellos que  confunden la Patria con los  intereses de la derecha.

Si lo que quiero es luchar para lograr una transformación esencial de la sociedad, entonces debo vivir yo mismo en esa transformación, abrir nuevos caminos y, en caso necesario, estar contra mi mismo sin contemplaciones. Mi  Resistencia contra las cuestiones y posturas  que gobiernan nuestra época debe convertirse en un posicionamiento mental y vital.

Mi Resistencia contra las cuestiones y posturas  que gobiernan nuestra época no entiende de vagos compromisos. En  los círculos burgueses y conformistas (de derechas o de izquierdas) se extiende a menudo la opinión de que es posible lograr transformaciones positivas dentro del sistema actual. Un par de cambios legislativos por aquí, alguna apelación bienpensante a los políticos de allí, etc...  ¿y así se arreglarán  las duras y poderosas fuerzas que estrangulan nuestra patria? Para mi está muy claro que  los poderes fácticos no nos dejarán llevar a cabo transformaciones positivas si éstas van en contra de sus planes e intenciones, tampoco por medio del sistema electoral. El sistema no es libre,  no es nacional y tampoco es social. El sistema es el orígen del mal y no merece ninguna otra cosa que no sea el  hundimiento, su destrucción. Yo rechazo el sistema dominante por motivos políticos, también por eso soy un Nacionalista Autónomo.


Mi Resistencia es:
DECIDIDA – no violenta!
POLÍTICA – no criminal!
RADICAL – no armada!



¿Cómo es mi lucha como Nacionalista Autónomo?

El que luche en solitario, que me sume a otros nacionalistas autónomos o que me una a alguna organización o partido (no importa cual, siempre que sea con el objetivo de servir a la Patria), es algo que dependerá del momento y lugar en el que me  encuentre.  Una situación de  “o esto o aquello” no existe para mi, ya que como Nacionalista Autónomo uso todas las posibilidades existentes sin rechazar ninguna. Para mi no es ninguna contradicción trabajar con un grupo de nacionalistas autónomos y a la vez hacerlo también en una u otra organización del signo que sea (¡SIN EXCEPCIÓN!).  Sin embargo nunca  me subordinaré hasta el punto de ser absorvido por  ninguna organización con la que pueda llegar a colaborar. Una colaboración con uno u otro grupo sólo tiene un sentido cuando pueda hacerlo de forma constructiva para mi pais y manteniendo mi mente independiente, siempre capaz de estar por encima de las maquinaciones y actividades de partido o de personas particulares que resulten negativas para los objetivos finales.


El pensar siempre de forma independiente es considerado por mi como Nacionalista Autónomo como algo absolutamente necesario, pues la lucha política sólo puede ser  oportuna cuando no se pierde el tiempo en estructuras u organizaciones inefectivas y, por ello, causantes de  derrotismo y resignación.  Los errores de desarrollo reconocidos  deben ser cuestionados sin complejos y eliminados radicalmente para impedir que sigan siendo un obstaculo en el camino hacia posteriores desarrollos positivos.


Si yo quiero luchar por una transformación política sustancial, entonces debo ser, como individuo, políticamente capaz. Cada uno debe darse cuenta de que hay una cuestión muy seria tras cada cosa  que diga o haga, que mis motivaciones no son baladí sino una cuestión muy seria y vital.  Para ello no muestro sólo unas argumentaciones  consolidadas y con contenido, sino también  la necesaria seriedad en todas mis actividades. Quien confunda la oposición política al sistema con un espacio de aventuras,  en el que poderse desfogar a placer por no encontrar ninguna otra cosa más interesante para su autorrepresentación o para su divertimento,  no es en absoluto un Nacionalista Autónomo y debería buscarse mejor un lugar entre antifascistas, anarquistas o cualquiera de los numerosos grupos y tribus urbanas que existen en nuestra actual sociedad del ocio. Mi lucha política no es ninguna imagen volátil, sino una tarea vital.  Mis posicionamientos políticos no son un traje que me haga más cool, sino mi inevitable divorcio con la sociedad bienpensante. Como Nacionalista Autónomo, trabajo con constancia y firmeza. Todos pueden confiar en que siempre procuraré estar en la brecha y que hago todo lo que está en mi poder.


No estoy solo. Incluso si por motivos geográficos debo actuar como unidad o en un pequeño grupo, se bien que en otros muchos sitios hay Nacionalistas Autónomos como yo, que trabajan individualmente o en pequeños grupos. Puedo tomar y tomo contacto por internet, teléfono o hasta por carta con  otros Nacionalistas Autónomos para aumentar la capacidad de lucha coordinando nuestras actividades y apoyándonos mutuamente. Manifestaciones, actividades de cualquier tipo y reuniones son para mi la forma más válida de contactar con nuevos camaradas.

Ser un Nacionalista Autónomo  me exige disciplina e iniciativa propia. Para ello no debo perder de vista en ningún momento las necesidades y la situación global de mi lucha política.   Para mi es  tan falso quedarse con las manos en los bolsillos como el activismo ciego, sin sentido ni comprensión, el cual muchas veces tiene además consecuencias negatvias y puede motivar innecesariamente  actos de represion del sistema contra mi y mis camaradas. Entre las cosas más negativas, junto  al activismo ciego, está también la charlatanería,  la cual no produce ningún beneficio y sólo sirve para darle motivos al Estado para poner en funcionamiento su maquinaria de represión. Por eso, la discreción es también un aspecto importante de mi disciplina.

Formas de Acción en la lucha política hay muchas.  Como Nacionalista Autónomo soy flexible y busco en cada caso la forma de acción que considero más adecuada. Ganar nuevos camaradas en la zona, es mi principal  interés. Para mi tiene poco sentido  viajar de ciudad en ciudad por todo el pais como “manifestante de oficio” mientras el trabajo de base local es abandonado. Las manifestaciones son   probablemente el mejor método para que nuestras ideas logren una repercusión pública,  pero que se sepa,  no traen aumentos significativos de militancia. También existe la posibilidad de aprovechar una manifestación para posicionarse ideológicamente ante la población y desplegar así herramientas de convicción,  pero esta posibilidad suele ser inconscientemente derrochada.


Si organizo una manifestación, entonces debo  darle motivaciones concretas. ¿Por qué hace falta una manifestación?  ¿Es realmente  necesaria una manifestación, a la que está ligado un gran gasto y esfuerzos o existen otras formas de acción para el caso? ¿Se podrá mediante esta manifestación llevar los propios argumentos  al público? ¿Perjudican políticamente los efectos colaterales de esta manifestación – bloqueos policiales, violencia antifascista, etc... – más de lo que pueda beneficiar la manifestación?  Las respuestas a estas cuestiones son para mi esenciales a la hora de determinar si una manifestación está o no justificada  como medio. Igualmente  determinan si participo o no en ella.

Esencialmente una forma de accionismo sólo tiene sentido, si el entendimiento no se queda en el camino.


En primer lugar, la voluntad política debe ser convincentemente formulada, si no se quiere que el acción quede en una cáscara vacía.  ¿por qué salgo a la calle a manifestarme si ni siquiera yo mismo lo se con certeza? Los puntos de partida de las cuestiones políticas fundamentales deben regirse según el mismo principio: Como Nacionalista Autónomo soy un soldado  político que se involucra constantemente en las cuestiones fundamentales de la política cotidiana. Sólo la combinación de contenidos políticos bien fundamentados con  formas de activismo adecuadas puede llevar la voluntad política al público con éxito, crear una identificación con mis motivaciones y ganar nuevos camaradas para la causa.


¿Cuál es mi responsabilidad como Nacionalista Autónomo?

Como Nacionalista Autónomo tengo la ventaja de poder moverme por encima de cualquier limitación de partido o ataduras a una organización. Sin embargo esto no significa que pueda ir picando de cada plato  sin tomar ninguna tarea política firme.  Bien al contrario, tengo la responsabilidad de  poner en funcionamiento mis capacidades personales y mis intereses en aquellas tareas que en cada momento sean necesarias para los objetivos de la lucha política. Si hiciera únicamente aquello que en el momento deseara hacer, entonces  mi condición de autónomo se convertiría en una desventaja y en un prejuicio para mis objetivos y más me valdría unirme y subordinarme ciegamente a una organización o partido por el bien de mi causa. Del mismo modo, si fuera mi actividad política desapasionada e impelida úncamente por la inercia, sería mi disposición innecesaria. Con la conciencia de que mi lucha política tiene un alto sentido y misión, lucho:

Constantemente
Firmemente
Conscientemente
Colectivamente
Disciplinadamente
Prudentemente
Altruistamente







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